Investigadores del Centro de Regulación Genómica de Barcelona identifican una firma molecular que podría mejorar la predicción de supervivencia y la evaluación de la respuesta a la quimioterapia en pacientes con leucemia mieloide aguda.
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.
Un equipo científico del Centro de Regulación Genómica (CRG), en Barcelona, España, ha identificado una combinación de seis genes cuya actividad permite distinguir diferentes pronósticos de supervivencia en pacientes con leucemia mieloide aguda (LMA). La investigación, publicada en octubre de 2026 en la revista Science Advances, abre una posible vía para desarrollar herramientas de evaluación clínica más precisas y accesibles.
El descubrimiento se basa en la relación entre determinados patrones de expresión genética y la evolución de esta enfermedad hematológica, caracterizada por la proliferación anormal de células sanguíneas inmaduras. Los investigadores encontraron que la actividad conjunta de los seis genes aporta información sobre el riesgo de evolución desfavorable y podría ayudar a identificar pacientes con menor probabilidad de responder a los tratamientos convencionales.
El resultado representa un avance en la investigación de los tratamientos contra la leucemia, una enfermedad en la que las características moleculares de las células malignas desempeñan un papel importante tanto en el pronóstico como en las decisiones terapéuticas.
Una firma genética para evaluar la supervivencia
Los científicos identificaron seis genes asociados con diferencias en la evolución clínica: CARMIL1, HOPX, ALDH1A1, CALR, STAR y PHF19. Los tres primeros mostraron una actividad más elevada en pacientes con pronósticos desfavorables, mientras que los otros tres presentaban niveles de actividad inferiores.
A partir de estas observaciones, el equipo desarrolló un sistema de puntuación denominado PHFScore, que combina la información de los seis genes para clasificar a los pacientes según sus perspectivas de supervivencia.
La estrategia se construyó mediante la integración de experimentos realizados con modelos animales y datos clínicos de personas diagnosticadas con leucemia mieloide aguda. Los investigadores buscaron alteraciones genéticas que mantuvieran asociaciones coherentes entre los resultados experimentales y la evolución observada en los pacientes.
Luciano Di Croce, profesor de investigación ICREA e investigador del CRG, explicó que el gen PHF19 ya proporciona información relevante sobre la evolución de la enfermedad, pero su combinación con otros cinco genes mejora considerablemente la precisión pronóstica.
El papel de PHF19 en la maduración de las células sanguíneas
Una parte fundamental de la investigación se centró en PHF19, un gen relacionado con mecanismos epigenéticos que regulan la actividad de otros genes durante la diferenciación celular. Estos procesos permiten que las células sanguíneas inmaduras adquieran progresivamente las características necesarias para cumplir sus funciones.
Los experimentos mostraron que la ausencia de PHF19 puede alterar la maduración normal de las células hematopoyéticas y favorecer condiciones que facilitan el desarrollo posterior de características malignas.
Para estudiar este mecanismo, los científicos introdujeron un gen capaz de favorecer la aparición de leucemia en células sanguíneas de ratones con y sin PHF19. Las células que carecían de este factor produjeron más colonias en el laboratorio y mostraron una mayor capacidad de implantación después de ser trasplantadas a otros animales.
Además, estas células tendían a permanecer en un estado inmaduro, semejante al de las células madre, en lugar de completar su proceso habitual de diferenciación.
Gianni Gamarra Figueroa, investigador del CRG y primer autor del estudio, señaló que la pérdida de PHF19 no provoca por sí sola una leucemia, pero puede contribuir a generar condiciones celulares favorables para su aparición cuando se acumulan otras alteraciones.
Diferencias importantes en la respuesta a la quimioterapia
Uno de los resultados clínicos más relevantes apareció al analizar la relación entre la actividad de PHF19 y la respuesta al tratamiento en adultos más jóvenes con leucemia mieloide aguda.
Los pacientes con niveles bajos de expresión de este gen presentaron una supervivencia inferior y menores probabilidades de alcanzar la remisión después de recibir quimioterapia estándar.
Según los resultados comunicados por los investigadores, menos de la mitad de los pacientes del grupo con menor actividad de PHF19 consiguió la remisión, frente a una proporción que alcanzó hasta el 85 % entre quienes presentaban niveles más elevados.
Estas diferencias refuerzan la importancia de estudiar las alteraciones genéticas que orientan el pronóstico de las leucemias. Aunque la leucemia linfocítica crónica y la leucemia mieloide aguda son enfermedades diferentes, ambas ilustran la utilidad de la información molecular para comprender su comportamiento clínico.
Los investigadores consideran que la firma PHFScore podría aportar información adicional para reconocer a pacientes que necesitan una evaluación especialmente cuidadosa de su riesgo y de su posible respuesta a las terapias disponibles.
Una posible prueba molecular más sencilla
El desarrollo de una herramienta basada en seis genes podría ofrecer ventajas prácticas frente a determinadas estrategias que requieren analizar perfiles genéticos mucho más amplios.
En la evaluación diagnóstica de la leucemia mieloide aguda se utilizan habitualmente muestras de médula ósea. Los investigadores plantean que estas mismas muestras podrían permitir, en el futuro, medir la expresión de los seis genes e incorporar esa información a los procedimientos de valoración pronóstica.
La posibilidad de concentrar el análisis en un conjunto reducido de marcadores moleculares podría facilitar el desarrollo de pruebas menos complejas y potencialmente más económicas. Sin embargo, su utilidad clínica, precisión en diferentes poblaciones y relación con los sistemas pronósticos existentes deberán comprobarse mediante nuevas investigaciones.
El hallazgo también complementa otras líneas de trabajo centradas en la protección de células sanguíneas sanas durante los tratamientos contra el cáncer. Mientras esas estrategias investigan nuevas intervenciones terapéuticas, PHFScore busca mejorar la capacidad de anticipar la evolución de la enfermedad.
Qué falta para incorporar estos genes a la práctica clínica
Los resultados publicados establecen una asociación entre la expresión de seis genes y el pronóstico de la leucemia mieloide aguda, pero no significan que exista ya una prueba clínica validada para predecir individualmente la supervivencia de cualquier paciente.
Será necesario confirmar el rendimiento del sistema en grupos independientes de pacientes, establecer procedimientos estandarizados para medir la actividad genética y determinar si la puntuación mejora las herramientas que actualmente utilizan los especialistas.
También deberá investigarse cómo se comporta esta firma molecular en pacientes de diferentes edades, con distintas características de la enfermedad y sometidos a diversos esquemas terapéuticos.
El estudio identifica, además, genes cuya participación en los cánceres sanguíneos había sido poco explorada. Comprender sus funciones podría ayudar a esclarecer los mecanismos biológicos que intervienen en la progresión de la leucemia y en la resistencia a determinados tratamientos.
Por ahora, PHFScore constituye una herramienta de investigación con potencial pronóstico. Su eventual incorporación a la medicina clínica dependerá de que futuros estudios demuestren su fiabilidad, reproducibilidad y utilidad para mejorar las decisiones médicas.
Fuentes referenciales:
Agencia SINC — Investigación sobre seis genes y supervivencia en leucemia mieloide aguda
Science Advances (2026) — Gamarra y colaboradores, Polycomb Factor Phf19 Affects AML Initiation, Patient Prognosis and Survival.

