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La psilocibina protege los nervios durante la quimioterapia en ratones

La neuropatía periférica asociada a la quimioterapia puede causar dolor y alteraciones de la sensibilidad que, en algunos pacientes, persisten durante años. / Adobe Stock

El compuesto evitó alteraciones sensoriales en modelos animales tratados con tres fármacos antitumorales; un ensayo de fase 2 evaluará ahora su seguridad en pacientes


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.


La administración preventiva de psilocibina protegió los nervios sensoriales de ratones expuestos a quimioterapia, según una investigación del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, en Estados Unidos. El efecto se mantuvo durante varios ciclos y no redujo la acción antitumoral de los medicamentos en los modelos estudiados.

El trabajo, publicado en Science, aporta una posible estrategia contra la neuropatía periférica inducida por quimioterapia, una complicación que puede causar dolor, hormigueo, entumecimiento, pérdida de sensibilidad e hipersensibilidad al frío. Los resultados corresponden principalmente a experimentos preclínicos y todavía no demuestran eficacia preventiva en seres humanos.

Una complicación que puede limitar el tratamiento contra el cáncer

La neuropatía periférica aparece cuando determinados agentes antitumorales dañan los nervios encargados de transmitir información sensorial. Los síntomas suelen concentrarse en manos y pies y, en algunos pacientes, pueden persistir durante años después de terminar el tratamiento.

Cuando el daño es intenso, el equipo médico puede verse obligado a reducir las dosis de quimioterapia, retrasar los ciclos o suspender un fármaco. A pesar de estas consecuencias, todavía no existe una intervención eficaz y ampliamente aceptada que prevenga la complicación.

La búsqueda de tratamientos para este tipo de daño neurológico incluye distintas estrategias. El desarrollo de tetrodotoxina para el dolor relacionado con el cáncer, por ejemplo, también ha explorado aplicaciones frente al componente neuropático producido por algunos tratamientos oncológicos.

Protección observada con tres medicamentos de quimioterapia

El equipo probó la psilocibina en modelos animales tratados con cisplatino, paclitaxel y docetaxel, tres medicamentos capaces de producir toxicidad nerviosa. El compuesto se administró antes de la exposición a la quimioterapia con el propósito de impedir el daño, no de aliviarlo una vez establecido.

En uno de los modelos bastaron dos administraciones previas para evitar la hipersensibilidad mecánica. En los experimentos con ciclos sucesivos, los investigadores suministraron psilocibina antes de cada nueva exposición al medicamento antitumoral.

La protección se observó durante un máximo de seis ciclos consecutivos y se mantuvo a lo largo de más de ocho meses de seguimiento. Los científicos repitieron las pruebas con distintas clases de quimioterapia, modelos experimentales y métodos para medir la función nerviosa.

En animales portadores de tumores, la psilocibina preservó los nervios sin disminuir la eficacia de la quimioterapia contra el cáncer. Este resultado es fundamental porque cualquier intervención neuroprotectora tendría que evitar que esa misma protección alcanzara a las células tumorales.

La psilocibina mantuvo el transporte de las mitocondrias

La investigación no se limitó a medir dolor o sensibilidad. El equipo examinó las terminaciones nerviosas y el mecanismo celular que podía explicar la protección.

Las neuronas sensoriales pueden extenderse desde zonas próximas a la médula espinal hasta las manos o los pies. Para conservar estructuras tan largas necesitan trasladar mitocondrias, materiales y energía a través de los axones hasta las terminaciones más alejadas.

Los experimentos mostraron que la quimioterapia altera el movimiento de las mitocondrias por esos axones. Cuando el transporte falla, las partes distales de la neurona pierden parte del suministro energético necesario para conservar las fibras nerviosas.

La psilocibina preservó la distribución de las mitocondrias y el aporte local de energía mediante una vía dependiente del receptor de serotonina 5-HT2A. Esa conservación coincidió con una menor pérdida de terminaciones sensoriales y con el mantenimiento de su función.

Otros trabajos buscan mecanismos diferentes para conservar el tejido nervioso. La investigación sobre la molécula RNase4 y su capacidad para proteger nervios muestra la diversidad de rutas biológicas que participan en la sensibilidad y el dolor neuropático.

El receptor 5-HT2A resultó esencial para el efecto

Cuando los investigadores bloquearon el receptor 5-HT2A, la protección proporcionada por la psilocibina desapareció. Un compuesto no alucinógeno que también activa ese receptor generó un efecto semejante en los animales.

El hallazgo indica que la vía del receptor participa en la neuroprotección, pero no permite determinar si la experiencia psicodélica es necesaria o irrelevante. Los animales no pueden comunicar percepciones subjetivas y los indicadores indirectos no resuelven esa cuestión.

La posibilidad de desarrollar moléculas que conserven los efectos celulares beneficiosos sin provocar alteraciones perceptivas podría facilitar una eventual aplicación médica. Esa alternativa continúa siendo una hipótesis que deberá examinarse en estudios específicos.

La psilocibina ya se investiga en otros campos, principalmente relacionados con la salud mental y la neuroplasticidad. Un estudio piloto sobre psilocibina en personas con enfermedad de Parkinson evaluó su tolerabilidad y posibles efectos sobre el estado de ánimo, la cognición y la función motora, aunque se trató de una población y un objetivo clínico diferentes.

Los análisis incluyeron nervios y células humanas

Aunque la eficacia preventiva se comprobó en ratones, los investigadores analizaron parte del mecanismo en material humano. Examinaron nervios periféricos obtenidos de 29 pacientes sometidos a cirugía, neuronas sensoriales derivadas de células madre, ganglios de donantes y biopsias de piel.

En esas muestras identificaron procesos relacionados con el transporte mitocondrial y su preservación. La coincidencia respalda la relevancia biológica del mecanismo, pero no prueba que la psilocibina prevenga la neuropatía en pacientes ni permite anticipar su seguridad durante ciclos repetidos de quimioterapia.

Esta diferencia entre resultados experimentales y evidencia clínica también se aplica a otras sustancias estudiadas contra el dolor neurológico, como el cannabidiol investigado para aliviar dolor neuropático. Los hallazgos de laboratorio requieren ensayos controlados antes de incorporarse a la práctica médica.

El ensayo NeuroGuard evaluará la seguridad en pacientes

Los resultados sirvieron de base para NeuroGuard, un ensayo clínico de fase 2 destinado a estudiar la psilocibina en pacientes que reciben quimioterapia neurotóxica. La investigación comparará una dosis de 25 miligramos, una dosis baja subperceptual y la atención estándar.

El primer objetivo será comprobar si la administración repetida antes de cada ciclo se tolera adecuadamente y si interfiere con la quimioterapia o con los resultados oncológicos. El estudio también evaluará la aparición de neuropatía y la posibilidad de que los participantes completen las dosis previstas de tratamiento.

La comparación permitirá examinar si existe una relación entre la cantidad administrada y el grado de protección. Una dosis más alta no necesariamente ofrecerá mejores resultados, por lo que el ensayo deberá valorar conjuntamente eficacia, tolerabilidad y posibles efectos psicodélicos.

NeuroGuard todavía no ha comunicado resultados. Si la fase 2 identifica una reducción clínicamente relevante de la neuropatía, será necesario realizar un estudio de fase 3 más amplio antes de considerar la psilocibina o moléculas relacionadas como opciones preventivas.

La psilocibina no debe utilizarse por cuenta propia para prevenir los efectos de la quimioterapia. Su administración en esta investigación forma parte de protocolos controlados, con dosis definidas, seguimiento clínico y evaluación de posibles interacciones con el tratamiento oncológico.

Fuentes referenciales:
Agencia SINC
Science