Un ensayo con 63 adultos halló beneficios similares a los ejercicios respiratorios convencionales, aunque especialistas piden estudios más amplios
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
Una intervención basada en la risa deliberada redujo la sensación de falta de aire en personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), según un ensayo presentado en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea de 2026, celebrado en Barcelona, España. Los efectos se mantuvieron hasta un mes después de terminar el programa.
La investigación incluyó a 63 adultos atendidos en el Hospital Municipal de Ankara Bilkent, en Turquía. El trabajo comparó la terapia de la risa con la respiración con labios fruncidos, una técnica utilizada para facilitar la exhalación, y con un grupo de control que no realizó ninguno de estos ejercicios.
Ocho semanas de ejercicios para aliviar la disnea
Los participantes fueron distribuidos en tres grupos. Durante ocho semanas, quienes recibieron alguna de las dos intervenciones completaron sesiones de 30 minutos, tres veces por semana. Al finalizar el seguimiento, ambos grupos activos informaron menos dificultad para respirar que las personas asignadas al grupo de control.
La mejoría también se reflejó en la evaluación general de salud. De acuerdo con los resultados difundidos durante el congreso, el alivio de la disnea persistió durante cuatro semanas después de concluir las sesiones.
La falta de aire es uno de los síntomas más limitantes de la EPOC. Puede aparecer durante actividades cotidianas y reducir progresivamente la movilidad, la autonomía y la calidad de vida. La enfermedad comprende alteraciones como el enfisema y la bronquitis crónica, que obstruyen el flujo de aire y dificultan su salida de los pulmones.
El riesgo de desarrollar la enfermedad también puede estar condicionado por factores acumulados desde etapas tempranas. Una investigación anterior examinó la relación entre obesidad infantil y diagnóstico de EPOC en la edad adulta.
Cómo podría actuar la terapia de la risa
La respiración con labios fruncidos consiste en inhalar por la nariz y expulsar el aire lentamente a través de los labios casi cerrados. Esta maniobra genera una presión suave que puede ayudar a mantener abiertas las vías respiratorias durante la exhalación y reducir el aire atrapado.
Los investigadores plantean que la risa deliberada podría producir parte de sus efectos mediante un mecanismo relacionado. Reír activa músculos respiratorios y favorece una exhalación más profunda, además de poder influir en el bienestar emocional. Sin embargo, el estudio no estableció de manera definitiva qué procesos explican la mejoría observada.
Goncagul Aldan, docente y enfermera formada en la Universidad de Hacettepe, señaló en la información difundida por la Sociedad Respiratoria Europea que tanto la terapia de la risa como la respiración con labios fruncidos redujeron significativamente la gravedad de la falta de aire.
Una intervención complementaria que requiere más evidencia
Los autores consideran que la terapia de la risa podría convertirse en una opción accesible y de bajo costo, debido a que no requiere equipamiento especial. Su posible utilidad sería complementaria y no sustituye los inhaladores, la rehabilitación pulmonar, el ejercicio indicado ni las demás medidas prescritas para controlar la EPOC.
Marc Miravitlles, vicepresidente de la Sociedad Respiratoria Europea y neumólogo del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, describió el ensayo como pequeño pero bien diseñado. El especialista consideró prometedores sus resultados, aunque advirtió que serán necesarios estudios con más participantes antes de recomendar la intervención a gran escala.
El tamaño reducido de la muestra, la realización del trabajo en un solo hospital y el seguimiento limitado obligan a interpretar los datos con cautela. Nuevas investigaciones deberán comprobar si el beneficio se reproduce en diferentes poblaciones, determinar su duración y establecer qué pacientes podrían obtener mayor alivio.
Las personas con EPOC no deberían modificar su tratamiento ni comenzar ejercicios respiratorios sin consultar al equipo sanitario que supervisa su enfermedad. Un aumento repentino de la falta de aire, dolor en el pecho, confusión o coloración azulada requiere valoración médica urgente.
Fuentes referenciales:
Infobae
Resumen de la investigación difundido por la Sociedad Respiratoria Europea
Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea
