La orden de Kathy Hochul amplía temporalmente el personal autorizado para administrar la vacuna MMR, mientras Estados Unidos acumula miles de casos en su peor año de sarampión desde 1991
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz
El estado de Nueva York declaró una emergencia estatal por desastre ante el aumento de los casos de sarampión y la expansión de brotes en comunidades rurales y estados vecinos. La orden ejecutiva de la gobernadora Kathy Hochul entró en vigor el 5 de octubre de 2026 y amplía temporalmente el grupo de profesionales sanitarios que puede administrar vacunas contra la enfermedad, en un momento en que Estados Unidos atraviesa su mayor número anual de casos desde 1991.
Hasta el 3 de octubre, Nueva York había contabilizado 108 casos confirmados durante 2026: siete en la ciudad de Nueva York y 101 en el resto del estado. La medida permanecerá vigente hasta el 4 de noviembre y busca facilitar una respuesta más rápida mediante vacunación, pruebas diagnósticas y otras acciones de salud pública.
La decisión se produce mientras la situación epidemiológica continúa deteriorándose en diferentes zonas del país. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) registraban 3.887 casos confirmados de sarampión en Estados Unidos hasta el 1 de octubre, distribuidos en 47 jurisdicciones. El incremento prolonga una crisis que Mundo de la Salud ha seguido durante los últimos meses, incluida la evolución del brote estadounidense y sus consecuencias graves.
Más profesionales podrán administrar la vacuna MMR
La declaración de emergencia modifica temporalmente determinadas reglas sanitarias de Nueva York para ampliar la capacidad de vacunación. Entre los profesionales autorizados a administrar la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) se incluyen paramédicos, proveedores avanzados de servicios médicos de emergencia, farmacéuticos y parteras.
La orden también amplía las facultades para solicitar pruebas diagnósticas. Las enfermeras podrán ordenar pruebas de sarampión, una función que permite aumentar la capacidad de detección durante la respuesta al brote.
El objetivo inmediato es reducir las barreras para acceder a la inmunización en las comunidades donde la transmisión representa un mayor riesgo. Desde el 15 de julio se habían administrado más de 1.000 dosis de la vacuna MMR en áreas rurales de Nueva York como parte de las acciones para contener la propagación.
La vacunación constituye la principal herramienta preventiva frente al sarampión. Los CDC indican que dos dosis de la vacuna MMR proporcionan una protección aproximada del 97 % contra la enfermedad. La experiencia reciente en otros estados ha mostrado las dificultades que aparecen cuando existen comunidades con baja cobertura, como ocurrió durante la expansión prolongada del sarampión en Utah.
Estados Unidos supera los 3.800 casos en 2026
El problema que enfrenta Nueva York forma parte de una reaparición mucho más amplia del sarampión en Estados Unidos. Los datos publicados por los CDC y actualizados el 2 de octubre indican que hasta el día anterior se habían notificado 3.887 casos confirmados durante 2026.
Las cifras de 2025 y 2026 son todavía preliminares y están sujetas a cambios, pero el nivel registrado este año ya sitúa a Estados Unidos ante su mayor incidencia anual desde la gran reaparición de la enfermedad observada entre 1989 y 1991.
El sarampión es una infección viral respiratoria extremadamente contagiosa. Puede comenzar con fiebre alta, tos, secreción nasal y ojos enrojecidos o llorosos antes de la aparición de la erupción característica. Aunque muchas personas se recuperan, la enfermedad puede provocar neumonía, encefalitis, hospitalización y, en algunos casos, muerte.
La respuesta sanitaria no depende únicamente de administrar vacunas una vez iniciado un brote. Mantener coberturas elevadas de inmunización resulta esencial para limitar la circulación del virus. Ese desafío también ha sido evidente fuera de Estados Unidos, como muestra el refuerzo de la vacunación contra el sarampión desarrollado en Ecuador, donde las autoridades han insistido en recuperar esquemas atrasados y sostener una vigilancia epidemiológica activa.
Pensilvania supera los 1.000 contagios
La presión epidemiológica es particularmente intensa en la vecina Pensilvania. El Departamento de Salud estatal confirmó el 5 de octubre que el número acumulado había alcanzado 1.004 casos de sarampión en 39 condados durante 2026, después de registrar 977 casos apenas tres días antes.
El estado había informado además cinco muertes asociadas al sarampión y decenas de miles de vacunaciones durante septiembre. Más del 99 % de los casos registrados correspondía a personas no vacunadas, según los datos comunicados por las autoridades sanitarias de Pensilvania.
La evolución ha sido rápida. El 23 de septiembre el estado contabilizaba 835 casos; el 28 de septiembre eran 903 y el 30 de septiembre ascendían a 943. Para el 2 de octubre habían aumentado a 977 y pocos días después superaron el umbral de los 1.000 contagios.
Este incremento también explica por qué los recuentos sanitarios deben interpretarse atendiendo a la fecha y al organismo que los publica. Mundo de la Salud examinó recientemente las diferencias entre los registros federales y estatales de muertes asociadas al sarampión, especialmente en el caso de Pensilvania.
Una emergencia orientada a acelerar la prevención
La declaración de Nueva York no significa que los 108 casos del estado constituyan por sí solos la mayor concentración de contagios del país. La medida responde a la combinación de transmisión local, brotes importantes en estados vecinos y un escenario nacional excepcionalmente activo.
La ampliación temporal de las facultades de vacunación busca precisamente actuar antes de que la situación alcance dimensiones mayores. Al incorporar farmacéuticos, paramédicos, profesionales avanzados de emergencias y parteras, el estado pretende aumentar los puntos desde los que puede administrarse la vacuna MMR y facilitar el acceso en las zonas afectadas.
Las autoridades sanitarias también insisten en que la vacunación debe acompañarse de detección rápida, seguimiento de contactos y aislamiento de los casos cuando corresponda. La elevada transmisibilidad del virus permite que las brechas de inmunización se conviertan rápidamente en cadenas sostenidas de contagio.
Al mismo tiempo, los especialistas advierten contra alternativas sin respaldo que puedan desplazar a la vacunación. Durante brotes anteriores se observó un incremento del uso inadecuado de suplementos, una situación analizada en la alerta sobre vitamina A y sarampión. La vitamina A puede formar parte del manejo clínico de determinados pacientes bajo supervisión médica, pero no sustituye a la vacuna como herramienta preventiva.
La emergencia de Nueva York permanecerá vigente hasta el 4 de noviembre, salvo nuevas decisiones de las autoridades. Durante ese período, la evolución de los contagios y la capacidad para incrementar la vacunación permitirán evaluar el impacto de las medidas adoptadas frente a un resurgimiento del sarampión que en 2026 ya afecta a la mayor parte de Estados Unidos.
Fuentes referenciales:
Infobae
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC)
Departamento de Salud de Pensilvania

