Tres ensayos clínicos abren nuevas rutas para tratar el cáncer colorrectal y de mama


Más de 1.700 pacientes participaron en estudios de Fase III que probaron inmunoterapia, terapias dirigidas y un tratamiento oral para subtipos específicos de cáncer


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

El cáncer colorrectal y el cáncer de mama concentran una parte decisiva de la carga oncológica mundial. En conjunto, ambos tumores superan los cuatro millones de nuevos casos al año, mientras los equipos médicos buscan tratamientos más precisos para pacientes en los que las terapias convencionales aún dejan respuestas insuficientes. Tres ensayos clínicos de Fase III presentados recientemente apuntan justamente a ese objetivo: mejorar el control de la enfermedad, reducir recaídas y ganar tiempo libre de progresión en grupos específicos de pacientes.

Los estudios reunieron a más de 1.700 personas en decenas de países y evaluaron tres estrategias distintas: inmunoterapia combinada con quimioterapia en cáncer de colon con alteración dMMR, fármacos dirigidos para cáncer colorrectal con mutación BRAF V600E y un tratamiento oral añadido al esquema habitual en cáncer de mama metastásico HR+/HER2+. Para la práctica clínica, los resultados no significan una respuesta única para todos los casos, sino avances concretos en subtipos bien definidos.

El peso global del cáncer colorrectal y de mama

El cáncer colorrectal es el tercero más frecuente del mundo. En 2022 se registraron 1,9 millones de nuevos casos y más de 900.000 muertes, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud. El cáncer de mama, por su parte, fue el tumor más diagnosticado entre las mujeres ese mismo año, con 2,3 millones de nuevos casos y 666.000 muertes.

Estos datos explican por qué los ensayos de Fase III tienen tanta relevancia. Son estudios amplios, diseñados para comparar tratamientos en pacientes reales antes de que una intervención pueda consolidarse como opción estándar. En oncología, ese paso resulta clave porque permite medir no solo la eficacia, sino también la seguridad, las recaídas, la supervivencia y los efectos adversos.

El médico Rubén Kowalyszyn, presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, destacó que estos ensayos apuntan a cambios concretos en tumores avanzados o de alto riesgo, donde todavía existen necesidades terapéuticas importantes.

ATOMIC: inmunoterapia para reducir recaídas en cáncer de colon

El primer ensayo, llamado ATOMIC, evaluó si el atezolizumab podía ayudar a pacientes con cáncer de colon a evitar recaídas después de una cirugía. El medicamento, una inmunoterapia que busca activar las defensas del organismo contra el tumor, fue probado junto con quimioterapia estándar.

Participaron 712 pacientes en Estados Unidos y Alemania entre 2017 y 2023. Todos tenían una alteración genética llamada dMMR, una condición que impide a las células reparar correctamente errores en su propio ADN. Este dato es importante porque no todos los tumores colorrectales responden igual a la inmunoterapia, y la selección del subtipo molecular permite orientar mejor el tratamiento.

Los resultados fueron claros: el 86,3 % de los pacientes que recibió inmunoterapia no tuvo recaída a los tres años, frente al 76,2 % del grupo que no recibió ese tratamiento. La diferencia equivale a una reducción del 50 % en el riesgo de que el cáncer volviera o causara la muerte.

Estos resultados llevaron a la Red Nacional Integral del Cáncer de Estados Unidos, conocida como NCCN, a incorporar el atezolizumab como tratamiento estándar para este grupo específico de pacientes. Aun así, el ensayo dejó una advertencia relevante: el 13 % de los pacientes recayó pese a completar el tratamiento, y todavía no están disponibles los datos de supervivencia a largo plazo.

El avance se suma a una línea de investigación más amplia sobre inmunoterapia contra el cáncer, un campo que busca hacer visible el tumor para que el sistema inmune pueda atacarlo con mayor eficacia.

BREAKWATER: una combinación para una mutación agresiva

El segundo ensayo, BREAKWATER, se centró en el cáncer colorrectal con mutación BRAF V600E. Esta alteración aparece en cerca del 10 % de los casos y se asocia con una enfermedad especialmente agresiva, en la que las opciones terapéuticas han sido limitadas.

La investigación evaluó una combinación de dos fármacos dirigidos, encorafenib y cetuximab, junto con quimioterapia. En la fase principal participaron 479 pacientes. El objetivo fue comprobar si esta estrategia superaba a la quimioterapia sola en supervivencia y respuesta tumoral.

La supervivencia se duplicó: 30,3 meses en el grupo tratado con la combinación frente a 15,1 meses en quienes recibieron únicamente quimioterapia. La tasa de respuesta tumoral también mejoró, al pasar del 40 % al 61 %.

El 24 de febrero, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos otorgó aprobación plena al encorafenib para este subtipo de cáncer colorrectal, después de una aprobación acelerada previa en 2024. La autoridad regulatoria argentina, ANMAT, también aprobó el tratamiento.

El beneficio clínico llegó acompañado de un dato de seguridad que no puede ignorarse: el 38 % de los pacientes del grupo experimental presentó efectos adversos graves, incluidos casos raros pero fatales de perforación intestinal, con una frecuencia del 0,9 %. En oncología, este tipo de resultados obliga a equilibrar beneficio, riesgo y selección adecuada de pacientes.

La estrategia se relaciona con el avance de las terapias dirigidas en cáncer colorrectal, especialmente cuando el tumor presenta alteraciones genéticas que pueden convertirse en blancos terapéuticos.

PATINA: más tiempo sin progresión en cáncer de mama metastásico

El tercer ensayo, PATINA, abordó un subtipo de cáncer de mama metastásico denominado HR+/HER2+, que representa cerca del 10 % de los casos. La investigación probó si añadir palbociclib, un fármaco oral inhibidor de CDK4/6, al tratamiento habitual podía retrasar el avance de la enfermedad.

El palbociclib actúa frenando la multiplicación de células cancerosas. En el ensayo participaron 518 pacientes de Estados Unidos, Europa, Nueva Zelanda y Australia. La mediana de supervivencia sin progresión fue de 44,3 meses en el grupo que recibió el fármaco añadido, frente a 29,1 meses en el grupo de control. La diferencia superó los 15 meses.

El efecto secundario más frecuente fue la disminución de glóbulos blancos, registrada en el 63 % de los pacientes. Pese a ello, pocos abandonaron el tratamiento por esa causa y no se registraron muertes relacionadas con el medicamento.

PATINA es el primer ensayo de Fase III que demuestra este beneficio en pacientes con cáncer de mama metastásico HR+/HER2+. Sin embargo, el palbociclib aún no cuenta con aprobación regulatoria para esta indicación específica, por lo que su uso depende de decisiones médicas caso por caso.

El resultado se suma a otras líneas de investigación sobre nuevas estrategias contra el cáncer de mama, donde la combinación entre biología tumoral, respuesta inmune y terapias personalizadas está modificando el enfoque clínico.

Ensayos clínicos y medicina más precisa

Los tres estudios muestran una tendencia común: el tratamiento oncológico avanza hacia decisiones cada vez más vinculadas al perfil molecular del tumor y al estado clínico del paciente. No se trata solo de aplicar una terapia nueva, sino de identificar en qué grupo puede ofrecer un beneficio real.

ATOMIC se concentró en pacientes con cáncer de colon dMMR; BREAKWATER seleccionó tumores colorrectales con mutación BRAF V600E; PATINA estudió cáncer de mama metastásico HR+/HER2+. Esa precisión permite interpretar mejor los resultados y evita presentar los avances como soluciones universales.

También confirma el papel de los ensayos clínicos como herramienta central para cambiar la práctica médica. Sin la participación voluntaria de pacientes en distintos países, estos datos no estarían disponibles para hospitales, oncólogos ni autoridades regulatorias.

En paralelo, el panorama general del cáncer sigue marcado por desigualdades de acceso, necesidad de diagnóstico temprano y disponibilidad real de tratamientos. La lucha global contra el cáncer combina innovación científica con decisiones sanitarias que determinan si los avances llegan o no a quienes los necesitan.

Resultados prometedores, con cautela clínica

Los tres ensayos aportan datos sólidos, pero también límites claros. En ATOMIC, aún falta conocer la supervivencia a largo plazo. En BREAKWATER, la mejora de supervivencia convive con una proporción importante de efectos adversos graves. En PATINA, el beneficio en progresión todavía no equivale automáticamente a una aprobación regulatoria para esa indicación específica.

El mensaje médico es prudente: los avances son relevantes porque mejoran resultados en pacientes concretos, pero deben interpretarse dentro del subtipo tumoral, el historial clínico, los riesgos del tratamiento y la evaluación del equipo oncológico. En cáncer colorrectal y de mama, la precisión terapéutica ya no es una promesa abstracta, sino una condición cada vez más necesaria para decidir qué tratamiento puede ofrecer más beneficio y menos daño.

Fuente(s) referenciales

Infobae: Cáncer colorrectal y de mama: los tres ensayos clínicos que apuntan a optimizar su tratamiento