Cáncer resistente: cómo evade los fármacos


Un estudio publicado en Nature describe cómo los tumores ajustan su comportamiento sin cambiar su ADN para sobrevivir a medicamentos y terapias avanzadas


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz


La resistencia a los tratamientos sigue siendo uno de los grandes desafíos de la oncología moderna. Algunos tumores dejan de responder a medicamentos que inicialmente parecían eficaces, incluso cuando se aplican terapias avanzadas. Un estudio desarrollado por científicos de NYU Langone Health y publicado en Nature propone una explicación clave: las células cancerosas no solo resisten por mutaciones genéticas, también pueden modificar de forma reversible su comportamiento para evadir la acción de los fármacos.

El hallazgo cambia la forma de mirar la resistencia tumoral. Durante años, la explicación dominante se centró en la aparición de mutaciones en el ADN. Esas mutaciones podían dar ventaja a unas pocas células, que luego sobrevivían y se multiplicaban mientras otras eran eliminadas por el tratamiento. El nuevo modelo no descarta ese proceso, pero suma un mecanismo adicional: la adaptación epigenética.

La flexibilidad epigenética del tumor

La epigenética no cambia la estructura del ADN, pero sí regula qué genes se activan y cuáles permanecen en pausa. Esa capacidad permite que una célula se comporte de manera distinta sin modificar su información genética básica. En el caso del cáncer, esta flexibilidad puede convertirse en una herramienta de supervivencia.

Cuando un tumor se expone a un medicamento, algunas células pueden reorganizar rápidamente su funcionamiento interno. En lugar de esperar una mutación permanente, ajustan la lectura de sus genes para tolerar el tratamiento. Esta dinámica ayuda a explicar por qué la resistencia de los tumores a las terapias modernas puede aparecer incluso frente a tratamientos diseñados con alta precisión.

El estudio identifica a las proteínas AP-1 como piezas centrales de este proceso. Estas moléculas funcionan como reguladores de la actividad genética y pueden combinarse entre sí formando pares, conocidos como dímeros. Cada combinación activa distintos grupos de genes, lo que genera múltiples respuestas posibles dentro de una misma célula tumoral.

Un mecanismo de ensayo y error

Gustavo S. França, investigador citado en el trabajo, compara este sistema con un algoritmo evolutivo. Las células prueban distintas configuraciones de actividad genética; las que favorecen la supervivencia frente al fármaco se mantienen, mientras que las menos eficaces desaparecen.

Este mecanismo de ensayo y error permite que el tumor encuentre rutas de escape. Además, las adaptaciones no se pierden de inmediato. A través de una memoria epigenética, las células pueden transmitir esas configuraciones a sus descendientes, lo que vuelve a la población tumoral progresivamente más resistente.

Itai Yanai, líder del modelo desarrollado en NYU Langone Health, plantea que esta capacidad de adaptación progresiva ayuda a entender por qué algunos cánceres avanzados resultan tan difíciles de tratar. La resistencia ya no aparece solo como una consecuencia de mutaciones acumuladas, sino también como una respuesta dinámica frente a la presión del tratamiento.

Por qué importa para las terapias avanzadas

El impacto clínico de este hallazgo está en la estrategia terapéutica. Si las células tumorales pueden modificar su comportamiento para sobrevivir, entonces no basta con atacar únicamente una alteración genética o una vía molecular específica. También podría ser necesario bloquear la capacidad de adaptación del tumor.

Los científicos proponen explorar los llamados agentes antiadaptación. Estos fármacos estarían diseñados para impedir que las células cancerosas reajusten su funcionamiento frente a los tratamientos. Combinados con terapias tradicionales o avanzadas, podrían aumentar la eficacia y prolongar la respuesta terapéutica.

Este enfoque conecta con otras líneas de investigación oncológica, como el desarrollo de nuevas rutas para tratar el cáncer colorrectal y de mama, donde la combinación de inmunoterapia, terapias dirigidas y tratamientos orales busca mejorar resultados en subtipos específicos de tumores.

Un sistema biológico usado de forma descontrolada

El mecanismo descrito no pertenece únicamente al cáncer. Las proteínas AP-1 también participan en funciones normales del organismo, incluida la formación de memoria y la reparación de tejidos. Esa característica obliga a actuar con precisión: bloquear la adaptación tumoral sin alterar procesos esenciales del cuerpo será uno de los grandes retos.

Para avanzar en esa dirección, los investigadores planean utilizar análisis unicelular y edición genética CRISPR. El análisis unicelular permite estudiar células individuales dentro de un tumor, mientras que CRISPR ayuda a modificar genes concretos para observar su función. Estas herramientas podrían identificar qué combinaciones de AP-1 se relacionan con distintos tipos de resistencia.

La comprensión de los mecanismos epigenéticos también se ha vuelto central en tumores del sistema nervioso. Investigaciones recientes sobre análisis molecular y epigenético de tumores cerebrales muestran que la clasificación precisa puede orientar decisiones terapéuticas más personalizadas.

Anticipar la resistencia antes de que avance

El modelo publicado en Nature plantea una idea práctica: comprender el lenguaje interno de adaptación de las células tumorales permitiría anticipar sus respuestas antes de que el tratamiento pierda eficacia. En lugar de reaccionar cuando el tumor ya no responde, la medicina podría intentar bloquear desde el inicio las rutas que usa para defenderse.

La propuesta no representa una terapia disponible de inmediato, pero sí abre una vía de investigación relevante. La combinación de tratamientos contra el tumor y estrategias contra su capacidad de adaptación podría ayudar a diseñar terapias más duraderas y reducir uno de los principales obstáculos de la oncología actual.

Fuente(s) referenciales

Infobae – Descubren cómo el cáncer aprende a resistir medicamentos y terapias avanzadas