Una pediatra de Cleveland Clinic explica cómo reducir las molestias de las encías y qué productos deben evitarse durante la salida de los primeros dientes
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
La aparición de los primeros dientes puede provocar sensibilidad en las encías, mayor necesidad de morder, babeo e irritabilidad. La pediatra Lisa Diard, de Cleveland Clinic, reunió cinco medidas sencillas para acompañar a los bebés durante esta etapa, que suele comenzar alrededor de los seis meses, aunque el momento varía de un niño a otro.
Las recomendaciones se concentran en aplicar una presión suave sobre las encías, ofrecer objetos seguros para morder y utilizar frío moderado. La especialista también advirtió que los medicamentos requieren precauciones específicas y que algunos productos comercializados para la dentición pueden representar riesgos de intoxicación, atragantamiento o estrangulación.
Masajear las encías con las manos limpias
La primera alternativa consiste en masajear delicadamente las encías con un dedo limpio. La presión puede contrarrestar la sensación generada por el diente que intenta atravesar el tejido y distraer al bebé de la molestia.
Las manos deben lavarse con agua y jabón antes y después del masaje. La maniobra debe ser suave y suspenderse si el bebé muestra rechazo, sangrado o un aumento evidente del dolor.
Ofrecer mordedores diseñados para bebés
Los anillos y juguetes de dentición permiten que el niño aplique presión sobre la encía mientras satisface su impulso natural de morder. Para reducir el peligro de asfixia, deben ser productos apropiados para su edad, resistentes y sin piezas pequeñas que puedan desprenderse.
También conviene revisar periódicamente su estado y seguir las indicaciones de limpieza del fabricante. Los objetos improvisados, quebradizos o demasiado pequeños no son una alternativa segura, incluso cuando el bebé los manipula bajo la vigilancia de un adulto.
Utilizar paños o mordedores fríos, pero no congelados
El frío puede disminuir temporalmente la inflamación y adormecer las encías sensibles. Una opción es humedecer un paño limpio y enfriarlo en el refrigerador antes de dárselo al bebé. Algunos mordedores también están fabricados para refrigerarse.
Diard desaconseja colocar estos objetos en el congelador. Al congelarse pueden volverse demasiado duros y fríos, con capacidad de lastimar el delicado tejido de las encías. El objetivo es ofrecer una superficie fresca, no aplicar hielo directamente.
Alimentos fríos únicamente cuando ya consume sólidos
Si el bebé ha comenzado la alimentación complementaria, ciertos alimentos blandos y fríos pueden aportar alivio y nutrición. Entre las opciones mencionadas por la especialista figuran el yogur, el puré de plátano y la compota de manzana refrigerada.
La consistencia debe ajustarse a la edad y las habilidades de alimentación del niño. El bebé necesita permanecer sentado y supervisado mientras come, ya que los trozos duros o de tamaño inadecuado aumentan el riesgo de atragantamiento.
Analgésicos solo con la dosis y la edad adecuadas
Cuando las medidas físicas no son suficientes, el acetaminofén o paracetamol puede considerarse durante uno o dos días, siempre que el bebé tenga la edad apropiada y se respete la dosis calculada según su peso. Cleveland Clinic advierte que no debe administrarse a menores de tres meses sin indicación de un profesional sanitario.
El ibuprofeno puede ser una opción a partir de los seis meses, pero también requiere seguir las instrucciones pediátricas. Si el bebé necesita analgésicos durante más de uno o dos días, debe ser evaluado porque la causa del dolor podría no ser la dentición.
Geles anestésicos, collares y galletas pueden resultar peligrosos
Los geles tópicos con benzocaína o lidocaína no se recomiendan para aliviar las encías del bebé. Además de ofrecer un efecto de corta duración, estos anestésicos pueden producir reacciones graves y reducir la sensibilidad de la boca o la garganta, con el consiguiente peligro al tragar.
Los collares de ámbar, madera, silicona o mármol tampoco cuentan con eficacia comprobada y pueden causar estrangulación o asfixia si el cordón se engancha o las cuentas se desprenden. Las galletas de dentición, por su parte, pueden romperse en fragmentos capaces de obstruir las vías respiratorias y suelen aportar poco valor nutricional.
La fiebre y los síntomas intensos requieren atención
La dentición suele ocasionar manifestaciones leves. Cleveland Clinic señala que no causa fiebre de 38 °C o más, por lo que una temperatura que alcance ese nivel no debe atribuirse automáticamente a la salida de los dientes. La diarrea persistente, el vómito, el decaimiento, la dificultad para despertar al bebé o los signos de deshidratación también justifican una consulta médica.
La evaluación profesional es igualmente importante cuando el dolor es intenso, se prolonga, altera considerablemente la alimentación o el niño parece enfermo. Diferenciar la dentición de una infección evita retrasar el diagnóstico de otra afección.
El primer diente inicia una nueva etapa de cuidado bucal
La salida de las piezas temporales también marca el comienzo de la higiene dental diaria. El cepillado supervisado y el uso responsable de productos adecuados para la infancia ayudan a prevenir las caries. La evidencia sobre la seguridad del flúor en la pasta dental destaca la importancia de respetar las concentraciones y cantidades recomendadas.
Cuando las caries aparecen a edades tempranas, existen procedimientos odontológicos menos invasivos que el tratamiento convencional. Entre ellos se encuentra el fluoruro de diamino de plata para frenar lesiones infantiles, cuya indicación corresponde a profesionales de la salud bucal.
Fuentes referenciales:
Infobae
Cleveland Clinic: recomendaciones para aliviar la dentición
Cleveland Clinic: signos, síntomas y mitos de la dentición
