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Una nueva técnica mejora la colocación de stents coronarios


Un ensayo clínico en Estados Unidos encontró que combinar aterectomía rotacional y litotricia intravascular permitió una expansión del stent aproximadamente un 19 % mayor en pacientes con nódulos coronarios calcificados.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


Investigadores del Hospital Mount Sinai, en Nueva York, Estados Unidos, han obtenido resultados favorables con una técnica combinada para tratar obstrucciones coronarias especialmente difíciles antes de implantar un stent. Un ensayo clínico aleatorizado encontró que utilizar aterectomía rotacional seguida de litotricia intravascular permitió conseguir una expansión significativamente mayor del dispositivo en pacientes con nódulos calcificados dentro de las arterias del corazón.

El estudio, denominado NODULE-SHOCK, incluyó a 120 pacientes con lesiones coronarias muy calcificadas. En el grupo específico de 66 personas que presentaban nódulos calcificados, la combinación de ambos procedimientos consiguió una superficie interna del stent aproximadamente un 19 % superior a la obtenida utilizando solamente litotricia intravascular.

Los resultados fueron presentados durante la conferencia Transcatheter Cardiovascular Therapeutics (TCT), celebrada en San Diego, y publicados simultáneamente en la revista científica JACC: Cardiovascular Interventions. La investigación fue divulgada el 2 de noviembre de 2026.

El hallazgo es relevante porque la expansión insuficiente de los stents constituye una dificultad importante en determinados procedimientos de cardiología intervencionista y puede favorecer complicaciones posteriores. Sin embargo, todavía debe demostrarse si la mejora mecánica observada se traduce en menos infartos, nuevas intervenciones o fallecimientos a largo plazo.

Por qué las arterias calcificadas dificultan la colocación de stents

La enfermedad de las arterias coronarias se desarrolla cuando se acumulan placas ateroscleróticas en los vasos sanguíneos encargados de suministrar oxígeno y nutrientes al músculo cardíaco. Estas lesiones pueden estrechar progresivamente el conducto arterial y limitar la circulación.

En algunos pacientes, las placas contienen depósitos importantes de calcio que endurecen la pared vascular. Cuando aparecen nódulos calcificados, el problema puede ser todavía más complejo, porque estas estructuras rígidas e irregulares sobresalen hacia el interior de la arteria.

Durante una intervención coronaria percutánea, los cardiólogos introducen catéteres a través de los vasos sanguíneos para tratar la obstrucción y, cuando está indicado, implantar un stent, una pequeña estructura metálica que ayuda a mantener abierta la arteria.

Para que el procedimiento consiga una apertura adecuada, el stent debe expandirse correctamente y adaptarse a la geometría del vaso. Sin embargo, los depósitos de calcio pueden impedir que alcance el diámetro previsto.

La expansión insuficiente se asocia con problemas como el nuevo estrechamiento de la arteria, la formación de coágulos dentro del dispositivo y la necesidad de repetir procedimientos.

La dificultad de identificar y tratar adecuadamente estas lesiones se relaciona con los desafíos más amplios de la evaluación del riesgo coronario y la detección de placas arteriales, aunque el nuevo ensayo se concentra específicamente en pacientes que ya requieren una intervención.

Dos tecnologías que actúan sobre diferentes tipos de calcio

La estrategia evaluada por los investigadores combina dos procedimientos utilizados para modificar las lesiones coronarias calcificadas antes de colocar el stent.

El primero es la aterectomía rotacional, que utiliza un dispositivo con una pequeña cabeza giratoria para modificar y desgastar las estructuras calcificadas que sobresalen hacia el interior de la arteria.

Su objetivo es reducir las irregularidades más prominentes y facilitar el paso y la expansión de los dispositivos empleados durante la intervención.

El segundo procedimiento es la litotricia intravascular, una tecnología que utiliza un balón especializado para transmitir pulsos de presión capaces de producir fracturas en los depósitos de calcio presentes en la pared arterial.

Estas fracturas permiten que el vaso gane flexibilidad y facilitan una expansión más uniforme del stent.

La investigadora principal, Annapoorna S. Kini, directora del Laboratorio de Cateterismo Cardíaco del Hospital Mount Sinai y profesora de Medicina de la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, explicó que ambas técnicas actúan sobre características diferentes de la calcificación.

Los investigadores denominaron al enfoque combinado Shave and Shake, una expresión que alude a la modificación de los nódulos sobresalientes mediante aterectomía y a la fractura del calcio más profundo mediante litotricia.

El objetivo es preparar la arteria de manera más completa antes de implantar el dispositivo, especialmente cuando las características de la lesión dificultan una expansión convencional.

El ensayo NODULE-SHOCK evaluó a 120 pacientes

El equipo científico organizó el estudio en dos grupos de pacientes con características diferentes de calcificación coronaria.

En el primero participaron 66 personas con nódulos calcificados identificados mediante tomografía de coherencia óptica, una técnica de imagen intravascular que permite observar con gran detalle las estructuras internas de las arterias.

Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos de 33 pacientes.

Uno recibió aterectomía rotacional seguida de litotricia intravascular, mientras que el otro fue tratado únicamente con litotricia intravascular antes de la colocación del stent.

Los investigadores utilizaron imágenes de tomografía de coherencia óptica para caracterizar las lesiones, estudiar los cambios producidos por los procedimientos y medir la expansión final del dispositivo.

La comparación permitió determinar si combinar las dos tecnologías ofrecía una ventaja mecánica frente al uso exclusivo de litotricia.

Los stents alcanzaron una superficie un 19 % mayor

Los resultados mostraron que los pacientes tratados mediante la estrategia combinada alcanzaron una superficie media final del stent de 7,41 milímetros cuadrados, frente a 6,23 milímetros cuadrados en quienes recibieron solamente litotricia intravascular.

La diferencia representa una mejora aproximada del 19 % en la superficie de expansión del dispositivo.

Los investigadores observaron además que los stents colocados después del tratamiento combinado presentaban una geometría más circular y simétrica.

El éxito del procedimiento alcanzó el 100 % en el grupo de tratamiento combinado, frente al 97 % en el grupo tratado únicamente con litotricia.

Estos resultados indican que la preparación de la lesión mediante dos mecanismos complementarios puede mejorar las condiciones físicas para implantar un stent en arterias con nódulos calcificados.

La importancia de conseguir una apertura adecuada de la arteria se comprende también al considerar los tratamientos posteriores a la intervención. Investigaciones sobre el tratamiento antiplaquetario después de colocar stents coronarios muestran que la prevención de complicaciones depende de distintos factores, incluidos el procedimiento realizado y el tratamiento farmacológico posterior.

Aplicar más pulsos de litotricia no produjo mejores resultados

El ensayo incluyó una segunda evaluación con 54 pacientes que presentaban lesiones coronarias muy calcificadas, pero sin nódulos calcificados.

En este grupo, los investigadores analizaron si aumentar el número de pulsos de litotricia intravascular mejoraba la expansión del stent.

Los participantes fueron distribuidos en dos grupos de 27 personas. Uno recibió una estrategia de hasta 120 pulsos, mientras que el otro fue tratado con una cantidad seleccionada por el médico responsable, generalmente alrededor de 75 a 80 pulsos.

En la práctica, el primer grupo recibió una media de 114 pulsos y el segundo, 75.

Sin embargo, la superficie final de los stents fue prácticamente equivalente: 5,50 milímetros cuadrados con la estrategia de mayor intensidad y 5,56 milímetros cuadrados con la administración seleccionada por el médico.

Este resultado indica que aumentar el número de pulsos no proporcionó una ventaja adicional de expansión en la población estudiada.

Los autores consideran que la elección del procedimiento debe responder a las características concretas del calcio y no simplemente a la utilización de una mayor intensidad de tratamiento.

Los primeros 30 días transcurrieron sin complicaciones mayores registradas

Durante los primeros 30 días de seguimiento, los investigadores no registraron fallecimientos, infartos, trombosis del stent ni nuevas intervenciones sobre la arteria tratada entre los participantes de las dos cohortes.

Estos resultados iniciales son favorables, pero deben interpretarse considerando el tamaño limitado de la muestra y el período relativamente corto de observación.

La ausencia de complicaciones en 120 pacientes durante un mes no demuestra que ambas estrategias tengan riesgos idénticos ni permite descartar acontecimientos adversos poco frecuentes.

Además, la principal diferencia encontrada entre los tratamientos fue una medida anatómica de expansión del stent, no una reducción demostrada de eventos cardiovasculares graves.

Los investigadores mantienen un seguimiento de un año para obtener información adicional sobre la evolución clínica de los pacientes.

La recuperación después de una intervención coronaria tampoco termina con la implantación del dispositivo. Los programas de rehabilitación cardíaca después de un infarto o la colocación de un stent forman parte de la atención integral de numerosos pacientes, junto con el control de los factores de riesgo y los tratamientos indicados.

Hacia procedimientos coronarios adaptados a cada lesión

Uno de los aspectos destacados del ensayo es que las lesiones coronarias calcificadas no constituyen un grupo uniforme.

Algunas presentan depósitos profundos en la pared arterial, mientras que otras contienen estructuras que sobresalen hacia el interior del vaso y dificultan especialmente la expansión del stent.

La investigación sugiere que reconocer estas diferencias mediante imágenes intravasculares puede ayudar a seleccionar la técnica más adecuada para preparar cada lesión.

El enfoque también pone de relieve la importancia de distinguir entre conseguir un mejor resultado mecánico durante la intervención y demostrar un beneficio clínico sostenido.

Para confirmar que la combinación de aterectomía rotacional y litotricia reduce complicaciones a largo plazo serán necesarios ensayos aleatorizados de mayor tamaño, desarrollados en varios hospitales y con períodos de seguimiento más prolongados.

La prevención de la enfermedad coronaria continúa siendo igualmente importante. La acumulación de placas ateroscleróticas puede comenzar muchos años antes de que aparezcan síntomas, por lo que el control del colesterol y otros factores de riesgo vascular sigue siendo una medida fundamental para reducir la probabilidad de complicaciones cardiovasculares.

El ensayo NODULE-SHOCK aporta evidencia clínica inicial de que combinar dos tecnologías de modificación del calcio puede mejorar la expansión de los stents en lesiones coronarias con nódulos calcificados. Su posible incorporación más amplia a los procedimientos dependerá de la confirmación de su seguridad, eficacia y beneficios clínicos durante el seguimiento.

Fuentes referenciales:
JACC: Cardiovascular Interventions — Estudio clínico NODULE-SHOCK
The Mount Sinai Hospital — Resultados del ensayo clínico sobre nódulos coronarios calcificados