Dos ensayos de fase 3 con 1.399 adultos y adolescentes mostraron una recuperación significativamente mayor del cabello frente al placebo; la Unión Europea ya autorizó el medicamento para esta indicación
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
Un medicamento utilizado contra la artritis reumatoide logró estimular el crecimiento del cabello en adultos y adolescentes con alopecia areata grave. Dos ensayos clínicos internacionales de fase 3 encontraron que upadacitinib, un inhibidor oral de las enzimas Janus quinasa, produjo resultados significativamente superiores al placebo después de 24 semanas de tratamiento.
Los estudios UP-AA1 y UP-AA2 incluyeron a 1.399 participantes de entre 12 y 64 años. Alrededor del 45% de quienes recibieron 15 miligramos diarios y entre el 54% y el 55% de los tratados con 30 miligramos alcanzaron una cobertura de al menos el 80% del cuero cabelludo. En los grupos de placebo, esa respuesta se registró solamente en entre el 1,5% y el 3,4%.
Los resultados, publicados en JAMA Dermatology, también mostraron recuperación de cejas y pestañas, crecimiento capilar completo en una parte de los participantes y mejoras en indicadores relacionados con la calidad de vida. El trabajo fue encabezado por Arash Mostaghimi, especialista del Brigham and Women’s Hospital y profesor de la Facultad de Medicina de Harvard.
La alopecia areata surge de un ataque inmunitario
La alopecia areata es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca por error los folículos pilosos. Puede producir placas circulares sin cabello, afectar extensas zonas del cuero cabelludo o provocar la pérdida completa del pelo corporal, incluidas las cejas y pestañas.
A diferencia de la alopecia androgenética o calvicie común, no se origina principalmente por la sensibilidad hereditaria de los folículos a determinadas hormonas. La investigación sobre terapias celulares dirigidas a reactivar folículos en la alopecia androgenética aborda, por tanto, un mecanismo distinto al evaluado con upadacitinib.
La evolución de la alopecia areata resulta difícil de anticipar. Algunas personas recuperan el cabello espontáneamente, mientras otras experimentan episodios recurrentes o una pérdida persistente y extensa. Cuando la afectación es grave, los tratamientos tópicos pueden ser insuficientes y se consideran intervenciones sistémicas.
Aunque a menudo se presenta como un problema estético, la enfermedad puede afectar la autoestima, las relaciones sociales, la actividad escolar o laboral y la salud emocional. La pérdida de pestañas, cejas, vello nasal y cabello también puede disminuir ciertas formas de protección frente a partículas, radiación solar y cambios de temperatura.
Upadacitinib bloquea señales de la inflamación
Upadacitinib, comercializado como Rinvoq, inhibe preferentemente la enzima JAK1. Las enzimas Janus quinasa participan en la transmisión de señales desde los receptores de la superficie celular hasta el núcleo, donde influyen sobre la expresión de genes relacionados con la respuesta inmunitaria y la inflamación.
En la alopecia areata, determinadas señales mediadas por la vía JAK-STAT contribuyen a mantener el ataque inmunitario contra los folículos. Al reducir esa comunicación, upadacitinib puede disminuir la inflamación que interrumpe el ciclo capilar y permitir que los folículos recuperen su actividad.
El medicamento ya se emplea en la Unión Europea para diferentes enfermedades inmunomediadas, entre ellas artritis reumatoide, artritis psoriásica, dermatitis atópica, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn y determinadas formas de espondiloartritis. La experiencia sobre la eficacia y los riesgos de los inhibidores JAK en dermatitis atópica muestra que esta familia farmacológica puede actuar sobre varias enfermedades, pero requiere una selección cuidadosa de los pacientes.
Dos ensayos replicaron los resultados
UP-AA1 y UP-AA2 fueron estudios paralelos, aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo. Aunque compartieron un mismo protocolo, cada uno tuvo asignación de participantes, centros, recopilación de datos y análisis independientes, una estructura diseñada para comprobar si los resultados podían reproducirse.
UP-AA1 incluyó a 676 personas y UP-AA2 a 723. En conjunto, 559 participantes recibieron 15 miligramos de upadacitinib, 560 recibieron 30 miligramos y 280 fueron asignados al placebo. El 59% eran mujeres y la edad media fue de 36 años.
Para ingresar, los participantes debían presentar alopecia areata grave, definida como una puntuación mínima de 50 en la herramienta SALT. Esta escala calcula el porcentaje de pérdida del cabello del cuero cabelludo: un valor de 50 representa una pérdida aproximada de la mitad y una puntuación de 100 indica ausencia completa de cabello.
La carga inicial de enfermedad era elevada. La puntuación SALT promedio fue de 83,9, equivalente a una cobertura capilar cercana al 16%. Los participantes tampoco debían haber presentado una recuperación espontánea del cabello durante los seis meses anteriores.
Hasta el 55% recuperó al menos un 80% de cobertura
El objetivo principal consistió en alcanzar una puntuación SALT igual o inferior a 20 en la semana 24, lo que representa una cobertura de al menos el 80% del cuero cabelludo.
En UP-AA1, este resultado fue alcanzado por el 45,2% de los pacientes tratados con 15 miligramos y el 55% de quienes recibieron 30 miligramos, frente al 1,5% del grupo de placebo. En UP-AA2, las proporciones fueron del 44,6%, 54,3% y 3,4%, respectivamente.
Las diferencias frente al placebo comenzaron a observarse desde la octava semana. Sin embargo, esto no significa que todas las personas respondan con la misma rapidez ni que la recuperación obtenida sea permanente después de interrumpir el tratamiento.
Los investigadores también analizaron una meta más exigente: conservar al menos el 90% del cabello del cuero cabelludo. En UP-AA1, la alcanzó el 35,2% del grupo de 15 miligramos y el 45,8% del grupo de 30 miligramos. En UP-AA2, las cifras fueron del 36% y el 47,1%, respectivamente. Entre quienes recibieron placebo, las proporciones no superaron el 1,4%.
Una parte de los pacientes recuperó todo el cabello
Los dos ensayos registraron una proporción significativamente mayor de participantes con puntuación SALT cero, correspondiente al crecimiento completo del cabello del cuero cabelludo. En UP-AA1, ese resultado se produjo en el 14,1% del grupo de 15 miligramos y en el 20,3% del grupo de 30 miligramos, mientras ningún paciente del placebo alcanzó esa meta.
Las evaluaciones secundarias también detectaron mejorías en cejas y pestañas, en la percepción de cambio comunicada por los pacientes y en diferentes componentes de la calidad de vida. Estos resultados son relevantes porque la recuperación parcial o completa puede tener efectos funcionales y emocionales que no quedan reflejados únicamente por el porcentaje de cabello.
Los científicos no compararon estadísticamente las dosis de 15 y 30 miligramos entre sí. Aunque la respuesta numérica fue mayor con 30 miligramos, los ensayos fueron diseñados para comparar cada dosis con el placebo y no para concluir cuál ofrece la mejor relación entre eficacia y seguridad.
La seguridad necesita seguimiento prolongado
Los acontecimientos adversos más frecuentes fueron infecciones de las vías respiratorias superiores, nasofaringitis, acné y aumento de la creatina fosfoquinasa en sangre. Los investigadores no identificaron una señal de seguridad nueva durante las primeras 24 semanas y describieron un perfil semejante al observado en las indicaciones ya autorizadas.
Los acontecimientos adversos graves se registraron en el 1,6% de quienes recibieron 15 miligramos, el 2,3% del grupo de 30 miligramos y el 0,4% de los participantes asignados al placebo.
En UP-AA2 se notificó un caso de tromboembolismo venoso en una persona del grupo de 15 miligramos que presentaba varios factores de riesgo. También se produjo un episodio de rabdomiólisis en un participante con antecedentes y circunstancias que podían favorecer esa complicación. Los datos no permiten atribuir automáticamente estos acontecimientos al medicamento, pero forman parte de la evaluación de seguridad.
Los inhibidores JAK pueden aumentar el riesgo de infecciones graves, herpes zóster, alteraciones hematológicas y lipídicas, trombosis, acontecimientos cardiovasculares y determinados cánceres en grupos susceptibles. Upadacitinib es un medicamento de prescripción que exige valoración clínica, pruebas previas y seguimiento; no debe utilizarse por cuenta propia para tratar la caída del cabello.
La Unión Europea autorizó la nueva indicación
La Comisión Europea aprobó el 29 de julio de 2026 las dosis diarias de 15 y 30 miligramos para adultos y adolescentes desde los 12 años con alopecia areata grave. La autorización se apoyó en el programa clínico UP-AA y se aplica a los países de la Unión Europea.
La situación regulatoria no es idéntica en todos los territorios. En Estados Unidos, el fabricante presentó en abril de 2026 una solicitud suplementaria ante la Administración de Alimentos y Medicamentos para ampliar la indicación. La evaluación estadounidense permanecía pendiente en la información disponible al momento de publicación del estudio.
La reutilización de un medicamento conocido puede acelerar parte del desarrollo porque ya existe información sobre fabricación, farmacología y riesgos en otras enfermedades. Sin embargo, cada indicación necesita demostrar por separado su eficacia, dosis adecuada y balance entre beneficios y daños.
Los estudios continuarán más allá de las 24 semanas
La primera fase controlada de ambos ensayos duró 24 semanas y fue seguida por una extensión ciega de 28 semanas. Los participantes que completan esas etapas pueden incorporarse a un tercer estudio para evaluar la eficacia, la seguridad y los ajustes de dosis durante un período más prolongado.
La investigación presenta limitaciones. Excluyó a personas mayores de 64 años, niños menores de 12 y pacientes cuyo episodio actual de alopecia hubiera durado más de ocho años. Más de la mitad de los participantes eran blancos, por lo que los autores señalan la necesidad de analizar poblaciones más diversas.
Tampoco se ha establecido cuánto tiempo debe mantenerse el tratamiento para conservar el cabello recuperado, qué ocurre después de suspenderlo ni qué pacientes presentan la mejor relación entre respuesta y riesgo. Los datos de seguimiento permitirán determinar si el efecto continúa aumentando después de la semana 24 y si aparecen acontecimientos adversos menos frecuentes.
Fuentes referenciales:
Medical Xpress
JAMA Dermatology
AbbVie
