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Fotobiomodulación: luz para reducir el daño cutáneo de la radioterapia


La terapia con luz roja e infrarroja de baja potencia muestra resultados prometedores frente a la radiodermitis, aunque la evidencia todavía requiere estudios más amplios y protocolos estandarizados


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.


La radioterapia constituye una herramienta fundamental contra numerosos tumores, incluido el cáncer de mama, pero puede producir reacciones en la piel que van desde enrojecimiento y sequedad hasta lesiones dolorosas de mayor gravedad. Frente a este efecto adverso, la fotobiomodulación está siendo estudiada como una estrategia para prevenir o reducir la radiodermitis mediante la aplicación de luz roja o infrarroja cercana de baja potencia.

La técnica no pretende sustituir la radioterapia ni actuar contra el tumor. Su objetivo es ayudar a los tejidos expuestos a la radiación y disminuir algunas de las complicaciones cutáneas asociadas al tratamiento. La investigación disponible ofrece resultados alentadores, especialmente en cáncer de mama, pero los especialistas subrayan que todavía se necesitan ensayos de mayor tamaño y protocolos más homogéneos antes de establecer conclusiones definitivas.

La búsqueda de estrategias que permitan reducir los efectos adversos forma parte de la evolución general de la oncología. Los avances incluyen desde tratamientos farmacológicos hasta técnicas radioterápicas más precisas, dentro de un escenario en el que nuevos tratamientos y tecnologías están modificando la atención del cáncer.

La radiodermitis puede aparecer durante el tratamiento

La radiodermitis es una reacción inflamatoria de la piel provocada por la exposición terapéutica a radiaciones ionizantes. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2023 señala que aproximadamente el 95 % de los pacientes sometidos a radioterapia experimenta algún grado de dermatitis por radiación.

La intensidad puede variar considerablemente. En sus formas leves aparecen enrojecimiento, sequedad o picor. En grados superiores pueden producirse inflamación, descamación húmeda, dolor y lesiones abiertas que requieren cuidados específicos y que, en determinados casos, pueden interferir con la continuidad del tratamiento.

La radioterapia moderna ha evolucionado precisamente para administrar la dosis necesaria sobre el objetivo tumoral reduciendo, en la medida de lo posible, la exposición de tejidos sanos. En cáncer de mama, por ejemplo, también se investigan nuevas formas de integrar la radiación con otros tratamientos. Un ensayo de fase II analizado anteriormente mostró que la radiación preoperatoria puede modificar la respuesta inmunitaria antitumoral cuando se combina con inmunoterapia y quimioterapia en determinadas pacientes.

Cómo actúa la fotobiomodulación sobre los tejidos

La fotobiomodulación utiliza luz de baja intensidad, principalmente en longitudes de onda del rojo y del infrarrojo cercano. A diferencia de procedimientos basados en energía térmica, esta aplicación no busca calentar ni quemar el tejido.

Uno de los mecanismos propuestos se encuentra en las mitocondrias, estructuras celulares esenciales para la producción de energía. La luz puede ser absorbida por la citocromo c oxidasa, una enzima de la cadena respiratoria mitocondrial. Esa interacción desencadena respuestas celulares relacionadas con el metabolismo, la inflamación y los procesos de reparación tisular.

Memorial Sloan Kettering Cancer Center describe la fotobiomodulación como una terapia de luz de baja intensidad en la que longitudes de onda específicas penetran en piel y tejidos. Este centro la emplea, entre otras aplicaciones, para prevenir o tratar determinadas complicaciones asociadas con tratamientos oncológicos, como la mucositis y la fibrosis por radiación.

El principio encaja en una tendencia más amplia de la medicina oncológica hacia intervenciones capaces de actuar de forma cada vez más específica. Esa búsqueda de precisión también está presente en ensayos clínicos que evalúan nuevas combinaciones terapéuticas frente al cáncer de mama y colorrectal.

Los estudios muestran una reducción de lesiones cutáneas graves

Uno de los trabajos destacados sobre esta estrategia es el ensayo TRANSDERMIS, realizado en pacientes con cáncer de mama sometidas a radioterapia. Los resultados comunicados indican que las lesiones cutáneas de grado 2 o superior se produjeron en el 6,7 % de quienes recibieron fotobiomodulación, frente al 30 % del grupo de control.

El resultado apunta hacia un posible efecto preventivo importante, pero debe interpretarse junto con el conjunto de la evidencia disponible. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en la revista Supportive Care in Cancer analizó cinco trabajos, cuatro de ellos en cáncer de mama y uno en cáncer de cabeza y cuello. Los pacientes tratados con fotobiomodulación presentaron, en conjunto, menor gravedad de la dermatitis por radiación al finalizar la radioterapia.

Los autores de esa revisión señalaron, sin embargo, que hacen falta muestras mayores, investigaciones en otros tipos de cáncer y protocolos estandarizados para determinar con mayor precisión la eficacia de la intervención.

Un metaanálisis posterior, publicado en Radiotherapy and Oncology, reunió ocho estudios —cinco ensayos controlados aleatorizados y tres investigaciones no aleatorizadas— y encontró una incidencia significativamente menor de radiodermitis aguda de grados 2 y 3 en los grupos que recibieron fotobiomodulación. La heterogeneidad entre los estudios, no obstante, fue elevada, un factor que obliga a interpretar los resultados con cautela.

La evidencia es prometedora, pero todavía no definitiva

Una revisión anterior sobre fotobiomodulación y dermatitis por radiación también encontró señales favorables, especialmente para prevenir lesiones de grado 3 en pacientes con cáncer de mama. Sus autores calificaron como muy baja la certeza de parte de la evidencia disponible y solicitaron nuevos ensayos clínicos aleatorizados.

Esta cautela es importante porque un tratamiento complementario puede mostrar resultados positivos en estudios iniciales sin que ello signifique que su beneficio esté establecido para todos los pacientes, todos los tumores o todos los esquemas de radioterapia.

La investigación oncológica avanza precisamente mediante esa secuencia de estudios y comprobaciones. En cáncer de mama, nuevos biomarcadores también están siendo investigados para distinguir lesiones mamarias con diferente riesgo de progresión, otro ejemplo de cómo los hallazgos iniciales necesitan validación antes de incorporarse de forma generalizada a la práctica clínica.

No es una lámpara doméstica ni un tratamiento para aplicar por cuenta propia

La fotobiomodulación clínica no debe confundirse con utilizar cualquier fuente de luz roja disponible comercialmente. Longitud de onda, potencia, dosis energética, duración, distancia respecto al tejido, frecuencia de las sesiones y características del dispositivo son variables que influyen en la exposición recibida.

En pacientes oncológicos, además, cualquier intervención complementaria durante la radioterapia debe valorarse conjuntamente con el equipo responsable del tratamiento. La indicación depende del tipo de cáncer, la zona irradiada, el estado de los tejidos y el protocolo utilizado.

Esta necesidad de individualización también se observa en otros ámbitos de la recuperación después del cáncer de mama. Tras una cirugía, por ejemplo, determinadas recomendaciones antiguas sobre actividad física y utilización del brazo han sido revisadas a medida que aumentó la evidencia sobre recuperación, ejercicio y riesgo de linfedema después del cáncer de mama.

Reducir efectos secundarios sin comprometer el tratamiento oncológico

El interés por la fotobiomodulación responde a un objetivo concreto de los cuidados de apoyo: conseguir que los pacientes toleren mejor los tratamientos contra el cáncer y reducir complicaciones que afectan su calidad de vida. La radiodermitis puede causar dolor, limitar actividades cotidianas y exigir curas adicionales, por lo que disminuir su gravedad tendría relevancia clínica.

La investigación sobre cáncer de mama está incorporando simultáneamente terapias dirigidas, inmunoterapia, nuevos esquemas de radiación y otras intervenciones. Algunos enfoques experimentales, como las vacunas de células dendríticas estudiadas en determinados tumores HER2 positivos, ilustran la diversidad de estrategias que actualmente se encuentran bajo evaluación.

En el caso de la fotobiomodulación, los resultados disponibles respaldan continuar investigando su capacidad para reducir la radiodermitis, pero no justifican considerarla una solución universal. Su utilización debe decidirse de manera individual, con dispositivos apropiados y bajo supervisión de profesionales capacitados, coordinados con el equipo de oncología radioterápica.

Fuentes referenciales:
The Conversation
PubMed – Supportive Care in Cancer
PubMed – Radiotherapy and Oncology
Memorial Sloan Kettering Cancer Center