Un estudio con más de 153.000 casos diagnosticados entre 1993 y 2018 muestra cambios distintos según tumor, sexo y edad.
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
La incidencia del cáncer en adultos jóvenes de 20 a 49 años ha seguido una evolución desigual en España durante las últimas décadas. Mientras varios tumores relacionados con el tabaquismo muestran una tendencia descendente, algunos cánceres digestivos aumentan entre las personas más jóvenes.
Estos resultados proceden de un estudio publicado en European Journal of Cancer, liderado por investigadores del CIBER de Epidemiología y Salud Pública, CIBERESP, el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada, ibs.GRANADA, y la Escuela Andaluza de Salud Pública.
Más de 153.000 casos analizados
El trabajo analizó por primera vez la evolución de la incidencia de cáncer en adultos jóvenes en España entre 1993 y 2018. Para ello, el equipo estudió más de 153.000 casos registrados por 15 registros poblacionales integrados en la Red Española de Registros de Cáncer, REDECAN.
Los resultados muestran que la incidencia global descendió en hombres jóvenes, mientras que aumentó ligeramente en mujeres. Sin embargo, los patrones variaron de forma notable según el tipo de tumor y el grupo de edad.
Este tipo de análisis es clave para orientar la prevención del cáncer, porque permite distinguir tendencias generales de cambios específicos que pueden quedar ocultos si solo se observa la incidencia total.
Menos tumores asociados al tabaco
Entre los principales hallazgos destaca la reducción de varios cánceres relacionados con el consumo de tabaco. Los tumores de pulmón, laringe y vejiga urinaria disminuyeron entre un 3 % y un 9 % anual tanto en hombres como en mujeres.
También descendieron el cáncer de hígado y los tumores de labio, cavidad oral y faringe en hombres. Los investigadores consideran que estas tendencias podrían reflejar, al menos en parte, el impacto de las políticas de control del tabaquismo aplicadas en España durante las últimas décadas.
El descenso no elimina el riesgo asociado al cigarrillo. El tabaquismo sigue vinculado con múltiples enfermedades y tumores, por lo que la prevención continúa siendo prioritaria, como muestran las alertas sanitarias sobre consumo de cigarrillos y cáncer.
Suben algunos tumores digestivos
El estudio detectó un aumento de algunos tumores digestivos, especialmente los de colon y páncreas, entre personas de 20 a 39 años. También crecieron los casos de cáncer de mama y de cuello uterino en mujeres jóvenes.
Daniel Redondo-Sánchez, investigador posdoctoral de CIBERESP en ibs.GRANADA y primer autor del estudio, explicó que las tendencias son muy heterogéneas y dependen tanto del tipo de cáncer como del grupo de edad considerado. Por eso no puede hablarse de un único patrón para todos los adultos jóvenes.
El aumento de algunos tumores digestivos de aparición temprana podría estar relacionado con cambios generacionales en obesidad, alimentación, consumo de alcohol, sedentarismo u otros hábitos de vida. También podrían influir exposiciones ambientales o alteraciones del microbioma, aunque el diseño del estudio no permite establecer relaciones causales.
Cáncer de colon en edades más tempranas
El incremento de tumores digestivos en adultos jóvenes coincide con una preocupación creciente por el cáncer colorrectal de aparición temprana. Este fenómeno se ha observado en varios países y ha llevado a revisar mensajes de prevención, síntomas de alarma y edades de control.
En personas jóvenes, la persistencia de sangrado rectal, cambios prolongados en el ritmo intestinal, dolor abdominal inexplicado, pérdida de peso o anemia deben ser evaluados por profesionales de salud. La vigilancia clínica es importante porque el cáncer digestivo no debe descartarse solo por edad.
La prevención y el diagnóstico temprano se relacionan con contenidos de salud pública sobre cáncer de colon, especialmente ante síntomas persistentes o antecedentes familiares.
España aún lejos de Estados Unidos
Dafina Petrova, investigadora Miguel Servet en ibs.GRANADA, CIBERESP y coautora del trabajo, señaló que España todavía se encuentra lejos de los niveles de incremento observados en otros países, como Estados Unidos.
Sin embargo, los aumentos detectados en los grupos más jóvenes indican que el país podría estar siguiendo una tendencia similar. Por esa razón, los autores consideran necesario estudiar con más detalle los factores que explican estos cambios generacionales.
La investigación sobre cáncer en menores de 50 años también ha identificado posibles vínculos con dieta, tabaco, exposiciones ambientales y microbioma, como se observa en estudios sobre cáncer colorrectal y factores biológicos o ambientales.
Vigilancia epidemiológica y registros de cáncer
María José Sánchez, profesora de la Escuela Andaluza de Salud Pública, directora científica de ibs.GRANADA y autora sénior del estudio, destacó la importancia de contar con datos poblacionales recientes para detectar cambios en la incidencia y responder de forma temprana.
Los registros poblacionales de cáncer son herramientas esenciales para la vigilancia epidemiológica. Permiten identificar tendencias por edad, sexo, tipo de tumor y territorio, y ayudan a priorizar políticas de prevención, cribado, investigación y atención sanitaria.
Los autores reclaman reforzar la prevención desde edades tempranas mediante hábitos saludables: evitar el tabaco, mantener un peso adecuado, seguir una alimentación equilibrada, realizar actividad física con regularidad y reducir el consumo de alcohol.
Prevención desde edades tempranas
El estudio no permite afirmar qué factores causan directamente el aumento de determinados tumores digestivos en adultos jóvenes. Su valor está en mostrar que existen cambios medibles en la incidencia y que esos cambios requieren vigilancia, investigación y prevención sostenida.
La evolución favorable de algunos cánceres vinculados al tabaco muestra que las políticas de salud pública pueden modificar tendencias. Al mismo tiempo, el aumento de algunos tumores digestivos en jóvenes obliga a observar nuevos riesgos y a no retrasar la consulta médica ante síntomas persistentes.
La prevención del cáncer en adultos jóvenes debe integrar hábitos de vida, vigilancia clínica, registros actualizados y nuevas investigaciones sobre exposiciones ambientales, alimentación, microbioma y desigualdades sanitarias.
