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La inflamación crónica se vincula con cambios silenciosos en el corazón


Un estudio británico con cerca de 480.000 adultos relaciona la inflamación persistente con paredes cardíacas más gruesas, cavidades más pequeñas y un mayor riesgo cardiovascular, incluso antes de que aparezcan síntomas.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.

Una investigación dirigida por científicos del Imperial College de Londres y del Laboratorio de Ciencias Médicas del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido ha identificado una asociación entre la inflamación crónica y modificaciones estructurales del corazón que pueden desarrollarse sin síntomas evidentes. El trabajo, publicado en septiembre de 2026 en la revista European Journal of Preventive Cardiology, analizó información de cerca de 480.000 adultos y encontró que los niveles elevados de inflamación se relacionaban con alteraciones cardíacas y una mayor incidencia de acontecimientos cardiovasculares graves.

Los investigadores observaron que las personas con mayor actividad inflamatoria presentaban, en promedio, paredes cardíacas más gruesas, cavidades de menor tamaño y una capacidad reducida de llenado del corazón. Estas características pueden aparecer antes de que exista un diagnóstico clínico de enfermedad cardíaca.

El hallazgo resulta especialmente relevante porque apunta a cambios que podrían permanecer inadvertidos durante años. Sin embargo, los autores advierten que las asociaciones observadas no demuestran por sí solas que la inflamación sea la causa directa de todas estas alteraciones.

Una investigación que combina análisis sanguíneos, genética e imágenes cardíacas

El equipo científico utilizó información del Biobanco del Reino Unido, una de las mayores bases de datos biomédicas para investigar la relación entre características biológicas, hábitos de vida y enfermedades.

La inflamación sistémica se evaluó mediante GlycA, un biomarcador sanguíneo relacionado con proteínas que participan en la respuesta inflamatoria. A diferencia de las mediciones que reflejan procesos inflamatorios puntuales, este indicador permite estudiar patrones de inflamación sostenida.

Los investigadores combinaron los resultados sanguíneos con información genética, antecedentes clínicos y estudios de imagen del corazón. Esta estrategia permitió examinar tanto el riesgo de acontecimientos cardiovasculares como las características anatómicas y funcionales del músculo cardíaco.

Las imágenes mostraron asociaciones entre niveles elevados de GlycA y modificaciones en el tamaño de las cavidades y el grosor de las paredes cardíacas.

Estos resultados complementan otras investigaciones sobre los mecanismos que afectan la relajación del corazón. Por ejemplo, un estudio sobre obesidad y disfunción diastólica identificó una vía molecular relacionada con las alteraciones tempranas del llenado cardíaco en modelos experimentales.

Un 43 % más de riesgo en los participantes con mayor inflamación

Uno de los resultados más destacados fue la diferencia de riesgo entre los participantes situados en los extremos de la distribución del marcador inflamatorio.

Las personas pertenecientes al 20 % con niveles más altos de GlycA presentaron un riesgo relativo aproximadamente un 43 % superior de sufrir acontecimientos cardiovasculares graves frente a quienes se encontraban en el 20 % con los niveles más bajos.

Esta diferencia debe interpretarse como una asociación estadística entre grupos y no como una predicción individual. Tampoco significa que el 43 % de las personas con inflamación elevada vaya a sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular.

El estudio relacionó además los niveles inflamatorios con factores como el tabaquismo, el exceso de grasa corporal, las condiciones socioeconómicas desfavorables y determinados indicadores de salud mental.

La distribución de la grasa corporal es especialmente importante en la evaluación cardiovascular. Investigaciones anteriores han encontrado que la acumulación de grasa abdominal aporta información sobre el riesgo cardíaco que no siempre queda reflejada mediante el índice de masa corporal.

Cómo puede modificarse el corazón antes de presentar síntomas

El corazón necesita contraerse para impulsar la sangre y relajarse adecuadamente para recibirla entre latidos. Cuando sus paredes se engrosan o las cavidades pierden capacidad de expansión, el llenado puede resultar menos eficiente.

Este tipo de alteración funcional se relaciona con la disfunción diastólica, un fenómeno que puede intervenir en determinadas formas de insuficiencia cardíaca.

En la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, por ejemplo, el corazón puede conservar una capacidad de contracción relativamente normal, pero presentar dificultades para relajarse y llenarse correctamente.

Los cambios estructurales descritos en la investigación británica no equivalen automáticamente a un diagnóstico de insuficiencia cardíaca. Representan características asociadas con la inflamación que podrían contribuir a comprender etapas tempranas de deterioro cardiovascular.

La búsqueda de tratamientos para mejorar la relajación cardíaca constituye una línea de investigación activa. Entre los trabajos recientes figura una investigación preclínica sobre la urolitina A y la función diastólica, cuyos resultados todavía necesitan confirmación mediante ensayos clínicos.

Las señales inflamatorias que investigan los científicos

El análisis también examinó mecanismos moleculares capaces de relacionar la respuesta inmunitaria con las características del corazón.

Los investigadores prestaron especial atención a las citocinas, proteínas utilizadas por las células para transmitir señales que regulan procesos inflamatorios.

Entre las vías identificadas destacaron las relacionadas con la interleucina-1 y el factor de necrosis tumoral, conocido como TNF. Ambas participan en la comunicación del sistema inmunitario y han sido estudiadas por su intervención en diferentes enfermedades inflamatorias.

Los resultados sugieren que estas vías podrían contribuir a explicar parte de la relación entre inflamación sistémica y remodelación cardíaca.

Sin embargo, identificar una vía molecular asociada con una enfermedad no demuestra que bloquearla farmacológicamente permita prevenirla. Para establecer esa posibilidad se necesitan estudios experimentales y ensayos clínicos que evalúen eficacia y seguridad.

La genética puede modificar la vulnerabilidad cardiovascular

La investigación también exploró por qué personas expuestas a condiciones ambientales semejantes pueden presentar diferencias en su respuesta inflamatoria y en las características de su corazón.

Los científicos analizaron interacciones entre variantes genéticas y factores ambientales, con el objetivo de identificar mecanismos que puedan aumentar o reducir la susceptibilidad individual.

El profesor Declan O’Regan, investigador del Imperial College de Londres y especialista en imágenes cardiovasculares, destacó la importancia de comprender cómo interactúan los genes, los hábitos de vida y las señales inflamatorias.

Esta aproximación podría contribuir al desarrollo de estrategias de medicina preventiva más individualizadas, aunque todavía no existe evidencia suficiente para incorporar los resultados como una prueba independiente de predicción clínica.

Qué implicaciones tiene el hallazgo para la prevención

Los resultados refuerzan el interés científico por identificar procesos biológicos relacionados con el deterioro cardiovascular antes de que se manifiesten enfermedades avanzadas.

Una posible aplicación futura consistiría en combinar biomarcadores inflamatorios, información genética y estudios cardíacos para reconocer perfiles de mayor vulnerabilidad.

No obstante, el uso de GlycA como herramienta rutinaria para decidir tratamientos preventivos requiere validación adicional. Actualmente, la evaluación del riesgo cardiovascular continúa apoyándose principalmente en factores clínicos establecidos, como la presión arterial, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo y los antecedentes personales.

La detección anticipada de alteraciones cardíacas también está siendo investigada mediante tecnologías digitales. Un ejemplo es el análisis de electrocardiogramas nocturnos mediante inteligencia artificial, que ha mostrado posibilidades para identificar señales relacionadas con acontecimientos cardíacos futuros.

Los especialistas subrayan que mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física, evitar el tabaco y controlar los factores metabólicos conocidos continúa siendo fundamental para reducir el riesgo cardiovascular.

El trabajo británico aporta evidencia sobre la relación entre inflamación persistente, susceptibilidad genética y estructura cardíaca. Su principal contribución es mostrar que determinadas alteraciones pueden asociarse con procesos inflamatorios mucho antes de que exista una enfermedad cardiovascular reconocida clínicamente.

Fuentes referenciales:
European Journal of Preventive Cardiology – Gene–environment interactions shape cytokine-mediated inflammation and cardiovascular risk
Infobae – Información científica publicada el 30 de octubre de 2026