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La terapia CAR-T reduce la artritis reumatoide grave

Las propias células inmunitarias de los pacientes, modificadas genéticamente en el laboratorio, localizan las células B causantes de la enfermedad, incluso en las profundidades de los tejidos. Los focos inflamatorios, como los que se observan aquí alrededor de las articulaciones de la rodilla de un participante del estudio (magenta), ya no son detectables incluso varios meses después de la terapia con células T CD19-CAR (a la derecha en la imagen PET-RM). La hinchazón y el dolor han disminuido, y la movilidad ha mejorado. Crédito: Charité | David Simon

Un ensayo de Charité en Berlín registró una disminución marcada de la enfermedad en seis pacientes; tres mantuvieron la remisión sin medicación


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.


Una terapia celular desarrollada inicialmente contra el cáncer redujo de manera sustancial la actividad de la artritis reumatoide en seis pacientes tratados en la Charité–Universitätsmedizin Berlin, en Alemania. Los resultados corresponden a la primera fase de un ensayo clínico que evaluó células CAR-T dirigidas contra el marcador CD19 en personas con una enfermedad especialmente grave y resistente a los tratamientos disponibles.

Los seis participantes experimentaron una disminución marcada de la actividad inflamatoria. Durante un seguimiento de hasta 12 meses, tres permanecieron en remisión sostenida sin necesitar medicamentos contra la artritis reumatoide. Los investigadores publicaron los resultados el 27 de agosto de 2026 en la revista Nature Medicine.

El hallazgo ofrece una señal favorable para pacientes que continúan sufriendo dolor, inflamación y limitaciones de movilidad pese a recibir terapias modernas. Sin embargo, los autores subrayaron que el procedimiento permanece en fase experimental, fue probado en un grupo reducido y todavía carece de datos sobre sus efectos a largo plazo.

Seis pacientes sin respuesta a múltiples tratamientos

La primera parte del ensayo COMPARE incluyó a tres mujeres y tres hombres de entre 31 y 69 años. Durante los diez años anteriores habían recibido hasta ocho tratamientos dirigidos o biológicos, sin alcanzar un control suficiente de la enfermedad.

La artritis reumatoide aparece cuando el sistema inmunitario ataca por error los tejidos de las articulaciones. La reacción produce inflamación recurrente, dolor y hinchazón, y puede ocasionar daños articulares progresivos. Aunque los medicamentos actuales controlan la actividad inmunitaria en numerosos pacientes, no eliminan la enfermedad y algunas personas no responden adecuadamente.

La búsqueda de alternativas para estos casos incluye tratamientos capaces de intervenir antes de que aparezcan daños irreversibles. Entre ellos se encuentra el uso de abatacept frente al riesgo de desarrollar artritis reumatoide, aunque sus objetivos y su momento de aplicación son diferentes a los de la terapia celular estudiada en Berlín.

Investigaciones previas también han identificado centros inmunitarios dentro de las articulaciones afectadas, donde determinadas células T interactúan con linfocitos B y favorecen la producción de anticuerpos y la inflamación. Estos reservorios ayudan a explicar por qué la enfermedad puede persistir incluso después de utilizar varios medicamentos.

Cómo funciona la terapia CAR-T dirigida contra CD19

El tratamiento comienza con la extracción de linfocitos T de la sangre del propio paciente. En el laboratorio, estas células son modificadas genéticamente para incorporar un receptor de antígeno quimérico, conocido como CAR, capaz de reconocer la molécula CD19.

CD19 se encuentra en la superficie de numerosos linfocitos B, incluidas células relacionadas con determinados cánceres de la sangre y otras que pueden contribuir a mantener enfermedades autoinmunes. Una vez reintroducidos mediante una infusión, los linfocitos CAR-T buscan y eliminan temporalmente las células que presentan ese marcador.

Antes de recibir las células modificadas, los pacientes deben completar un ciclo corto de quimioterapia preparatoria. Este procedimiento reduce temporalmente algunas poblaciones inmunitarias y crea las condiciones necesarias para que los linfocitos CAR-T se multipliquen y actúen dentro del organismo.

La aplicación de las terapias CAR-T fuera del tratamiento del cáncer busca eliminar células inmunitarias desreguladas y permitir que el sistema se reconstruya sin conservar la memoria patológica que sostiene la inflamación. El objetivo no consiste únicamente en suprimir las defensas de manera continua, sino en reiniciar selectivamente una parte de la respuesta inmunitaria.

Las células modificadas alcanzaron reservorios profundos

Los investigadores observaron que las células CAR-T no se limitaron a reducir la inflamación visible. También localizaron y eliminaron linfocitos B asociados con la enfermedad en la médula ósea, los ganglios linfáticos y el tejido articular, lugares donde estas células pueden permanecer fuera del alcance de algunos tratamientos convencionales.

Durante los controles posteriores, los niveles de los autoanticuerpos característicos de la artritis reumatoide descendieron notablemente. Cuando el sistema de linfocitos B comenzó a recuperarse, regresaron principalmente células nuevas que todavía no habían adquirido las características relacionadas con la enfermedad.

Los linfocitos B dirigidos contra tejidos propios dejaron de ser detectables en casi todos los participantes. Para el equipo, este patrón constituye una señal de que la intervención podría reiniciar la memoria inmunitaria alterada, aunque esa posibilidad deberá confirmarse con más pacientes y seguimientos prolongados.

Los anticuerpos protectores generados por vacunaciones anteriores, como las administradas contra el tétanos o la varicela, permanecieron detectables. Este resultado sugiere que parte de la memoria protectora se conservó pese a la eliminación profunda y temporal de las células B positivas para CD19.

El funcionamiento coordinado de las defensas depende de varias poblaciones celulares. Además de los linfocitos T y B, las células dendríticas regulan la activación de la inmunidad adaptativa y participan en el equilibrio que evita que el organismo ataque sus propios tejidos.

Resultados favorables con limitaciones importantes

La respuesta no fue idéntica en los seis participantes. Algunos no alcanzaron una remisión completa y, en uno de ellos, la artritis reapareció después de un periodo inicial sin síntomas ni medicación. El tamaño del grupo tampoco permite determinar qué proporción de pacientes podría beneficiarse en la práctica clínica.

En cuanto a la seguridad, los seis participantes desarrollaron un síndrome de liberación de citocinas temporal de intensidad leve o moderada, una reacción inflamatoria conocida después de las terapias CAR-T. Los episodios pudieron controlarse y no se registraron complicaciones neurológicas graves ni otros acontecimientos adversos serios; las infecciones fueron poco frecuentes.

Estos datos iniciales no eliminan los riesgos asociados con una intervención que requiere modificación genética de células, quimioterapia preparatoria e infraestructura especializada. Además, la fabricación debe realizarse de manera individual a partir de los linfocitos de cada paciente.

La segunda fase comparará CAR-T con un medicamento aprobado

El equipo incorporará a otros diez pacientes en una segunda fase del ensayo COMPARE. Los investigadores compararán la terapia celular con un medicamento aprobado contra la artritis reumatoide que también actúa sobre los linfocitos B.

La comparación permitirá evaluar si las células CAR-T producen una respuesta más intensa o duradera y si realmente pueden reiniciar la memoria inmunitaria vinculada con la enfermedad. También aportará información adicional sobre recaídas, infecciones y otros posibles efectos adversos.

Solo ensayos más amplios podrán establecer qué pacientes serían candidatos, cuánto dura la remisión y si los beneficios compensan la complejidad y los riesgos del procedimiento. Hasta entonces, la terapia CD19 CAR-T no constituye un tratamiento disponible de manera rutinaria para la artritis reumatoide.

Fuentes referenciales:
Medical Xpress
Charité–Universitätsmedizin Berlin
Nature Medicine