El fármaco logró eliminar por completo la carga tumoral en 15 de 102 pacientes con enfermedad resistente a quimioterapia e inmunoterapia
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
Un ensayo clínico internacional con amivantamab abrió una nueva línea de expectativa para pacientes con cáncer avanzado de cabeza y cuello que ya no respondían a quimioterapia ni a inmunoterapia. El fármaco consiguió hacer desaparecer completamente los tumores en 15 de 102 participantes y redujo o eliminó la carga tumoral en 43 pacientes, de acuerdo con resultados presentados en la reunión anual de la American Society of Clinical Oncology, celebrada en Chicago.
Los datos fueron publicados simultáneamente en el Journal of Clinical Oncology y corresponden a una población con opciones terapéuticas muy limitadas: personas con enfermedad diseminada o recurrente después de tratamientos estándar. En ese contexto, la respuesta observada resulta relevante no porque implique una cura universal, sino porque muestra actividad clínica en un grupo especialmente difícil de tratar.
Un ensayo en pacientes con pocas alternativas
El estudio incluyó a 102 pacientes de 11 países con cáncer de cabeza y cuello avanzado que había reaparecido o se había extendido tras tratamientos previos. Los participantes ya habían recibido quimioterapia e inmunoterapia sin lograr controlar la enfermedad, una situación que suele dejar pocas opciones disponibles y un pronóstico desfavorable.
El cáncer de cabeza y cuello agrupa tumores que pueden afectar boca, garganta, laringe, faringe y otras estructuras de la región. Es considerado el sexto cáncer más frecuente del mundo. El ensayo excluyó a pacientes con carcinoma escamoso orofaríngeo positivo para virus del papiloma humano, un dato importante porque los tumores no asociados al VPH suelen ser más difíciles de tratar.
La investigación se suma a un campo en rápido movimiento, donde las terapias dirigidas, la inmunoterapia y las combinaciones terapéuticas intentan responder a tumores que desarrollan resistencia. En Mundo de la Salud se ha explicado cómo la inmunoterapia en oncología cambió el tratamiento de algunos cánceres, pero también por qué muchos pacientes no logran beneficiarse de ella.
Qué logró el tratamiento con amivantamab
El resultado más llamativo fue la desaparición completa de la carga tumoral en 15 pacientes. Además, otros 28 participantes presentaron reducción de los tumores, lo que llevó a 43 respuestas entre los 102 pacientes tratados. La mediana de supervivencia desde el inicio del tratamiento fue de 12,5 meses, pese a tratarse de una forma de cáncer con mal pronóstico cuando fallan las terapias estándar.
Kevin Harrington, profesor de terapias biológicas contra el cáncer del Institute of Cancer Research de Londres y oncólogo consultor del Royal Marsden NHS Foundation Trust, calificó las respuestas como especialmente intensas para pacientes cuya enfermedad se había vuelto resistente tanto a quimioterapia como a inmunoterapia.
La causa y el resultado clínico son claros: el tratamiento actúa sobre mecanismos que ayudan al tumor a crecer y escapar, y esa intervención se tradujo en reducción o desaparición tumoral en una parte de los pacientes. Aun así, se trata de un ensayo que requiere seguimiento, evaluación regulatoria y confirmación en estudios adicionales antes de definir su lugar exacto en la práctica clínica.
Tres vías de acción contra el tumor
Amivantamab actúa por tres mecanismos principales. Primero, bloquea EGFR, una proteína vinculada al crecimiento tumoral. Segundo, inhibe MET, una vía que algunas células cancerosas utilizan para escapar del tratamiento. Tercero, ayuda a activar el sistema inmunitario para atacar el tumor.
Esta triple acción explica por qué el medicamento resulta especialmente interesante en tumores resistentes. En oncología, una sola vía de bloqueo puede dejar rutas alternativas abiertas para que las células malignas sigan creciendo. Por eso, las terapias capaces de actuar sobre varios mecanismos al mismo tiempo están ganando atención en cáncer avanzado.
Ese cambio de enfoque ya se observa en otras áreas de la investigación oncológica. Mundo de la Salud ha abordado el auge de las terapias combinadas contra el cáncer, diseñadas para limitar la capacidad de adaptación tumoral cuando una única diana terapéutica no alcanza.
Una administración más sencilla
Otro punto destacado del ensayo fue la forma de administración. A diferencia de muchos tratamientos oncológicos que requieren infusión intravenosa, amivantamab se aplicó mediante una pequeña inyección subcutánea cada tres semanas. Esa modalidad puede reducir tiempos de administración y facilitar el tratamiento en consultas ambulatorias.
La mayoría de los efectos adversos reportados fueron de intensidad leve a moderada. Menos de uno de cada 10 pacientes tuvo que interrumpir el tratamiento. Este dato es importante porque la tolerabilidad define si un fármaco puede sostenerse en pacientes con enfermedad avanzada, especialmente cuando ya han recibido varias líneas terapéuticas.
El caso de Carl Walsh, paciente de 56 años diagnosticado con cáncer de lengua en mayo de 2024 e incorporado al ensayo OrigAMI-4 en el Royal Marsden en julio de 2025, ilustra el impacto funcional que puede tener una respuesta tumoral. Tras varios ciclos de tratamiento, relató mejoras en dolor, habla y alimentación, aspectos especialmente sensibles en tumores de cabeza y cuello.
Una estrategia dirigida y no una promesa universal
Los resultados no deben leerse como una solución general para todos los pacientes con cáncer de cabeza y cuello. El ensayo se realizó en un grupo concreto, con enfermedad avanzada, recurrente o diseminada, y resistente a tratamientos previos. Además, los datos corresponden a una etapa de investigación clínica que todavía requiere análisis adicionales.
Lo relevante es que el estudio muestra actividad en un escenario donde las alternativas suelen ser escasas. Kristian Helin, director ejecutivo del Institute of Cancer Research, destacó que los resultados representan un avance para pacientes con opciones terapéuticas muy limitadas y muestran el valor de desarrollar nuevos tratamientos mediante investigación rigurosa.
La medicina oncológica avanza hacia una selección más precisa de pacientes, mecanismos tumorales y combinaciones terapéuticas. En Mundo de la Salud se ha explicado cómo distintos ensayos clínicos abren nuevas rutas para tratar el cáncer cuando identifican subgrupos específicos y comparan resultados de eficacia y seguridad.
Por qué importa en cáncer de cabeza y cuello
Los tumores de cabeza y cuello pueden comprometer funciones esenciales como hablar, tragar, respirar y alimentarse. Cuando la enfermedad reaparece o se disemina después de terapias estándar, el deterioro no es solo tumoral: afecta la vida cotidiana, la nutrición, el dolor, la comunicación y la autonomía del paciente.
Por eso, una respuesta que reduzca volumen tumoral puede tener consecuencias clínicas y funcionales. En algunos casos, aliviar inflamación o masa tumoral puede mejorar la deglución, el habla o el dolor. Esto no significa que todos los pacientes obtengan el mismo beneficio, pero sí explica por qué los investigadores destacan el impacto potencial de respuestas profundas en este tipo de cáncer.
La resistencia a tratamientos sigue siendo uno de los grandes desafíos. Algunos tumores dejan de responder a quimioterapia, otros esquivan la inmunoterapia y otros activan vías alternativas de crecimiento. Mundo de la Salud ha abordado cómo ciertos tumores pueden ocultarse y resistir la inmunoterapia, un fenómeno que ayuda a entender por qué se buscan fármacos con mecanismos múltiples.
Un fármaco con investigación en otros cánceres
Amivantamab fue desarrollado por Johnson & Johnson y también se evalúa en otros tipos de cáncer. Investigadores citados en la información original indicaron que la inyección mostró resultados similares en pacientes con cáncer de pulmón. Actualmente se estudia en cerca de 60 ensayos clínicos, principalmente en cáncer pulmonar, pero también en cáncer colorrectal, cerebral y gástrico.
Ese desarrollo amplio no garantiza aprobación automática para cada indicación. Cada tumor necesita evidencia propia, con datos de respuesta, supervivencia, seguridad y comparación frente a tratamientos disponibles. En cáncer de cabeza y cuello resistente, los resultados presentados en ASCO aportan una señal clínica fuerte, pero aún deben integrarse al proceso regulatorio y a la práctica médica con cautela.
El avance también refleja una tendencia mayor: tratamientos que combinan bloqueo de señales de crecimiento, interferencia con vías de escape tumoral y activación inmunitaria. Esa convergencia busca enfrentar al cáncer como un sistema adaptable, no como una masa uniforme sensible a un único ataque.
Lo que sigue para los pacientes
Para los pacientes con cáncer de cabeza y cuello resistente, la información es esperanzadora, pero debe interpretarse dentro del marco clínico. Amivantamab no es una recomendación general fuera de indicación médica ni sustituye la evaluación por oncólogos especialistas. Su uso dependerá de aprobación, disponibilidad, características del tumor, estado general del paciente y criterios de seguridad.
Los resultados del ensayo OrigAMI-4 muestran que incluso en enfermedad avanzada y resistente pueden aparecer respuestas significativas cuando se atacan mecanismos tumorales adecuados. La desaparición completa de tumores en 15 de 102 pacientes y la reducción o eliminación de carga tumoral en 43 participantes convierten al fármaco en una línea de investigación relevante para una población con necesidad médica no cubierta.
El próximo paso será confirmar duración de respuesta, supervivencia a más largo plazo, perfil de seguridad y lugar terapéutico frente a otras opciones. En tumores donde hablar, comer y respirar pueden verse comprometidos, cualquier avance que logre reducir enfermedad y preservar función merece seguimiento clínico riguroso.
