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Un nuevo fármaco mejora la función renal tras el trasplante


El ensayo clínico BESTOW, presentado en Estados Unidos, encontró que tegoprubart preservó mejor la función del riñón trasplantado que tacrolimus. Los resultados de fase 2 también apuntan a beneficios en la calidad de vida, aunque el tratamiento continúa en investigación.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


Un ensayo clínico de fase 2 presentado durante el congreso ASN Kidney Week 2026, celebrado del 22 al 25 de octubre en Estados Unidos, encontró que un medicamento experimental denominado tegoprubart permitió conservar mejor la función renal que tacrolimus en adultos sometidos a su primer trasplante de riñón. La investigación, conocida como BESTOW, también identificó resultados favorables en determinados indicadores de calidad de vida comunicados por los propios pacientes.

El estudio evaluó una estrategia inmunosupresora diferente de la utilizada habitualmente después de un trasplante. Su objetivo es impedir que el sistema inmunitario ataque el órgano recibido sin reproducir algunos de los efectos adversos asociados con los medicamentos convencionales.

Los resultados fueron comunicados por la Sociedad Americana de Nefrología y forman parte de una línea de investigación destinada a mejorar la supervivencia y el funcionamiento de los órganos trasplantados.

Sin embargo, tegoprubart todavía es un tratamiento experimental. Los resultados de fase 2 no significan que pueda sustituir de inmediato a tacrolimus ni que se haya demostrado una superioridad definitiva en todos los aspectos de la atención posterior al trasplante.

Por qué los pacientes necesitan inmunosupresión después de un trasplante

Cuando una persona recibe un riñón procedente de un donante, su sistema inmunitario puede reconocer determinadas características del órgano como extrañas y desencadenar una respuesta contra sus tejidos.

Esta reacción puede provocar inflamación, lesiones vasculares y deterioro progresivo de la función renal. En determinadas circunstancias, el rechazo puede comprometer la supervivencia del injerto y obligar al paciente a regresar a diálisis o necesitar otro trasplante.

Para reducir ese riesgo, los receptores reciben medicamentos inmunosupresores que disminuyen la actividad de determinados componentes del sistema inmunitario.

El tacrolimus es uno de los fármacos más utilizados en estos tratamientos. Pertenece a la familia de los inhibidores de la calcineurina y actúa interfiriendo con señales necesarias para activar ciertos linfocitos.

Su eficacia para prevenir el rechazo ha permitido mejorar los resultados de numerosos trasplantes, pero también presenta limitaciones importantes.

Entre sus posibles efectos adversos se encuentran la toxicidad renal, la hipertensión arterial, las alteraciones del metabolismo de la glucosa y determinados síntomas neurológicos, como temblores.

El control del rechazo continúa siendo una de las prioridades de la medicina de trasplantes. Investigaciones anteriores han examinado los cambios que experimentan los vasos linfáticos durante el rechazo crónico del riñón trasplantado, con el propósito de comprender mejor los mecanismos responsables del deterioro del órgano.

Cómo funciona tegoprubart y qué lo diferencia de tacrolimus

Tegoprubart es un anticuerpo monoclonal experimental dirigido contra CD40L, una proteína que participa en la comunicación entre células del sistema inmunitario.

La interacción entre CD40 y CD40L interviene en diferentes procesos de activación inmunológica, incluidos aquellos que pueden contribuir al rechazo de un órgano trasplantado.

Al bloquear esta vía, el medicamento busca reducir determinadas respuestas inmunitarias responsables de atacar el injerto.

Este mecanismo es diferente del utilizado por tacrolimus, que actúa mediante la inhibición de la calcineurina.

La distinción resulta importante porque algunos de los efectos secundarios de los tratamientos actuales están relacionados con sus mecanismos farmacológicos.

Los investigadores esperan que una estrategia basada en CD40L pueda mantener una protección adecuada frente al rechazo y, al mismo tiempo, evitar parte de la toxicidad asociada con los inhibidores de la calcineurina.

Sin embargo, actuar sobre una vía inmunológica diferente no garantiza automáticamente una mayor seguridad. La prevención del rechazo debe equilibrarse con otros riesgos, como las infecciones y las complicaciones relacionadas con la inmunosupresión.

El ensayo BESTOW comparó dos estrategias inmunosupresoras

BESTOW es un ensayo clínico de fase 2 que estudia tegoprubart como componente de un régimen inmunosupresor en adultos que reciben su primer trasplante renal.

Los investigadores compararon su utilización con un esquema basado en tacrolimus, considerado uno de los tratamientos habituales para prevenir el rechazo.

La investigación examinó la función del riñón trasplantado y otros resultados clínicos durante el seguimiento.

De acuerdo con la información presentada en ASN Kidney Week 2026, la función renal de los participantes tratados con tegoprubart se estabilizó después del primer mes y permaneció por encima de la observada en el grupo tratado con tacrolimus en los momentos de evaluación comunicados.

La diferencia alcanzó significación estadística a los 18 meses.

Este resultado sugiere que el tratamiento experimental podría ofrecer una ventaja en la conservación de la capacidad del órgano para filtrar la sangre.

La función renal es un indicador fundamental después del trasplante porque permite evaluar si el órgano mantiene adecuadamente su actividad y detectar posibles complicaciones.

No obstante, una mejor medición de función renal durante el seguimiento no demuestra por sí sola que el tratamiento prolongue la supervivencia del injerto durante muchos años.

Los pacientes también comunicaron cambios en su calidad de vida

Además de estudiar el funcionamiento del órgano trasplantado, los investigadores analizaron cómo percibían los participantes su estado de salud durante el tratamiento.

Esta evaluación es importante porque el éxito de un trasplante no depende exclusivamente de los resultados de laboratorio.

Los pacientes también pueden experimentar fatiga, limitaciones físicas, alteraciones emocionales y molestias relacionadas con los medicamentos.

El análisis presentado en el congreso incluyó información de 127 pacientes tratados en el ensayo BESTOW.

De ellos, 107 completaron el tratamiento hasta la semana 52: 51 recibieron tegoprubart y 56 tacrolimus.

Los investigadores observaron mejoras respecto de la situación inicial en las cinco subescalas de calidad de vida evaluadas entre quienes recibieron tegoprubart.

En el grupo tratado con tacrolimus se registraron mejoras en cuatro de las cinco subescalas.

La comparación también mostró una mejoría superior con tegoprubart en el componente de salud mental.

Además, los pacientes que recibieron el medicamento experimental presentaron una reducción numéricamente mayor de la puntuación total de síntomas respecto de su situación inicial.

Sin embargo, una diferencia numérica no implica necesariamente una diferencia estadísticamente significativa. La información divulgada no permite afirmar que tegoprubart haya demostrado superioridad en todos los indicadores de calidad de vida.

La salud mental y los síntomas forman parte del seguimiento renal

Las personas con enfermedad renal avanzada pueden experimentar una carga considerable de síntomas antes de recibir un trasplante.

La fatiga, las alteraciones del sueño, los calambres musculares y otras molestias pueden afectar las actividades cotidianas y el bienestar psicológico.

Después de la intervención, muchos pacientes experimentan mejoras, aunque su recuperación depende de diferentes factores clínicos.

Una investigación anterior sobre los síntomas antes y después del trasplante renal encontró que determinadas molestias disminuyen durante los primeros meses posteriores a la cirugía.

Los resultados de BESTOW aportan información complementaria al comparar cómo pueden influir dos estrategias farmacológicas diferentes en la experiencia de los receptores.

El doctor Andrew Adams, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota y uno de los investigadores vinculados al estudio, señaló que los efectos adversos de tacrolimus representan una carga importante para determinados pacientes.

El especialista considera que los resultados de tegoprubart justifican continuar investigando si es posible prevenir el rechazo con una menor carga de efectos secundarios.

Sin embargo, las expectativas de los investigadores todavía deben contrastarse con los resultados completos de eficacia y seguridad obtenidos durante seguimientos más prolongados.

Por qué preservar la función renal resulta decisivo

El trasplante de riñón constituye una de las principales opciones terapéuticas para pacientes con insuficiencia renal terminal que reúnen las condiciones necesarias para recibir un órgano.

La intervención puede permitir abandonar la diálisis y recuperar parte de las actividades que la enfermedad renal avanzada había limitado.

Sin embargo, recibir un órgano no elimina todos los riesgos médicos.

Los pacientes necesitan seguimiento especializado, controles de laboratorio y tratamientos destinados a evitar el rechazo.

También deben vigilarse complicaciones cardiovasculares, metabólicas e infecciosas, así como posibles efectos adversos de la medicación.

La evaluación de la función renal ayuda a determinar si el injerto continúa filtrando adecuadamente la sangre y si existen señales de deterioro.

Por esta razón, desarrollar medicamentos que protejan el órgano sin causar toxicidad renal representa una prioridad de investigación.

La medicina de trasplantes también estudia alternativas para ampliar la disponibilidad de órganos. Entre ellas se encuentran los xenotrasplantes renales experimentales, que han permitido documentar el funcionamiento temporal de riñones porcinos modificados genéticamente en pacientes humanos.

Aunque se trata de una línea distinta de investigación, ambos enfoques comparten una necesidad fundamental: controlar la respuesta inmunitaria que puede dañar el órgano recibido.

Qué falta para determinar si tegoprubart puede sustituir a tacrolimus

Los resultados presentados corresponden a un ensayo de fase 2, una etapa de investigación destinada a obtener información sobre seguridad, actividad terapéutica y selección de tratamientos que posteriormente pueden evaluarse en estudios más amplios.

Los hallazgos favorables sobre función renal y calidad de vida son relevantes, pero todavía existen preguntas importantes.

Una de ellas consiste en determinar si tegoprubart puede prevenir el rechazo agudo y crónico con una eficacia comparable o superior a los tratamientos establecidos.

También será necesario evaluar su seguridad a largo plazo, incluidos los posibles efectos sobre las infecciones, las complicaciones inmunológicas y otros acontecimientos adversos.

Otra cuestión es establecer si la ventaja observada en la función renal se mantiene durante varios años y se traduce en una mayor duración del injerto.

La investigación deberá considerar, además, las diferencias entre pacientes según su riesgo inmunológico, las características del donante y las condiciones clínicas existentes antes del trasplante.

Los resultados comunicados no justifican que los receptores de trasplantes modifiquen por iniciativa propia sus medicamentos inmunosupresores.

Interrumpir o cambiar un tratamiento sin supervisión especializada puede aumentar el riesgo de rechazo y comprometer el funcionamiento del órgano.

Un posible cambio en la inmunosupresión de los trasplantes

El estudio BESTOW aporta evidencia clínica inicial sobre una estrategia que intenta separar dos objetivos tradicionalmente difíciles de equilibrar: prevenir el rechazo y reducir la toxicidad de los medicamentos.

La conservación de una mejor función renal durante el seguimiento y las diferencias observadas en determinados indicadores de calidad de vida justifican continuar evaluando tegoprubart.

Sin embargo, la investigación todavía no establece que el medicamento deba reemplazar a tacrolimus en la práctica clínica habitual.

Su posible incorporación dependerá de resultados adicionales que confirmen la eficacia, la seguridad y la duración del beneficio.

Para los especialistas en nefrología y trasplantes, el interés principal radica en desarrollar tratamientos capaces de proteger el órgano recibido durante períodos prolongados sin añadir complicaciones que deterioren la salud del paciente.

Los resultados presentados en octubre de 2026 representan un paso en esa investigación, pero las decisiones terapéuticas continuarán dependiendo de la evidencia clínica disponible y de la evaluación individual de cada receptor.

Fuente referencial:
American Society of Nephrology — Resultados del ensayo clínico BESTOW presentados en ASN Kidney Week 2026, publicados el 23 de octubre de 2026