Estado de la Salud Global

Lectura rápida de señales sanitarias globales

🫁
RespiratoriasVigilancia estacional activaLa influenza mantiene circulación relevante en ambos hemisferios, con seguimiento adicional de SARS-CoV-2 y virus respiratorio sincitial al 31 de julio de 2026.
💉
VacunaciónRefuerzo de coberturasLas autoridades sanitarias priorizan cerrar brechas frente al sarampión, mantener la vacunación infantil y ampliar la protección contra el virus del papiloma humano.
🧠
Salud mentalDemanda sostenidaContinúa la presión sobre los servicios comunitarios, especialmente entre jóvenes, cuidadores y poblaciones expuestas a crisis humanitarias o desplazamientos.
🥗
NutriciónMejora desigualEl hambre mundial muestra una reducción general, aunque persisten importantes disparidades regionales y riesgos nutricionales asociados a conflictos, precios y eventos climáticos.
❤️
CrónicasAtención en expansiónSe amplían servicios para enfermedades no transmisibles graves, pero el diagnóstico temprano, la continuidad asistencial y el acceso a medicamentos siguen siendo retos centrales.
⚠️
AlertasBrotes bajo seguimientoÉbola Bundibugyo, cólera, sarampión, dengue, chikunguña, virus del Nilo Occidental y gripe aviar concentran la vigilancia internacional de finales de julio.
🔬
InvestigaciónRespuesta aceleradaAvanzan ensayos de vacunas y tratamientos contra el ébola Bundibugyo, nuevos diagnósticos y proyectos para fortalecer ecosistemas regionales de investigación sanitaria.

EVALI: las señales que diferencian el daño pulmonar del vapeo


La lesión asociada a cigarrillos electrónicos puede parecer una gripe o neumonía, pero exige investigar el consumo reciente de vapeadores y descartar otras causas


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.


La lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos, conocida como EVALI, continúa representando un desafío para médicos y sistemas de vigilancia sanitaria en Estados Unidos. Sus síntomas iniciales pueden confundirse con gripe, neumonía u otras infecciones respiratorias, mientras que los casos graves pueden avanzar hacia insuficiencia respiratoria y requerir hospitalización.

La afección suele manifestarse con tos, fiebre, dificultad para respirar y dolor torácico. Algunas personas también presentan náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, cansancio o pérdida de peso, una combinación que dificulta reconocer rápidamente el origen pulmonar del cuadro.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos mantienen la vigilancia sindrómica del EVALI mediante datos procedentes de servicios de urgencias. Este seguimiento permite detectar cambios en las consultas asociadas con vapeo, falta de aire y dolor en el pecho, incluso después de la disminución del gran brote registrado entre 2019 y 2020.

El antecedente de vapeo resulta decisivo para el diagnóstico

El EVALI no dispone de una prueba única que confirme su presencia. Se considera un diagnóstico de exclusión, lo que obliga a descartar infecciones, enfermedades cardiovasculares y otras causas capaces de producir síntomas e imágenes pulmonares similares.

Uno de los datos clínicos más importantes es haber utilizado cigarrillos electrónicos o productos de vapeo durante los 90 días anteriores al comienzo de los síntomas. Por esa razón, los profesionales sanitarios deben preguntar de manera directa qué dispositivo se utilizó, qué líquido contenía, dónde fue adquirido y si incluía nicotina, tetrahidrocannabinol o sustancias de composición desconocida.

Las radiografías y tomografías computarizadas pueden mostrar opacidades en ambos pulmones y un patrón inflamatorio parecido al de una neumonía grave. Los análisis de sangre, las pruebas microbiológicas y la evaluación del nivel de oxígeno ayudan a descartar otras enfermedades y determinar la gravedad del paciente.

La presencia de dificultad respiratoria progresiva, dolor torácico, coloración azulada de labios o piel, confusión o sensación de no poder respirar con normalidad requiere atención médica urgente. La evolución puede ser rápida, especialmente cuando la inflamación compromete amplias zonas del pulmón.

El acetato de vitamina E fue clave en el brote de 2019

El brote que permitió identificar el EVALI comenzó en Estados Unidos durante 2019. Hasta febrero de 2020, las autoridades sanitarias habían contabilizado 2.807 hospitalizaciones o muertes asociadas y 68 fallecimientos confirmados en 29 estados y el Distrito de Columbia.

Las investigaciones encontraron una fuerte relación entre numerosos casos y líquidos de vapeo con tetrahidrocannabinol procedentes de fuentes informales. El acetato de vitamina E, utilizado como espesante en algunos productos, fue detectado en el fluido pulmonar del 94% de 51 pacientes analizados por los CDC en 16 estados y no apareció en las muestras del grupo de control.

Ese hallazgo no significa que todos los casos dependan de una sola sustancia ni que los líquidos con nicotina estén libres de riesgo. Los CDC señalaron que el acetato de vitamina E estuvo estrechamente vinculado con el brote, pero advirtieron que no podía descartarse la participación de otros compuestos.

La variedad de dispositivos, solventes, aromatizantes, concentraciones de nicotina y sustancias añadidas dificulta conocer qué inhala realmente cada usuario. Esta incertidumbre aumenta cuando los productos proceden del mercado informal, han sido modificados o carecen de un etiquetado fiable.

Los casos graves pueden requerir cuidados intensivos

Una revisión de 38 estudios que reunió 13.516 pacientes diagnosticados entre 2019 y 2022 estimó que el 94,4% necesitó hospitalización y el 35,7% ingresó en una unidad de cuidados intensivos. La mortalidad general observada en ese conjunto fue del 0,9%.

Estas cifras proceden principalmente de pacientes identificados durante los años de mayor vigilancia clínica y no deben interpretarse como el riesgo individual de cualquier persona que vapea. Sin embargo, muestran que el EVALI puede convertirse en una enfermedad grave y no debe considerarse una irritación respiratoria menor.

El tratamiento depende de la condición del paciente y puede incluir oxígeno suplementario, vigilancia hospitalaria y corticosteroides para reducir la inflamación. En algunos casos se administran inicialmente antimicrobianos mientras se descarta una infección, pero no existe un esquema único aplicable a todos los afectados.

La mejoría puede comenzar pocos días después de iniciar el tratamiento, aunque algunas personas presentan recaídas o alteraciones respiratorias persistentes. Por ello, el seguimiento posterior al alta es importante para evaluar la función pulmonar, controlar la saturación de oxígeno y confirmar la desaparición progresiva de los síntomas.

La vigilancia sanitaria continúa ante nuevos dispositivos

El Programa Nacional de Vigilancia Sindrómica de los CDC informó en enero de 2026 que continuará utilizando datos de urgencias para monitorizar el EVALI. La herramienta permite identificar señales epidemiológicas con rapidez y complementar las investigaciones tradicionales realizadas por departamentos de salud estatales y locales.

La Organización Mundial de la Salud advierte que los cigarrillos electrónicos calientan líquidos que pueden contener nicotina, aditivos, saborizantes y otras sustancias químicas perjudiciales. Su informe actualizado en 2026 recomienda reforzar la regulación, prevenir el consumo entre niños y jóvenes y combatir la dependencia de la nicotina.

La preocupación sanitaria no se limita al EVALI. Una revisión abordada anteriormente por Mundo de la Salud encontró señales biológicas asociadas con el posible riesgo cancerígeno de los cigarrillos electrónicos con nicotina, entre ellas daño en el ADN, inflamación y estrés oxidativo.

También se han investigado los posibles efectos de sustancias presentes en los líquidos incluso cuando no contienen nicotina. Un estudio experimental en ratones relacionó la exposición prenatal a componentes de líquidos de vapeo con alteraciones del desarrollo craneofacial, aunque sus resultados no pueden trasladarse directamente a seres humanos.

Qué deben comunicar los pacientes al personal médico

Ante síntomas respiratorios después de vapear, es importante informar al médico sin omitir el tipo de producto utilizado. La evaluación debe incluir la frecuencia de consumo, la procedencia del líquido, las sustancias declaradas, posibles modificaciones del dispositivo y la fecha de la última exposición.

Ocultar el antecedente de vapeo puede retrasar el diagnóstico, porque el cuadro puede confundirse inicialmente con gripe, COVID-19, neumonía bacteriana u otras enfermedades. La información precisa permite seleccionar estudios adecuados y valorar con mayor rapidez la posibilidad de una lesión pulmonar inflamatoria.

Las autoridades sanitarias recomiendan no utilizar productos con tetrahidrocannabinol obtenidos de fuentes informales y evitar añadir sustancias no previstas por el fabricante. La única manera de eliminar por completo el riesgo de EVALI asociado al vapeo es dejar de utilizar cigarrillos electrónicos y otros dispositivos de inhalación.

Fuentes referenciales:
Infobae
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos
Archivo oficial de los CDC sobre el brote de EVALI
Organización Mundial de la Salud