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Un ensayo cuestiona la diálisis rutinaria en ancianos frágiles


Una investigación británica publicada en The Lancet, con 445 pacientes, no encontró diferencias estadísticamente significativas en los años de vida ajustados por calidad entre preparar la diálisis y ofrecer un programa estructurado de atención renal conservadora.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud

Editor: Eduardo Schmitz


Un ensayo clínico realizado en el Reino Unido plantea una reconsideración importante en la atención de las personas mayores con insuficiencia renal avanzada. Investigadores de la Universidad de Bristol y de centros del sistema sanitario británico encontraron que preparar a pacientes de edad avanzada y con fragilidad o múltiples enfermedades para recibir diálisis no proporcionó una ventaja estadísticamente significativa en la combinación de supervivencia y calidad de vida frente a un programa estructurado de tratamiento conservador.

Los resultados corresponden al ensayo Prepare for Kidney Care, publicados el 4 de noviembre de 2026 en la revista científica The Lancet y difundidos por las instituciones participantes el 5 de noviembre.

La investigación incluyó a 445 pacientes de 31 centros renales distribuidos por Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Aproximadamente tres cuartas partes tenían 80 años o más, mientras que los restantes participantes tenían entre 65 y 79 años y presentaban fragilidad o enfermedades adicionales importantes.

El hallazgo no significa que la diálisis haya dejado de ser necesaria ni que pueda sustituirse de manera generalizada. Los investigadores sostienen que, para determinados pacientes mayores con problemas de salud complejos, la atención conservadora activa merece considerarse como una alternativa válida al planificar el tratamiento.

Dos estrategias de atención renal comparadas durante años

El ensayo fue diseñado para responder a una pregunta clínica especialmente difícil: cuando una persona mayor presenta insuficiencia renal avanzada y otras enfermedades importantes, ¿prepararse para recibir diálisis ofrece mejores resultados que seguir un programa médico estructurado sin ese procedimiento?

Para investigarlo, los científicos realizaron un estudio aleatorizado de fase 3, abierto y multicéntrico. Los participantes fueron asignados a dos grupos de preparación terapéutica.

El primero, integrado por 217 pacientes, siguió una estrategia de preparación para diálisis renal. El segundo, con 228 participantes, recibió preparación para un modelo de atención denominado manejo responsivo, una modalidad estructurada de tratamiento conservador de la insuficiencia renal.

El reclutamiento comenzó en julio de 2017 y terminó en agosto de 2024. El seguimiento concluyó en agosto de 2025, después de un proceso de investigación que se extendió durante varios años.

La edad mediana de los participantes fue de 82 años. Para ingresar en el estudio debían presentar una tasa de filtración glomerular estimada inferior a 15 mililitros por minuto por 1,73 metros cuadrados, un indicador de deterioro muy avanzado de la función renal.

Los investigadores evaluaron principalmente los años de vida ajustados por calidad, conocidos como QALY por sus siglas en inglés. Esta medida combina el tiempo vivido con una valoración del estado de salud y la calidad de vida durante ese período.

Los resultados no demostraron superioridad de ninguna estrategia

Tras un seguimiento medio de 4,5 años, el grupo preparado para tratamiento conservador registró un promedio de 1,354 años de vida ajustados por calidad.

En el grupo preparado para diálisis, el promedio fue de 1,472 años ajustados por calidad.

La diferencia ajustada entre ambos grupos no alcanzó significación estadística, con un valor de p de 0,16. Por tanto, los resultados no aportaron evidencia suficiente para establecer que una estrategia fuera superior a la otra en el resultado principal evaluado.

Esta conclusión requiere una interpretación cuidadosa. La ausencia de una diferencia estadísticamente significativa no demuestra que los tratamientos sean idénticos ni constituye, por sí sola, una prueba formal de equivalencia.

El ensayo fue diseñado para investigar la superioridad de una estrategia sobre la otra. Sus resultados permiten afirmar que no se demostró esa superioridad, pero no descartan todas las diferencias clínicamente relevantes que podrían existir entre los tratamientos.

Otro dato importante es que solamente el 28 % de las personas asignadas a prepararse para diálisis llegó a iniciar efectivamente ese procedimiento.

Esta circunstancia resulta esencial: el ensayo comparó estrategias de preparación y atención, no dos grupos en los que todos los pacientes recibieran obligatoriamente tratamientos diferentes.

Qué significa recibir tratamiento conservador sin diálisis

El tratamiento conservador de la insuficiencia renal no consiste en abandonar al paciente ni suspender toda intervención médica.

Se trata de una estrategia activa de atención que busca controlar los síntomas, tratar las complicaciones, reducir en lo posible la progresión de la enfermedad y preservar la calidad de vida sin recurrir a diálisis o trasplante renal.

La atención puede incluir seguimiento por nefrología, revisión de medicamentos, tratamiento de alteraciones metabólicas, control de síntomas y apoyo para afrontar las necesidades físicas y emocionales relacionadas con la enfermedad avanzada.

La elección de esta estrategia depende de la situación clínica, los objetivos terapéuticos y las preferencias del paciente.

En personas con enfermedad renal avanzada, las complicaciones pueden afectar distintos sistemas del organismo. Investigaciones anteriores han examinado, por ejemplo, la relación entre la gravedad de la enfermedad renal crónica y la gastroparesia, una alteración del vaciamiento gástrico que puede complicar la alimentación y el control de los síntomas.

Estas condiciones adicionales ayudan a comprender por qué el tratamiento de pacientes mayores con múltiples enfermedades exige considerar mucho más que la capacidad de una intervención para sustituir la función de los riñones.

La diálisis puede representar una carga importante para pacientes frágiles

La diálisis permite eliminar de la sangre sustancias de desecho y exceso de líquidos cuando los riñones no pueden desempeñar adecuadamente esa función.

Para numerosas personas con insuficiencia renal, constituye un tratamiento esencial que puede prolongar la supervivencia.

Sin embargo, también puede exigir desplazamientos frecuentes a centros sanitarios, sesiones prolongadas, procedimientos para establecer accesos vasculares y controles médicos continuos.

En pacientes de edad avanzada con fragilidad, problemas de movilidad o varias enfermedades simultáneas, estas exigencias pueden afectar considerablemente la vida cotidiana.

El ensayo británico examinó también complicaciones y hospitalizaciones. Las tasas de ingreso hospitalario fueron similares entre los grupos, mientras que las complicaciones relacionadas con accesos para diálisis fueron menos frecuentes entre quienes siguieron la estrategia conservadora.

Los investigadores comunicaron una razón de tasas de incidencia ajustada de 0,41 para esas complicaciones en el grupo conservador, en comparación con el grupo preparado para diálisis.

Este resultado debe interpretarse considerando que los eventos relacionados con accesos vasculares afectaron a un número relativamente reducido de participantes.

La importancia de las complicaciones también aparece en otras líneas de investigación renal. Los avances en trasplantes experimentales de riñón de cerdo ilustran los esfuerzos por desarrollar alternativas para determinados pacientes con insuficiencia renal terminal, aunque estos procedimientos siguen siendo muy distintos del manejo conservador evaluado en el nuevo ensayo.

La mortalidad fue elevada en ambos grupos

La población estudiada presentaba una situación clínica especialmente vulnerable, como reflejan los acontecimientos registrados durante el seguimiento.

En el grupo de tratamiento conservador fallecieron 157 de los 228 participantes, equivalentes aproximadamente al 69 %.

Entre quienes fueron asignados a preparación para diálisis fallecieron 136 de 217 pacientes, alrededor del 63 %.

Estas cifras describen la mortalidad observada en cada grupo durante el período de estudio, pero no permiten atribuir directamente las muertes a una u otra estrategia.

El ensayo tampoco demostró una diferencia estadísticamente significativa en su principal medida combinada de supervivencia y calidad de vida.

Los investigadores observaron que muchos participantes tenían mayor probabilidad de fallecer por otras causas que de llegar a necesitar diálisis, una situación relacionada con la edad avanzada, la fragilidad y la coexistencia de otras enfermedades.

Este contexto ayuda a explicar por qué las decisiones terapéuticas deben considerar el pronóstico general y no solamente los indicadores de funcionamiento renal.

Un estudio que refuerza la atención individualizada

Fergus Caskey, profesor de Medicina Renal de la Universidad de Bristol y responsable principal del proyecto, destacó que los resultados permiten considerar tanto la preparación para diálisis como el tratamiento conservador en pacientes mayores con insuficiencia renal y otros problemas importantes de salud.

El investigador explicó que ambas estrategias presentan ventajas y desventajas, por lo que ninguna debería imponerse automáticamente como opción predeterminada para toda la población que reúne esas características.

El estudio fue desarrollado con participación de pacientes y especialistas renales. También incluyó entrevistas con participantes y familiares para conocer sus experiencias y necesidades durante el proceso asistencial.

Fiona Loud, directora de políticas de Kidney Care UK, señaló que disponer de evidencia comparativa resulta importante para ayudar a los pacientes a tomar decisiones informadas sobre tratamientos que pueden modificar profundamente su vida cotidiana.

El trabajo se suma a otras investigaciones sobre el manejo integral de la enfermedad renal. Entre ellas se encuentran estudios que han analizado los efectos de las intervenciones sobre la presión arterial en personas con enfermedad renal crónica, un aspecto importante del seguimiento clínico de estos pacientes.

Los resultados no se aplican a todos los pacientes renales

Una de las principales advertencias de los autores es que los hallazgos corresponden a una población muy específica.

El ensayo incluyó personas de 80 años o más y pacientes de entre 65 y 79 años con fragilidad o múltiples enfermedades importantes.

Por tanto, sus conclusiones no deben extrapolarse a personas jóvenes, pacientes mayores con buena condición funcional o individuos que ya reciben diálisis.

Tampoco proporcionan una razón para suspender unilateralmente un tratamiento establecido.

En pacientes más jóvenes o con mejor estado general, la diálisis y el trasplante renal continúan desempeñando un papel fundamental en el tratamiento de la insuficiencia renal avanzada.

Otra limitación es que el ensayo fue abierto: tanto los participantes como los equipos clínicos conocían la estrategia asignada. Además, la participación fue voluntaria y solamente una proporción reducida de los pacientes inicialmente evaluados cumplió los criterios y aceptó la asignación aleatoria.

Estas características deben considerarse al interpretar los resultados y su aplicación a otros sistemas sanitarios.

Posibles cambios en las decisiones clínicas del Reino Unido

Los investigadores recomiendan que los resultados sean considerados por las instituciones sanitarias británicas, entre ellas NHS England, la UK Kidney Association y el National Institute for Health and Care Excellence (NICE).

La propuesta consiste en fortalecer las recomendaciones que presentan el tratamiento conservador y la preparación para diálisis como alternativas que deben discutirse de manera individualizada en los pacientes que reúnen las características estudiadas.

El ensayo fue financiado por el programa de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del National Institute for Health and Care Research (NIHR).

Su principal aportación es ofrecer evidencia procedente de una comparación aleatorizada en un grupo de pacientes que habitualmente resulta difícil incluir en investigaciones clínicas prolongadas.

Para las personas mayores con insuficiencia renal avanzada, fragilidad o múltiples enfermedades, los resultados respaldan una conversación más amplia con el equipo médico: no solamente cuándo iniciar la diálisis, sino qué estrategia de atención responde mejor a sus necesidades, su pronóstico y sus prioridades personales.

Fuentes referenciales:
The Lancet — Ensayo clínico Prepare for Kidney Care, publicado el 4 de noviembre de 2026
Bristol NHS Foundation Trust — Resultados del ensayo, 5 de noviembre de 2026
Kidney Care UK — Evaluación de los resultados y decisiones terapéuticas