Investigadores de la Fundación Barceló y el CONICET trabajan en un dispositivo para llevar la electroquimioterapia a tumores profundos, aunque el prototipo todavía no fue probado en pacientes
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
Investigadores argentinos desarrollan un electrodo específico para aplicar electroquimioterapia en el cáncer de cuello uterino, el tercer tumor más diagnosticado entre las mujeres del país. El proyecto busca adaptar una técnica utilizada contra lesiones superficiales para alcanzar tejidos profundos con un campo eléctrico uniforme y una acción localizada.
El trabajo se lleva adelante en el Instituto Barceló de Investigación Traslacional de la Fundación Barceló, con participación de investigadores vinculados al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. El equipo dispone de un primer prototipo, pero la tecnología todavía permanece en fase experimental y no fue ensayada en pacientes humanos.
El proyecto es dirigido por el médico Felipe Maglietti, director del instituto e investigador del CONICET. Marina Ribeiro Damasceno Silva, médica y becaria doctoral, encabeza el desarrollo del electrodo diseñado específicamente para el tratamiento de tumores cervicales.
Impulsos eléctricos facilitan la entrada del medicamento
La electroquimioterapia combina la administración de un fármaco antitumoral, habitualmente bleomicina o cisplatino, con pulsos eléctricos breves aplicados sobre el tejido. Estos impulsos forman poros transitorios en las membranas celulares, un proceso denominado electroporación, que facilita el ingreso del medicamento.
Maglietti explicó que el aumento de la permeabilidad puede multiplicar hasta mil veces la acción de determinados fármacos dentro de las células expuestas al campo eléctrico. Esa mayor actividad localizada no significa que la técnica sea mil veces más eficaz clínicamente contra cualquier tumor, ya que la respuesta final depende de la enfermedad, el dispositivo, la cobertura del tejido y las características de cada paciente.
La electroquimioterapia ya se utiliza para determinados tumores cutáneos y superficiales. El desafío del proyecto argentino consiste en trasladar ese mecanismo a una región profunda y anatómicamente compleja, donde los electrodos deben alcanzar la lesión y generar un campo suficiente sin dejar sectores desprotegidos.
El campo eléctrico debe cubrir todo el tumor
Uno de los puntos críticos es lograr que los impulsos se distribuyan de manera homogénea. Si una zona del tumor queda fuera del campo eléctrico adecuado, el medicamento no aumenta allí su penetración de la misma manera y pueden permanecer células malignas sin tratar.
Para resolver ese problema, el equipo estudia la anatomía del cuello uterino y realiza simulaciones computacionales destinadas a definir la geometría, la posición y la intensidad de los electrodos. Ribeiro señaló que el trabajo incluye modelos vegetales, ensayos de laboratorio y experiencias veterinarias con animales que desarrollaron tumores de forma espontánea.
La experiencia acumulada en oncología veterinaria permite evaluar el funcionamiento de la electroporación en tejidos vivos, pero esos resultados no sustituyen los estudios preclínicos reglamentarios ni los ensayos clínicos necesarios para autorizar su aplicación en mujeres con cáncer cervical.
El prototipo todavía no es un tratamiento disponible
La Fundación Barceló registra el proyecto “Tratamiento de cáncer de cuello uterino mediante electrodo específico de electroquimioterapia” dentro de su programa de investigación para el período 2024-2026. La institución también informó que Ribeiro obtuvo una beca doctoral cofinanciada con el CONICET para avanzar en esta línea.
El estado experimental del dispositivo constituye una limitación central. Todavía no existen resultados clínicos que permitan determinar su eficacia, seguridad, dosificación óptima o posibles efectos adversos específicos en pacientes con cáncer de cuello uterino.
La electroquimioterapia se plantea como una herramienta adicional dentro del abordaje oncológico, no como un reemplazo inmediato de la cirugía, la radioterapia, la braquiterapia, la quimioterapia o los tratamientos sistémicos indicados actualmente. La selección de cualquier intervención depende del estadio, la extensión tumoral, el estado general y la evaluación de un equipo multidisciplinario.
La investigación argentina se integra en una búsqueda internacional de terapias más focalizadas. Otros avances, como el estudio de amivantamab en tumores de cabeza y cuello resistentes, también reflejan el interés por ampliar las opciones frente a enfermedades que no responden a los esquemas habituales.
Argentina registra más de 4.500 diagnósticos anuales
El cáncer de cuello uterino provoca en Argentina más de 4.500 diagnósticos y alrededor de 2.300 muertes cada año, según las cifras oficiales citadas por Infobae. La enfermedad mantiene un impacto desigual, especialmente en comunidades con menor acceso a vacunación, controles ginecológicos, diagnóstico temprano y tratamiento oportuno.
La mayoría de los casos está relacionada con una infección persistente por tipos de alto riesgo del virus del papiloma humano. La relación entre el VPH y diferentes tumores también se observa en el aumento del cáncer de orofaringe asociado al virus, aunque se trata de enfermedades localizadas en órganos distintos y con abordajes clínicos específicos.
La vacunación contra el VPH y el tamizaje mediante las pruebas recomendadas continúan siendo las principales herramientas para prevenir la enfermedad o detectarla antes de que alcance etapas avanzadas. Las desigualdades en el acceso pueden modificar notablemente el riesgo de morir, como muestra el análisis sobre cáncer cervical y vulnerabilidad socioeconómica.
La investigación deberá avanzar hacia la validación clínica
Antes de considerar una aplicación en pacientes, el equipo necesita completar el diseño, demostrar que el campo eléctrico cubre de forma reproducible la región objetivo y documentar la seguridad del procedimiento. Posteriormente serán necesarias evaluaciones regulatorias y ensayos clínicos debidamente autorizados.
Entre los efectos adversos descritos para la electroquimioterapia en otras localizaciones figuran dolor localizado, inflamación, fatiga y molestias transitorias en el tejido tratado. Su frecuencia y gravedad pueden cambiar según la ubicación del tumor, el tipo de electrodo, el medicamento administrado y las condiciones clínicas.
El proyecto argentino aporta una respuesta tecnológica a una necesidad regional que recibió menor atención en países donde la incidencia del cáncer cervical es más baja. Su relevancia radica en el desarrollo de un dispositivo adaptado a este tumor, pero su eventual incorporación a la práctica médica dependerá de los resultados que produzcan las próximas etapas experimentales y clínicas.
Fuentes referenciales:
Infobae
Instituto Barceló de Investigación Traslacional
Fundación Barceló
