Investigadores de Estados Unidos utilizaron nanotecnología para dirigir la niclosamida hacia células inmunitarias vinculadas con la enfermedad. El tratamiento redujo las lesiones y la sensibilidad al dolor en un modelo experimental, pero todavía no ha sido probado en pacientes.
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.
Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Washington, la Universidad de Michigan y la Universidad de Florida, en Estados Unidos, ha desarrollado una formulación experimental de niclosamida capaz de actuar sobre determinadas células inmunitarias implicadas en la endometriosis. En pruebas realizadas con ratones, el tratamiento redujo el número y el volumen de las lesiones asociadas con la enfermedad y disminuyó la sensibilidad aumentada al dolor.
La investigación, publicada en la revista científica Advanced Healthcare Materials, propone una estrategia farmacológica no hormonal basada en modificar un medicamento antiparasitario ya conocido y transportarlo mediante estructuras de escala nanométrica hasta células específicas del sistema inmunitario.
El estudio fue publicado inicialmente en línea el 30 de agosto de 2026 y apareció en la edición de octubre de la revista. Sus resultados han adquirido relevancia por la posibilidad de desarrollar tratamientos dirigidos a mecanismos inflamatorios de la endometriosis, una enfermedad crónica que puede provocar dolor pélvico intenso, alteraciones menstruales y dificultades reproductivas.
Los investigadores advierten, sin embargo, que se trata de resultados preclínicos. La formulación no ha demostrado todavía seguridad ni eficacia en seres humanos y no constituye una alternativa disponible a los tratamientos médicos establecidos.
Una nueva estrategia contra la inflamación de la endometriosis
La endometriosis se caracteriza por la presencia de tejido similar al endometrio fuera del útero. Estas lesiones pueden localizarse en diferentes estructuras de la pelvis y provocar procesos inflamatorios persistentes.
La enfermedad presenta manifestaciones muy variables. Algunas pacientes experimentan dolor menstrual incapacitante, molestias durante las relaciones sexuales o dolor al evacuar, mientras que otras pueden tener lesiones importantes sin síntomas de intensidad equivalente.
Esta diversidad clínica ha contribuido a que el diagnóstico y el tratamiento continúen representando desafíos para los sistemas sanitarios. El reconocimiento de las señales de alerta es especialmente importante cuando el dolor menstrual interfiere con las actividades cotidianas y requiere una evaluación especializada.
Los tratamientos actuales incluyen medicamentos hormonales, analgésicos y procedimientos quirúrgicos, seleccionados según las características de la enfermedad, los síntomas y los objetivos reproductivos de cada paciente.
No obstante, algunas mujeres presentan efectos adversos, respuestas insuficientes o recurrencia de los síntomas. Por ello, distintos grupos científicos investigan tratamientos capaces de actuar sobre la inflamación y otros mecanismos biológicos sin depender exclusivamente de la regulación hormonal.
La nueva investigación se concentra en los macrófagos, células inmunitarias que normalmente participan en la defensa del organismo y en la reparación de los tejidos, pero que también pueden contribuir a mantener procesos inflamatorios cuando su actividad se altera.
La niclosamida fue modificada para llegar a células específicas
La niclosamida es un medicamento utilizado contra determinadas infecciones parasitarias. Su actividad farmacológica es conocida desde hace décadas, pero su posible aplicación frente a la endometriosis continúa siendo experimental.
Investigaciones anteriores del mismo grupo habían encontrado que este compuesto podía reducir procesos inflamatorios y limitar el crecimiento de lesiones semejantes a las de la endometriosis en modelos animales.
Sin embargo, utilizar la niclosamida como tratamiento dirigido plantea dificultades relacionadas con su baja solubilidad en agua y la necesidad de alcanzar concentraciones adecuadas en los tejidos afectados.
Para abordar estas limitaciones, los científicos desarrollaron una estructura denominada dendrímero, una molécula ramificada que puede funcionar como vehículo para transportar sustancias farmacológicas.
El sistema fue construido a partir de un dendrímero de 2-desoxiglucosa unido a ácido fólico. Posteriormente, los investigadores incorporaron niclosamida para obtener una formulación experimental identificada como FA-2DG-D-Niclo.
El objetivo era aprovechar la presencia del receptor de folato beta, conocido como FRβ, en determinados macrófagos relacionados con las lesiones endometriósicas.
Este receptor permite que el vehículo farmacológico sea captado preferentemente por las células que lo expresan, facilitando la liberación intracelular del medicamento.
En las pruebas experimentales, la formulación mostró una mejor solubilidad acuosa y un comportamiento de liberación controlada, características relevantes para estudiar su posible desarrollo farmacológico.
El tratamiento redujo las lesiones y la sensibilidad al dolor
Los investigadores evaluaron la formulación en un modelo de endometriosis inducida experimentalmente en ratones.
Los animales recibieron una única administración intraperitoneal del compuesto, utilizando dosis equivalentes a 25 o 50 miligramos de niclosamida por kilogramo de peso corporal.
Dos semanas después del tratamiento, los análisis mostraron una disminución significativa de los macrófagos positivos para FRβ presentes en las lesiones.
También se observó una reducción del número y del volumen de las lesiones endometriósicas, acompañada de una mejoría de la hiperalgesia, término médico utilizado para describir una respuesta dolorosa exagerada ante determinados estímulos.
Estos resultados indican que la intervención actuó sobre componentes inflamatorios vinculados con la progresión de la enfermedad en el modelo animal utilizado.
El sistema de transporte mostró además una acumulación preferente en las lesiones y una retención limitada en otros órganos examinados.
Esta distribución resulta importante para el desarrollo de medicamentos dirigidos, aunque no demuestra por sí sola que el tratamiento sea seguro en seres humanos.
La reducción de la sensibilidad al dolor constituye uno de los resultados más interesantes del trabajo, porque la intensidad de las molestias asociadas con la endometriosis no siempre guarda una relación directa con la extensión de las lesiones.
La complejidad de esta relación ya ha sido abordada al examinar los mitos sobre la endometriosis y sus manifestaciones clínicas, especialmente la creencia equivocada de que el dolor intenso debe considerarse una consecuencia normal de la menstruación.
Los macrófagos aparecen como una posible diana terapéutica
El trabajo proporciona nuevas evidencias sobre el papel de determinadas poblaciones de macrófagos en la endometriosis.
Estas células pueden participar en la producción de señales inflamatorias, la formación de vasos sanguíneos y otros procesos que favorecen la persistencia de las lesiones.
Los autores habían identificado previamente que la niclosamida podía modificar algunas de estas respuestas. La nueva formulación intenta aprovechar ese efecto mediante una distribución más selectiva del medicamento.
La estrategia se diferencia de los tratamientos hormonales porque no busca principalmente modificar los niveles de estrógenos o progesterona, sino intervenir sobre células inmunitarias implicadas en el ambiente inflamatorio de la enfermedad.
Los investigadores consideran que dirigir los medicamentos hacia los macrófagos positivos para FRβ podría ofrecer una vía para desarrollar tratamientos no hormonales más específicos.
Sin embargo, el receptor estudiado no es exclusivo de las lesiones endometriósicas. Por ello, futuras investigaciones deberán examinar con mayor detalle la distribución del compuesto, su metabolismo y los posibles efectos sobre otros tejidos.
También será necesario determinar si los beneficios observados pueden mantenerse después de períodos más prolongados y si la administración repetida modifica el perfil de seguridad.
La fertilidad es otra preocupación importante para las pacientes
Además del dolor, la endometriosis puede afectar la fertilidad mediante distintos mecanismos, entre ellos la inflamación pélvica, las adherencias y las alteraciones anatómicas que aparecen en determinados casos.
Sin embargo, recibir este diagnóstico no significa necesariamente que una mujer sea infértil. La relación entre la enfermedad y la capacidad reproductiva depende de numerosos factores y requiere una evaluación individualizada.
Las investigaciones sobre endometriosis y posibilidades de embarazo han contribuido a cuestionar interpretaciones excesivamente generales sobre la reproducción en las mujeres afectadas.
El nuevo tratamiento experimental no fue evaluado como una intervención para mejorar la fertilidad. Sus resultados se concentraron en las lesiones, los macrófagos y la sensibilidad al dolor en ratones.
Por tanto, no es posible afirmar que la formulación aumente las probabilidades de embarazo, preserve la función ovárica o evite complicaciones reproductivas.
Esas posibles aplicaciones necesitarían investigaciones específicas antes de poder establecer conclusiones clínicas.
Por qué todavía no puede utilizarse en pacientes
La principal limitación de la investigación es que sus resultados proceden de experimentos preclínicos y no de un ensayo clínico con mujeres diagnosticadas de endometriosis.
Aunque los modelos animales permiten estudiar mecanismos biológicos y seleccionar candidatos terapéuticos, no reproducen completamente la diversidad de manifestaciones que presenta esta enfermedad en los seres humanos.
Además, las dosis empleadas en ratones no pueden trasladarse directamente a pacientes mediante una simple equivalencia de peso corporal.
El desarrollo clínico requeriría estudios farmacológicos y toxicológicos adicionales, seguidos de ensayos en personas para establecer seguridad, tolerabilidad, dosis apropiadas y eficacia.
Otro aspecto relevante es que la niclosamida ya se utiliza como antiparasitario, pero esa autorización no se extiende automáticamente a una formulación modificada mediante nanotecnología ni a una indicación diferente.
La nueva estructura de transporte puede modificar la distribución, absorción y eliminación del medicamento, por lo que debe evaluarse como una intervención farmacológica distinta.
Los autores del estudio también declararon solicitudes de patentes e invenciones pendientes relacionadas con los dendrímeros utilizados y sus conjugados, información relevante para la transparencia de la investigación.
Una línea de investigación para tratamientos no hormonales
El trabajo fue desarrollado por investigadores vinculados con varias instituciones estadounidenses, entre ellos Anubhav Dhull, Mingxin Shi, Kanako Hayashi y Anjali Sharma.
La colaboración combinó conocimientos de biología reproductiva, química, ciencias farmacéuticas y medicina experimental.
Los resultados respaldan la posibilidad de investigar medicamentos que actúen sobre poblaciones específicas de células inmunitarias y no únicamente sobre los mecanismos hormonales de la endometriosis.
La formulación permitió reducir lesiones y sensibilidad al dolor durante el período estudiado, pero todavía no se ha demostrado que pueda prevenir recurrencias, proporcionar alivio sostenido o mejorar la calidad de vida de las pacientes.
La siguiente etapa científica consistirá en determinar si los efectos pueden reproducirse en otros modelos experimentales y si el perfil de seguridad permite avanzar hacia investigaciones clínicas.
Por ahora, el hallazgo representa una aportación al conocimiento de los mecanismos inflamatorios de la endometriosis y una propuesta farmacológica que requiere validación antes de convertirse en una opción terapéutica.
Fuentes referenciales:
Advanced Healthcare Materials — Investigación original sobre niclosamida, dendrímeros y macrófagos en endometriosis
PubMed — Registro científico del estudio de Dhull y colaboradores, 2026

