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Sarampión en las Américas: la OPS alerta por 55.792 casos y 77 muertes


La Organización Panamericana de la Salud advierte que el riesgo de propagación continúa siendo muy alto. Los próximos encuentros multitudinarios, los viajes y las brechas de vacunación obligan a reforzar la prevención y la vigilancia epidemiológica en la región.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido una nueva advertencia sobre la expansión del sarampión en las Américas, después de que la región acumulara 55.792 casos confirmados y 77 fallecimientos entre el 4 de enero y el 3 de octubre de 2026. El organismo considera que el riesgo de propagación permanece en un nivel muy alto y ha solicitado a los gobiernos intensificar la vacunación, la vigilancia epidemiológica y la respuesta rápida ante posibles brotes.

La evaluación, publicada el 9 de octubre, presta especial atención a los encuentros religiosos multitudinarios previstos en varios países sudamericanos. Estas concentraciones podrían aumentar los desplazamientos nacionales e internacionales y facilitar la transmisión del virus entre personas procedentes de comunidades con diferentes niveles de protección.

La advertencia se produce en un contexto de brotes activos, coberturas de inmunización insuficientes y aparición de casos en nuevas zonas geográficas. Según la OPS, los contagios acumulados durante 2026 representan un aumento de 4,8 veces respecto del mismo período de 2025.

El organismo insiste en que la vacunación con dos dosis constituye la principal herramienta para interrumpir la transmisión y proteger a las poblaciones más vulnerables.

Guatemala y México concentran la mayor parte de los contagios

La distribución del sarampión en el continente muestra diferencias importantes entre países. Guatemala registra la mayor cantidad de casos confirmados, con 34.355 infecciones y 50 fallecimientos durante 2026, según el balance regional presentado a comienzos de octubre.

México ocupa el segundo lugar, con 13.595 casos y 23 muertes. Estados Unidos, Perú y Canadá completan el grupo de cinco países que concentra aproximadamente el 99,5 % de los contagios notificados en las Américas.

Estas cifras reflejan la persistencia de cadenas de transmisión en distintos territorios y la necesidad de mantener respuestas sanitarias adaptadas a las características de cada brote.

La evolución guatemalteca ya había sido examinada por Mundo de la Salud en su cobertura sobre la continuidad del brote de sarampión en Guatemala durante 2026, cuando las autoridades sanitarias analizaban las diferencias entre el crecimiento de los casos acumulados y la evolución semanal de los contagios.

El aumento regional no significa que todos los países presenten la misma intensidad de transmisión. Sin embargo, la circulación del virus en varios territorios incrementa las posibilidades de que aparezcan casos importados en comunidades con coberturas de vacunación insuficientes.

Los eventos multitudinarios aumentan el riesgo de propagación

La nueva evaluación de la OPS se concentra en los riesgos asociados con reuniones religiosas masivas que tendrán lugar durante los próximos meses en América del Sur.

El organismo señala que estas celebraciones pueden reunir a personas procedentes de numerosos países, con distintos antecedentes de vacunación y diferentes niveles de exposición al sarampión.

Los viajes, los alojamientos compartidos, las aglomeraciones y los contactos estrechos favorecen la circulación de enfermedades respiratorias altamente contagiosas.

El sarampión presenta una dificultad adicional: una persona infectada puede transmitir el virus antes de que aparezca la erupción cutánea característica. Por tanto, alguien que todavía desconoce su infección podría desplazarse, participar en un evento y entrar en contacto con otras personas susceptibles.

La OPS recuerda que durante 2025 se identificaron brotes asociados con reuniones religiosas multitudinarias que posteriormente contribuyeron a una transmisión más amplia.

Por esa razón, recomienda revisar los antecedentes de vacunación antes de viajar, incluso cuando el desplazamiento se realice dentro del mismo país.

Las autoridades sanitarias también deben fortalecer la detección de casos sospechosos, la investigación de contactos y la coordinación entre territorios para identificar rápidamente posibles cadenas de contagio.

Las coberturas de vacunación siguen por debajo del nivel recomendado

Uno de los factores que explican la vulnerabilidad regional es la persistencia de brechas de inmunización.

Durante 2025, la cobertura de la primera dosis de la vacuna contra el sarampión, la rubéola y las paperas alcanzó aproximadamente el 88 % de la población destinataria de las Américas. La segunda dosis llegó al 85 %.

Ambos indicadores permanecen por debajo del objetivo del 95 % recomendado por la OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reducir el riesgo de transmisión sostenida.

Además, solamente una cuarta parte de los 43 países y territorios que notificaron información alcanzó la meta recomendada durante ese año.

La organización calcula que alrededor de 1,6 millones de niños no recibieron ninguna dosis contra el sarampión en 2025.

Las causas de estas brechas son diversas. Incluyen dificultades para acceder a los servicios sanitarios, interrupciones o retrasos en los programas de inmunización y reticencia frente a las vacunas en determinadas comunidades.

La experiencia de Ecuador demuestra la importancia de intervenir antes de que se produzca una transmisión sostenida. Mundo de la Salud documentó las medidas adoptadas por Ecuador para reforzar la vacunación contra el sarampión y recuperar esquemas incompletos, especialmente entre niños y poblaciones con dificultades de acceso a los servicios de salud.

El objetivo sanitario no consiste únicamente en alcanzar un promedio nacional elevado. También es necesario identificar comunidades donde las coberturas son inferiores y donde un caso importado podría desencadenar nuevos contagios.

Por qué el sarampión puede propagarse con tanta facilidad

El sarampión es una enfermedad viral causada por un virus del género Morbillivirus, perteneciente a la familia Paramyxoviridae.

Se transmite por el aire cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. Las partículas infecciosas pueden permanecer suspendidas en determinados espacios cerrados y facilitar la exposición de personas susceptibles.

Su elevada capacidad de transmisión convierte al sarampión en una de las enfermedades infecciosas más contagiosas conocidas.

Los primeros síntomas suelen incluir fiebre elevada, tos, secreción nasal y conjuntivitis. Posteriormente aparece una erupción cutánea que habitualmente comienza en la cara y se extiende hacia otras partes del cuerpo.

La transmisión puede producirse antes de la aparición de las manchas, lo que dificulta identificar oportunamente a todas las personas contagiosas.

Por esta razón, la prevención no puede depender exclusivamente de reconocer los síntomas visibles. Es necesario mantener coberturas elevadas de vacunación y contar con sistemas capaces de detectar e investigar rápidamente los casos sospechosos.

Los niños pequeños enfrentan un mayor riesgo de complicaciones

Aunque el sarampión puede afectar a personas de cualquier edad, los niños pequeños y quienes presentan alteraciones del sistema inmunitario tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves.

Entre las consecuencias posibles se encuentran la neumonía, la deshidratación, la encefalitis y otras alteraciones neurológicas.

En determinadas circunstancias, la enfermedad puede provocar secuelas permanentes o la muerte.

Los datos de Guatemala muestran la especial vulnerabilidad de los lactantes. Según la información regional difundida por la OPS, la mortalidad por sarampión entre los menores de un año resultó considerablemente superior a la observada en la población general.

Este grupo merece especial atención porque muchos bebés todavía no han alcanzado la edad prevista para completar su esquema habitual de inmunización.

La protección de los lactantes depende tanto de las medidas sanitarias individuales como de la reducción de la circulación del virus en la comunidad.

La OPS también identifica mayores riesgos entre personas migrantes, desplazadas, comunidades indígenas y otros grupos que enfrentan obstáculos para acceder a la vacunación y a la atención médica.

La vulnerabilidad no responde a una característica inherente de estas poblaciones, sino principalmente a las barreras que pueden dificultar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento oportuno.

Estados Unidos supera los 4.000 casos confirmados en 2026

La situación epidemiológica también continúa siendo preocupante en Estados Unidos.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) registraron 4.080 casos confirmados de sarampión hasta el 8 de octubre de 2026.

De ese total, 3.897 contagios, equivalentes aproximadamente al 96 %, estaban relacionados con brotes identificados.

El organismo contabilizó 42 brotes durante el año. Para sus registros, un brote corresponde a tres o más casos vinculados epidemiológicamente.

Los datos muestran que alrededor del 95 % de las personas afectadas no tenía vacunación documentada o presentaba un estado de vacunación desconocido.

Además, 414 pacientes requirieron hospitalización, aproximadamente el 10 % de los casos registrados. Los CDC habían notificado dos fallecimientos, aunque las cifras permanecen sujetas a revisión.

La respuesta sanitaria estadounidense incluye medidas estatales específicas. Mundo de la Salud informó recientemente sobre la declaración de emergencia por sarampión en Nueva York y la ampliación temporal de los profesionales autorizados para administrar vacunas.

La situación demuestra que incluso los países con sistemas sanitarios desarrollados pueden experimentar brotes importantes cuando existen grupos numerosos de personas susceptibles.

La vacunación infantil disminuyó en Estados Unidos

Los registros de los CDC también muestran una reducción de la cobertura de vacunación contra el sarampión entre los niños que ingresan al jardín de infantes.

Durante el ciclo escolar 2019-2020, la cobertura de la vacuna triple viral se situaba en el 95,2 %.

Para el período 2025-2026 había descendido al 92,4 %, por debajo del nivel recomendado para limitar la transmisión.

La agencia federal estima que aproximadamente 280.000 niños permanecen en situación de riesgo durante el ciclo escolar actual debido a las brechas de protección.

Estos datos son relevantes porque el sarampión puede propagarse rápidamente en escuelas, hogares y comunidades cuando encuentra suficientes personas no inmunizadas.

La vacunación sistemática, la recuperación de dosis atrasadas y la verificación de los antecedentes de inmunización constituyen medidas fundamentales para disminuir ese riesgo.

La OPS recomienda revisar las vacunas antes de viajar

Ante la proximidad de eventos multitudinarios, la OPS recomienda que las personas revisen sus esquemas de vacunación antes de realizar desplazamientos nacionales o internacionales.

Daniel Salas, gerente ejecutivo del Programa Especial de Inmunización Integral de la OPS, destacó la importancia de comprobar los antecedentes de vacunación, especialmente entre quienes participarán en reuniones masivas.

En situaciones de mayor riesgo epidemiológico, las autoridades sanitarias pueden recomendar una dosis anticipada a determinados lactantes desde los seis meses de edad, conforme a las indicaciones nacionales y a la evaluación del riesgo.

Esta dosis temprana no sustituye las aplicaciones posteriores establecidas en los calendarios habituales de vacunación.

La OPS aconseja que las personas que necesitan vacunarse lo hagan preferentemente al menos dos semanas antes del viaje o de la participación en un evento, para permitir el desarrollo de la respuesta inmunitaria.

Las recomendaciones concretas pueden variar según la edad, los antecedentes médicos, el país de residencia y el destino del desplazamiento.

En Honduras, por ejemplo, las autoridades han utilizado puntos de entrada y salida del país para facilitar la prevención. Mundo de la Salud explicó cómo se reforzó la vacunación contra el sarampión en aeropuertos, terminales terrestres y puertos ante el incremento de la movilidad.

Estas estrategias buscan acercar los servicios de inmunización a las personas que pueden encontrarse expuestas durante sus desplazamientos.

La vigilancia epidemiológica es esencial para contener los brotes

La OPS insiste en que la vacunación debe acompañarse de sistemas eficaces de vigilancia y respuesta.

Cuando se identifica un caso sospechoso, los equipos sanitarios necesitan realizar una evaluación clínica, obtener las muestras diagnósticas correspondientes y determinar si existen contactos que puedan haber estado expuestos.

La investigación epidemiológica permite reconstruir posibles cadenas de transmisión y establecer medidas para reducir nuevos contagios.

En algunos casos, las autoridades pueden recomendar vacunación de contactos susceptibles, seguimiento sanitario y otras intervenciones adaptadas al contexto del brote.

La cooperación entre países resulta especialmente importante cuando los casos están asociados con viajes internacionales.

Los sistemas de vigilancia también deben identificar las áreas donde existen coberturas de vacunación insuficientes, para orientar campañas y facilitar el acceso a las dosis pendientes.

En este contexto, la detección temprana no solo permite atender oportunamente a los pacientes, sino también evitar que un caso importado origine una cadena de transmisión prolongada.

La vitamina A no sustituye la protección de las vacunas

Durante los brotes de sarampión también pueden circular recomendaciones incorrectas sobre supuestos métodos alternativos de prevención.

La vitamina A tiene aplicaciones clínicas específicas en el tratamiento de determinados pacientes con sarampión, siempre bajo supervisión sanitaria.

Sin embargo, su consumo no impide adquirir la infección ni sustituye la protección que proporciona la vacunación.

El uso indiscriminado de suplementos, especialmente en dosis elevadas, puede producir efectos adversos y retrasar la búsqueda de atención médica adecuada.

Este problema fue abordado anteriormente por Mundo de la Salud en un análisis sobre los riesgos asociados con el uso inadecuado de vitamina A durante los brotes de sarampión.

La prevención debe basarse en recomendaciones respaldadas por organismos sanitarios y adaptadas a las condiciones individuales de cada paciente.

La región necesita recuperar las coberturas de inmunización

La advertencia de octubre de 2026 confirma que el sarampión continúa representando un desafío importante para la salud pública de las Américas.

Los 55.792 casos confirmados y las 77 muertes registrados hasta el 3 de octubre reflejan una transmisión sostenida que afecta de manera desigual a distintos países y comunidades.

La OPS considera prioritario recuperar los esquemas de vacunación incompletos, mejorar el acceso a los servicios sanitarios y fortalecer la capacidad de detectar rápidamente nuevos contagios.

El incremento de los viajes y la celebración de encuentros multitudinarios hacen especialmente importante actuar antes de que aparezcan nuevos focos de transmisión.

Las autoridades también deben mantener una comunicación pública clara sobre los beneficios de la vacunación y las medidas necesarias cuando una persona presenta síntomas compatibles con sarampión.

Ante fiebre acompañada de erupción cutánea y antecedentes de exposición, se recomienda contactar previamente con un servicio sanitario para recibir instrucciones y evitar exponer innecesariamente a otras personas.

El objetivo regional sigue siendo alcanzar y sostener coberturas de al menos el 95 % con dos dosis, acompañadas de vigilancia epidemiológica y respuestas rápidas que permitan interrumpir las cadenas de transmisión.

Fuentes referenciales:
Organización Panamericana de la Salud — Evaluación del riesgo de propagación del sarampión ante próximos eventos masivos, 9 de octubre de 2026
Organización Panamericana de la Salud — Alerta regional sobre vacunación y vigilancia epidemiológica, 8 de agosto de 2026
Organización Panamericana de la Salud — Manejo clínico y medidas de prevención y control de la infección por sarampión
Infobae — Alerta por sarampión en las Américas y llamado a reforzar la vacunación, 12 de octubre de 2026