Menopausia sin tabúes: deseo y bienestar


La etapa puede vivirse con mejor calidad de vida cuando hay información, comunicación y acompañamiento de la pareja


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.


La menopausia no marca el final del deseo ni de la vida sexual. Es una etapa de transición física, emocional y vincular que puede afectar la calidad de vida de distintas maneras, pero también abrir nuevas oportunidades de autoconocimiento, comunicación y bienestar.

El proceso comienza años antes del cese definitivo de la menstruación, durante la perimenopausia, cuando los ciclos se vuelven irregulares y aparecen cambios corporales y psicológicos. La forma en que cada mujer atraviesa esta etapa depende de múltiples factores: estilo de vida, información disponible, autoestima, valoración del cuerpo, mirada sobre la madurez, antecedentes médicos y acompañamiento de la pareja.

El doctor Walter Ghedin plantea que no todas las mujeres viven la menopausia de la misma forma. Algunas presentan síntomas intensos; otras atraviesan la transición con menos molestias. También influyen factores como obesidad, tabaquismo, consumo de sustancias, antecedentes de histerectomía u ooforectomía y condiciones generales de salud.

Calidad de vida más allá de los sofocos

Los sofocos o síntomas vasomotores suelen ser la manifestación más reconocida de la menopausia. Sin embargo, los cambios anímicos y sexuales reciben menos conversación pública, aunque pueden afectar de manera profunda la vida cotidiana.

La escala de calidad de vida relacionada con la salud muestra que las mujeres en perimenopausia y menopausia pueden sufrir más cambios en el estado de ánimo, incluyendo depresión y ansiedad, y también modificaciones en la actividad sexual.

Un estudio español de 2025 citado por Ghedin señala que las normas culturales, la etnia, la educación, el empleo, el estado de salud, el nivel socioeconómico y el conocimiento personal sobre la menopausia influyen en la gravedad, duración y percepción de los síntomas. La desinformación, el miedo y la estigmatización pueden empeorar el bienestar.

Sexualidad, deseo y cambios corporales

La sexualidad durante la menopausia no debe abordarse como una pérdida automática. Las mujeres posmenopáusicas pueden seguir siendo sexualmente activas y, en muchos casos, vivir esta etapa con mayor libertad que antes.

No todas presentan sequedad vaginal ni bajo deseo sexual. Cuando estos cambios aparecen, pueden abordarse con información, acompañamiento médico, comunicación y ajustes en la relación. El problema se agrava cuando la pareja desconoce el proceso y mantiene las mismas expectativas o conductas sin considerar los cambios físicos y emocionales.

La comprensión de esta etapa forma parte de una mirada más amplia sobre salud femenina, donde los cambios hormonales, el bienestar mental y la calidad de vida deben tratarse sin estigmas ni silencios innecesarios.

La pareja también necesita informarse

La menopausia no es solo un tema femenino cuando existe una relación de pareja. Los hombres que acompañan a mujeres en esta etapa también necesitan informarse, escuchar y adaptar la forma de vincularse.

Ghedin señala que tener pareja estable puede mejorar los puntajes de calidad de vida, pero no garantiza por sí mismo una actividad sexual placentera. La clave está en la comunicación, la empatía y la disposición a modificar rutinas que tal vez funcionaron en otra etapa, pero que ahora necesitan revisión.

La comprensión de la pareja puede ser tan importante como el tratamiento de los síntomas. Algo similar ocurre cuando los hombres atraviesan hipogonadismo, conocido popularmente como andropausia, con cambios en el deseo sexual y el estado de ánimo. La diferencia es que el síndrome posmenopáusico afecta a más del 80% de las mujeres, mientras el hipogonadismo masculino se ubica entre el 11,7% y el 12,5%.

Romper la resignación y hablar del deseo

Uno de los mayores obstáculos en esta etapa es la resignación. Muchas parejas evitan hablar de sexualidad por pudor, por miedo a que el sexo deje de ser efectivo o por creer que la edad y la baja hormonal explican todo.

Salir de esa zona defensiva permite abrir nuevas formas de encuentro. La menopausia puede ser un momento para expresar preferencias, guiar a la pareja, cuestionar hábitos y recuperar deseos postergados.

Esta perspectiva coincide con investigaciones recientes sobre menopausia y terapia hormonal, que muestran la importancia de analizar esta etapa no solo desde los síntomas físicos, sino también desde sus efectos sobre salud mental, cerebro y bienestar general.

Información frente a estigmas y mercado

El aumento de productos, servicios y mensajes dirigidos a mujeres de mediana edad también exige una mirada crítica. La menopausia no debe convertirse en un nicho de miedo ni en una etiqueta para vender soluciones rápidas.

La información de calidad permite diferenciar entre acompañamiento real, evidencia médica y promesas comerciales. En ese sentido, el debate sobre el menowashing y la menopausia como nicho de mercado ayuda a entender por qué muchas mujeres reciben mensajes contradictorios sobre su cuerpo, su deseo y su bienestar.

También es importante reconocer que algunas transformaciones de esta etapa pueden relacionarse con peso, metabolismo y salud general. Estudios sobre semaglutida y menopausia en mujeres con obesidad reflejan cómo la salud metabólica puede formar parte del abordaje integral, siempre bajo criterio profesional.

Una etapa de cambios y nuevas decisiones

La menopausia implica pérdidas biológicas concretas, como el fin de los ciclos menstruales y de la fertilidad, pero también puede traer ganancias en autonomía, experiencia, libertad personal y capacidad para decidir cómo vivir el cuerpo y los vínculos.

Los hijos pueden crecer y demandar menos atención, la experiencia acumulada puede fortalecer la seguridad personal y la mayor difusión de temas sexuales puede ayudar a expresar necesidades antes silenciadas. En ese contexto, el deseo no desaparece necesariamente: puede transformarse.

El enfoque de Ghedin propone dejar de mirar esta etapa como un cierre y entenderla como una oportunidad de renovación personal y vincular. La comunicación, el conocimiento y la comprensión de la pareja pueden mejorar la calidad de vida y permitir que la sexualidad se adapte a una nueva etapa, sin tabúes ni resignación.

Fuente(s) referenciales

Infobae: Menopausia sin tabúes: cómo redescubrir el deseo y la calidad de vida