Chikungunya avanza con el cambio climático


El calentamiento amplía las zonas favorables para los mosquitos Aedes y eleva el riesgo en regiones templadas


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.

El chikungunya podría encontrar nuevas rutas de expansión hacia zonas templadas del hemisferio norte a medida que el cambio climático modifica las condiciones en las que viven los mosquitos que transmiten el virus.

Un estudio publicado en Frontiers in Cellular and Infection Microbiology advierte que el aumento de temperaturas puede ampliar las áreas favorables para los vectores del chikungunya, especialmente el mosquito tigre asiático, conocido científicamente como Aedes albopictus.

En lo que va de 2026 se han registrado cerca de 33.000 casos sintomáticos de chikungunya en el mundo y al menos nueve muertes, la mayoría en América del Sur, de acuerdo con datos citados del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades.

Un virus que mira hacia regiones templadas

El chikungunya es una enfermedad viral transmitida por mosquitos del género Aedes. Puede provocar fiebre alta, dolores musculares y articulares intensos, cefalea, fatiga, náuseas y erupciones cutáneas. La Organización Mundial de la Salud la considera una enfermedad tropical desatendida.

Ye Xu, investigador de la Universidad Médica China de Zhejiang en Hangzhou y coautor del estudio, señaló que actualmente 139 países o regiones, equivalentes al 21,3 % de la superficie terrestre mundial, son zonas de riesgo para el virus chikungunya.

Los modelos climáticos analizados proyectan una expansión hacia el norte bajo distintos escenarios del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Las áreas señaladas incluyen el noreste de Norteamérica, Europa central y Asia oriental.

Este escenario conecta con una preocupación sanitaria más amplia: el impacto del clima en la distribución de infecciones emergentes. En Mundo de la Salud se ha explicado cómo el cambio climático está impulsando nuevas amenazas de enfermedades zoonóticas, especialmente cuando se alteran ecosistemas, vectores y condiciones ambientales.

El papel del mosquito tigre

El estudio identifica al mosquito tigre asiático como un factor clave. Yang Wu, del Centro de Tecnología de Aduanas de Guangzhou, indicó que este vector explicó más del 70 % de la distribución prevista del virus en los modelos utilizados.

La importancia de Aedes albopictus se debe a que tolera mejor las condiciones frías que Aedes aegypti, el principal transmisor tropical. Con temperaturas más altas, el mosquito tigre puede establecerse en lugares donde antes el frío limitaba su presencia.

Jordi Figuerola, investigador de la Estación Biológica de Doñana, que no participó en el estudio, recordó que Aedes aegypti no está presente en Europa, mientras que Aedes albopictus sí puede actuar como transmisor, aunque no sea tan eficiente como el vector tropical principal.

El mosquito tigre es una especie muy adaptada al entorno urbano. Aprovecha pequeños acúmulos de agua en ciudades y zonas habitadas para reproducirse, y muestra una marcada preferencia por picar a humanos.

España y Europa ante brotes locales

El riesgo para Europa no se limita a casos importados. Figuerola recordó que ya han existido pequeños brotes autóctonos de chikungunya en Francia e Italia, asociados a la llegada de personas infectadas y a la presencia local del mosquito transmisor.

En España, el mosquito tigre está presente desde 2004. Se ha expandido por el levante peninsular y aparece principalmente en Catalunya, Valencia, Murcia y muchas zonas de Andalucía y Extremadura.

El investigador también señaló que España ya ha registrado transmisión autóctona de otras enfermedades transmitidas por este vector, como el dengue. Ese antecedente obliga a mirar el chikungunya como un riesgo sanitario posible en zonas donde el mosquito sea abundante y lleguen personas infectadas recientemente.

La alerta coincide con otras señales de presión climática sobre la salud pública. El aumento del calor y la sequía también se ha relacionado con la expansión de riesgos sanitarios, como ocurre con bacterias resistentes y amenazas globales para la salud.

Importados, autóctonos y vigilancia sanitaria

La transmisión local requiere una combinación concreta: presencia del mosquito, condiciones ambientales favorables y llegada de personas infectadas durante el breve periodo en que el virus circula en su organismo.

Figuerola explicó que la infección en humanos dura pocos días, por lo que la transmisión solo es posible cuando llegan personas infectadas recientemente. Por eso recomendó acudir al médico si aparece fiebre después de viajar a zonas tropicales, especialmente si la fiebre es alta.

La vigilancia epidemiológica y el control del vector aparecen como medidas centrales. El objetivo es evitar que el mosquito tigre sea abundante en zonas habitadas y favorecer el diagnóstico rápido de casos importados, tanto de chikungunya como de dengue y zika.

La experiencia reciente con otros virus muestra que la detección temprana y la respuesta sanitaria organizada son decisivas. También por eso resulta relevante mantener una vigilancia amplia sobre enfermedades infecciosas emergentes, como se ha visto en casos recientes de hantavirus y alertas sanitarias regionales.

Preparación antes de los brotes

Ye Xu insistió en que los sistemas de salud deben prepararse con antelación. Eso implica formar a los médicos para reconocer rápidamente el chikungunya, reforzar el control de mosquitos y establecer planes de respuesta rápida antes de que ocurran brotes.

Estas medidas son especialmente importantes en regiones templadas donde la enfermedad no ha sido una preocupación rutinaria. La expansión climática del vector no garantiza por sí sola la circulación sostenida del virus, pero sí aumenta las condiciones que podrían facilitarla.

El estudio concluye que limitar el calentamiento global y reforzar la preparación sanitaria podría reducir el riesgo de expansión del chikungunya y de futuros brotes en regiones templadas.

En ese punto, el mensaje sanitario es directo: el cambio climático no actúa solo. La expansión del virus también depende de factores socioeconómicos, urbanización, vigilancia médica, control de mosquitos y capacidad de respuesta de los sistemas de salud.

La advertencia sobre chikungunya llega en un momento en que la OMS ya ha señalado riesgos epidémicos asociados a esta enfermedad. En Mundo de la Salud se ha informado previamente sobre la alerta de la OMS por el riesgo de epidemia de chikungunya, un contexto que refuerza la necesidad de vigilancia sostenida.

Fuente(s) referenciales

Agencia SINC: El chikungunya encuentra nuevas rutas de expansión impulsado por el cambio climático