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Hipercalcemia: cuando el exceso de calcio amenaza riñones y corazón


Suplementos en exceso, hiperparatiroidismo, algunos cánceres y ciertos medicamentos pueden elevar el calcio en sangre y provocar complicaciones que requieren evaluación médica


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz


El calcio es indispensable para los huesos, la contracción muscular, la transmisión de señales nerviosas y otras funciones del organismo, pero una concentración excesivamente alta en la sangre puede convertirse en un problema médico. Esta alteración, denominada hipercalcemia, puede afectar los riñones, debilitar los huesos y, en los casos más graves, interferir con el funcionamiento eléctrico del corazón.

La hipercalcemia no equivale simplemente a consumir alimentos ricos en calcio. En personas sanas, la alimentación por sí sola rara vez eleva la concentración sanguínea del mineral hasta niveles peligrosos. Entre las causas reconocidas se encuentran el hiperparatiroidismo, determinados cánceres y enfermedades, algunos medicamentos y el consumo excesivo de suplementos de calcio o vitamina D.

El organismo mantiene un control estrecho del calcio en la sangre

Las glándulas paratiroides, cuatro pequeñas estructuras situadas en el cuello cerca de la tiroides, producen la hormona paratiroidea, que desempeña una función central en el equilibrio del calcio. Cuando una o varias de estas glándulas generan demasiada hormona, el nivel de calcio en la sangre puede aumentar.

El hiperparatiroidismo primario figura entre las causas más frecuentes de hipercalcemia. También existen otras posibilidades, por lo que encontrar un resultado elevado en un análisis no permite determinar por sí solo cuál es el origen del problema. La evaluación clínica puede requerir medir la hormona paratiroidea y realizar estudios adicionales.

La regulación del calcio forma parte de un complejo equilibrio de minerales y hormonas. Alteraciones de otros electrolitos también pueden tener consecuencias importantes: por ejemplo, los cambios en minerales implicados en la señalización eléctrica pueden favorecer trastornos del ritmo cardíaco. Mundo de la Salud ha abordado anteriormente las palpitaciones y las situaciones en las que requieren atención médica.

Suplementos de calcio y vitamina D también pueden elevar el riesgo

Los suplementos merecen especial atención porque permiten ingerir cantidades concentradas de nutrientes que posteriormente se suman a las obtenidas mediante la alimentación. El consumo excesivo y prolongado de suplementos de calcio o vitamina D puede contribuir a elevar el calcio sanguíneo.

Esto no significa que los suplementos sean perjudiciales por definición. Pueden estar indicados en determinadas personas y circunstancias, pero su necesidad y dosis deben evaluarse teniendo en cuenta la alimentación, la edad, los antecedentes médicos y otros tratamientos. La idea de que una mayor cantidad de un nutriente siempre produce mayores beneficios puede llevar a consumos innecesarios.

La precaución con la suplementación no se limita al calcio. Diferentes investigaciones han mostrado que el efecto de estos productos depende del compuesto, la dosis y las características de quien los consume. Un estudio analizado por este medio, por ejemplo, encontró resultados que plantean cautela con determinados suplementos de nitratos y sus efectos cardíacos, aunque esos hallazgos procedían de modelos animales y no pueden extrapolarse directamente a las personas.

Los riñones pueden sufrir las consecuencias del calcio elevado

Cuando existe demasiado calcio en la sangre, los riñones deben trabajar para filtrarlo. Entre las manifestaciones posibles aparecen sed intensa y necesidad frecuente de orinar. Además, un exceso de calcio en la orina puede favorecer la formación de cristales que terminan agrupándose y formando cálculos renales.

Una hipercalcemia mantenida y suficientemente grave también puede perjudicar la capacidad renal para limpiar la sangre y eliminar el exceso de líquido. Por ello, la función de los riñones constituye uno de los aspectos que pueden vigilarse cuando se diagnostica esta alteración.

Algunos cambios relacionados con el sistema urinario pueden proporcionar pistas sobre hidratación o posibles problemas, pero no sustituyen las pruebas clínicas. Como explica una guía reciente sobre los cambios en el color de la orina y las señales que justifican una consulta, los análisis permiten valorar marcadores de la función renal que no pueden determinarse simplemente observando su apariencia.

La hipercalcemia grave puede alterar el ritmo cardíaco

El calcio también participa en la actividad muscular y en los mecanismos que intervienen en cada latido. Cuando la hipercalcemia alcanza niveles importantes puede modificar las señales eléctricas que controlan el corazón y favorecer alteraciones del ritmo, aunque esta complicación es poco frecuente.

Los electrolitos —entre ellos calcio, potasio, sodio y magnesio— intervienen en la generación y transmisión de señales eléctricas cardíacas. Tanto concentraciones demasiado bajas como demasiado altas pueden interferir con ese sistema. Las arritmias abarcan numerosos trastornos y requieren una valoración específica de su causa, como muestra el desarrollo de nuevas tecnologías para estudiar y tratar alteraciones del ritmo cardíaco.

Una persona que experimente palpitaciones acompañadas de dolor torácico, falta de aire, desmayo u otros síntomas importantes debe buscar atención médica, ya que las alteraciones del ritmo pueden tener causas muy diferentes y no deben atribuirse automáticamente al calcio.

La hipercalcemia puede avanzar inicialmente sin síntomas

Uno de los aspectos que dificulta reconocer el problema es que una hipercalcemia leve puede no producir síntomas y descubrirse durante un análisis de sangre solicitado por otra razón. Cuando la concentración aumenta, pueden aparecer cansancio, debilidad muscular, náuseas, vómitos, estreñimiento, sed intensa y micción frecuente.

También pueden presentarse dificultades de concentración, confusión, dolor óseo y muscular o cálculos renales. La presencia de estos síntomas tampoco confirma por sí misma una hipercalcemia, porque pueden aparecer en numerosos trastornos, de modo que la medición del calcio en sangre resulta necesaria para establecer el diagnóstico.

Las complicaciones cardiovasculares merecen especial vigilancia cuando existen síntomas compatibles con una arritmia. El interés médico por estas alteraciones ha impulsado tanto nuevas herramientas diagnósticas como tratamientos experimentales para cuadros graves, entre ellos el uso de protones para tratar determinadas taquicardias ventriculares.

Un análisis de sangre permite detectar el exceso de calcio

La confirmación de hipercalcemia se realiza mediante pruebas de sangre. Una vez detectado el nivel elevado, el siguiente paso consiste en establecer la causa. La medición de hormona paratiroidea puede ayudar a determinar si existe hiperparatiroidismo, mientras que los antecedentes médicos, medicamentos y suplementos consumidos orientan hacia otras posibilidades.

Dependiendo del caso, el profesional puede solicitar pruebas adicionales para estudiar huesos, riñones u otros órganos y descartar enfermedades asociadas. El tratamiento tampoco es único: depende de la concentración de calcio, la presencia de síntomas y, sobre todo, de la enfermedad o circunstancia responsable.

En cuadros leves puede ser suficiente la vigilancia médica mientras se investiga el origen. Otras situaciones pueden requerir modificar suplementos o medicamentos bajo supervisión profesional, utilizar tratamientos para reducir el calcio o abordar directamente la enfermedad causante. Cuando existe hiperparatiroidismo primario, determinados pacientes pueden necesitar cirugía de las glándulas afectadas.

Más calcio no significa necesariamente mayor beneficio

La función esencial del calcio no convierte su consumo ilimitado en una práctica saludable. Las necesidades nutricionales pueden cubrirse mediante alimentos como leche, yogur y queso, además de sardinas, salmón con espinas, tofu, bebidas vegetales fortificadas, brócoli y otros productos que aportan este mineral en cantidades variables.

La conveniencia de recurrir a suplementos depende de las necesidades individuales. Esa diferencia entre obtener nutrientes mediante la alimentación y consumirlos de forma concentrada también aparece en otros ámbitos de la nutrición; un análisis sobre la necesidad real de utilizar suplementos de omega-3 subraya precisamente la importancia de valorar primero las fuentes alimentarias y las circunstancias personales.

Ante un resultado elevado de calcio en sangre, antecedentes de cálculos renales, síntomas persistentes o consumo habitual de suplementos de calcio y vitamina D, la evaluación médica permite determinar si existe hipercalcemia y establecer su origen. Suspender tratamientos prescritos o modificar dosis por cuenta propia tampoco es recomendable, porque algunos medicamentos relacionados con cambios del calcio pueden ser necesarios para tratar otras enfermedades.

Fuentes referenciales:
Infobae
Mayo Clinic
Mayo Clinic — diagnóstico y tratamiento de la hipercalcemia