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Descubren una defensa celular que limita el daño por inflamación


Investigadores del Memorial Sloan Kettering Cancer Center identificaron un gen buscado durante más de 30 años y descubrieron que una señal inmunitaria también protege los tejidos sanos. El hallazgo, publicado en Nature, podría orientar futuras investigaciones sobre enfermedades inflamatorias y cáncer.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


Un equipo de científicos del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK), en Estados Unidos, ha identificado un mecanismo molecular que ayuda a proteger las células sanas frente al daño producido durante las respuestas inflamatorias. La investigación, publicada el 7 de octubre de 2026 en la revista Nature y difundida nuevamente el 5 de noviembre, resuelve además una incógnita bioquímica que permanecía abierta desde 1992.

El descubrimiento demuestra que una molécula conocida por atraer células inmunitarias hacia los lugares donde existe una infección también participa en la protección de los tejidos frente a las sustancias reactivas liberadas durante esa respuesta defensiva.

La investigación fue dirigida por el laboratorio de Philipp Niethammer, especialista en biología celular del Sloan Kettering Institute, y contó con la participación destacada de Yanan Ma y Miklós Lengyel.

Los experimentos combinaron células humanas cultivadas en laboratorio con modelos de pez cebra. Esta estrategia permitió identificar el gen DHRS7, responsable de una actividad enzimática que los científicos conocían desde hacía más de tres décadas, pero cuyo origen genético no habían conseguido establecer.

Los resultados ofrecen nuevas pistas sobre el funcionamiento de la inflamación intestinal y otros procesos inmunitarios. Sin embargo, se trata de investigación experimental: todavía no existe un tratamiento clínico derivado de este descubrimiento.

Una molécula inflamatoria con dos funciones diferentes

La inflamación es una respuesta fundamental del organismo frente a infecciones, lesiones y otras amenazas. Cuando un tejido detecta un problema, libera señales químicas que ayudan a movilizar las células del sistema inmunitario.

Entre estas señales se encuentra el 5-oxoETE, abreviatura de ácido 5-oxo-eicosatetraenoico, una molécula lipídica derivada del metabolismo del ácido araquidónico.

Desde hace décadas se sabe que esta sustancia participa en el reclutamiento de determinadas células inmunitarias, especialmente aquellas implicadas en las respuestas inflamatorias.

Estas células pueden liberar compuestos capaces de destruir microorganismos. No obstante, algunas de esas sustancias también pueden afectar a las células sanas situadas alrededor del foco inflamatorio.

El nuevo estudio identificó una función adicional del sistema de señalización del 5-oxoETE: contribuir a que los tejidos resistan ese estrés químico.

Este doble papel resulta importante porque demuestra que una misma vía molecular puede intervenir tanto en la activación de las defensas como en la protección frente a sus consecuencias.

El gen DHRS7 resolvió una incógnita abierta desde 1992

La historia del descubrimiento comenzó con investigaciones realizadas en la Universidad McGill, en Canadá, durante la década de 1990.

Los científicos habían identificado una actividad enzimática relacionada con la producción y degradación del 5-oxoETE, pero desconocían qué gen humano codificaba la proteína responsable.

La ausencia de esa información dificultaba estudiar experimentalmente la función de la enzima y comprender su participación en diferentes enfermedades.

Yanan Ma, investigadora posdoctoral del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, retomó el problema mediante experimentos con células humanas.

Junto con King Lam Hui, examinó varios genes candidatos y evaluó qué ocurría cuando se interrumpía su funcionamiento.

Los resultados permitieron identificar DHRS7 como el gen responsable de la actividad enzimática buscada.

Al desactivar DHRS7, la actividad estudiada desapareció. Esta observación proporcionó la evidencia funcional necesaria para relacionar el gen con el metabolismo del 5-oxoETE.

El descubrimiento permitió conectar dos investigaciones que se desarrollaban paralelamente en el mismo laboratorio: una dedicada a identificar la enzima y otra centrada en comprender los mecanismos de protección frente a la inflamación intestinal.

Por qué los investigadores utilizaron peces cebra

Una particularidad del estudio fue la elección del modelo experimental.

Los ratones son ampliamente utilizados en investigación biomédica porque comparten numerosos mecanismos fisiológicos con los seres humanos. Sin embargo, no todos los sistemas moleculares humanos se conservan de la misma manera en estos animales.

En este caso, los investigadores encontraron una limitación importante: los ratones carecen de un receptor inmunitario conocido capaz de reconocer el 5-oxoETE.

El pez cebra, en cambio, conserva componentes de esta vía de señalización.

Esta característica permitió investigar el funcionamiento del sistema en un organismo vivo y observar las consecuencias de alterar genes específicos.

Además, el pez cebra presenta ventajas experimentales para estudiar respuestas celulares, desarrollo de tejidos e inflamación.

Los científicos utilizaron este modelo para investigar cómo determinados cambios genéticos modificaban la respuesta intestinal frente al estrés celular.

La elección fue decisiva porque permitió identificar una función protectora que habría resultado difícil de estudiar utilizando exclusivamente ratones.

Eliminar una señal inflamatoria produjo más inflamación

Uno de los resultados más inesperados apareció durante los experimentos realizados por Miklós Lengyel.

El investigador estudiaba la colitis, una condición caracterizada por inflamación del colon, utilizando peces cebra con modificaciones genéticas.

Durante los experimentos, desactivó un gen denominado hcar1-4, equivalente funcional en el pez cebra al receptor humano OXER1.

Este receptor permite que las células reconozcan y respondan a la señal transmitida por el 5-oxoETE.

Debido a que la molécula participa en el reclutamiento de células inflamatorias, los científicos esperaban que eliminar su receptor redujera la inflamación.

Sin embargo, ocurrió lo contrario.

Los peces desarrollaron inflamación intestinal espontánea incluso sin una infección provocada experimentalmente.

Los investigadores comprobaron también que eliminar los neutrófilos, células inmunitarias que habitualmente participan en estas respuestas, no impedía la aparición del fenómeno.

Posteriormente, al desactivar DHRS7, observaron una respuesta semejante.

Estos resultados indicaban que la vía molecular no actuaba exclusivamente como un mecanismo para iniciar inflamación, sino que también desempeñaba una función protectora.

Las células intestinales perdieron resistencia al estrés químico

Los experimentos posteriores permitieron comprender mejor las consecuencias de interrumpir la señalización del 5-oxoETE.

Las células del intestino de los peces cebra se volvieron más vulnerables a determinadas formas de estrés oxidativo cuando faltaba la molécula o su receptor.

El estrés oxidativo aparece cuando existe un desequilibrio entre la producción de sustancias químicamente reactivas y la capacidad celular para controlar sus efectos.

Estas sustancias pueden modificar proteínas, lípidos y componentes del material genético.

Los investigadores observaron que incluso las bacterias presentes normalmente en el intestino podían generar suficiente estrés químico para provocar problemas cuando la vía protectora estaba desactivada.

En esas condiciones, algunas células intestinales morían y se desencadenaba una respuesta inflamatoria.

El resultado ayuda a comprender por qué la protección del epitelio intestinal es tan importante para mantener el equilibrio entre las defensas y los microorganismos que habitan normalmente en el aparato digestivo.

Esta interacción también ha sido examinada en investigaciones sobre los mecanismos mediante los cuales las bacterias intestinales contribuyen a regular la inflamación.

El nuevo estudio aporta una explicación molecular adicional: determinadas señales relacionadas con la respuesta inmunitaria pueden aumentar la capacidad de resistencia de las células intestinales.

Las enzimas NUDIX participan en la protección celular

El equipo identificó la participación de un grupo de enzimas denominadas hidrolasas NUDIX.

Estas proteínas intervienen en procesos celulares que ayudan a controlar moléculas potencialmente perjudiciales, entre ellas componentes dañados que podrían incorporarse incorrectamente al material genético.

Durante situaciones de estrés oxidativo, algunas moléculas utilizadas por las células para sintetizar ADN pueden experimentar alteraciones químicas.

Si esos componentes dañados no son eliminados adecuadamente, pueden interferir con procesos esenciales para el mantenimiento celular.

Los investigadores encontraron que la vía de señalización del 5-oxoETE contribuye a activar mecanismos relacionados con esta protección.

Cuando el sistema se encontraba alterado, las células intestinales mostraban una menor capacidad para resistir las consecuencias del estrés químico.

El hallazgo conecta así la señalización inflamatoria con procesos de mantenimiento de la integridad celular.

Esta relación resulta especialmente interesante porque demuestra que el organismo no solamente necesita controlar la intensidad de sus defensas, sino también preparar los tejidos para soportar sus efectos.

Posibles implicaciones para la enfermedad inflamatoria intestinal

Una de las áreas médicas donde el descubrimiento podría tener relevancia futura es la enfermedad inflamatoria intestinal, que incluye principalmente la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

Estas enfermedades se caracterizan por respuestas inflamatorias crónicas que pueden afectar diferentes regiones del aparato digestivo.

Su desarrollo implica interacciones complejas entre factores genéticos, microorganismos intestinales, barreras epiteliales y mecanismos inmunitarios.

Investigaciones anteriores han identificado alteraciones específicas en las defensas de determinados pacientes. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Oxford relacionó autoanticuerpos contra la interleucina-10 con un subgrupo de personas con enfermedad inflamatoria intestinal.

El trabajo del Memorial Sloan Kettering Cancer Center estudia una vía diferente, relacionada con la resistencia de las células epiteliales al daño químico.

Los autores señalan que investigaciones previas han asociado concentraciones reducidas de 5-oxoETE en tejidos intestinales con peores resultados en personas con enfermedad inflamatoria intestinal.

Esta observación es compatible con la posibilidad de que la señal desempeñe una función protectora, aunque todavía no demuestra que modificarla mediante medicamentos permita mejorar la evolución de la enfermedad.

La identificación de nuevos mecanismos inmunitarios también podría complementar las investigaciones sobre señales biológicas que aparecen años antes del diagnóstico de Crohn y colitis ulcerosa.

Sin embargo, los mecanismos experimentales identificados en peces cebra necesitan validación adicional antes de trasladarse a pacientes.

La investigación también plantea preguntas sobre el cáncer

Los científicos encontraron conexiones entre esta vía molecular y determinados tipos de cáncer.

Según los autores, se han identificado alteraciones de los genes DHRS7 y OXER1 en tumores del aparato gastrointestinal y del útero.

También existen investigaciones que relacionan determinadas mutaciones capaces de alterar el funcionamiento de OXER1 con resultados clínicos desfavorables en algunos pacientes con cáncer colorrectal, pancreático y renal.

Estas observaciones no significan que las mutaciones sean responsables por sí solas de producir esos tumores.

Sin embargo, justifican estudiar si la capacidad de las células para resistir el estrés oxidativo influye en determinados procesos tumorales.

Otra posibilidad planteada por los investigadores consiste en explorar si la activación controlada de esta vía podría proteger tejidos sanos durante tratamientos oncológicos.

La radioterapia y algunos medicamentos de quimioterapia pueden producir lesiones en células normales, además de actuar contra las células cancerosas.

Los autores consideran que comprender mejor los mecanismos naturales de resistencia al estrés podría orientar futuras estrategias para reducir determinados efectos secundarios.

No obstante, esa aplicación permanece en una fase hipotética. El estudio no evaluó un medicamento protector en pacientes con cáncer ni demostró beneficios durante tratamientos oncológicos.

Una misma señal puede responder a lesiones y estrés metabólico

La investigación también aporta información sobre cómo las células integran diferentes tipos de señales relacionadas con el daño.

Cuando una célula experimenta una lesión física, pueden producirse cambios en su membrana que favorecen la liberación de ácido araquidónico.

Esta molécula constituye un precursor de diversas sustancias que participan en las respuestas inflamatorias, incluido el 5-oxoETE.

Los investigadores describen una secuencia en la que el estrés mecánico proporciona componentes iniciales, las condiciones oxidativas influyen en su transformación y la actividad relacionada con DHRS7 contribuye a amplificar la señal.

De esta manera, una misma vía puede integrar información sobre lesiones físicas y alteraciones metabólicas.

El trabajo complementa otras investigaciones del laboratorio de Niethammer sobre detección de heridas, reparación tisular y respuestas celulares al daño.

Los resultados sugieren que los mecanismos encargados de reconocer una amenaza también pueden participar en la preparación de las células para resistir sus consecuencias.

Por qué el descubrimiento todavía no constituye un tratamiento

El estudio publicado en Nature es una investigación experimental centrada en mecanismos celulares y moleculares.

Sus resultados proceden principalmente de células cultivadas y modelos animales, por lo que no permiten establecer directamente su eficacia terapéutica en seres humanos.

Los investigadores no realizaron un ensayo clínico para comprobar si activar DHRS7, OXER1 o la señalización del 5-oxoETE mejora los síntomas de enfermedades inflamatorias.

Tampoco determinaron qué efectos secundarios podrían aparecer al modificar farmacológicamente esta vía.

Esta precaución resulta especialmente importante porque el sistema identificado participa tanto en el reclutamiento de células inmunitarias como en la protección de los tejidos.

Modificar una de esas funciones podría alterar otras respuestas necesarias para combatir infecciones.

Por ello, cualquier estrategia terapéutica futura deberá estudiar cuidadosamente el equilibrio entre actividad inmunitaria y protección celular.

También será necesario comprobar si los mecanismos observados en peces cebra se reproducen en tejidos humanos y en condiciones relacionadas con enfermedades concretas.

Una nueva vía para comprender la inflamación sin dañar tejidos sanos

El descubrimiento del gen DHRS7 y de la función protectora asociada con el 5-oxoETE resuelve una incógnita bioquímica de más de tres décadas y amplía el conocimiento sobre la regulación de las respuestas inflamatorias.

Su principal aportación consiste en demostrar experimentalmente que una señal relacionada con la movilización de defensas también puede contribuir a proteger las células que se encuentran expuestas a sus efectos.

Este mecanismo podría ayudar a explicar por qué determinadas alteraciones inmunitarias provocan daño tisular incluso cuando no existe una infección activa.

Los próximos pasos deberán determinar cómo funciona esta vía en tejidos humanos, qué consecuencias producen sus alteraciones y si puede modificarse de manera segura.

Para la investigación médica, el hallazgo ofrece una nueva perspectiva: controlar la inflamación no necesariamente consiste en bloquear todas las señales que la activan, sino también en comprender cuáles de ellas ayudan al organismo a proteger sus propios tejidos.

Fuentes referenciales:
Nature — 5-oxoETE links redox control of epithelial damage detection and resilience, 7 de octubre de 2026
Memorial Sloan Kettering Cancer Center — Investigación sobre DHRS7 y protección frente a la inflamación, 7 de octubre de 2026
ScienceDaily — Difusión de los resultados de la investigación, 5 de noviembre de 2026