Daraxonrasib alarga la vida en cáncer pancreático


Una píldora experimental casi duplicó la supervivencia media en pacientes con cáncer pancreático metastásico ya tratado


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

Una píldora experimental llamada daraxonrasib abrió una nueva expectativa para pacientes con cáncer de páncreas avanzado, uno de los tumores con peor pronóstico dentro de la oncología. Los resultados presentados el domingo en la reunión de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica, en Chicago, y publicados en The New England Journal of Medicine, mostraron que el fármaco permitió vivir más tiempo a personas con enfermedad metastásica que ya había dejado de responder a tratamientos previos.

El ensayo incluyó a 500 pacientes asignados de forma aleatoria a recibir daraxonrasib o más quimioterapia. La diferencia principal fue clara: quienes tomaron la píldora alcanzaron una supervivencia media de 13,2 meses, frente a 6,7 meses en el grupo tratado con quimioterapia. Aunque no se trata de una cura, los investigadores consideran que el resultado marca un avance relevante en una enfermedad que durante décadas ha tenido pocas alternativas terapéuticas efectivas.

Un avance frente a un tumor difícil de tratar

El cáncer de páncreas suele detectarse tarde, cuando ya se ha extendido a otros órganos. Esa característica explica en parte su elevada mortalidad y la urgencia de encontrar tratamientos más eficaces. La Sociedad Estadounidense del Cáncer estima que este año se diagnosticarán alrededor de 67.000 nuevos casos en Estados Unidos y que más de 52.000 personas morirán por la enfermedad. La supervivencia global a cinco años se sitúa en torno al 13%.

Daraxonrasib actúa sobre una proteína mutada que impulsa el crecimiento tumoral en más del 90% de los casos de cáncer de páncreas. Esa alteración pertenece a la familia de genes RAS, especialmente KRAS, un objetivo que durante años fue considerado muy difícil de bloquear con medicamentos. Por eso, el desarrollo de una terapia oral capaz de interferir con ese mecanismo representa un cambio importante dentro de las terapias dirigidas contra el cáncer.

El doctor Zev Wainberg, de la Universidad de California en Los Ángeles, participó en la dirección del estudio y destacó que el fármaco no elimina la enfermedad, pero sí constituye un paso amplio frente a la quimioterapia en pacientes previamente tratados. El especialista señaló que es el primer medicamento que muestra una ventaja sustancial sobre la quimioterapia en este contexto clínico.

Menos dolor y mejor calidad de vida

Además de prolongar la supervivencia, los pacientes tratados con daraxonrasib permanecieron más tiempo en terapia que quienes recibieron quimioterapia. Los investigadores también observaron menos dolor, mejor calidad de vida y reducción del tamaño tumoral en algunos casos. Parte de los participantes seguía usando el medicamento cuando se analizaron los datos, por lo que el seguimiento posterior podría ampliar la diferencia de supervivencia entre ambos grupos.

La doctora Rachna Shroff, del Centro de Cáncer de la Universidad de Arizona, no participó en la investigación, pero valoró los resultados desde la reunión de ASCO. La especialista subrayó que muchos pacientes pudieron mantenerse en el tratamiento porque el beneficio era duradero y clínicamente significativo.

El doctor Brian Wolpin, del Instituto del Cáncer Dana-Farber, presentó los hallazgos y planteó que daraxonrasib debería convertirse en un nuevo estándar de atención para pacientes con cáncer pancreático metastásico previamente tratado. También señaló que será necesario estudiar el medicamento en etapas más tempranas de la enfermedad, incluso para evaluar si la reducción tumoral puede permitir que algunos pacientes lleguen a cirugía.

KRAS, una diana que cambia el enfoque

El mecanismo de daraxonrasib se centra en mutaciones de la familia RAS, que normalmente participa en la regulación del crecimiento celular. Cuando estas señales quedan alteradas, pueden favorecer la multiplicación descontrolada de células tumorales. En el cáncer pancreático, KRAS cumple un papel especialmente importante, pero su estructura dificultó durante décadas que los medicamentos se unieran de forma efectiva a la proteína mutada.

La empresa Revolution Medicines, responsable del desarrollo del fármaco y financiadora del estudio, utiliza una estrategia descrita como una especie de “pegamento molecular” para unirse a múltiples subtipos de KRAS. El objetivo es impedir que la señal tumoral siga activando el crecimiento del cáncer. Este enfoque se suma a una línea más amplia de investigación que busca actuar sobre mecanismos biológicos concretos, como ocurre con la vacuna de ARN contra el cáncer de páncreas y otros desarrollos experimentales.

Los especialistas todavía deben determinar si el beneficio del fármaco varía según subtipos específicos de KRAS. Esa información será clave para seleccionar mejor a los pacientes, ajustar combinaciones terapéuticas y definir el lugar exacto que podría ocupar daraxonrasib dentro del tratamiento del cáncer pancreático avanzado.

Efectos secundarios y revisión regulatoria

Los efectos adversos más relevantes asociados al uso de la píldora fueron erupciones cutáneas, que en algunos casos pueden ser severas, y llagas en la boca. Aun así, el estudio reportó menos efectos secundarios graves que los observados con quimioterapia, un dato importante en pacientes con enfermedad avanzada y necesidad de mantener calidad de vida durante el tratamiento.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos planea acelerar la revisión del medicamento. Mientras avanza ese proceso, la agencia permite un programa de acceso expandido para pacientes que cumplan ciertos criterios. Este tipo de vía regulatoria busca facilitar el uso de terapias experimentales en situaciones clínicas graves cuando las opciones disponibles son limitadas.

El caso también ha generado una demanda creciente entre pacientes y oncólogos. El exsenador estadounidense Ben Sasse hizo público que experimentó menos dolor mientras tomaba el medicamento, lo que aumentó la atención sobre el programa de acceso especial. Sin embargo, el uso de daraxonrasib continúa sujeto a criterios médicos y regulatorios específicos.

Un campo oncológico en transformación

El avance de daraxonrasib se inserta en una etapa de fuerte cambio para la oncología, donde la quimioterapia tradicional convive con estrategias más personalizadas. En distintos tipos de tumores, la investigación busca identificar alteraciones moleculares, bloquear señales específicas y combinar tratamientos para evitar resistencia. Esa transición también se observa en enfoques como la inmunoterapia contra el cáncer y las terapias combinadas.

El cáncer de páncreas sigue siendo uno de los mayores desafíos porque suele avanzar de forma silenciosa, responde con dificultad a los tratamientos y presenta una biología tumoral agresiva. Estudios previos han explorado factores como microbioma, inmunidad tumoral y mecanismos de resistencia, incluidos trabajos sobre el microbioma y el cáncer de páncreas.

Los datos actuales no eliminan la gravedad del diagnóstico ni sustituyen la evaluación individual de cada paciente, pero sí colocan a daraxonrasib como una de las señales terapéuticas más importantes de los últimos años para el cáncer pancreático metastásico previamente tratado. El siguiente paso será confirmar su acceso, precisar qué pacientes obtienen mayor beneficio y estudiar su posible uso antes en el curso de la enfermedad.

Fuente(s) referenciales

Medical Xpress — Experimental pill promises new hope for deadly pancreatic cancer