Investigadores del King’s College London observaron beneficios en animales y tejido cardíaco humano diseñado, pero todavía faltan ensayos clínicos con pacientes
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
Investigadores del King’s College London identificaron una posible vía terapéutica para la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada a partir de la urolitina A, un compuesto que el organismo puede generar después del consumo de granada, nueces y algunas bayas. En modelos animales y tejido cardíaco humano creado con células madre, la sustancia favoreció la relajación del corazón y redujo alteraciones asociadas con la enfermedad.
El estudio, publicado en Science Advances y financiado por la Fundación Británica del Corazón, mostró que la urolitina A activa la proteína PKGIα, relacionada con la función de los vasos sanguíneos y la capacidad del músculo cardíaco para relajarse entre latidos. Los resultados son preclínicos y todavía no demuestran que el compuesto pueda tratar la insuficiencia cardíaca en personas.
Una insuficiencia cardíaca en la que el corazón conserva el bombeo
La insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada se caracteriza porque el corazón mantiene una capacidad de contracción aparentemente normal, pero su músculo se vuelve rígido y no se relaja adecuadamente. Como consecuencia, el órgano tiene dificultades para llenarse de sangre antes del siguiente latido.
Esta forma representa aproximadamente la mitad de los casos de insuficiencia cardíaca y puede causar falta de aire, fatiga, menor tolerancia al ejercicio y deterioro de la calidad de vida. Su tratamiento resulta complejo porque intervienen factores diversos, como el envejecimiento, la hipertensión, la obesidad y la diabetes.
La detección temprana continúa siendo una prioridad. Una investigación anterior indicó que los cambios vasculares en los músculos de las piernas podrían anticipar esta insuficiencia cardíaca antes de que sean evidentes determinadas alteraciones en el corazón.
La urolitina A activa una proteína cardiovascular
El equipo británico centró su atención en PKGIα, una proteína que participa en la regulación de los vasos sanguíneos y en la relajación del músculo cardíaco. Los científicos comprobaron que la urolitina A actúa sobre un aminoácido específico de esta proteína y activa una vía molecular relacionada con beneficios cardiovasculares.
Los modelos animales tratados presentaron mejoras de hasta un 80 % en determinadas mediciones de la función cardíaca frente a los modelos que no recibieron el compuesto. Este porcentaje corresponde a variables experimentales comparadas dentro del estudio y no representa una tasa de curación ni una estimación del beneficio que podría obtener un paciente.
La sustancia también aumentó la capacidad del tejido cardíaco para relajarse, redujo la fibrosis y limitó el agrandamiento de las células musculares del corazón. La fibrosis consiste en la acumulación de tejido cicatricial que disminuye la elasticidad del órgano, un proceso que también se investiga mediante estrategias dirigidas a comprender y reducir las cicatrices cardíacas.
El compuesto fue probado en tejido cardíaco humano diseñado
Los investigadores aplicaron urolitina A a tejido cardíaco humano producido en laboratorio a partir de células madre. Este modelo reproduce algunas características estructurales y funcionales del músculo cardíaco y permite estudiar la respuesta del tejido sin administrar todavía el compuesto a pacientes.
En ese sistema, la urolitina A mejoró significativamente la relajación del tejido. El resultado refuerza la hipótesis de que la vía molecular identificada podría tener relevancia humana, aunque los tejidos diseñados no reproducen por completo la complejidad de una persona con insuficiencia cardíaca, enfermedades asociadas y tratamientos simultáneos.
La medicina regenerativa también utiliza células madre en otros abordajes experimentales. Entre ellos se encuentra un parche cardíaco diseñado para pacientes con insuficiencia avanzada, una estrategia diferente que busca incorporar tejido muscular al corazón lesionado.
Un compuesto relacionado con alimentos, pero no un tratamiento dietético
La urolitina A no se encuentra directamente en la granada, las nueces o las bayas en la misma forma utilizada por los investigadores. El organismo puede producirla a partir de componentes presentes en esos alimentos mediante procesos metabólicos en los que participa la microbiota intestinal.
La capacidad de generar el compuesto puede variar entre personas. Por esa razón, consumir granada no garantiza alcanzar la concentración utilizada en el laboratorio ni reproducir los efectos registrados en los modelos experimentales.
Joseph Burgoyne, autor sénior del estudio, señaló que la investigación identifica una nueva diana terapéutica y muestra una forma de activar esa vía. Sin embargo, los responsables del trabajo recalcaron que no existe evidencia suficiente para recomendar la granada o suplementos de urolitina A como tratamiento de la insuficiencia cardíaca.
La diferencia entre un resultado preclínico y una terapia autorizada es fundamental. Antes de considerar su uso médico, será necesario establecer mediante ensayos clínicos la dosis adecuada, su comportamiento en el organismo, posibles interacciones, efectos adversos y eficacia frente a los tratamientos disponibles.
La investigación abre una vía, pero no sustituye la atención médica
La urolitina A ya había sido evaluada en estudios con seres humanos para otros objetivos y mostró un perfil de seguridad favorable, según el King’s College London. Ese antecedente puede facilitar nuevas investigaciones, pero no demuestra eficacia contra la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada.
Otras líneas experimentales también intentan reparar o proteger el músculo cardíaco mediante mecanismos específicos, como la modulación de los canales de calcio para estimular cardiomiocitos. Estos avances requieren validaciones sucesivas antes de incorporarse a la práctica clínica.
Las personas con insuficiencia cardíaca no deben modificar su medicación ni consumir suplementos con la expectativa de reproducir los resultados del estudio. El control de la presión arterial, la diabetes, el peso y otros factores asociados continúa formando parte del manejo clínico individualizado.
Síntomas como falta de aire, hinchazón persistente en piernas o tobillos, fatiga intensa, latidos irregulares o una reducción inexplicada de la capacidad para realizar actividad física requieren valoración profesional. Una identificación oportuna permite estudiar la causa e iniciar el tratamiento apropiado para cada paciente.
Fuentes referenciales:
Infobae Salud
King’s College London
Science Advances
