Fumar al aire libre también expone al humo


La inhalación pasiva puede producirse en terrazas y espacios abiertos cuando hay personas fumando cerca


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.


Estar al aire libre no elimina por completo el riesgo de respirar sustancias procedentes del tabaco. Una persona sentada en una terraza, en una zona pública o cerca de fumadores puede inhalar humo aunque no consuma cigarrillos. Esa exposición, conocida como tabaquismo pasivo o inhalación pasiva, también ocurre fuera de espacios cerrados cuando el aire queda contaminado por nicotina y otros compuestos tóxicos.

La advertencia cobra relevancia en España en el contexto del Día Mundial Sin Tabaco, celebrado cada 31 de mayo, una fecha dedicada a recordar los efectos del tabaquismo sobre quienes fuman y sobre quienes respiran el humo ajeno. La Organización Mundial de la Salud estima que la exposición pasiva al humo del tabaco provoca 1,2 millones de muertes cada año, un dato que mantiene este problema como una prioridad de salud pública.

El humo no desaparece de inmediato en las terrazas

La presencia de humo en una terraza o en un espacio abierto no depende solo de que el cigarrillo esté encendido en ese momento. Carlos Rábade, secretario general de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica y neumólogo del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, explica que una persona puede respirar durante media hora o una hora el humo acumulado en una terraza incluso cuando el fumador de la mesa cercana ya se ha marchado.

La razón es que las concentraciones de sustancias derivadas del tabaco pueden permanecer en el aire y ser inhaladas por otras personas. El Ministerio de Sanidad de España, que tramita una nueva ley antitabaco para ampliar las zonas sin humo, recuerda que una hora de exposición al aire contaminado por tabaco puede equivaler a fumarse tres cigarrillos.

Ese aire contaminado contiene sustancias nocivas absorbibles por el sistema respiratorio. La exposición se asocia con mayor riesgo cardiovascular, cáncer, empeoramiento de la enfermedad coronaria, asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, incluyendo enfisema y bronquitis crónica. En niños, se ha relacionado con más síntomas respiratorios, infecciones, asma y otitis.

Niños, embarazadas y personas con enfermedades respiratorias

El tabaquismo pasivo no afecta por igual a todos los grupos. Los niños pueden ser especialmente vulnerables porque su sistema respiratorio aún está en desarrollo y porque muchas veces no pueden evitar el entorno donde se fuma. La exposición también se ha vinculado con menor peso en recién nacidos de madres no fumadoras que conviven con personas fumadoras.

Para quienes ya padecen asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o problemas cardiovasculares, respirar humo ajeno puede agravar síntomas y aumentar riesgos. Esta relación entre ambiente y enfermedad conecta con otros factores que dañan el aparato respiratorio, como las partículas contaminantes en la salud, capaces de penetrar en los pulmones y afectar al organismo.

Barcelona detectó nicotina ambiental en terrazas

Un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona encontró nicotina ambiental en el 85% de las terrazas analizadas en la ciudad. Además, en más del 90% de esos espacios se observaron personas fumando, incluso en lugares donde el consumo ya estaba prohibido por la normativa vigente, como terrazas con cubierta y con tres o más paramentos.

La investigación se realizó sobre una muestra de 180 terrazas de hostelería seleccionadas mediante muestreo estratificado según la posición socioeconómica del barrio. Durante los 30 minutos de observación, en el 93% de las terrazas había al menos una persona fumando y en el 25% se detectó el uso de cigarrillos electrónicos.

En dos tercios de los espacios se percibía olor a tabaco, y en casi el 71% había colillas. Estas situaciones fueron más frecuentes en horario nocturno y en terrazas cubiertas o parcialmente cerradas, precisamente los espacios donde la acumulación de humo puede ser mayor.

No hay una distancia segura claramente establecida

Una de las dudas más frecuentes entre personas no fumadoras es si basta con alejarse unos metros para evitar la inhalación pasiva. Los expertos consultados no establecen una distancia mínima segura. Rábade advierte que siempre existe riesgo, y que la probabilidad aumenta cuando se concentran varias personas fumando en un mismo espacio.

Noa Rey, farmacéutica y presidenta del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, subraya que el riesgo también depende de factores como la calidad del aire, el viento y la temperatura. En otras palabras, el hecho de estar al aire libre reduce algunas concentraciones, pero no garantiza una protección completa frente al humo.

La nicotina se asocia con mayor riesgo cardiovascular, ictus, infarto, enfermedades respiratorias y diversos tipos de cáncer. El humo del tabaco, además, contiene sustancias capaces de dañar tejidos y favorecer procesos que también se estudian en investigaciones sobre daño al ADN asociado al tabaco.

Vapers y nuevos productos tampoco son inocuos

El problema no se limita al cigarrillo convencional. Los cigarrillos electrónicos y otros dispositivos también liberan sustancias que pueden afectar la salud. España presenta tasas elevadas de vapeo adolescente en Europa, de acuerdo con el Grupo Español de Cáncer de Pulmón, y los especialistas advierten que estos productos no deben considerarse inofensivos.

La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria informó, a través de su encuesta anual sobre tabaquismo y nuevos productos de nicotina, que el 13,2% de las personas de 14 a 18 años fuma actualmente. Dentro de ese grupo, el 11,9% consume cigarrillos electrónicos, el 3,8% cigarrillos convencionales y el 1,9% cachimba.

La Encuesta Europea de Salud en España 2022, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, indicó que el 20,2% de los hombres fuman a diario, frente al 13,9% de las mujeres. Entre ellas, el porcentaje fue mayor en el grupo de 35 a 39 años, con un 21,4%.

La evidencia reunida refuerza la necesidad de ampliar los entornos libres de humo, especialmente en terrazas, espacios públicos y áreas donde conviven adultos, niños y personas vulnerables. La inhalación pasiva al aire libre no es una molestia menor: puede convertirse en una exposición real a sustancias tóxicas con impacto respiratorio, cardiovascular y oncológico.

Fuente(s) referenciales

EFE Salud: Fumar tabaco al aire libre, como en las terrazas: las consecuencias de la inhalación pasiva