Mark Orwig, estadounidense de 73 años, participó en un ensayo internacional de fase 3 que combinó una terapia experimental con pembrolizumab para reducir las recaídas
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

Mark Orwig, entrenador de tenis de 73 años residente en California, Estados Unidos, permanece sin signos de reaparición del melanoma después de participar en un ensayo clínico internacional de una vacuna terapéutica personalizada de ARN mensajero. El tratamiento experimental, denominado intismeran autogene, fue desarrollado por Moderna y Merck para ayudar al sistema inmunitario a reconocer las características particulares del tumor de cada paciente.
Orwig ingresó al estudio después de que los médicos detectaran y extirparan en 2023 un melanoma en estadio 3 localizado en su mejilla. Su experiencia permite conocer cómo se administra una terapia individualizada de esta clase, aunque no demuestra por sí sola que la vacuna haya evitado la recaída: el ensayo fue controlado con placebo y el participante desconoce qué inyecciones recibió.
Un diagnóstico que exigió cirugía y tratamiento adicional
Durante una revisión médica realizada en septiembre de 2023, los especialistas encontraron un pequeño bulto transparente en la mejilla de Orwig. Los análisis confirmaron que se trataba de un melanoma que se había extendido bajo la piel, por lo que fue necesaria una intervención quirúrgica para retirar una parte considerable del tejido afectado.
La extirpación del tumor visible no elimina completamente el riesgo. Algunas células malignas microscópicas pueden permanecer en el organismo y provocar posteriormente una recaída o propagarse hacia otros órganos. La probabilidad varía según el estadio, las características biológicas del tumor y otros factores clínicos.
La agresividad potencial de esta enfermedad hace especialmente importantes la detección temprana, la vigilancia dermatológica y la protección frente a la radiación ultravioleta. Estas medidas también resultan relevantes para los más jóvenes, entre quienes el daño solar acumulado puede aumentar el riesgo de cáncer de piel.
Cómo se fabrica una vacuna exclusiva para cada paciente
Intismeran no es una vacuna preventiva contra una infección. Se trata de una terapia contra un cáncer ya diagnosticado, diseñada a partir de las mutaciones presentes en el tumor de una persona concreta.
Para preparar el tratamiento, los médicos enviaron al laboratorio una pequeña muestra del melanoma de Orwig. Los investigadores secuenciaron el material tumoral, buscaron mutaciones exclusivas y seleccionaron las señales que podían resultar más útiles para orientar una respuesta inmunitaria.
Esas instrucciones se incorporan a una formulación de ARNm elaborada individualmente. Una vez administrada, la terapia busca enseñar al sistema inmunitario a reconocer proteínas anormales, llamadas neoantígenos, asociadas a las células cancerosas del paciente.
El procedimiento representa una diferencia importante frente a los medicamentos fabricados de manera idéntica para todos los usuarios. La vacuna de cada participante debe diseñarse y producirse por separado, una característica que plantea desafíos de tiempo, disponibilidad de tejido, capacidad industrial y coste.
El interés por este enfoque se ha incrementado con otros resultados sobre la inmunoterapia personalizada basada en las mutaciones del melanoma, aunque su incorporación a la práctica clínica dependerá de una evaluación científica y regulatoria completa.
Un ensayo internacional con más de 1.100 participantes
Orwig se incorporó en diciembre de 2023 al ensayo de fase 3 INTerpath-001. El estudio reunió a 1.136 participantes de 25 países, distribuidos entre centros médicos internacionales, incluidos alrededor de 30 establecimientos de Estados Unidos, según la información proporcionada por Moderna.
El ensayo comparó la combinación de intismeran y pembrolizumab —inmunoterapia comercializada como Keytruda— con pembrolizumab y placebo. Dos tercios de los participantes recibieron la vacuna experimental, mientras el grupo restante recibió las inyecciones de control.
Durante aproximadamente un año, Orwig recibió infusiones de pembrolizumab cada seis semanas e inyecciones en el brazo cada tres semanas. Los primeros resultados comunicados por las compañías indican que el ensayo alcanzó sus objetivos principales relacionados con la supervivencia sin recaída y sin metástasis a distancia.
La información coincide con otro reporte sobre los resultados de fase 3 de intismeran en melanoma. Sin embargo, los datos detallados del estudio todavía deben presentarse públicamente y someterse al análisis de la comunidad científica.
Los efectos secundarios forman parte de la evaluación
Orwig relató que después de la primera inyección experimentó fatiga, náuseas, dolor de cabeza y molestias musculares. Los síntomas fueron más intensos al comienzo y necesitó aproximadamente una semana para recuperarse, aunque indicó que aprendió a tolerarlos mejor durante las aplicaciones posteriores.
Otro participante atendido en la Universidad de California en San Francisco, Richard Dehmel, de 80 años, desarrolló colitis y debió interrumpir tanto las inyecciones como el tratamiento con pembrolizumab. La inflamación intestinal provocó diarrea y deshidratación que requirieron hospitalización.
Los investigadores señalaron que no es posible determinar a partir de ese caso si la complicación estuvo relacionada con la vacuna experimental, con pembrolizumab o con la combinación de ambos. La inmunoterapia aprobada puede producir reacciones inflamatorias cuando el sistema inmunitario ataca tejidos sanos.
Moderna y Merck informaron en estudios anteriores que las reacciones relacionadas con intismeran observadas con mayor frecuencia fueron fatiga, dolor en el lugar de la inyección y escalofríos. La caracterización definitiva de su seguridad necesitará los datos completos del ensayo y un seguimiento prolongado.
La evolución de un paciente no demuestra la eficacia
Orwig terminó el tratamiento y continúa sometiéndose a controles médicos. En su revisión dermatológica más reciente no se detectaron anomalías y pudo regresar ese mismo día a sus actividades como entrenador de tenis.
Su evolución es favorable, pero existen varias razones para interpretarla con cautela. Orwig no sabe si recibió intismeran o el placebo, también fue tratado con pembrolizumab y el resultado de una sola persona no permite calcular la eficacia ni la seguridad de una intervención.
Las conclusiones deberán surgir de la comparación estadística entre los grupos completos. Los investigadores también necesitan observar durante cuánto tiempo se mantiene el beneficio, qué pacientes responden mejor y si aparecen efectos adversos poco frecuentes.
Este criterio de prudencia es especialmente importante ante anuncios médicos iniciales. Saber cómo distinguir los datos científicos de las interpretaciones prematuras ayuda a evitar que un resultado prometedor sea presentado como un tratamiento ya disponible o como una cura demostrada.
Un posible nuevo capítulo para las vacunas contra el cáncer
Las vacunas terapéuticas de ARNm se investigan en diversos tumores, incluidos cánceres de páncreas, colon y pulmón. La plataforma permite modificar rápidamente las instrucciones moleculares y adaptarlas a mutaciones específicas, pero exige una infraestructura capaz de secuenciar cada tumor y fabricar dosis individualizadas en plazos clínicamente útiles.
El desarrollo del campo comenzó antes de la pandemia, aunque el uso masivo del ARNm contra la COVID-19 aceleró la experiencia industrial y el interés científico. Los primeros proyectos de vacunas de ARN mensajero destinadas al tratamiento del cáncer ya habían mostrado el potencial de combinar esta tecnología con inmunoterapias existentes.
Si los resultados completos confirman el beneficio y las autoridades reguladoras consideran favorable la relación entre eficacia y riesgos, intismeran podría convertirse en el primer tratamiento oncológico personalizado basado en ARNm aprobado en Estados Unidos. Hasta entonces, permanece como una terapia experimental que debe administrarse dentro de protocolos de investigación.
La participación de personas como Orwig aporta los datos necesarios para determinar si el tratamiento puede reducir realmente las recaídas. Su historia ilustra tanto la expectativa generada por la medicina personalizada como la necesidad de mantener el seguimiento clínico y esperar la publicación científica completa.
Fuente referencial:
Infobae y The Washington Post
