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Prevenir el colesterol desde la infancia puede reducir el riesgo de ACV


Una especialista de Mayo Clinic advierte que el daño arterial puede desarrollarse durante años sin síntomas. Los resultados del estudio CREST-2 también aportan nuevas evidencias sobre el tratamiento de las obstrucciones carotídeas.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz


La prevención de las enfermedades cardiovasculares debe comenzar mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. Así lo advirtió la doctora Ana Casanegra, especialista en medicina vascular de Mayo Clinic, durante el Precongreso ICBA 2026 celebrado en Buenos Aires, Argentina, donde destacó la importancia de adoptar hábitos saludables desde la infancia para limitar la acumulación de colesterol en las arterias y reducir el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV).

La especialista, profesora asociada de Medicina en la División Vascular del Departamento de Enfermedades Cardiovasculares de Mayo Clinic Rochester, explicó que la aterosclerosis puede desarrollarse silenciosamente durante décadas. Esta enfermedad se caracteriza por la formación de placas en las paredes arteriales, capaces de dificultar la circulación sanguínea y favorecer complicaciones graves.

Durante su participación en el encuentro, que reunió a especialistas argentinos e internacionales, Casanegra también analizó los resultados del ensayo clínico CREST-2, una investigación internacional que comparó distintas estrategias para prevenir accidentes cerebrovasculares en pacientes con estrechamiento importante de las arterias carótidas, pero sin síntomas neurológicos recientes.

Su principal advertencia preventiva fue que esperar hasta la aparición de una enfermedad cardiovascular significa desaprovechar años durante los cuales podrían haberse controlado factores de riesgo modificables.

Cómo se acumula el colesterol en las arterias y afecta al cerebro

Las arterias carótidas son dos grandes vasos sanguíneos situados a ambos lados del cuello que transportan sangre hacia el cerebro. Cuando se forman placas de aterosclerosis en sus paredes, el espacio disponible para la circulación puede reducirse progresivamente.

Esta alteración se conoce como estenosis carotídea. En determinados pacientes, las placas pueden favorecer la formación de coágulos o desprender material que alcanza vasos cerebrales de menor tamaño, provocando una interrupción del suministro sanguíneo.

La consecuencia potencial es un accidente cerebrovascular isquémico, una emergencia médica que puede ocasionar lesiones neurológicas permanentes e incluso la muerte.

Sin embargo, la presencia de placas no significa que todas las personas desarrollarán un ACV. El riesgo depende de factores como el grado de estrechamiento, las características de la placa, los antecedentes clínicos y el control de las enfermedades asociadas.

La aterosclerosis tampoco afecta exclusivamente a las carótidas. Se trata de una enfermedad sistémica que puede comprometer las arterias coronarias, responsables de irrigar el corazón, y los vasos sanguíneos de las extremidades inferiores.

Por esta razón, los especialistas recomiendan una evaluación cardiovascular integral, especialmente en personas con antecedentes de infarto, accidente cerebrovascular, hipertensión arterial, diabetes o colesterol elevado.

El estudio CREST-2 aporta nuevas evidencias sobre la prevención del ACV

Uno de los temas centrales abordados por Casanegra fue el estudio CREST-2, cuyos resultados fueron publicados en The New England Journal of Medicine. La investigación incluyó a 2.485 participantes con estenosis carotídea asintomática de alto grado, distribuidos en dos ensayos clínicos paralelos desarrollados en 155 centros de cinco países.

El objetivo consistió en determinar si añadir una intervención para abrir la arteria ofrecía beneficios adicionales frente a un tratamiento médico intensivo destinado a controlar los factores de riesgo cardiovascular.

Uno de los ensayos comparó el tratamiento médico intensivo con ese mismo tratamiento acompañado de la colocación de un stent carotídeo, una pequeña estructura de malla que mantiene abierta la arteria.

El segundo evaluó el tratamiento médico intensivo frente a su combinación con una endarterectomía carotídea, procedimiento quirúrgico que permite retirar directamente la placa acumulada en el interior del vaso sanguíneo.

Los resultados mostraron que, durante cuatro años, la incidencia del desenlace principal fue del 6,0 % con tratamiento médico solo y del 2,8 % con tratamiento médico más stent. Esta diferencia fue estadísticamente significativa.

En el ensayo quirúrgico, la incidencia fue del 5,3 % entre quienes recibieron únicamente tratamiento médico y del 3,7 % entre quienes también fueron sometidos a endarterectomía. En esta comparación, la diferencia no alcanzó significación estadística.

El desenlace principal combinó los accidentes cerebrovasculares o fallecimientos durante el período inicial de evaluación con los accidentes cerebrovasculares isquémicos posteriores del mismo lado de la arteria afectada.

Los investigadores destacaron que los eventos fueron relativamente poco frecuentes en todos los grupos, lo que demuestra la importancia del tratamiento médico moderno incluso en pacientes con estrechamientos carotídeos importantes.

El control de la presión arterial y del colesterol resulta fundamental

El tratamiento médico intensivo utilizado en CREST-2 no consistió únicamente en administrar medicamentos para reducir el colesterol. Incluyó un programa de control de los principales factores asociados con la progresión de la aterosclerosis.

Entre sus objetivos figuraron mantener la presión arterial sistólica por debajo de 130 mmHg y alcanzar concentraciones de colesterol LDL inferiores a 70 mg/dL, además de controlar la diabetes y promover el abandono del tabaquismo.

El protocolo también contempló tratamiento antiplaquetario con aspirina, bajo indicación médica, y medidas destinadas a mejorar la actividad física y el peso corporal.

Estos objetivos correspondieron a la población estudiada y no deben interpretarse como recomendaciones universales para todas las personas. Las metas de colesterol, presión arterial y tratamiento farmacológico deben individualizarse según el riesgo cardiovascular y las características clínicas de cada paciente.

La eficacia del tratamiento médico plantea una cuestión importante: no todas las personas con estenosis carotídea asintomática necesitan una intervención quirúrgica o endovascular.

La decisión debe considerar el grado de obstrucción, la anatomía arterial, la edad, las enfermedades asociadas, los riesgos del procedimiento y la experiencia del equipo médico.

Por qué la prevención cardiovascular debe comenzar en edades tempranas

Para Casanegra, uno de los principales errores en la prevención cardiovascular consiste en comenzar a modificar los hábitos únicamente después de recibir un diagnóstico o sufrir una complicación.

La acumulación de lesiones ateroscleróticas es un proceso que puede iniciarse tempranamente y avanzar durante años sin producir manifestaciones evidentes. Por ello, la promoción de una alimentación equilibrada, la actividad física y la prevención del tabaquismo debe formar parte del cuidado de la salud desde la niñez.

La especialista identificó cuatro factores particularmente relevantes para el desarrollo de aterosclerosis: el consumo de tabaco, la hipertensión arterial, la diabetes y las concentraciones elevadas de colesterol.

También recordó que la genética y los antecedentes familiares pueden influir en los niveles de colesterol. Algunas personas presentan alteraciones hereditarias, como la hipercolesterolemia familiar, que favorecen concentraciones elevadas de colesterol LDL desde edades tempranas.

En estos casos, la identificación oportuna permite establecer medidas preventivas y, cuando corresponde, iniciar tratamientos específicos bajo supervisión médica.

La prevención también debe adaptarse a las diferentes etapas de la vida. Durante la infancia y adolescencia, el objetivo principal es consolidar comportamientos saludables, mientras que en la edad adulta adquieren especial importancia la evaluación periódica de los factores de riesgo y el tratamiento de las enfermedades diagnosticadas.

Actividad física, alimentación y tabaquismo: tres aspectos prioritarios

Entre las medidas recomendadas para proteger las arterias destaca evitar el consumo de tabaco. Fumar favorece el daño vascular, incrementa la inflamación y contribuye a los procesos relacionados con la formación y progresión de placas ateroscleróticas.

La especialista también subrayó la importancia de mantener un peso saludable y realizar actividad física de manera regular. Para la mayoría de los adultos, las recomendaciones internacionales contemplan al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, siempre que las condiciones de salud lo permitan.

La alimentación constituye otro componente esencial. Reducir el consumo de grasas saturadas y grasas trans, priorizar alimentos ricos en fibra y mantener un patrón alimentario equilibrado puede contribuir al control del colesterol y de otros factores metabólicos.

Estas medidas no sustituyen los tratamientos farmacológicos cuando están indicados. En pacientes con riesgo cardiovascular elevado, el uso de medicamentos hipolipemiantes y antihipertensivos puede resultar necesario incluso cuando mantienen hábitos saludables.

Respecto al estrés, Casanegra explicó que puede influir en procesos inflamatorios y afectar negativamente distintos aspectos de la salud, pero no debe considerarse una causa directa y aislada del colesterol elevado.

Cuándo conviene realizar estudios de las arterias carótidas

Una de las aclaraciones de la especialista fue que no resulta conveniente recomendar ecografías carotídeas de manera indiscriminada a toda la población sin síntomas.

Las pruebas de detección deben utilizarse cuando exista una justificación clínica, ya que los estudios innecesarios pueden conducir a resultados incidentales, nuevas exploraciones o intervenciones cuyos riesgos superen sus posibles beneficios.

En la prevención habitual, el primer paso consiste en evaluar la presión arterial, el colesterol, la glucosa sanguínea, los antecedentes familiares y otros factores que permitan estimar el riesgo cardiovascular.

Cuando el médico identifica signos, antecedentes o circunstancias que justifican una exploración vascular, puede solicitar una ecografía Doppler de las carótidas para estudiar el flujo sanguíneo y detectar posibles estrechamientos.

El diagnóstico temprano de hipertensión, diabetes o dislipidemia permite intervenir antes de que estas alteraciones produzcan daños vasculares importantes.

Reconocer los síntomas de un accidente cerebrovascular puede salvar vidas

La enfermedad carotídea puede permanecer silenciosa hasta que se produce un accidente cerebrovascular o un ataque isquémico transitorio, también conocido como AIT.

Entre las señales de alarma se encuentran la pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, la desviación de la boca, la dificultad súbita para hablar o comprender, las alteraciones bruscas de la visión y los problemas repentinos de equilibrio o coordinación.

También puede presentarse un dolor de cabeza intenso y súbito, especialmente cuando no existe una causa conocida.

Ante cualquiera de estas manifestaciones es necesario solicitar atención médica de emergencia, incluso cuando los síntomas desaparecen después de algunos minutos.

Un episodio transitorio puede indicar una alteración temporal de la circulación cerebral y anticipar un accidente cerebrovascular posterior.

Los resultados de CREST-2 y las recomendaciones expuestas durante el Precongreso ICBA 2026 refuerzan la necesidad de combinar prevención temprana, control médico individualizado y tratamientos basados en evidencia científica.

La principal enseñanza es que la protección de las arterias no comienza cuando aparece una obstrucción importante, sino con el control sostenido de los factores de riesgo a lo largo de la vida.

Fuentes referenciales:
The New England Journal of Medicine — Medical Management and Revascularization for Asymptomatic Carotid Stenosis
CREST-2 — Información oficial del ensayo clínico
Infobae — Entrevista con Ana Casanegra durante el Precongreso ICBA 2026