Estado de la Salud Global

Lectura rápida de señales sanitarias globales

🫁
Respiratorias · 22-10-2026Vigilancia estacionalPreparación ante influenza y COVID-19 durante el invierno boreal.
💉
Vacunación · 22-10-2026Sarampión bajo alertaLas Américas mantienen una evaluación regional de riesgo muy alto.
🧠
Salud mental · 22-10-2026Atención comunitariaPrioridad a la detección temprana y al acceso equitativo a servicios.
🥗
Nutrición · 22-10-2026Prevención metabólicaAlimentación saludable y reducción de factores de riesgo modificables.
❤️
Crónicas · 22-10-2026Desigualdad sanitariaLa OMS presenta un informe sobre enfermedades no transmisibles.
🚨
Alertas · 22-10-2026Arbovirosis en AméricaLa OPS actualizó la vigilancia de dengue y chikunguña el 20 de octubre.
🔬
Investigación · 22-10-2026Innovación preventivaDiagnóstico temprano, vigilancia genómica y tecnologías clínicas.

Cinco ejercicios en casa para ganar fuerza y facilitar la vida diaria


Una selección de movimientos funcionales permite trabajar brazos, piernas y abdomen sin máquinas de gimnasio. Especialistas explican cómo practicarlos y por qué conviene adaptar su intensidad a la condición física.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


Transportar las compras, levantarse del suelo o subir escaleras son actividades habituales que requieren coordinación, fuerza muscular y estabilidad. Para facilitar estas tareas, especialistas en acondicionamiento físico de Estados Unidos recomiendan incorporar ejercicios funcionales que pueden practicarse en casa, utilizando principalmente el peso del propio cuerpo.

Una guía difundida el 20 de octubre de 2026 reúne cinco movimientos propuestos por TJ Mentus, entrenador personal certificado y miembro del panel de especialistas de Garage Gym Reviews. La selección incluye el ejercicio conocido como gusano, las flexiones con separación de manos, las zancadas hacia atrás, las incorporaciones abdominales con piernas extendidas y los escaladores.

La propuesta busca desarrollar capacidades físicas que intervienen en movimientos cotidianos. No corresponde a un nuevo ensayo clínico ni demuestra que esta combinación específica de ejercicios sea superior a otros programas de entrenamiento.

Su principal ventaja práctica es que permite trabajar diferentes grupos musculares sin depender de instalaciones deportivas ni equipamiento costoso, aunque algunos movimientos requieren adaptaciones para personas principiantes o con limitaciones físicas.

La fuerza funcional permite realizar movimientos cotidianos

El entrenamiento funcional utiliza movimientos que involucran simultáneamente varias articulaciones y grupos musculares. Su objetivo consiste en mejorar capacidades aplicables a las actividades habituales, en lugar de concentrarse exclusivamente en el desarrollo aislado de un músculo.

La Cleveland Clinic explica que acciones como levantarse, agacharse, empujar, transportar objetos o desplazarse requieren la participación coordinada de diferentes regiones del cuerpo.

Justin Nessel, fisioterapeuta de esa institución, señala que un movimiento puede considerarse funcional cuando reproduce una actividad cotidiana y contribuye a realizarla con menor dificultad.

Este enfoque cobra importancia durante el envejecimiento, cuando la disminución progresiva de la fuerza puede dificultar tareas que anteriormente se realizaban sin esfuerzo.

La relación entre capacidad muscular e independencia también ha sido examinada en investigaciones sobre la fuerza muscular como indicador de salud y autonomía, especialmente por su asociación con el rendimiento físico y la capacidad de desenvolverse en la vida diaria.

Las recomendaciones estadounidenses de actividad física establecen que los adultos deberían realizar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana, además de mantener una actividad aeróbica adecuada a sus condiciones.

El ejercicio del gusano activa brazos, abdomen y hombros

El primer movimiento propuesto es el llamado inchworm, conocido en español como gusano. Se utiliza habitualmente durante el calentamiento porque moviliza diferentes regiones corporales y requiere coordinación entre el tronco y las extremidades superiores.

Para realizarlo, la persona comienza de pie y flexiona el cuerpo hacia delante hasta aproximar las manos al suelo. Después, avanza con ellas progresivamente hasta adoptar una posición de plancha con los brazos extendidos.

Desde esa postura, desplaza nuevamente las manos hacia los pies y regresa a la posición inicial.

Mentus propone realizar entre cuatro y seis desplazamientos cortos con las manos durante cada repetición y comenzar con dos o tres series de cinco repeticiones.

El movimiento trabaja principalmente los brazos y la musculatura central, además de exigir movilidad en los hombros.

También requiere flexibilidad suficiente en la parte posterior de las piernas y capacidad para soportar el peso corporal sobre las manos.

Las personas que no puedan alcanzar el suelo cómodamente pueden necesitar una versión modificada, utilizando una superficie elevada y estable. Si existe dolor en muñecas, hombros o espalda, conviene evitar forzar el movimiento.

Las flexiones con separación de manos fortalecen el tren superior

El segundo ejercicio consiste en una variante de las flexiones tradicionales conocida como hand-release push-up.

La diferencia principal aparece cuando el pecho llega al suelo: antes de iniciar el movimiento ascendente, la persona separa brevemente las manos de la superficie.

Para ejecutarlo, se comienza en posición de plancha, con las manos ligeramente más separadas que los hombros y el abdomen activado.

Después, se flexionan los codos para descender de manera controlada hasta apoyar el pecho. En ese momento se levantan brevemente las manos, se vuelven a colocar sobre el suelo y se empuja el cuerpo hacia arriba.

Esta variante favorece un recorrido amplio del movimiento y permite interrumpir momentáneamente la tensión muscular entre la fase descendente y la ascendente.

El entrenador plantea como objetivo progresivo alcanzar tres series de entre 15 y 20 repeticiones.

Sin embargo, esa cantidad no debe interpretarse como una exigencia inicial. Una persona sin experiencia puede comenzar con menos repeticiones y realizar el ejercicio apoyando las rodillas.

Las flexiones fortalecen principalmente los músculos del pecho, los hombros y los brazos, mientras la musculatura abdominal ayuda a mantener la estabilidad corporal.

Su práctica forma parte de los ejercicios de calistenia basados en el peso corporal, cuya dificultad puede modificarse según la posición y el nivel de fuerza de cada persona.

Las zancadas hacia atrás ayudan a fortalecer las piernas

El tercer movimiento es la zancada inversa, un ejercicio destinado principalmente a trabajar los músculos de las piernas y las caderas.

La persona comienza de pie, da un paso hacia atrás con una pierna y flexiona ambas rodillas para descender de forma controlada.

Después, empuja el suelo con el pie delantero y regresa a la posición inicial. El movimiento se repite alternando las piernas.

Mentus recomienda procurar una alineación adecuada de las rodillas y las caderas, evitando movimientos bruscos o posiciones que provoquen dolor.

La propuesta original plantea tres series de entre ocho y doce repeticiones por pierna.

Para principiantes, el propio peso corporal puede proporcionar una resistencia suficiente, sin necesidad de añadir mancuernas.

Las zancadas reproducen componentes de actividades como subir escalones, caminar sobre superficies irregulares y recuperar la estabilidad al cambiar de posición.

También exigen equilibrio, por lo que quienes tengan dificultades para mantenerse estables pueden comenzar sujetándose de una silla firme o una barandilla.

En personas con problemas articulares o movilidad limitada, el recorrido debe reducirse según la tolerancia individual. No es necesario que la rodilla posterior llegue al suelo.

Las incorporaciones abdominales trabajan la capacidad de levantarse

El cuarto ejercicio consiste en una incorporación abdominal con las piernas extendidas, denominada straight-leg sit-up.

Su propósito es fortalecer la musculatura del tronco mediante un movimiento que puede contribuir a desarrollar la capacidad de incorporarse desde una posición acostada.

La ejecución comienza tumbándose boca arriba, con las piernas extendidas y los brazos orientados hacia el techo.

Desde esa posición, se activa el abdomen para elevar progresivamente la parte superior del cuerpo hasta quedar sentado. Después, se regresa lentamente al suelo.

El entrenador propone comenzar con tres series de diez repeticiones.

Este movimiento exige un control adecuado del tronco y puede resultar difícil para personas con debilidad abdominal o molestias lumbares.

Aunque la variante se presenta como una alternativa funcional, no debe considerarse universalmente segura para todas las espaldas.

Quienes experimenten dolor pueden necesitar ejercicios menos exigentes, como activaciones abdominales suaves o movimientos adaptados bajo orientación profesional.

La importancia de mantener fuerza y movilidad durante el envejecimiento también se relaciona con la prevención de la sarcopenia y la pérdida de autonomía en adultos mayores, condiciones que pueden dificultar levantarse, caminar y realizar otras actividades básicas.

Los escaladores combinan estabilidad abdominal y esfuerzo cardiovascular

El quinto movimiento es el denominado mountain climber, conocido como escalador.

Se realiza desde una posición de plancha con los brazos extendidos, llevando alternativamente las rodillas hacia el pecho.

Mientras una pierna avanza, la otra regresa a su posición inicial, creando un movimiento continuo que requiere coordinación y estabilidad del tronco.

La velocidad puede modificarse según la capacidad física. Cuando se ejecuta rápidamente, el ejercicio puede elevar de manera importante la frecuencia cardíaca.

Mentus propone utilizarlo mediante un formato de entrenamiento interválico conocido como Tabata, compuesto por ocho rondas de veinte segundos de actividad y diez segundos de descanso, para completar cuatro minutos.

Esta modalidad puede resultar exigente, especialmente para personas sedentarias o sin experiencia.

Los principiantes pueden realizar el movimiento lentamente, llevando una rodilla hacia delante cada vez y manteniendo ambos pies en contacto con el suelo durante las transiciones.

También es posible colocar las manos sobre una superficie elevada y estable para reducir la carga sobre los brazos.

El entrenamiento interválico de alta intensidad, como el utilizado en algunas rutinas de fuerza y cardio en casa, requiere ajustar cuidadosamente el esfuerzo y los descansos para evitar una intensidad excesiva.

Cómo organizar los cinco movimientos sin sobrecargar el cuerpo

La selección reúne ejercicios con características diferentes. El gusano puede servir como preparación general; las flexiones trabajan principalmente el tren superior; las zancadas fortalecen las piernas; las incorporaciones activan el abdomen y los escaladores añaden un componente cardiovascular.

Sin embargo, no es necesario completar desde el primer día todas las series y repeticiones propuestas por el entrenador.

La intensidad apropiada depende de la experiencia previa, la edad, el estado de salud, la movilidad y la capacidad de recuperación.

Para alguien que comienza a entrenar, puede resultar más adecuado practicar versiones sencillas de cada movimiento y aumentar progresivamente las repeticiones.

El calentamiento debe preparar las articulaciones y elevar gradualmente la actividad muscular. Durante la sesión conviene priorizar movimientos controlados y mantener una respiración regular.

La aparición de dolor agudo, mareo, falta de aire desproporcionada o molestias torácicas requiere interrumpir el ejercicio y buscar valoración médica cuando corresponda.

Las personas con enfermedades cardiovasculares, lesiones recientes, problemas importantes de equilibrio u otras limitaciones físicas pueden necesitar una evaluación individual antes de comenzar un programa exigente.

La constancia importa más que realizar ejercicios difíciles

El entrenamiento de fuerza produce adaptaciones cuando el organismo recibe estímulos adecuados de manera repetida y dispone de tiempo suficiente para recuperarse.

Por esta razón, una rutina sencilla que pueda mantenerse durante semanas suele resultar más útil que comenzar con movimientos demasiado difíciles y abandonar por molestias o fatiga.

La progresión puede realizarse aumentando gradualmente las repeticiones, mejorando el control técnico o utilizando variantes ligeramente más exigentes.

La recomendación general de fortalecer los principales grupos musculares al menos dos días por semana ofrece una referencia para organizar la actividad física.

También es importante combinar el entrenamiento muscular con caminatas, otras actividades aeróbicas y ejercicios de equilibrio cuando sean apropiados.

La fuerza funcional no depende de alcanzar marcas deportivas. Su utilidad se manifiesta en la capacidad de transportar objetos, levantarse con seguridad, subir escaleras y desenvolverse con menor dificultad en el entorno cotidiano.

Los cinco movimientos seleccionados por Mentus representan opciones prácticas para entrenar en casa, pero no constituyen una rutina obligatoria ni sustituyen una planificación individualizada cuando existen necesidades de rehabilitación.

El objetivo principal es conservar una capacidad muscular suficiente para realizar las actividades diarias con seguridad, autonomía y menor esfuerzo.

Fuentes referenciales:
Medical Xpress / HealthDay — Five at-home strength moves that can make everyday tasks easier
Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos — Physical Activity Guidelines for Americans