Un estudio con 2.920 personas con hipertensión ocular vinculó el uso de nicotinamida con una menor aparición de glaucoma y una reducción en la necesidad de gotas oftálmicas y tratamiento láser.
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
La nicotinamida, una forma de la vitamina B3, se asoció con una reducción del 66% en el riesgo de desarrollar glaucoma primario de ángulo abierto entre personas con hipertensión ocular, una condición caracterizada por una presión elevada dentro del ojo.
El hallazgo surgió de un estudio que analizó a 2.920 personas con hipertensión ocular que todavía no habían sido diagnosticadas con glaucoma. Tras un seguimiento promedio cercano a cuatro años, la enfermedad apareció en el 3,5% de quienes utilizaban nicotinamida, frente al 9% de quienes no tomaban el suplemento.
La diferencia observada sugiere que este nutriente podría tener un papel preventivo en personas con mayor riesgo de sufrir daño progresivo en el nervio óptico. Sin embargo, los investigadores advirtieron que se trata de un estudio observacional y que todavía no puede afirmarse que la nicotinamida sea la causa directa de la reducción.
Menor necesidad de gotas y tratamiento láser
El uso de nicotinamida también se relacionó con una menor necesidad de tratamientos para controlar la presión intraocular.
El 13,6% de las personas que tomaban el suplemento necesitó gotas oftálmicas, frente al 21,2% del grupo que no recibía nicotinamida.
La diferencia también apareció en el uso de trabeculoplastia, un procedimiento con láser destinado a mejorar el drenaje del líquido dentro del ojo y disminuir la presión intraocular. Este tratamiento fue necesario en el 0,8% de quienes utilizaban nicotinamida y en el 1,9% de quienes no la tomaban.
La presión ocular elevada constituye uno de los principales factores de riesgo para el glaucoma, aunque no todas las personas con hipertensión ocular desarrollan la enfermedad. La evaluación médica periódica permite identificar cambios en el nervio óptico y en el campo visual antes de que aparezca una pérdida irreversible de visión.
El análisis incluyó registros de 67 organizaciones de salud
El trabajo fue publicado en JAMA Ophthalmology y utilizó registros médicos electrónicos procedentes de 67 organizaciones sanitarias de Estados Unidos entre 2006 y 2026.
Los investigadores emparejaron a cada persona que utilizaba nicotinamida con otra de edad, sexo y antecedentes médicos similares que no tomaba el suplemento. Este procedimiento buscó reducir las diferencias entre ambos grupos y mejorar la comparación de los resultados.
El análisis se concentró en personas con hipertensión ocular que todavía no presentaban glaucoma. El objetivo fue determinar si el consumo de nicotinamida se asociaba con una menor progresión hacia la enfermedad.
Los resultados también indicaron que el posible efecto protector apareció en personas que comenzaron a utilizar nicotinamida después de recibir el diagnóstico de hipertensión ocular.
Qué es el glaucoma primario de ángulo abierto
El glaucoma primario de ángulo abierto es una enfermedad progresiva que daña el nervio óptico y puede causar pérdida permanente de la visión. En sus etapas iniciales suele avanzar sin dolor y sin síntomas evidentes, por lo que muchas personas desconocen que la padecen.
El daño afecta principalmente a las células ganglionares de la retina y a sus axones, estructuras encargadas de transmitir la información visual desde el ojo hacia el cerebro. Investigaciones sobre el funcionamiento de la retina y la sincronización de las señales visuales han mostrado que algunas de estas células pueden ser especialmente vulnerables en el glaucoma.
La enfermedad suele estar relacionada con una presión intraocular elevada, aunque también puede desarrollarse con valores considerados normales. Otros factores de riesgo incluyen la edad, los antecedentes familiares, determinadas características anatómicas del ojo y algunas enfermedades crónicas.
La miopía también puede aumentar la probabilidad de sufrir diferentes afecciones oculares, entre ellas glaucoma, cataratas y desprendimiento de retina. El seguimiento de niños y adultos con problemas refractivos permite vigilar cambios estructurales que podrían comprometer la visión a largo plazo.
En ese contexto, estudios sobre lentes de contacto bifocales y progresión de la miopía han destacado la importancia de reducir el alargamiento excesivo del ojo durante la infancia.
Por qué la nicotinamida podría proteger las células de la retina
La nicotinamida participa en procesos esenciales para el organismo, entre ellos la producción de energía, la reparación celular y el mantenimiento del ADN.
Esta forma de vitamina B3 es precursora de la nicotinamida adenina dinucleótido, conocida como NAD, una molécula que ayuda a las células a transformar nutrientes en energía y a responder frente al daño celular.
Con el paso de los años, los niveles de NAD pueden disminuir. Esta reducción podría dejar a las células de la retina más expuestas al estrés metabólico y dificultar su capacidad para mantener un funcionamiento adecuado.
La nicotinamida podría contribuir a reponer los niveles de NAD y favorecer los mecanismos de reparación celular. Esta hipótesis ha impulsado diferentes líneas de investigación sobre su posible papel en enfermedades neurológicas, metabólicas y oculares.
La vitamina B3 también ha sido estudiada en otros contextos clínicos. Un ensayo evaluó el uso dirigido de nicotinamida en dosis altas y su relación con la recuperación física de pacientes con COVID-19, aunque los mecanismos y objetivos de esa investigación fueron diferentes.
El glaucoma también tiene un componente metabólico
Durante años, el glaucoma fue considerado principalmente una enfermedad vinculada con la presión intraocular. Las investigaciones más recientes plantean que también intervienen procesos metabólicos, energéticos y celulares.
Las células ganglionares de la retina necesitan un suministro constante de energía para mantener sus prolongaciones nerviosas y transmitir señales hacia el cerebro. Cuando esa capacidad energética disminuye, las células pueden volverse más vulnerables al daño.
La nicotinamida ha despertado interés porque podría reforzar la resistencia metabólica de esas células. No obstante, todavía debe comprobarse si la suplementación produce un beneficio preventivo directo y sostenido en personas con hipertensión ocular.
Otros estudios experimentales han evaluado la relación entre la nicotinamida, la energía celular y el envejecimiento. Una investigación sobre té verde y vitamina B3 en células cerebrales observó señales vinculadas con la restauración energética, aunque sus resultados no pueden trasladarse directamente a la prevención del glaucoma.
Una enfermedad que puede avanzar sin síntomas
El glaucoma es una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo. El daño visual suele comenzar en la periferia y avanzar gradualmente hacia el centro del campo visual.
La ausencia de síntomas durante las primeras etapas convierte los controles oftalmológicos en una herramienta fundamental. La medición de la presión intraocular por sí sola no siempre es suficiente, por lo que los especialistas pueden utilizar estudios del nervio óptico, la retina y el campo visual.
La salud ocular también puede verse afectada por factores ambientales. La exposición prolongada a contaminantes se ha relacionado con irritación, ojo seco y otras alteraciones, además de posibles vínculos con cataratas y glaucoma. La investigación sobre el impacto de la contaminación del aire en la salud ocular refuerza la necesidad de considerar factores ambientales y clínicos de manera conjunta.
Las personas con hipertensión ocular necesitan controles periódicos para determinar si la presión se mantiene estable o si aparecen cambios que justifiquen iniciar tratamiento.
Las limitaciones del estudio
Los autores señalaron que el diseño observacional no permite establecer una relación definitiva de causa y efecto. Aunque los grupos fueron emparejados por edad, sexo y antecedentes médicos, podrían existir otros factores no registrados que influyeran en los resultados.
La información procedía de registros médicos electrónicos, por lo que la dosis exacta, la duración del consumo y el cumplimiento de la suplementación podrían no haber sido documentados de manera uniforme.
También es necesario establecer qué cantidad de nicotinamida sería adecuada, durante cuánto tiempo debería administrarse y cuáles serían sus efectos secundarios en tratamientos prolongados.
Los suplementos de vitamina B3 en dosis elevadas pueden producir reacciones adversas e interactuar con medicamentos. La automedicación no está recomendada, especialmente en personas con enfermedades hepáticas, diabetes, trastornos metabólicos o tratamientos crónicos.
No debe sustituir los tratamientos oftalmológicos
Los resultados no justifican abandonar las gotas oftálmicas, el tratamiento láser ni otros procedimientos indicados para controlar la presión intraocular.
La nicotinamida podría convertirse en una herramienta complementaria si futuros ensayos clínicos confirman su eficacia y seguridad, pero por ahora no constituye un tratamiento preventivo establecido para el glaucoma.
Las personas con hipertensión ocular deben consultar con su oftalmólogo antes de iniciar cualquier suplemento. El profesional puede valorar los antecedentes médicos, los medicamentos utilizados y el riesgo individual de progresión.
Los investigadores consideran necesarios estudios controlados y de mayor duración para confirmar los resultados, definir una dosis segura y determinar si la reducción observada se mantiene a largo plazo.

