Seis señales de alerta de un ACV que pueden salvar vidas


Especialistas recuerdan que reconocer rápidamente los síntomas de un accidente cerebrovascular permite acceder a tratamientos oportunos y reducir las secuelas.


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.


Cada año, más de 50.000 personas sufren un accidente cerebrovascular (ACV) en Argentina, según datos citados por especialistas en neurología. Esta emergencia médica representa una de las principales causas de muerte y discapacidad en adultos, por lo que identificar sus señales de alarma puede marcar una diferencia decisiva en el pronóstico del paciente.

El ACV ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro se interrumpe. Esto puede suceder por la obstrucción de una arteria, en el caso del ACV isquémico, o por la ruptura de un vaso sanguíneo, en el ACV hemorrágico. En ambos escenarios, cada minuto cuenta, ya que el retraso en la atención aumenta el riesgo de daño cerebral permanente.

La importancia de actuar con rapidez también se relaciona con el control de factores cardiovasculares. En Mundo de la Salud se ha abordado cómo la prevención de infartos y ACV comienza con la identificación temprana de los factores de riesgo, especialmente aquellos que pueden modificarse mediante cambios en el estilo de vida y tratamientos adecuados.

Las seis señales que no deben ignorarse

Los especialistas coinciden en que los síntomas del ACV suelen aparecer de forma súbita. Reconocerlos y buscar ayuda médica inmediata puede mejorar significativamente las posibilidades de recuperación.

Entre las principales señales de alerta se encuentran:

• Pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en el rostro, el brazo o la pierna, especialmente cuando afecta un solo lado del cuerpo.

• Dificultad para hablar o comprender lo que otras personas dicen.

• Alteraciones visuales repentinas, como visión borrosa o pérdida parcial de la visión.

• Problemas para caminar o coordinar movimientos.

• Pérdida del equilibrio o mareos intensos de aparición súbita.

• Dolor de cabeza intenso y repentino sin una causa aparente, particularmente cuando se acompaña de otros síntomas neurológicos.

El método R.A.P.I.D.O. para reconocer un ACV

La American Stroke Association propone el acrónimo R.A.P.I.D.O. como una herramienta sencilla para identificar un posible accidente cerebrovascular:

R: Rostro caído o asimetría facial.
A: Alteración del equilibrio.
P: Pérdida de fuerza en brazos o piernas.
I: Impedimento visual repentino.
D: Dificultad para hablar.
O: Obtén ayuda y llama inmediatamente a los servicios de emergencia.

La Dra. Virginia Pujol Lereis, jefa del Servicio de Neurología Vascular de FLENI, advirtió que el ACV «se manifiesta de manera súbita y cada minuto cuenta», por lo que la comunidad debe conocer cómo actuar ante estas señales.

Por qué es fundamental acudir rápidamente al hospital

El tratamiento del ACV depende del tipo de evento y del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas. En algunos casos de ACV isquémico, los médicos pueden administrar medicamentos trombolíticos para disolver coágulos y reducir el daño cerebral, siempre que se actúe dentro de las primeras horas.

Cuando se trata de un ACV hemorrágico, el abordaje puede incluir fármacos específicos, procedimientos endovasculares o cirugía para controlar la hemorragia.

Además de la atención inicial, la rehabilitación desempeña un papel fundamental en la recuperación funcional. Las terapias físicas, ocupacionales y del lenguaje ayudan a disminuir la discapacidad y favorecen la reintegración del paciente a sus actividades cotidianas.

La salud cerebral también está estrechamente relacionada con otros factores cardiovasculares. Estudios recientes difundidos en Mundo de la Salud han destacado la importancia de mantener niveles adecuados de colesterol para disminuir el riesgo de eventos cerebrovasculares.

La prevención comienza antes de la emergencia

Muchos accidentes cerebrovasculares pueden prevenirse mediante el control de factores de riesgo modificables. La hipertensión arterial constituye el principal factor asociado al desarrollo de ACV, seguida por la diabetes, el tabaquismo, el colesterol elevado, el sedentarismo y determinadas alteraciones del ritmo cardíaco, como la fibrilación auricular.

Expertos de distintas instituciones coinciden en que adoptar hábitos saludables reduce significativamente las probabilidades de sufrir un evento cerebrovascular. Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de manera regular y abandonar el tabaco forman parte de las estrategias preventivas más eficaces.

La prevención cardiovascular integral ha cobrado mayor relevancia en los últimos años. De hecho, investigaciones recientes sobre alimentación y salud cardiovascular han señalado que reducir el consumo de alimentos ultraprocesados también contribuye a disminuir el riesgo de enfermedades vasculares.

No minimizar los síntomas

El Dr. Pablo Ioli, presidente de la Sociedad Neurológica Argentina, recordó que muchas personas retrasan la consulta porque creen que los síntomas desaparecerán por sí solos. Sin embargo, esa espera puede traducirse en secuelas permanentes o incluso en la muerte.

También existen los accidentes isquémicos transitorios, conocidos como mini-ACV, cuyos síntomas pueden desaparecer en pocos minutos. Aunque parezcan leves o pasajeros, constituyen una señal de advertencia importante y requieren evaluación médica urgente.

El reconocimiento temprano, la activación inmediata del sistema de emergencias y el acceso a centros preparados para tratar estas patologías continúan siendo las herramientas más efectivas para reducir la carga que representa el accidente cerebrovascular para las personas, las familias y los sistemas sanitarios.

Fuente(s) referenciales

Infobae. «Seis señales de alerta de un ACV que pueden ser clave para detectarlo a tiempo». Publicado el 7 de junio de 2026.