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El ejercicio pautado se asocia con mayor supervivencia en pacientes con cáncer


Una revisión de 21 ensayos clínicos encontró un riesgo de muerte un 23 % menor entre quienes participaron en programas de entrenamiento como parte de su atención oncológica.


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz


Investigadores de la Universidad Nacional de Taiwán analizaron ensayos realizados en Norteamérica, Europa, Australia y Asia para examinar la relación entre el ejercicio estructurado y la supervivencia de personas con cáncer. La revisión, publicada en el British Journal of Sports Medicine, reunió datos de 8.449 pacientes y encontró que quienes participaron en programas de entrenamiento pautado presentaron un riesgo de muerte un 23 % menor que los grupos de comparación. El resultado sitúa la actividad física supervisada como un posible complemento de la atención médica.

Los autores incluyeron 21 ensayos clínicos aleatorizados. La edad media de los participantes fue de 54 años y el seguimiento promedio alcanzó 64 meses. El cáncer de mama fue el diagnóstico más representado, seguido por los tumores intestinales y pancreáticos. El 88 % de las personas incluidas eran mujeres, una característica que debe tenerse presente al interpretar el resultado para otros grupos de pacientes.

El ejercicio aeróbico concentró la señal más clara

Los análisis por modalidad favorecieron a los programas de ejercicio aeróbico y a los que combinaron actividad aeróbica con entrenamiento de fuerza. Para el trabajo de fuerza por sí solo no se identificó una asociación clara con la supervivencia, pero esa comparación se apoyó en un único ensayo de 129 participantes. Por ello, la revisión no permite concluir que entrenar fuerza carezca de utilidad.

El equipo también observó una asociación con un riesgo un 17 % menor de recaída antes de la muerte. En cambio, no encontró pruebas claras de que los programas prolongaran el tiempo hasta la progresión del cáncer. Se trata de resultados distintos, que no deben reunirse bajo una única promesa de beneficio. La importancia de valorar la capacidad de cada paciente aparece asimismo en una investigación sobre pruebas físicas y tratamiento del cáncer de pulmón.

Qué aporta el estudio a la atención oncológica

Los programas examinados se añadieron a la atención médica de los participantes. Su duración, intensidad y tipo de actividad variaron entre ensayos, de modo que el análisis no establece una rutina única aplicable a todos los diagnósticos o etapas de la enfermedad. En los análisis exploratorios, las asociaciones fueron más marcadas entre quienes completaron al menos el 70 % del programa asignado.

La revisión trata sobre personas que ya tenían cáncer. Esa pregunta difiere de la investigada en estudios sobre movimiento cotidiano y riesgo de desarrollar la enfermedad. También se estudian posibles mecanismos biológicos: un trabajo sobre ejercicio y defensas antitumorales observó cambios principalmente en modelos animales, sin demostrar por ello una mejora de supervivencia en pacientes.

Una pauta que necesita adaptación individual

Los investigadores señalan límites importantes: los ensayos utilizaron programas diferentes, la evidencia estuvo dominada por estudios de cáncer de mama y hubo menos información sobre enfermedad avanzada. El 23 % expresa una diferencia relativa estimada al reunir los ensayos; no permite predecir cuánto cambiará el pronóstico de una persona concreta.

La incorporación de ejercicio durante o después del tratamiento requiere ajustar la actividad al diagnóstico, el estado físico y las indicaciones del equipo sanitario. Los resultados respaldan estudiar y ofrecer programas pautados dentro de la atención oncológica, junto con los tratamientos correspondientes.

Fuentes referenciales:
Infobae
British Journal of Sports Medicine: revisión sobre ejercicio estructurado y supervivencia en pacientes con cáncer