Investigadores del Instituto Karolinska de Suecia lograron medir anticuerpos contra la gripe, el SARS-CoV-2 y el virus respiratorio sincitial en partículas del aliento, mediante una técnica no invasiva que podría facilitar el estudio de las defensas inmunitarias de las vías respiratorias inferiores.
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.
Un equipo de investigadores del Instituto Karolinska y del Hospital de Danderyd, en Suecia, ha demostrado que es posible identificar y cuantificar anticuerpos específicos contra virus respiratorios utilizando pequeñas partículas presentes en el aire que exhalan las personas. El hallazgo, publicado en la revista científica eBioMedicine y difundido el 4 de noviembre de 2026, ofrece una nueva herramienta para estudiar las defensas inmunitarias de las regiones profundas de los pulmones sin necesidad de introducir instrumentos en las vías respiratorias.
La investigación permitió detectar anticuerpos dirigidos contra tres virus de importancia sanitaria: el SARS-CoV-2, responsable de la COVID-19; el virus de la influenza, causante de la gripe; y el virus respiratorio sincitial (VRS), relacionado con infecciones que pueden resultar graves en lactantes y adultos mayores.
La principal novedad no consiste simplemente en analizar sustancias presentes en el aliento, una posibilidad investigada desde hace años, sino en recuperar partículas procedentes del líquido que recubre las pequeñas vías respiratorias y medir en ellas anticuerpos específicos.
Los resultados proceden de un estudio observacional de prueba de concepto con 28 participantes. Aunque los científicos consiguieron demostrar la viabilidad de la técnica, todavía no se ha establecido su utilidad como prueba diagnóstica habitual ni su capacidad para predecir individualmente la protección frente a una infección.
Una muestra del aliento permite estudiar las defensas de los pulmones
Las superficies internas de las vías respiratorias están recubiertas por una fina capa de líquido que contiene sustancias relacionadas con la protección frente a microorganismos.
Entre sus componentes se encuentran los anticuerpos, proteínas producidas por el sistema inmunitario que pueden reconocer estructuras específicas de virus y otros agentes infecciosos.
El estudio sueco se concentró en las vías respiratorias inferiores, particularmente en las pequeñas vías aéreas, donde obtener muestras directamente resulta más complejo que hacerlo en la nariz o la garganta.
Tradicionalmente, para examinar determinados componentes del ambiente pulmonar se utilizan procedimientos como la broncoscopia, que permite introducir un instrumento flexible en las vías respiratorias y, cuando está indicado, obtener muestras mediante técnicas especializadas.
Aunque estos procedimientos tienen aplicaciones clínicas importantes, requieren personal capacitado y pueden resultar incómodos o poco adecuados para realizar mediciones repetidas en personas sanas.
La nueva investigación evaluó una alternativa que aprovecha un fenómeno natural: durante la respiración se generan partículas microscópicas que pueden transportar componentes del líquido que recubre las vías aéreas.
Esta línea de trabajo se relaciona con el creciente interés por el análisis del aire exhalado como fuente de información sobre la salud, aunque la técnica sueca se distingue de los métodos destinados a identificar gases o compuestos orgánicos volátiles.
Cómo funciona la tecnología PExA utilizada en la investigación
Los investigadores emplearon un procedimiento denominado PExA, abreviatura de Particles in Exhaled Air, que puede traducirse como partículas presentes en el aire exhalado.
El método utiliza un instrumento especialmente diseñado para recoger pequeñas partículas liberadas durante la respiración. Estas partículas proceden, en parte, del líquido que recubre las vías respiratorias inferiores.
Una vez obtenidas las muestras, los científicos pueden analizar su composición y buscar proteínas relacionadas con las respuestas inmunitarias locales.
En esta investigación, el objetivo fue determinar si las muestras contenían cantidades medibles de anticuerpos capaces de reconocer antígenos de virus respiratorios concretos.
La técnica no requiere introducir un broncoscopio en los pulmones ni obtener una muestra sanguínea para estudiar directamente el material respiratorio recogido.
Sin embargo, el procedimiento sí necesita un equipo especializado y métodos de laboratorio capaces de detectar cantidades pequeñas de anticuerpos.
Por tanto, no se trata de una prueba doméstica ni de un dispositivo que permita diagnosticar una infección simplemente soplando durante unos segundos.
El estudio examinó a 28 personas en un hospital sueco
La investigación incluyó a 28 participantes pertenecientes a la cohorte COMMUNITY, un proyecto desarrollado en el Hospital de Danderyd, vinculado al Instituto Karolinska.
De ellos, 18 habían experimentado recientemente una infección de las vías respiratorias.
Los investigadores recogieron muestras de tres compartimentos biológicos diferentes: sangre, secreciones nasales y partículas del aire exhalado.
Esta estrategia permitió comparar la presencia de anticuerpos en la circulación sanguínea, en las vías respiratorias superiores y en las regiones inferiores del aparato respiratorio.
El análisis se centró en dos clases de inmunoglobulinas, conocidas como IgA e IgG.
Ambas participan en la respuesta inmunitaria, pero presentan características diferentes en cuanto a su distribución y sus funciones.
La IgA tiene una importancia particular en las superficies mucosas, donde contribuye a proteger las zonas que están en contacto con el ambiente exterior.
La IgG, por su parte, es una de las principales clases de anticuerpos presentes en la sangre y también puede encontrarse en los tejidos y secreciones respiratorias.
Detectaron anticuerpos frente a tres virus respiratorios
Los científicos consiguieron identificar anticuerpos IgA e IgG dirigidos contra el SARS-CoV-2, la influenza y el virus respiratorio sincitial en las muestras de aire exhalado.
El resultado confirmó que las partículas recogidas mediante PExA pueden utilizarse para investigar respuestas inmunitarias específicas frente a distintos agentes infecciosos.
Uno de los hallazgos más interesantes apareció al comparar las concentraciones de anticuerpos en las diferentes muestras.
Los niveles de IgG específicos de virus detectados en las muestras de las vías respiratorias inferiores mostraron, en términos generales, un comportamiento semejante al observado en la sangre.
En cambio, los anticuerpos IgA presentaron un patrón diferente, compatible con una contribución más importante de las respuestas inmunitarias locales de las mucosas.
Esta diferencia sugiere que una muestra sanguínea no necesariamente proporciona toda la información sobre las defensas presentes en las superficies respiratorias.
El hallazgo resulta relevante porque la respuesta inmunitaria no se distribuye de manera uniforme por el organismo. Los anticuerpos que circulan en la sangre y los que se encuentran en las mucosas pueden reflejar aspectos distintos de la protección frente a los virus.
Por qué importa estudiar las vías respiratorias inferiores
La nariz y la garganta constituyen puntos habituales de entrada para numerosos virus respiratorios. Sin embargo, algunas infecciones pueden extenderse hacia los bronquios y los pulmones.
Cuando los microorganismos alcanzan las vías respiratorias inferiores, pueden producir enfermedades más graves, entre ellas la neumonía.
Por este motivo, conocer las defensas presentes en las diferentes regiones del aparato respiratorio puede ayudar a comprender por qué algunas personas desarrollan cuadros leves mientras otras experimentan complicaciones.
Charlotte Thålin, profesora adjunta del Departamento de Ciencias Clínicas del Hospital de Danderyd y una de las autoras principales del estudio, explicó que los anticuerpos de la mucosa nasal son importantes para proteger frente a las infecciones, pero las respuestas inmunitarias situadas más profundamente en los pulmones también resultan fundamentales.
La investigadora destacó que la nueva metodología permite examinar posibles diferencias entre la inmunidad de las vías respiratorias superiores e inferiores.
Este aspecto guarda relación con investigaciones sobre vacunas nasales destinadas a reforzar la inmunidad de las mucosas, cuyo objetivo es estimular defensas en las superficies donde muchos virus establecen inicialmente la infección.
Sin embargo, los resultados del nuevo estudio no demuestran que una determinada concentración de anticuerpos en el aire exhalado garantice protección frente a la gripe, la COVID-19 o el VRS.
Una herramienta potencial para investigar vacunas respiratorias
Una de las aplicaciones futuras de la técnica podría ser el seguimiento de las respuestas inmunitarias después de una infección o una vacunación.
Los investigadores consideran que disponer de muestras no invasivas de las vías respiratorias inferiores facilitaría estudiar cómo cambian los anticuerpos a lo largo del tiempo.
Esto podría resultar útil al evaluar vacunas que buscan prevenir infecciones respiratorias o reducir la probabilidad de enfermedad grave.
Actualmente, muchas investigaciones sobre inmunización se apoyan en la medición de anticuerpos sanguíneos. Aunque estos análisis aportan información valiosa, no siempre describen completamente las respuestas que se producen en las mucosas.
La posibilidad de medir directamente anticuerpos específicos en partículas respiratorias podría complementar los procedimientos existentes.
El virus respiratorio sincitial constituye un ejemplo de la importancia de desarrollar estrategias preventivas eficaces. En niños pequeños, la inmunización mediante anticuerpos monoclonales contra el VRS ha permitido reducir las hospitalizaciones por infecciones graves.
La nueva metodología sueca podría contribuir en el futuro a estudiar las defensas respiratorias relacionadas con diferentes intervenciones preventivas, aunque no fue diseñada para evaluar directamente la eficacia clínica de esos tratamientos.
La IgA y la IgG ofrecen información inmunitaria diferente
La distinción entre los dos tipos de anticuerpos examinados constituye uno de los elementos científicos centrales de la investigación.
La inmunoglobulina A participa especialmente en la protección de superficies mucosas, como las que recubren las vías respiratorias y el aparato digestivo.
En estos lugares puede contribuir a reconocer microorganismos y dificultar su interacción con las células del organismo.
La inmunoglobulina G desempeña numerosas funciones inmunitarias y constituye una parte importante de las respuestas que se detectan mediante análisis de sangre.
El hecho de que la IgG mostrara patrones semejantes entre las muestras respiratorias inferiores y sanguíneas, mientras que la IgA presentara diferencias, respalda la importancia de estudiar cada compartimento por separado.
No obstante, las concentraciones de anticuerpos no describen por sí solas toda la capacidad defensiva del sistema inmunitario.
La protección también depende de la actividad de células inmunitarias, la memoria generada tras infecciones o vacunas, las características del virus y otros mecanismos biológicos.
Por ello, los resultados deben entenderse como una demostración de capacidad de medición, no como una prueba definitiva para establecer el nivel de inmunidad de una persona.
Qué limitaciones presenta el estudio del Instituto Karolinska
La investigación fue planteada como una prueba de concepto observacional, destinada a comprobar si era técnicamente posible cuantificar anticuerpos específicos en partículas procedentes de las vías respiratorias inferiores.
Su principal limitación es el número reducido de participantes: solamente 28 personas.
Esta muestra permite explorar la viabilidad del método, pero no establecer con suficiente precisión cómo varían los resultados entre diferentes edades, enfermedades, condiciones inmunitarias o poblaciones.
Además, la investigación no evaluó si las concentraciones detectadas permiten anticipar quién desarrollará una infección respiratoria ni si pueden utilizarse para diagnosticar neumonía u otras enfermedades.
Tampoco demostró que el procedimiento sea superior a los métodos de laboratorio utilizados actualmente en la práctica clínica.
Los investigadores señalan que serán necesarios estudios más amplios para validar la reproducibilidad de las mediciones y determinar qué aplicaciones médicas podrían resultar útiles.
Entre los aspectos pendientes se encuentran la interpretación de los valores obtenidos, las diferencias individuales y la relación entre los anticuerpos medidos y la protección clínica real.
El próximo objetivo será validar las mediciones en grupos más amplios
El trabajo, encabezado por Katherina Aguilera y colaboradores, fue publicado en eBioMedicine con el título científico Non-invasive quantification of lower airway antigen-specific antibodies using exhaled breath particles – an observational proof-of-concept study.
Los resultados representan un avance metodológico para la investigación de la inmunidad respiratoria, especialmente porque permiten estudiar una región del organismo cuya evaluación directa suele requerir procedimientos más complejos.
La posibilidad de recoger muestras repetidas mediante la respiración podría facilitar investigaciones longitudinales destinadas a observar cómo evolucionan las defensas después de infecciones, vacunaciones o intervenciones preventivas.
Antes de trasladar esta tecnología a la práctica clínica será necesario comprobar su precisión en poblaciones más numerosas, establecer procedimientos estandarizados y determinar qué información adicional aporta respecto de las pruebas disponibles.
Por ahora, el hallazgo demuestra que el aire exhalado puede proporcionar muestras útiles para medir anticuerpos específicos de virus en las vías respiratorias inferiores. Su importancia reside en abrir una nueva posibilidad de investigación sobre las defensas pulmonares, sin que ello implique todavía disponer de una prueba diagnóstica o de un método para predecir la inmunidad individual.
Fuentes referenciales:
eBioMedicine — Non-invasive quantification of lower airway antigen-specific antibodies using exhaled breath particles
Instituto Karolinska — Lung antibodies can be measured in exhaled breath, 4 de noviembre de 2026

