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Descubren cómo las células activan la grasa para producir energía


El calcio mitocondrial regula la separación entre las mitocondrias y las gotas lipídicas, un paso que permite movilizar las reservas de grasa y que podría abrir nuevas vías de investigación frente a la obesidad y otros trastornos metabólicos.


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.


Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), en España, identificó un mecanismo celular que regula la manera en que el organismo utiliza la grasa almacenada para producir energía.

Los resultados muestran que el calcio presente en el interior de las mitocondrias funciona como una señal capaz de controlar la relación entre estos orgánulos y las gotas lipídicas, estructuras donde las células mantienen sus reservas de grasa.

La investigación, publicada en The EMBO Journal, describe cómo el aumento del calcio mitocondrial modifica la forma de las mitocondrias y favorece que se separen de las gotas lipídicas. Esa separación permite que las enzimas encargadas de degradar las grasas accedan a los lípidos almacenados y los conviertan en una fuente de energía.

Mitocondrias y gotas de grasa trabajan de manera coordinada

Las mitocondrias son estructuras celulares responsables de generar buena parte de la energía que necesitan los tejidos para funcionar. Aunque suelen describirse como las centrales energéticas de las células, su actividad cambia constantemente de acuerdo con las necesidades del organismo.

Las gotas lipídicas, por su parte, almacenan lípidos que pueden ser utilizados cuando las células requieren combustible. Estas reservas no son depósitos inertes, sino estructuras dinámicas que interactúan con otros componentes celulares.

El nuevo trabajo demuestra que el contacto entre las mitocondrias y las gotas lipídicas puede aumentar o disminuir mediante señales internas. Esta relación es importante para determinar si la grasa permanece almacenada o comienza a movilizarse.

La función de las mitocondrias también ha sido relacionada con los efectos de la obesidad sobre el metabolismo muscular, debido a que las alteraciones de estos orgánulos pueden afectar el gasto energético y el procesamiento de los lípidos.

El papel del tejido adiposo marrón

Los investigadores estudiaron este mecanismo en el tejido adiposo marrón, un tipo de grasa especializado en generar calor y aumentar el gasto energético.

En este tejido, una parte de las mitocondrias permanece unida a las gotas lipídicas. Estas estructuras reciben el nombre de mitocondrias peridropletales y participan en la gestión de las reservas energéticas de las células.

La primera autora del estudio e investigadora del CNIC, Rebeca Acín-Pérez, explicó que un aumento del calcio en el interior de las mitocondrias produce cambios en su morfología y facilita su separación de las gotas lipídicas.

Este proceso resulta necesario para que las lipasas, las enzimas responsables de degradar las grasas, puedan alcanzar los lípidos almacenados. Una vez liberadas, esas moléculas pueden ser utilizadas como combustible celular.

Otros trabajos han demostrado que las gotas lipídicas también cumplen funciones energéticas en diferentes tipos de células y no deben considerarse únicamente acumulaciones pasivas de grasa.

Una separación que ocurre antes de degradar la grasa

El equipo observó que las mitocondrias se separan de las gotas lipídicas antes de que comience la lipólisis, el proceso mediante el cual las células descomponen la grasa almacenada.

Esta secuencia indica que la separación funciona como una especie de interruptor molecular. Primero cambia la relación física entre las mitocondrias y las gotas lipídicas y, posteriormente, se activa la movilización de las reservas grasas.

El hallazgo permite comprender mejor cómo las células coordinan dos procesos que deben mantenerse equilibrados: conservar energía cuando existe disponibilidad suficiente y liberar las reservas cuando el organismo necesita utilizarlas.

Una alteración de este equilibrio puede influir en el metabolismo energético y en trastornos caracterizados por una acumulación excesiva de grasa o por dificultades para utilizar adecuadamente los nutrientes.

NCLX controla la salida del calcio mitocondrial

Uno de los componentes centrales del mecanismo es NCLX, un intercambiador que controla la salida del calcio desde el interior de las mitocondrias.

Cuando disminuye la actividad de NCLX, el calcio se acumula dentro de las mitocondrias. Este incremento favorece que los orgánulos se separen de las gotas lipídicas y aumenta la utilización de la grasa como fuente de energía.

Cuando NCLX permanece activo, en cambio, las mitocondrias tienden a conservar su contacto con las reservas lipídicas.

Los resultados muestran así que la cantidad de calcio mitocondrial no solo participa en la actividad energética de la célula, sino que también regula la disposición física de las estructuras implicadas en el almacenamiento y consumo de grasa.

La proteína PDE2A también interviene en el mecanismo

Los investigadores identificaron además una función relevante de la fosfodiesterasa PDE2A, una proteína que influye indirectamente en este sistema mediante la regulación de los niveles intracelulares de calcio.

En modelos animales de obesidad, la inhibición de PDE2A aumentó la asociación entre las mitocondrias y las gotas lipídicas. Como resultado, disminuyó la degradación de la grasa y las células utilizaron más glucosa como combustible energético.

Este cambio se relacionó con una mejora del control energético y con un aumento del gasto metabólico en los modelos estudiados.

El resultado no significa que exista ya un nuevo tratamiento contra la obesidad. La investigación identifica un mecanismo biológico y muestra los efectos de su manipulación experimental, pero cualquier posible aplicación terapéutica requerirá estudios adicionales de eficacia y seguridad.

El manejo de la obesidad es complejo y puede incluir intervenciones nutricionales, actividad física y tratamientos médicos dirigidos a diferentes procesos fisiológicos. Entre las opciones farmacológicas investigadas se encuentran medicamentos que actúan sobre el apetito, la glucosa y el metabolismo energético.

Una relación celular dinámica

La investigación revela que la interacción entre las mitocondrias y las gotas lipídicas cambia de acuerdo con las señales que recibe la célula. El calcio actúa como uno de los reguladores principales de esa relación.

Cuando aumenta dentro de las mitocondrias, promueve modificaciones estructurales que permiten la separación de las reservas de grasa. Las lipasas pueden entonces acceder a los lípidos e iniciar su degradación.

El proceso muestra que la movilización de la grasa no depende únicamente de la presencia de enzimas capaces de descomponerla. También requiere una reorganización previa de las estructuras celulares que almacenan y utilizan esa energía.

Esta coordinación ayuda a explicar cómo el organismo adapta el uso de sus combustibles a diferentes necesidades metabólicas.

Posibles vías frente a las enfermedades metabólicas

Comprender el control de la relación entre las mitocondrias y las gotas lipídicas ofrece una nueva perspectiva sobre el metabolismo de las grasas.

Los autores consideran que el mecanismo podría servir como punto de partida para investigar estrategias frente a la obesidad y otras enfermedades metabólicas. Una posibilidad sería estudiar formas de modificar las señales que regulan el calcio mitocondrial y la movilización de los lípidos.

La obesidad puede estar acompañada de resistencia a la insulina, alteraciones en el uso de la glucosa y acumulación de grasa en distintos tejidos. Estos procesos no dependen de un único mecanismo, por lo que será necesario determinar en qué contextos resulta beneficioso modificar la interacción entre las mitocondrias y las reservas lipídicas.

Investigaciones sobre la sensibilidad a la insulina y el control de la glucosa también buscan comprender cómo diferentes intervenciones modifican el equilibrio metabólico, aunque los resultados obtenidos en modelos animales no pueden trasladarse automáticamente a los pacientes.

El siguiente paso de la investigación

El trabajo establece que NCLX, PDE2A y el calcio mitocondrial forman parte de un sistema que regula la proximidad entre las mitocondrias y las gotas lipídicas.

Los nuevos estudios deberán determinar cómo funciona este mecanismo en diferentes tejidos, qué cambios experimenta durante el desarrollo de enfermedades metabólicas y si puede ser modulado sin alterar otras funciones esenciales del calcio y de las mitocondrias.

La identificación de este interruptor celular permite observar con mayor precisión el momento en que una reserva de grasa deja de permanecer almacenada y comienza a utilizarse para producir energía.

Fuente(s) referenciales

Agencia SINC: Identifican un mecanismo clave que regula el uso de la grasa como fuente de energía