Los biomarcadores, la inmunoterapia y la cirugía mínimamente invasiva permiten personalizar el tratamiento, mientras la detección tardía y el vapeo mantienen importantes desafíos en Argentina
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
El tratamiento del cáncer de pulmón atraviesa una transformación impulsada por el análisis molecular de los tumores, las terapias dirigidas y la inmunoterapia. Estos avances permiten que algunos pacientes alcancen la curación y que otros mantengan la enfermedad controlada durante periodos prolongados.
Especialistas del Instituto Alexander Fleming destacaron estos progresos con motivo del Día Mundial del Cáncer de Pulmón, conmemorado el 1 de agosto. La fecha también pone el foco sobre la prevención y el diagnóstico temprano de una enfermedad que continúa encabezando la mortalidad oncológica en Argentina.
El Instituto Nacional del Cáncer registró 8.438 muertes por cáncer de pulmón en el país durante 2022, equivalentes al 14,3% de todas las defunciones por tumores. En ese mismo año, el 62% de los fallecimientos correspondió a varones.
El cáncer de pulmón comprende tumores biológicamente diferentes
El conocimiento acumulado durante los últimos 15 años mostró que el cáncer de pulmón, especialmente el de células no pequeñas, no constituye una única enfermedad. Bajo un mismo diagnóstico pueden existir tumores con alteraciones genéticas, comportamientos y vulnerabilidades terapéuticas diferentes.
Esta heterogeneidad explica por qué dos pacientes con tumores aparentemente similares pueden responder de manera distinta. La comprensión de la evolución molecular particular de cada cáncer sustenta el avance hacia tratamientos seleccionados de acuerdo con la biología del tumor.
El doctor Claudio Martin, jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming, señaló que en cerca del 40% de los casos se identifica un mecanismo molecular susceptible de ser tratado mediante una terapia de precisión. Este porcentaje no significa que todos esos pacientes obtengan idénticos resultados, pero permite elegir medicamentos orientados al proceso que impulsa el crecimiento tumoral.
Los biomarcadores orientan la elección del tratamiento
Los biomarcadores son características moleculares que aportan información sobre el comportamiento del tumor y su posible respuesta a determinados medicamentos. Entre los más relevantes para el cáncer de pulmón de células no pequeñas se encuentran EGFR, ALK, ROS1, BRAF, MET, RET, NTRK, KRAS, HER2 y NRG1, además de la expresión de PD-L1.
Cuando el estudio identifica una alteración susceptible de tratamiento, el equipo médico puede valorar una terapia dirigida, frecuentemente administrada por vía oral. Si el tumor presenta otras características, la estrategia puede incluir inmunoterapia, quimioterapia o una combinación de modalidades.
Las nuevas combinaciones ya están modificando el uso de terapias dirigidas en cáncer de pulmón, especialmente cuando aparecen mutaciones que pueden bloquearse con medicamentos específicos.
Los biomarcadores se analizaron inicialmente mediante muestras del tejido tumoral. En algunos pacientes también pueden buscarse en sangre a través de una biopsia líquida, aunque esta técnica no reemplaza automáticamente el estudio del tejido en todas las situaciones.
La secuenciación de nueva generación permite evaluar numerosos genes simultáneamente a partir de una sola muestra. Esta tecnología está disponible en Argentina, pero los especialistas advierten que persisten desigualdades en el acceso oportuno según la cobertura médica y el lugar de residencia.
La inmunoterapia amplía las posibilidades de control
La inmunoterapia busca restaurar o reforzar la capacidad del sistema inmunitario para reconocer y atacar las células malignas. En cáncer de pulmón puede utilizarse sola o acompañada de quimioterapia, según el tipo de tumor, la etapa de la enfermedad, la expresión de biomarcadores y el estado clínico del paciente.
Su empleo estuvo inicialmente concentrado en personas con enfermedad metastásica. Los estudios más recientes permitieron incorporarla en determinados casos antes o después de la cirugía y en otras etapas en combinación con radioterapia o tratamientos sistémicos.
El avance no implica que todos los tumores respondan. La eficacia depende de múltiples factores y algunos cánceres desarrollan mecanismos para eludir las defensas. La investigación sobre cómo las células T regulan su ataque contra los tumores busca explicar por qué unas personas responden de manera duradera y otras necesitan estrategias adicionales.
La experiencia acumulada en oncología muestra que la inmunoterapia combina resultados importantes con desafíos clínicos, entre ellos la selección de pacientes, la resistencia tumoral y el control de reacciones adversas relacionadas con la activación inmunitaria.
La cirugía mínimamente invasiva mejora la recuperación
La cirugía mantiene un papel central cuando el tumor se encuentra localizado y puede extirparse. El tipo de intervención depende del tamaño, la ubicación, la extensión de la enfermedad y la capacidad respiratoria de la persona.
El doctor Adolfo Rosales, jefe del Servicio de Cirugía Torácica del Instituto Alexander Fleming, explicó que en esa institución gran parte de las operaciones se realiza mediante videotoracoscopia monoportal. El procedimiento utiliza una incisión pequeña para acceder al tórax y efectuar la resección.
En los casos descritos por el especialista, la internación promedio después de la intervención es de tres a cuatro días. Durante ese periodo se controla el drenaje pleural, se administra analgesia y se inicia la movilización con apoyo de kinesiología.
La recuperación posterior incluye caminatas progresivas y ejercicios respiratorios indicados por el equipo tratante. Las incisiones pequeñas pueden reducir el dolor y facilitar el regreso a las actividades, aunque el tiempo de recuperación varía según la magnitud de la cirugía y la condición de cada paciente.
La detección tardía continúa limitando las posibilidades de cura
Cerca del 70% de los casos de cáncer de pulmón en Argentina y otros países de América Latina se diagnostica en etapas avanzadas, de acuerdo con los especialistas consultados. Una dificultad importante es que los tumores iniciales pueden no generar síntomas.
Cuando aparecen manifestaciones, estas suelen confundirse con afecciones más frecuentes. La tos persistente, falta de aire, dolor torácico, cansancio, disfonía y pérdida de peso requieren valoración médica, especialmente cuando se mantienen o cambian respecto del estado habitual.
La ausencia de síntomas no descarta una enfermedad temprana. Para las personas con riesgo elevado por edad y antecedentes importantes de tabaquismo, la tomografía computada de baja dosis puede reducir la mortalidad cuando forma parte de un programa organizado con criterios de selección y seguimiento.
La investigación también explora nuevas formas de anticipar el riesgo. Un estudio reciente identificó una firma de proteínas en sangre asociada con la aparición posterior de cáncer de pulmón, aunque este tipo de prueba todavía requiere validación antes de incorporarse al cribado habitual.
El tabaquismo continúa siendo el principal factor prevenible
Más del 80% de los casos de cáncer de pulmón está relacionado con el consumo de tabaco, según los especialistas del Instituto Alexander Fleming. El riesgo depende de la duración, la intensidad del consumo y otros factores individuales, pero no existe un nivel seguro de exposición al humo.
Dejar de fumar reduce progresivamente el riesgo de cáncer y aporta beneficios respiratorios y cardiovasculares a cualquier edad. Las personas que encuentran dificultades para abandonar el consumo pueden recurrir a programas profesionales de cesación, apoyo psicológico y tratamientos farmacológicos indicados clínicamente.
También deben considerarse otras exposiciones, como el humo de segunda mano, el radón, el asbesto, determinados contaminantes laborales y la contaminación atmosférica. El cáncer de pulmón puede presentarse en personas que nunca fumaron, por lo que los síntomas persistentes no deben descartarse únicamente por la ausencia de tabaquismo.
El vapeo no es una alternativa libre de riesgo
La popularidad de los cigarrillos electrónicos entre adolescentes y jóvenes preocupa a los especialistas. Estos dispositivos pueden administrar nicotina y exponer las vías respiratorias a aerosoles que contienen partículas y sustancias potencialmente dañinas.
Los efectos oncológicos a largo plazo todavía no pueden cuantificarse con precisión porque no existen varias décadas de seguimiento. Esta incertidumbre no equivale a inocuidad: ya se han documentado efectos respiratorios, cardiovasculares, dependencia de la nicotina y lesiones pulmonares agudas.
La lesión pulmonar asociada con el uso de cigarrillos electrónicos puede confundirse inicialmente con una infección respiratoria. Sus antecedentes y manifestaciones recuerdan la importancia de preguntar directamente por el consumo de vapeadores durante la evaluación clínica.
Los especialistas reclaman campañas preventivas dirigidas a los jóvenes, restricciones de publicidad y venta, y programas de cesación que también incluyan a quienes utilizan dispositivos electrónicos. Evitar que la dependencia de la nicotina comience durante la adolescencia es una medida central de salud pública.
La atención personalizada exige acceso oportuno
Los avances científicos solo pueden modificar el pronóstico cuando el paciente accede a una evaluación completa, al diagnóstico y al tratamiento indicado sin retrasos. Las diferencias territoriales y de cobertura continúan condicionando la disponibilidad de estudios moleculares, especialistas y medicamentos.
El abordaje moderno requiere la coordinación de oncología clínica, neumonología, cirugía torácica, diagnóstico por imágenes, anatomía patológica, biología molecular, radioterapia, kinesiología y cuidados de apoyo.
La combinación de prevención, detección temprana, caracterización molecular y tratamientos personalizados permite afrontar el cáncer de pulmón con herramientas más eficaces que las disponibles años atrás. Sin embargo, el pronóstico continúa dependiendo de la etapa, el subtipo tumoral, los biomarcadores, la respuesta al tratamiento y la situación general de cada persona.
Fuentes referenciales:
Infobae Salud
Instituto Nacional del Cáncer de Argentina: incidencia
Instituto Nacional del Cáncer de Argentina: mortalidad por cáncer de pulmón
