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Canadá detecta una brecha grave en la salud materna


Un estudio nacional con casi 1,5 millones de nacimientos encontró 47,8 casos de morbilidad materna grave por cada 1.000 partos entre personas negras, frente a 27,7 entre personas blancas.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz


Un amplio estudio poblacional realizado en Canadá identificó una marcada desigualdad en las complicaciones graves que pueden aparecer durante el embarazo, el parto y el período posterior al nacimiento. Tras analizar casi 1,5 millones de nacimientos ocurridos entre 2012 y 2023, los investigadores encontraron una tasa considerablemente mayor de morbilidad materna grave entre personas negras que entre personas blancas.

El trabajo, publicado el 5 de octubre de 2026 en Canadian Medical Association Journal (CMAJ), registró 47,8 episodios de morbilidad materna grave por cada 1.000 nacimientos entre personas negras, frente a 27,7 por cada 1.000 entre personas blancas. Después de ajustar por características sociodemográficas y clínicas, el grupo negro presentó un riesgo relativo 66 % mayor.

El estudio analizó casi 1,5 millones de nacimientos

La investigación utilizó información correspondiente a 108.805 nacimientos de personas negras y 1.388.090 de personas blancas. Los registros procedían de todas las provincias y territorios de Canadá excepto Quebec y abarcaron el período comprendido entre 2012 y 2023.

Para construir la cohorte, el equipo vinculó datos del censo canadiense de 2021 con registros nacionales de nacimientos, hospitalizaciones, inmigración e información tributaria. Esta integración permitió estudiar simultáneamente resultados sanitarios y determinadas características sociales y económicas.

El concepto de morbilidad materna grave agrupa complicaciones potencialmente mortales o capaces de producir consecuencias importantes para la salud, entre ellas hemorragias severas, sepsis, trastornos hipertensivos, afecciones cardíacas, insuficiencia renal y ruptura uterina.

Una de esas complicaciones es la preeclampsia, enfermedad caracterizada por hipertensión durante el embarazo acompañada de alteraciones que pueden afectar distintos órganos. Mundo de la Salud ha analizado previamente una estrategia experimental de filtración sanguínea estudiada para controlar formas graves de preeclampsia, un ejemplo de los esfuerzos para reducir las consecuencias maternas y fetales de esta condición.

El riesgo ajustado fue 66 % mayor entre personas negras

La diferencia observada no se limitó a las cifras sin ajustar. Al considerar distintas características sociodemográficas y clínicas, las personas negras continuaron presentando un riesgo 66 % mayor de experimentar morbilidad materna grave en comparación con las personas blancas incluidas en el estudio.

Los investigadores encontraron además tasas superiores entre personas negras en todos los grupos de morbilidad materna grave evaluados. El patrón persistió cuando los análisis tuvieron en cuenta diferentes niveles de ingresos y condición migratoria.

Este resultado es importante porque permite descartar una explicación basada exclusivamente en diferencias económicas o en la proporción de población inmigrante entre los dos grupos. Las desigualdades continuaron apareciendo tanto entre personas inmigrantes como no inmigrantes y en diferentes estratos de ingresos.

El embarazo puede presentar riesgos muy distintos según las condiciones clínicas y ambientales de cada persona. Por ejemplo, un análisis internacional publicado este año encontró que el calor extremo se asocia con un incremento del riesgo de parto prematuro, mostrando cómo factores externos también pueden intervenir en los resultados de salud maternoinfantil.

La raza no es una explicación biológica del resultado

Los autores subrayan una distinción esencial para interpretar correctamente los hallazgos: ser una persona negra no constituye una causa biológica de las complicaciones graves del embarazo. La raza es una construcción social y los resultados no deben utilizarse para atribuir las diferencias observadas a características biológicas inherentes entre grupos raciales.

Giulia Muraca, epidemióloga perinatal y profesora asociada de McMaster University, explicó que los resultados apuntan a la necesidad de investigar factores sociales, estructurales y relacionados con la atención sanitaria que puedan contribuir a las desigualdades.

El estudio fue desarrollado a través de CanHEAL, la Canadian network for Health Equity using Advanced Data Linkage, en colaboración con el Black Reproductive Health Working Group.

Los investigadores señalan que trabajos anteriores han documentado experiencias de atención desigual, desestimación de síntomas y otras barreras entre pacientes negros en diferentes entornos sanitarios. Sin embargo, el nuevo análisis observacional no permite determinar cuánto contribuye cada uno de esos factores a la diferencia encontrada.

La desigualdad persistió después de excluir varias enfermedades

Para comprobar si algunas condiciones médicas con prevalencias diferentes entre las poblaciones podían explicar los resultados, los investigadores realizaron análisis adicionales excluyendo determinados diagnósticos.

La diferencia persistió después de excluir a personas con trastornos relacionados con la preeclampsia, enfermedad de células falciformes y VIH. Estas condiciones podían actuar como factores de confusión debido a sus diferentes distribuciones poblacionales, pero su exclusión no eliminó la desigualdad observada.

Esto no significa que las enfermedades individuales dejen de ser importantes. La preeclampsia, por ejemplo, puede ocasionar complicaciones graves tanto para la persona embarazada como para el feto. Investigaciones anteriores han explorado biomarcadores sanguíneos capaces de reflejar la gravedad de la hipertensión gestacional y la preeclampsia, con el objetivo de comprender mejor el daño que estas afecciones pueden producir en distintos órganos.

Los ingresos tampoco explicaron completamente la diferencia

Uno de los aspectos relevantes del análisis fue la posibilidad de incorporar información socioeconómica. Si la desigualdad dependiera fundamentalmente de los ingresos, sería esperable que la diferencia entre los grupos disminuyera considerablemente al comparar personas con condiciones económicas semejantes.

Sin embargo, las tasas de morbilidad materna grave entre personas negras permanecieron elevadas a través de distintos niveles de ingresos. El patrón también se mantuvo al considerar la condición migratoria.

Los autores interpretan estos resultados como una señal de que las explicaciones deben buscarse en un conjunto más amplio de determinantes sociales, estructurales y sanitarios. El estudio no permite identificar un mecanismo único ni establecer que una característica concreta del sistema de salud sea responsable de la totalidad de la diferencia.

Otros factores clínicos requieren igualmente seguimiento durante la gestación. La diabetes gestacional puede aumentar el riesgo de preeclampsia, parto por cesárea y otras complicaciones, lo que explica la importancia de los controles prenatales para identificar tempranamente alteraciones de glucosa, presión arterial y otros indicadores.

El estudio utiliza raza autoinformada y registros sanitarios

Una fortaleza de la investigación es el uso de raza autoinformada procedente del censo, vinculada con registros sanitarios poblacionales. Este enfoque permitió evitar la asignación de categorías raciales por parte de los investigadores a partir de nombres, lugar de residencia u otros indicadores indirectos.

La amplitud de la cohorte también permitió analizar eventos relativamente infrecuentes. La morbilidad materna grave comprende condiciones de gran importancia clínica que, individualmente, pueden afectar a una proporción reducida de los nacimientos y resultar difíciles de estudiar con muestras pequeñas.

Al mismo tiempo, se trata de un estudio observacional basado en registros. Los resultados permiten medir desigualdades y asociaciones, pero no establecer una relación causal entre la categoría racial y las complicaciones.

Tampoco todos los factores capaces de influir sobre la atención y los resultados del embarazo pueden quedar reflejados en bases administrativas. La calidad de la comunicación clínica, experiencias de discriminación, acceso oportuno a especialistas, continuidad asistencial y otros componentes de la atención pueden requerir investigaciones diseñadas específicamente para evaluarlos.

La morbilidad materna puede aparecer antes y después del parto

La vigilancia de la salud materna no termina en el momento del nacimiento. Las complicaciones graves pueden producirse durante el embarazo, durante el trabajo de parto y después del nacimiento, por lo que los investigadores plantean la necesidad de considerar todo el recorrido asistencial.

Hemorragias, infecciones, hipertensión severa y problemas cardiovasculares pueden requerir reconocimiento y tratamiento rápidos. La atención prenatal permite identificar algunos riesgos previamente, pero determinados eventos aparecen de forma aguda durante el parto o el posparto.

La prevención también requiere considerar factores que pueden modificarse antes y durante la gestación. Incluso la actividad física debe adaptarse individualmente: Mundo de la Salud ha abordado cómo el ejercicio durante el embarazo requiere evaluación, acompañamiento y recomendaciones ajustadas a cada persona, especialmente cuando existen condiciones médicas o embarazos de mayor riesgo.

Los autores piden mejorar la medición de las desigualdades

Entre las medidas propuestas se encuentra una recopilación responsable de información sobre raza dentro de los sistemas sanitarios. Disponer de datos desagregados puede ayudar a detectar desigualdades que permanecen ocultas cuando todos los pacientes se agrupan dentro de indicadores generales.

Los investigadores también plantean publicar esos datos, establecer mecanismos de rendición de cuentas para comprobar si las diferencias disminuyen y desarrollar programas conjuntamente con las comunidades afectadas.

Otra recomendación es reforzar la formación contra el racismo dentro de los sistemas de salud. Los autores sostienen que las intervenciones deben abarcar desde el embarazo hasta el período posparto y garantizar acceso a atención de alta calidad durante todo ese proceso.

Cynthia Maxwell, especialista en medicina materno-fetal y colíder del Black Reproductive Health Working Group de Ontario, destacó que la persistencia de las diferencias entre niveles de ingresos, grupos migratorios y distintas condiciones médicas obliga a examinar qué características de los sistemas sanitarios y sociales pueden estar produciendo resultados diferentes.

El hallazgo amplía la evidencia sobre salud materna en Canadá

La investigación responde a una limitación importante de la evidencia disponible. Estudios anteriores habían encontrado desigualdades en resultados como preeclampsia, parto prematuro, diabetes gestacional y mortalidad perinatal, pero faltaban análisis nacionales suficientemente amplios sobre morbilidad materna grave.

La nueva cohorte proporciona una perspectiva de más de una década y reúne información de prácticamente todo Canadá. Los 108.805 nacimientos de personas negras incluidos permiten estimar con mayor precisión una diferencia que anteriormente resultaba difícil de caracterizar a escala nacional.

Los resultados tampoco deben interpretarse como una predicción individual. La mayoría de las personas incluidas en ambos grupos no experimentó morbilidad materna grave y el riesgo particular de cada embarazo depende de múltiples factores médicos, obstétricos, sociales y asistenciales.

La señal poblacional, sin embargo, es clara: entre 2012 y 2023 la tasa registrada fue de 47,8 casos graves por cada 1.000 nacimientos entre personas negras frente a 27,7 entre personas blancas, y la diferencia continuó siendo considerable después de los ajustes estadísticos. Para los autores, determinar qué factores modificables explican esa desigualdad constituye ahora una prioridad para la investigación y los sistemas de salud.

Fuentes referenciales:
Canadian Medical Association Journal – Racial inequities in severe maternal morbidity among Black and White people in Canada
McMaster University – Faculty of Health Sciences