Cigarrillos en mínimo histórico en EEUU


La encuesta nacional de salud confirma una caída sostenida del tabaquismo adulto, aunque crece el uso de cigarrillos electrónicos


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz

El consumo de cigarrillos convencionales entre adultos en Estados Unidos cayó a un mínimo histórico y se ubicó por primera vez por debajo del 10%, de acuerdo con datos recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC. La nueva cifra confirma una tendencia descendente que se sostiene desde hace décadas y que las autoridades vinculan con campañas de prevención, restricciones publicitarias, aumentos de impuestos y regulaciones sobre espacios públicos.

El dato central del informe es que la prevalencia de fumadores adultos fue de 9,9% en 2024, frente al 10,8% registrado en 2023. La información proviene de la National Health Interview Survey, una encuesta nacional utilizada para monitorear comportamientos de salud en la población estadounidense.

La reducción marca un cambio relevante en salud pública. En 1964, año del histórico informe del Cirujano General de Estados Unidos sobre los daños del tabaco, más del 42% de los adultos declaraba fumar cigarrillos. Seis décadas después, el porcentaje se sitúa por debajo de los dos dígitos.

Una caída asociada a políticas sostenidas

El descenso del tabaquismo no se explica por una sola medida. Las autoridades sanitarias atribuyen la tendencia a una combinación de campañas educativas, restricciones al consumo en espacios públicos, límites a la publicidad, programas para dejar de fumar y políticas de precios que encarecieron los productos de tabaco.

La American Lung Association, organización de salud pública estadounidense, también ha destacado el impacto acumulado de estas estrategias en millones de personas. La reducción del consumo convencional se asocia con menos exposición al humo, menor riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, y una disminución progresiva de daños vinculados al tabaco.

Los riesgos asociados al cigarrillo siguen siendo amplios. El tabaquismo se relaciona con cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, problemas cardiovasculares y envejecimiento biológico acelerado. Por eso, investigaciones sobre estilos de vida han comparado incluso el impacto de ciertos indicadores físicos con el peso sanitario del tabaquismo como predictor de enfermedad y mortalidad.

Las zonas rurales mantienen tasas más altas

El informe también muestra diferencias geográficas importantes. En las zonas rurales, la tasa de consumo de cigarrillos alcanzó el 15%, mientras que en las áreas urbanas fue considerablemente menor. Esta brecha indica que el avance nacional no se distribuye de manera uniforme en todo el país.

Las diferencias territoriales pueden reflejar desigualdades en acceso a servicios de salud, programas para dejar de fumar, educación preventiva, ingresos, disponibilidad de tratamiento y exposición cultural al consumo de tabaco. Para las autoridades, sostener la reducción nacional exige atender esos grupos donde el consumo permanece más alto.

La dimensión social del tabaquismo es clave porque no se trata únicamente de una decisión individual. El entorno, la publicidad histórica, la disponibilidad del producto y las políticas públicas influyen en la forma en que una población inicia, mantiene o abandona el consumo.

El avance de los cigarrillos electrónicos

El descenso del cigarrillo convencional ocurre al mismo tiempo que aumenta el uso de cigarrillos electrónicos. En 2024, el 7% de los adultos estadounidenses declaró consumir estos productos, frente al 6,5% en 2023 y el 3,7% en 2020.

El crecimiento es especialmente marcado entre adultos jóvenes. El grupo de 18 a 24 años presenta la mayor prevalencia de uso de cigarrillos electrónicos, seguido por las personas de 25 a 44 años. La CDC también advirtió que muchos adultos jóvenes que consumen estos dispositivos no tienen antecedentes de uso de cigarrillos convencionales.

Este punto preocupa porque los cigarrillos electrónicos no han sido autorizados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, FDA, como herramienta segura para dejar de fumar. Además, sus efectos a largo plazo continúan bajo evaluación. Investigaciones recientes también han advertido sobre riesgos vinculados a cigarrillos electrónicos con nicotina y posibles daños respiratorios o cancerígenos.

Riesgos respiratorios y cardiovasculares

La caída del tabaquismo convencional representa una buena noticia para la prevención de enfermedades crónicas. Fumar sigue siendo uno de los factores de riesgo más relevantes para cáncer de pulmón, infarto, accidente cerebrovascular, enfermedad respiratoria crónica y complicaciones durante el envejecimiento.

Los productos de nicotina también pueden afectar la salud cardiovascular. La exposición a sustancias tóxicas, metales pesados, carcinógenos e irritantes respiratorios presentes en algunos dispositivos electrónicos mantiene abierta la preocupación regulatoria y médica.

El impacto del ambiente sobre el corazón y los pulmones no se limita al tabaco. La evidencia sobre factores ambientales y salud cardiovascular refuerza la necesidad de reducir exposiciones prevenibles que aumentan la carga de enfermedad en la población.

Una tendencia positiva con nuevos desafíos

La reducción del consumo de cigarrillos en adultos muestra que las políticas públicas pueden cambiar conductas de riesgo cuando se sostienen durante años. Campañas de prevención, impuestos, restricciones en espacios públicos y programas de cesación han contribuido a modificar la percepción social del tabaco.

El desafío actual es evitar que el descenso del cigarrillo convencional sea reemplazado por una expansión de otros productos de nicotina, especialmente entre jóvenes y adultos jóvenes. La vigilancia epidemiológica deberá seguir diferenciando entre tabaco combustible, cigarrillos electrónicos y otros dispositivos emergentes.

Para quienes ya fuman, dejar el tabaco sigue siendo una de las decisiones con mayor impacto preventivo. También es importante atender otros controles de salud vinculados al riesgo cardiovascular, como la medición correcta de la presión arterial, que debe realizarse evitando comer, fumar o hacer ejercicio justo antes de la toma, como explican las recomendaciones sobre autocontrol de la presión arterial.

Estados Unidos llega a un mínimo histórico en cigarrillos tradicionales, pero la lectura sanitaria no es de cierre, sino de continuidad: sostener las medidas que redujeron el tabaquismo, reforzar la prevención en zonas rurales y vigilar el crecimiento de los cigarrillos electrónicos como nuevo frente de salud pública.

Fuente(s) referenciales

Infobae — El consumo de cigarrillos entre adultos en Estados Unidos desciende a un mínimo histórico