El agente fue identificado en garrapatas recolectadas de caballos en la provincia de Limón. No existen casos clínicos vinculados con la variante costarricense, pero el hallazgo abre una nueva línea de vigilancia sanitaria en Centroamérica.
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo científico de Costa Rica identificó por primera vez en el país y en Centroamérica el Jingmen tick virus, un agente viral transmitido por garrapatas que hasta ahora no había sido documentado en la región.
El microorganismo fue encontrado en ejemplares de la especie Amblyomma mixtum recolectados en Valle La Estrella, en la provincia caribeña de Limón. La investigación comenzó en 2023 y sus resultados fueron divulgados en junio de 2026.
El hallazgo fue realizado por especialistas de la Universidad de Costa Rica y representa el inicio de una nueva línea de vigilancia para virus asociados con garrapatas en Centroamérica.
Los investigadores aclararon que no existe evidencia de que la variante identificada en Costa Rica esté causando enfermedades en personas o animales. Tampoco se han documentado casos clínicos humanos relacionados con su detección.
El virus apareció en garrapatas recolectadas de caballos
Entre octubre de 2023 y mayo de 2024, el equipo científico analizó 97 muestras de garrapatas recolectadas en Valle La Estrella.
Las muestras positivas correspondieron exclusivamente a garrapatas extraídas de caballos. Los ejemplares recolectados directamente de la vegetación de los mismos potreros no presentaron el virus.
La viróloga Tatiana Murillo Corrales, de la Universidad de Costa Rica, explicó que el registro corresponde específicamente al Jingmen tick virus detectado en Amblyomma mixtum, una de las especies de garrapatas que con mayor frecuencia pica a las personas en esa región.
Hasta esta investigación, buena parte del conocimiento disponible sobre los microorganismos transportados por garrapatas en Costa Rica se concentraba en agentes bacterianos. La detección del virus amplía el panorama sobre los patógenos que pueden encontrarse en estos artrópodos.
La identificación también refuerza la importancia de mantener sistemas de vigilancia epidemiológica de virus presentes en animales, incluso cuando todavía no exista evidencia de transmisión o enfermedad en seres humanos.
El papel de los caballos aún no está claro
La investigación no incluyó análisis de sangre de los caballos de los que fueron retiradas las garrapatas. Por esa razón, no es posible determinar si los animales estaban infectados, si presentaron síntomas o si tuvieron algún papel directo en el ciclo viral.
Los investigadores plantearon como hipótesis que los equinos podrían intervenir de alguna manera en la transmisión, aunque todavía no saben si funcionarían como hospederos principales, accidentales o como una fuente temporal de alimentación para las garrapatas infectadas.
Murillo Corrales indicó que encontrar el virus únicamente en garrapatas recogidas de caballos, y no en las tomadas de la vegetación del mismo potrero, sugiere una posible relación que deberá ser estudiada con mayor profundidad.
El médico veterinario Víctor Montenegro Hidalgo, de la Universidad Nacional de Costa Rica, señaló que una eventual presencia del virus en caballos no sería un fenómeno inesperado.
El Jingmen tick virus ha sido detectado en otras partes del mundo en bovinos, roedores, murciélagos y primates no humanos. Sin embargo, no existe evidencia científica de que provoque enfermedad en los caballos.
Una garrapata capaz de alimentarse de diferentes especies
Amblyomma mixtum puede parasitar a numerosos vertebrados y se encuentra adaptada a diferentes ambientes tropicales. Además de los caballos, puede alimentarse de perros, bovinos, pequeños mamíferos, aves, primates no humanos y personas.
Esta capacidad para utilizar distintos hospederos aumenta el interés científico sobre su posible papel en la circulación de microorganismos entre animales y ambientes.
Los investigadores consideran que el virus también podría encontrarse en otros hospederos presentes en las zonas donde fueron recolectadas las garrapatas, como roedores, perros, murciélagos, aves y mamíferos silvestres.
El hallazgo no demuestra que exista transmisión hacia los seres humanos. Su importancia radica en que permite reconocer un agente que antes no formaba parte de los programas regionales de monitoreo.
La relación entre animales, vectores y personas forma parte del estudio de las enfermedades que pueden pasar de animales a humanos, un campo que requiere la coordinación de profesionales de medicina, veterinaria, microbiología y ecología.
La variante costarricense presenta rasgos genéticos propios
El material genético del virus fue examinado mediante técnicas de secuenciación de nueva generación y metagenómica viral en el Instituto Pasteur de Francia.
El procedimiento permitió reconstruir casi todo el genoma del agente encontrado en Costa Rica y compararlo con secuencias virales identificadas en otras regiones.
Los análisis revelaron que la variante costarricense presenta diferencias respecto de otras descritas en el mundo. No obstante, comparte un ancestro evolutivo con virus detectados en América Latina y el Caribe.
La secuencia pertenece al mismo linaje que variantes encontradas en Europa y Asia occidental, incluidas algunas identificadas previamente en seres humanos.
Murillo Corrales explicó que el agente detectado en Costa Rica está relacionado con registros procedentes de Europa, el Caribe, México, Colombia y Asia occidental.
Los investigadores consideran que estos vínculos genéticos podrían apuntar hacia un origen europeo y asiático de la variante local.
Una trayectoria diferente a los virus detectados en Brasil
La relación genética encontrada distingue a la variante costarricense de los Jingmen tick virus identificados en Brasil, que presentan una mayor cercanía con linajes africanos.
Esta diferencia llevó al equipo científico a considerar la posibilidad de que el virus haya ingresado al continente americano mediante al menos dos rutas distintas.
Una de las hipótesis contempla la llegada de garrapatas infectadas. La otra plantea la introducción a través de animales que transportaban el agente viral y posteriormente fueron parasitados por garrapatas locales.
Los investigadores también analizaron muestras procedentes de Ciudad Colón, Heredia, Monte de la Cruz y Vara Blanca, pero no encontraron el virus en esas localidades.
Las comparaciones preliminares con muestras recolectadas en Panamá mostraron diferencias entre las comunidades virales presentes en ambos países.
No hay casos clínicos confirmados en Costa Rica
El equipo científico insistió en que no existe evidencia de que el Jingmen tick virus detectado en Limón esté produciendo enfermedad en personas o animales.
Por el momento, tampoco existe una prueba diagnóstica de uso clínico disponible en el país. La detección fue realizada mediante una prueba PCR utilizada específicamente dentro de la investigación.
El virus fue descrito originalmente en China en 2014. Desde entonces, agentes pertenecientes a este grupo han sido identificados en Asia, Europa, África y América.
Una investigación publicada en 2019 en The New England Journal of Medicine documentó que algunos virus del grupo Jingmen pueden infectar a seres humanos.
Entre los síntomas descritos en aquellos casos figuraron fiebre, dolor de cabeza, inflamación de los ganglios, malestar general y una lesión o escara en la zona donde ocurrió la picadura.
Estos antecedentes no permiten afirmar que la variante costarricense tenga la misma capacidad de infección o que pueda generar síntomas similares. Los científicos deberán realizar nuevos estudios para determinar su comportamiento.
Un hallazgo que permite anticipar riesgos
El entomólogo médico Luis Enrique Chaves González, integrante del equipo investigador, destacó que identificar el agente permite comenzar a buscarlo activamente, vigilar su circulación y mejorar la capacidad de respuesta ante una eventual aparición de casos.
La competencia de una garrapata como vector depende de sus características biológicas, del ambiente, de los animales que parasita y de su capacidad para mantener y transmitir un microorganismo.
En el caso de Amblyomma mixtum, su capacidad para alimentarse de numerosos hospederos hace necesario estudiar con precisión si puede participar en la transmisión del Jingmen tick virus.
La experiencia con otras enfermedades zoonóticas muestra que la detección temprana de un agente puede resultar decisiva para comprender su circulación. La vigilancia del hantavirus en América Latina, por ejemplo, se apoya en el seguimiento de reservorios animales, condiciones ambientales y posibles exposiciones humanas.
La detección costarricense no constituye una alerta por un brote ni confirma una amenaza inmediata para la población. Se trata de un punto de partida para estudiar un virus que hasta ahora permanecía fuera del conocimiento sanitario regional.
Recomendaciones para prevenir picaduras
Los investigadores recomendaron utilizar ropa protectora durante actividades realizadas en potreros, bosques, jardines y otras zonas con vegetación donde puedan encontrarse garrapatas.
También aconsejaron usar pantalones largos, colocar las botas o la parte inferior del pantalón dentro de las medias y revisar cuidadosamente el cuerpo y la ropa después de permanecer en espacios naturales.
Las garrapatas pueden adherirse a la piel sin que la persona lo note inmediatamente. Por esta razón, la inspección debe incluir piernas, ingles, axilas, cintura, cuello, cuero cabelludo y la zona situada detrás de las orejas.
En los animales domésticos y de producción, el equipo recomendó utilizar productos veterinarios contra garrapatas que contengan principios activos como fluralaner, afoxolaner, fipronil o deltametrina.
La selección y aplicación de estos productos debe realizarse bajo supervisión profesional, debido a que las dosis, indicaciones y posibles riesgos dependen de la especie animal y de las características de cada tratamiento.
Los próximos pasos de la investigación
El equipo científico planea ampliar el estudio hacia un mayor número de garrapatas y analizar animales silvestres y domésticos presentes en las zonas de interés.
También se contempla estudiar a personas que trabajan directamente con animales o que permanecen expuestas a picaduras de garrapatas por sus actividades laborales.
Estas investigaciones permitirán conocer con mayor precisión dónde circula el virus, qué especies podrían actuar como hospederos y si existe alguna posibilidad de afectación para la salud humana.
El monitoreo se integra dentro de un enfoque de salud pública que reconoce la conexión entre el ambiente, los animales y las personas. Este tipo de seguimiento también ha permitido detectar comportamientos inesperados de virus zoonóticos y plantear nuevas preguntas sobre su persistencia y transmisión.
La identificación del Jingmen tick virus en Limón coloca a Costa Rica ante la oportunidad de establecer una vigilancia específica antes de que existan casos clínicos asociados y de generar conocimiento aplicable al resto de Centroamérica.

