Tumores eliminan células sanas para crecer


Un estudio del IRB Barcelona muestra cómo la inestabilidad cromosómica puede ayudar al cáncer a modificar su entorno y favorecer su expansión


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.


Algunos tumores no solo crecen por los cambios internos que acumulan sus propias células. También pueden alterar el tejido que los rodea, frenar la proliferación de células sanas vecinas e incluso inducir su muerte para favorecer su expansión. Esa es la principal conclusión de una investigación liderada por el laboratorio del Dr. Marco Milán en el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, IRB Barcelona, en España.

El trabajo, publicado en EMBO Reports, se centra en la inestabilidad cromosómica, una característica frecuente en muchos tumores sólidos y asociada con mayor agresividad. Durante años, esta alteración se interpretó principalmente como una vía para acelerar la evolución del genoma tumoral: las células podían ganar cromosomas con genes que favorecen el crecimiento o perder cromosomas con genes supresores de tumores.

Qué ocurre cuando hay cromosomas de más o de menos

Cuando una célula presenta un número anómalo de cromosomas, una condición conocida como aneuploidía, su funcionamiento interno se desequilibra. Si el daño acumulado supera su capacidad de control, la célula puede activar señales de alarma y entrar en senescencia. En ese estado deja de dividirse, aumenta de tamaño y empieza a liberar moléculas que influyen sobre otras células.

En este estudio, el equipo analizó células senescentes causadas por aneuploidía. Aunque estas células pueden presentar alteraciones muy diversas, los investigadores observaron una respuesta común: detención de la división celular, activación de mecanismos de estrés y mayor capacidad para secretar señales al entorno.

El tumor también daña el tejido vecino

El nuevo hallazgo describe una función clave de estas células: su capacidad para dañar el tejido sano cercano. Los investigadores identificaron varias moléculas secretadas por células senescentes que actúan sobre células normales vecinas.

Algunas de esas moléculas, como Dilp8, equivalente funcional relacionado con la relaxina en humanos, e ImpL2, vinculado con IGFBP7 en humanos, reducen la proliferación de las células cercanas. Otras señales, como las citoquinas Upd1 y Upd3, equivalentes a IL-6 en humanos, y Eiger, equivalente a TNF en mamíferos, contribuyen a inducir la muerte de esas células sanas.

Este mecanismo ayuda a explicar por qué el microambiente tumoral puede convertirse en una pieza activa del crecimiento del cáncer. No se trata únicamente de células malignas que se multiplican, sino de un entorno que puede ser modificado mediante señales celulares.

Una relación de ida y vuelta entre tumor y huésped

El estudio plantea que la muerte de células sanas vecinas no es un daño secundario sin importancia, sino un proceso que puede resultar necesario para que el tumor continúe creciendo. Kaustuv Ghosh, coautor principal junto con Aishwarya Kunchur, explicó que una posibilidad es que la muerte de esas células libere nutrientes, como aminoácidos u otros metabolitos, que luego podrían ser aprovechados por el tumor.

La hipótesis refuerza la idea de un circuito de retroalimentación entre tumor y tejido huésped. Las células con inestabilidad cromosómica entran en senescencia, secretan señales, alteran el tejido sano vecino, reducen su proliferación o inducen su muerte, y ese cambio favorece nuevas condiciones para la expansión tumoral.

Por qué importa para la investigación oncológica

El trabajo no propone todavía una terapia directa contra estos mecanismos, pero sí abre una vía importante para estudiar la agresividad tumoral. Si determinadas células senescentes inducidas por aneuploidía favorecen el crecimiento del cáncer, comprender sus señales podría ayudar a identificar nuevas vulnerabilidades biológicas.

El equipo quiere avanzar ahora hacia un análisis más detallado de la heterogeneidad de estas células senescentes aneuploides. El Dr. Milán señaló que planean utilizar análisis de célula única para determinar si la ganancia o pérdida de cromosomas específicos se asocia con comportamientos concretos dentro del tumor.

Una pista sobre tumores más agresivos

La principal aportación del estudio es mostrar que la inestabilidad cromosómica no solo impulsa al cáncer desde dentro. También puede convertir a algunas células tumorales en emisoras de señales capaces de remodelar el tejido vecino. Esa interacción ayuda a explicar por qué ciertos tumores con alta inestabilidad cromosómica muestran comportamientos más agresivos.

El hallazgo también refuerza la importancia de estudiar la senescencia con cuidado. Aunque puede funcionar como barrera contra la proliferación celular descontrolada, cuando las células senescentes persisten y secretan moléculas de forma sostenida pueden contribuir a un ambiente favorable para la enfermedad.

La investigación de IRB Barcelona muestra que el crecimiento del cáncer depende de una red compleja de señales, daños y respuestas celulares. En esa red, las células vecinas sanas no son simples espectadoras: pueden ser bloqueadas, dañadas o eliminadas por señales generadas desde el propio tumor.

Fuente(s) referenciales

Medical Xpress: Some tumors eliminate healthy neighboring cells to grow, study reveals