El Ministerio de Salud contabilizó 2.425 casos hasta la semana epidemiológica 29, incluidos 44 con signos de alarma y dos pacientes hospitalizados
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Costa Rica acumuló 2.425 casos notificados de dengue hasta la semana epidemiológica 29 de 2026, según datos atribuidos al Ministerio de Salud. De ese total, 44 pacientes fueron clasificados con signos de alarma y dos permanecían hospitalizados bajo atención de la Caja Costarricense de Seguro Social.
El reporte divulgado señaló un aumento del 18 % frente al mismo período de 2025 y situó la curva nacional por encima del comportamiento promedio de años anteriores. La circulación presenta diferencias marcadas entre regiones y provincias, con una elevada concentración de notificaciones en Alajuela y la mayor tasa de incidencia en el Pacífico Central.
Los datos comparativos publicados indican que en la semana 29 de 2025 se contabilizaban 1.980 casos. La diferencia absoluta es de 445 notificaciones; al comparar directamente ambos totales, el incremento matemático es de aproximadamente 22,5 %. El porcentaje oficial difundido podría responder a un ajuste, una base epidemiológica diferente o una actualización de registros no detallada en la información disponible.
La región Central Norte concentra más notificaciones
La región Central Norte encabeza el registro con 609 casos. Sin embargo, el número absoluto no representa por sí solo el nivel de exposición de cada territorio, porque las regiones tienen poblaciones diferentes.
Al ajustar los datos por cantidad de habitantes, el Pacífico Central presenta la tasa más alta, con 176,8 casos por cada 100.000 personas. Le siguen Chorotega, con 76,9; Huetar Caribe, con 66,6; y Brunca, con 28,6.
La región Central Este registra la incidencia más baja, con nueve casos por cada 100.000 habitantes. Estas diferencias permiten identificar dónde la transmisión ejerce mayor presión relativa y orientar las inspecciones, la eliminación de criaderos y la comunicación sanitaria.
La vigilancia territorial resulta esencial porque el dengue no se distribuye de manera homogénea. La densidad del mosquito, las lluvias, la temperatura, el almacenamiento de agua, la urbanización y la participación comunitaria pueden modificar el riesgo incluso entre cantones próximos.
Alajuela registra 929 casos de dengue
Por provincias, Alajuela presenta la mayor cantidad de notificaciones, con 929 casos y una tasa de 85,8 por cada 100.000 habitantes. Guanacaste ocupa el segundo lugar con 353 casos y una tasa de 84,6.
Puntarenas suma 336 casos, equivalentes a una tasa de 66 por cada 100.000 habitantes. Limón registra 305 casos y Heredia, 162. Cartago presenta la menor cifra provincial entre las comunicadas, con 49 casos y una tasa de 9,2.
La distribución por sexo muestra valores próximos: 1.237 casos corresponden a mujeres y 1.188 a hombres. Las tasas notificadas son de 47,3 y 45,6 por cada 100.000 habitantes, respectivamente.
Dos personas permanecían hospitalizadas al momento del informe. Una se encontraba en el Hospital Escalante Pradilla y otra en el Hospital San Carlos. La información difundida no señaló un desbordamiento general de la capacidad asistencial, pero la presencia de 44 cuadros con signos de alarma exige seguimiento clínico oportuno.
El mosquito Aedes aegypti mantiene la transmisión
El dengue es una infección vírica transmitida principalmente por la picadura de mosquitos hembra de la especie Aedes aegypti. El mismo vector puede transmitir chikungunya y zika, por lo que la eliminación de criaderos contribuye simultáneamente a prevenir varias arbovirosis.
El mosquito se adapta con facilidad a ambientes urbanos y utiliza pequeñas acumulaciones de agua para depositar sus huevos. Baldes, barriles, bebederos, macetas, canaletas, neumáticos, botellas y recipientes olvidados pueden sostener su reproducción.
Los cambios de temperatura y precipitación también influyen en la presencia de vectores. El análisis sobre cómo el chikungunya encuentra nuevas condiciones favorables para su expansión muestra que el clima interactúa con la urbanización, la movilidad y el control sanitario, sin explicar por sí solo todos los brotes.
Una persona con dengue puede transmitir el virus a mosquitos que la piquen durante la fase de viremia. Por eso, proteger al paciente con mosquiteros y repelente no solo evita nuevas picaduras, sino que ayuda a interrumpir el ciclo de transmisión dentro de la vivienda y su entorno.
Vaciar los recipientes no siempre elimina los huevos
Los huevos de Aedes aegypti pueden quedar adheridos a las paredes internas de los recipientes y sobrevivir durante períodos secos. Cuando vuelven a entrar en contacto con agua, pueden continuar su desarrollo.
Por esta razón, no basta con vaciar baldes, barriles y depósitos. Las superficies internas deben cepillarse para retirar físicamente los huevos y luego mantenerse secas, cubiertas o fuera de la lluvia.
Los depósitos necesarios para almacenar agua deben permanecer cerrados. También conviene revisar semanalmente patios, jardines, techos y áreas de servicio, limpiar canaletas, cambiar el agua de los bebederos y desechar objetos que puedan acumular lluvia.
El control comunitario es decisivo porque un criadero puede producir mosquitos que alcancen varias viviendas cercanas. Las acciones aisladas pierden eficacia si continúan existiendo recipientes con agua en propiedades, espacios públicos o terrenos próximos.
La protección personal reduce el riesgo de picaduras
La Organización Mundial de la Salud recuerda que los mosquitos transmisores del dengue tienen actividad principalmente durante el día. Se recomienda utilizar repelente siguiendo las instrucciones del producto y vestir camisas de manga larga y pantalones cuando la exposición sea elevada.
Las telas metálicas o mosquiteros finos en puertas y ventanas ayudan a limitar la entrada de insectos. Las personas enfermas deben utilizar mosquitero durante el descanso para evitar que otros mosquitos adquieran el virus y continúen la transmisión.
Los insecticidas domésticos pueden complementar las medidas físicas, pero deben utilizarse conforme a la etiqueta, protegiendo alimentos, utensilios y juguetes. La fumigación por sí sola no sustituye la eliminación de criaderos, porque su efecto sobre los mosquitos adultos es temporal y no necesariamente destruye huevos o larvas.
La aparición de resistencia a insecticidas añade otra dificultad. Investigaciones sobre la resistencia de Aedes aegypti a la permetrina muestran por qué el control vectorial necesita combinar vigilancia, eliminación de criaderos, protección personal y uso responsable de productos químicos.
Los signos de alarma requieren atención inmediata
El dengue puede ser asintomático o provocar fiebre, dolor de cabeza, molestias detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos y erupción cutánea. La mayoría de los pacientes mejora con vigilancia e hidratación adecuadas, pero algunos desarrollan complicaciones.
Los signos de alarma pueden aparecer cuando la fiebre comienza a disminuir. Dolor abdominal intenso y continuo, vómitos persistentes, sangrado de encías o nariz, sangre en el vómito o las heces, somnolencia marcada, irritabilidad, dificultad respiratoria o debilidad intensa justifican una evaluación médica urgente.
No existe un antiviral específico contra el dengue. El reconocimiento temprano, el seguimiento clínico y la reposición adecuada de líquidos reducen el riesgo de progresión. La automedicación puede ser peligrosa, especialmente con ácido acetilsalicílico, ibuprofeno y otros antiinflamatorios que pueden aumentar el riesgo de sangrado.
Vacunas y nuevas estrategias complementan la prevención
Las vacunas contra el dengue no poseen la misma indicación para todas las edades, antecedentes y territorios. Su utilización debe responder a las autorizaciones y recomendaciones sanitarias de cada país, sin reemplazar el control del mosquito.
La investigación continúa desarrollando alternativas. Brasil autorizó una vacuna de dosis única contra el dengue, mientras otros análisis han estudiado la seguridad de TAK-003 en diferentes poblaciones.
Otra estrategia consiste en liberar mosquitos Aedes aegypti portadores de la bacteria Wolbachia, que disminuye su capacidad de transmitir el virus. Los resultados obtenidos en determinadas ciudades brasileñas han sido favorables, aunque la expansión de los mosquitos con Wolbachia todavía afronta límites logísticos.
Para Costa Rica, la prioridad inmediata continúa siendo localizar los territorios con mayor incidencia, asegurar el diagnóstico oportuno, vigilar los cuadros con signos de alarma y sostener la eliminación de criaderos. La reducción de la transmisión depende de acciones coordinadas entre autoridades, servicios sanitarios, municipios y hogares.
Fuentes referenciales:
Infobae — Costa Rica supera los 2.400 casos de dengue en 2026
Organización Mundial de la Salud — Dengue y dengue grave
Organización Panamericana de la Salud — Dengue
