En Argentina, especialistas destacan cómo la resonancia magnética multiparamétrica ayuda a identificar lesiones sospechosas, evitar biopsias innecesarias y mejorar la precisión diagnóstica.
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
El diagnóstico del cáncer de próstata está atravesando un cambio importante en Argentina. Antes de avanzar directamente hacia una biopsia, cada vez más centros de referencia incorporan la resonancia magnética multiparamétrica como herramienta previa para evaluar con mayor precisión si existe una lesión sospechosa y si realmente corresponde realizar una intervención invasiva.
El tema volvió a tomar relevancia en el marco del Día Mundial del Cáncer de Próstata, una fecha que busca reforzar la importancia del control periódico, la detección temprana y el acceso a métodos diagnósticos más precisos. En Argentina, este tumor encabeza la lista de tumores malignos entre los hombres y representa casi uno de cada cinco diagnósticos oncológicos masculinos.
La detección en etapas iniciales cambia de forma decisiva el pronóstico. Cuando el tumor se identifica localizado en la próstata, las probabilidades de curación superan el 95%. En cambio, cuando la enfermedad ya se ha extendido a otros órganos, la supervivencia cae de manera marcada. Por eso, el control urológico, el análisis de PSA y las nuevas herramientas de imagen forman parte de una estrategia cada vez más ordenada para reducir riesgos.
Qué aporta la resonancia magnética multiparamétrica
La resonancia magnética multiparamétrica combina imágenes anatómicas y funcionales para observar la próstata con mayor detalle que los estudios convencionales. Su utilidad principal es localizar, medir y caracterizar lesiones sospechosas antes de decidir una biopsia.
El Dr. Marcelo Featherston, jefe de Urología del Hospital Británico de Buenos Aires, explicó que esta tecnología permite ver con alta precisión dónde se encuentra un tumor, qué tamaño tiene y qué grado de agresividad aparente puede mostrar. Esa información ayuda a dirigir mejor el procedimiento cuando la biopsia es necesaria.
Este cambio es relevante porque una biopsia no debería ser el primer paso automático ante cualquier sospecha. En muchos casos, un PSA elevado puede requerir repetición del análisis, seguimiento o una evaluación más precisa antes de indicar una intervención. La resonancia permite ordenar mejor ese camino diagnóstico y evitar procedimientos que no aportan beneficio real al paciente.
Menos biopsias innecesarias y más precisión
Uno de los datos centrales citados por los especialistas proviene del estudio internacional PRECISION, que comparó la biopsia guiada por resonancia con la biopsia tradicional en cerca de 500 hombres. El uso de resonancia permitió detectar un 38% de cánceres clínicamente significativos, frente al 26% identificado mediante biopsia convencional.
Además, el 28% de los hombres evaluados con resonancia pudo evitar una biopsia innecesaria porque el estudio no mostró lesiones sospechosas. Esto reduce intervenciones invasivas, ansiedad, riesgos asociados y posibles tratamientos excesivos en tumores de baja relevancia clínica.
La mejora diagnóstica también se relaciona con la detección temprana del cáncer de próstata, especialmente cuando se combina con controles regulares y una interpretación médica adecuada del PSA.
PI-RADS: la escala que ayuda a interpretar la imagen
La resonancia multiparamétrica utiliza una clasificación llamada PI-RADS, sigla de Prostate Imaging Reporting and Data System. Esta escala va del 1 al 5 y permite unificar criterios entre radiólogos y urólogos al interpretar los resultados.
Un PI-RADS 1 o 2 se considera normal. Un PI-RADS 3 representa un hallazgo intermedio que debe evaluarse de forma individual. Los valores 4 y 5 indican una alta probabilidad de cáncer de próstata, con diferencia principalmente vinculada al tamaño de la lesión, ya que en PI-RADS 5 supera los 15 milímetros.
Featherston destacó que, cuando la resonancia es normal, puede evitarse una proporción importante de biopsias innecesarias, incluso en pacientes con PSA algo elevado. En este punto, el papel del radiólogo resulta esencial, porque la calidad de la interpretación condiciona la decisión clínica posterior.
Biopsia por fusión cuando la imagen muestra una lesión
Cuando la resonancia identifica zonas sospechosas, la biopsia por fusión permite combinar las imágenes de resonancia con una ecografía en tiempo real. De esa manera, el especialista dirige la aguja hacia el área concreta que debe estudiarse, en lugar de tomar muestras menos orientadas.
Un metaanálisis internacional publicado en 2022 mostró que esta técnica logra detectar un 27% más de cánceres clínicamente relevantes y un 41% más de tumores de alto riesgo. Al mismo tiempo, reduce en un 35% el diagnóstico de tumores insignificantes, un punto clave para evitar sobretratamientos.
Este enfoque se vincula con una medicina cada vez más precisa, en la que el objetivo no es diagnosticar más a cualquier costo, sino identificar mejor qué lesiones requieren intervención y cuáles pueden manejarse con seguimiento. Esa lógica también aparece en otros avances de la medicina personalizada aplicada al diagnóstico y tratamiento.
El tacto rectal y los controles preventivos
El Dr. Gonzalo Vitagliano, jefe de la Sección de Oncología y Servicio de Urología del Hospital Alemán, señaló que el tacto rectal fue durante muchos años una parte central del control prostático. Sin embargo, en hombres sin síntomas no se recomienda actualmente como estudio rutinario inicial para todos.
Esto no significa que haya perdido valor. Continúa siendo útil cuando existen síntomas, sospecha clínica, necesidad de evaluar mejor la próstata o un diagnóstico previo que requiere definir la situación con más precisión. Su uso, por tanto, debe ser más selectivo.
Los especialistas remarcan que la vergüenza, el miedo al diagnóstico y la idea de consultar solo cuando aparecen síntomas siguen retrasando muchos controles. Pero el cáncer de próstata puede permanecer silencioso durante años. La ausencia de molestias no garantiza la ausencia de enfermedad.
Cuándo consultar y qué papel tiene el PSA
El mensaje preventivo es claro: a partir de los 50 años conviene hablar con un urólogo y realizar controles periódicos. En hombres con antecedentes familiares, la consulta puede adelantarse a partir de los 40 años. También deben evaluarse antes quienes presenten síntomas urinarios persistentes o factores de riesgo específicos.
El PSA sigue siendo una herramienta útil, pero debe interpretarse con criterio médico. Un valor elevado no significa automáticamente cáncer ni implica necesariamente una biopsia inmediata. Muchas veces el primer paso es repetir el análisis, evaluar el contexto clínico y decidir si corresponde avanzar hacia resonancia u otros estudios.
En paralelo, la investigación oncológica sigue ampliando el conocimiento sobre por qué algunos tumores progresan, responden o resisten determinados abordajes. Ese enfoque también se observa en estudios sobre la resistencia del cáncer de próstata a ciertos tratamientos.
Programas integrales para acelerar el diagnóstico
El Hospital Británico de Buenos Aires cuenta con el programa PROSTA-CHECK, que permite realizar en un solo día estudios esenciales como análisis de PSA, consulta urológica, examen físico y, si corresponde, coordinación de resonancia o biopsia. Este tipo de circuito busca reducir demoras, ordenar la atención y disminuir la ansiedad del paciente.
La combinación de controles periódicos, resonancia multiparamétrica, biopsia por fusión y circuitos integrados está transformando la detección precoz del cáncer de próstata en Argentina. El avance no elimina la necesidad de consulta médica, pero permite que cada decisión se tome con más información y menos procedimientos innecesarios.
En ese marco, el diagnóstico temprano y la selección correcta de pacientes se vuelven tan importantes como el tratamiento posterior. El objetivo es detectar a tiempo los tumores relevantes, evitar intervenciones cuando el riesgo es bajo y ofrecer una atención más precisa a quienes realmente la necesitan.
