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Un estudio en África refuerza la seguridad de un fármaco contra la anemia falciforme


El seguimiento de 606 pacientes pediátricos en Angola, República Democrática del Congo, Kenia y Uganda no encontró un aumento de las infecciones durante el tratamiento con hidroxiurea, incluso al alcanzar la dosis máxima tolerada.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


Una investigación internacional realizada en cuatro países del África subsahariana aporta nuevas evidencias sobre la seguridad de la hidroxiurea, un medicamento utilizado para reducir las complicaciones de la anemia falciforme. El análisis, publicado el 7 de octubre de 2026 en la revista científica The Lancet Haematology, encontró que los niños tratados con este fármaco no presentaron un aumento de las infecciones diagnosticadas clínicamente durante el seguimiento.

El estudio examinó los registros de 606 participantes del ensayo REACH, desarrollado en hospitales de Angola, República Democrática del Congo, Kenia y Uganda. Los investigadores analizaron cómo cambiaba la frecuencia de las infecciones durante las diferentes fases de administración de hidroxiurea, desde una dosis inicial fija hasta el ajuste individual hacia la dosis máxima tolerada.

Los resultados son relevantes para regiones donde la anemia falciforme representa una importante carga sanitaria y donde las infecciones, incluida la malaria, constituyen una preocupación constante para los equipos médicos.

La investigación fue encabezada por Thomas N. Williams, vinculado al Kenya Medical Research Institute y al Imperial College London, junto con colaboradores del programa REACH.

Los autores consideran que los resultados respaldan una utilización más amplia de la hidroxiurea en pacientes pediátricos con anemia falciforme, siempre que exista seguimiento clínico y hematológico adecuado.

La anemia falciforme altera la forma y el funcionamiento de los glóbulos rojos

La anemia falciforme es una enfermedad hereditaria de la sangre causada por alteraciones en la hemoglobina, la proteína encargada de transportar oxígeno dentro de los glóbulos rojos.

En las personas afectadas, determinados glóbulos rojos pueden adquirir una forma rígida y alargada, semejante a una hoz. Estas células tienen mayor dificultad para circular por los vasos sanguíneos pequeños y pueden contribuir a episodios dolorosos de obstrucción vascular.

La enfermedad también provoca destrucción prematura de glóbulos rojos, anemia crónica y riesgo de complicaciones que afectan distintos órganos.

Los pacientes pueden experimentar crisis de dolor, infecciones graves, síndrome torácico agudo y necesidad de transfusiones sanguíneas.

La carga de esta enfermedad es especialmente importante en África subsahariana, donde muchos niños enfrentan dificultades para acceder a diagnóstico temprano, medicamentos y seguimiento especializado.

En los últimos años también han aparecido tratamientos avanzados, como las terapias basadas en edición genética CRISPR para determinadas enfermedades de la hemoglobina. Sin embargo, su complejidad y costo limitan su disponibilidad en numerosos sistemas sanitarios.

Por esa razón, los investigadores consideran prioritario mejorar el acceso a medicamentos que ya se utilizan y cuya eficacia ha sido estudiada durante años.

Por qué existían dudas sobre la hidroxiurea en países con elevada carga infecciosa

La hidroxiurea, también denominada hidroxicarbamida, es un medicamento oral que favorece la producción de hemoglobina fetal.

Esta forma de hemoglobina, predominante antes del nacimiento, ayuda a reducir la tendencia de los glóbulos rojos a adoptar la forma característica de la anemia falciforme.

El tratamiento puede disminuir las crisis dolorosas y otras complicaciones relacionadas con la enfermedad.

Sin embargo, la hidroxiurea también puede reducir determinadas poblaciones de células sanguíneas, incluidos los neutrófilos, que participan en la defensa frente a microorganismos infecciosos.

Este efecto, denominado mielosupresión, requiere vigilancia mediante análisis de sangre y ajustes de dosis cuando corresponde.

En regiones con elevada circulación de malaria y otras enfermedades infecciosas, algunos profesionales habían expresado preocupación por la posibilidad de que el tratamiento aumentara la vulnerabilidad de los niños.

La nueva investigación se concentró precisamente en esa cuestión: determinar si la frecuencia o la gravedad de las infecciones aumentaba durante las distintas etapas de tratamiento con hidroxiurea.

El ensayo REACH reunió pacientes de cuatro países africanos

El análisis utilizó información del ensayo REACH, cuyo nombre corresponde a las siglas en inglés de Realizing Effectiveness Across Continents with Hydroxyurea.

Se trata de un programa multicéntrico de investigación clínica diseñado para evaluar la seguridad, la viabilidad y los beneficios de administrar hidroxiurea a niños con anemia falciforme en África subsahariana.

Los centros participantes se encuentran en Luanda, Angola; Kinshasa, República Democrática del Congo; Kilifi, Kenia; y Mbale, Uganda.

Entre julio de 2014 y noviembre de 2016 fueron incorporados inicialmente 635 niños. Después de completar las evaluaciones previas, 606 comenzaron el tratamiento.

Los participantes tenían entre uno y diez años en el momento de su incorporación.

De los 606 niños tratados, 296 eran niñas y 310 eran niños.

El protocolo contemplaba una etapa inicial de evaluación, seguida de seis meses de hidroxiurea a dosis fija. Posteriormente, las dosis se incrementaban gradualmente según la tolerancia individual y los resultados de los análisis hematológicos.

Este procedimiento permitía identificar una dosis máxima tolerada sin producir una reducción excesiva de determinadas células sanguíneas.

El nuevo trabajo no representa un ensayo independiente iniciado en 2026, sino un análisis retrospectivo de las infecciones registradas durante el seguimiento prolongado de los participantes del programa REACH.

Más de 5.400 episodios infecciosos fueron examinados

Los investigadores analizaron 5.493 episodios de infección registrados durante 5.638 años-persona de observación.

La tasa global fue de 97,4 infecciones por cada 100 años-persona.

Esta medida epidemiológica permite comparar la frecuencia de acontecimientos teniendo en cuenta el tiempo total durante el cual se siguió a los participantes.

El equipo clasificó las infecciones según su probable causa, localización y gravedad, y comparó sus tasas entre las diferentes fases del tratamiento.

El análisis principal se centró en las infecciones diagnosticadas clínicamente, especialmente las no relacionadas con malaria.

Durante la fase de dosis fija, la tasa ajustada de infecciones no palúdicas fue inferior a la registrada durante el período previo al tratamiento.

La razón de tasas de incidencia ajustada fue de 0,81, con un intervalo de confianza del 95 % entre 0,67 y 0,98.

Esto corresponde a una tasa aproximadamente un 19 % menor en esa comparación.

La reducción fue más pronunciada cuando los participantes alcanzaron la dosis máxima tolerada.

En esa etapa, la razón de tasas ajustada fue de 0,51, con un intervalo de confianza del 95 % entre 0,43 y 0,61.

El resultado representa una tasa aproximadamente un 49 % menor que durante la evaluación inicial.

Estos hallazgos muestran una asociación favorable entre las fases del tratamiento y la frecuencia de infecciones, aunque el diseño del análisis no permite atribuir necesariamente toda la reducción al medicamento.

También disminuyeron varios tipos de infecciones respiratorias y cutáneas

El equipo examinó por separado diferentes grupos de enfermedades infecciosas.

Entre las infecciones de las vías respiratorias superiores, la razón de tasas ajustada durante la fase de dosis máxima tolerada fue de 0,64 respecto al período inicial.

Para las infecciones de las vías respiratorias inferiores, la razón correspondiente fue de 0,45.

También se registraron reducciones en las infecciones bacterianas de la piel o las uñas, cuya razón de tasas ajustada fue de 0,31 durante la etapa de dosis máxima tolerada.

Los síndromes infecciosos inespecíficos mostraron una razón de tasas de 0,39 en esa misma comparación.

Los investigadores observaron además una disminución de las infecciones clasificadas como graves, de grado tres o superior, durante las fases de tratamiento.

Estos resultados son importantes porque los niños con anemia falciforme pueden presentar mayor susceptibilidad a determinadas infecciones debido a alteraciones de la función del bazo y otros mecanismos relacionados con la enfermedad.

La prevención de complicaciones infecciosas sigue siendo una prioridad, independientemente de la utilización de hidroxiurea.

La seguridad del tratamiento es especialmente relevante en zonas con malaria

La malaria constituye una preocupación adicional en varios de los países donde se realizó el ensayo.

Esta enfermedad parasitaria puede provocar anemia, fiebre y complicaciones graves, especialmente en niños pequeños.

En pacientes con anemia falciforme, una infección palúdica puede agravar el deterioro hematológico y aumentar la necesidad de atención hospitalaria.

Investigaciones anteriores del programa REACH ya habían observado una disminución de episodios de malaria durante el tratamiento con hidroxiurea.

El nuevo análisis refuerza la evidencia de que la administración del medicamento no se acompañó de un aumento general de las infecciones diagnosticadas clínicamente.

Esto no significa que la hidroxiurea prevenga todas las infecciones ni que sustituya los tratamientos específicos contra la malaria.

Las estrategias de prevención continúan incluyendo vacunación cuando está indicada, diagnóstico oportuno, tratamiento antipalúdico y protección frente a las picaduras de mosquitos.

En este ámbito, los mosquiteros tratados con insecticidas siguen siendo una herramienta importante para reducir la transmisión de la malaria, especialmente en regiones donde la enfermedad es endémica.

La atención de niños con anemia falciforme requiere combinar estas medidas con el seguimiento de su enfermedad hematológica.

Los resultados respaldan la continuidad del tratamiento bajo supervisión médica

Los investigadores destacan que una de las principales preocupaciones sobre la hidroxiurea era la posibilidad de aumentar las infecciones al reducir determinados glóbulos blancos.

Los datos obtenidos no respaldan esa expectativa dentro de la población y las condiciones estudiadas.

Por el contrario, las tasas de varias categorías de infección fueron menores durante el tratamiento que durante la etapa inicial de evaluación.

Thomas N. Williams, investigador del Imperial College London, considera que los resultados proporcionan evidencia tranquilizadora sobre la utilización prolongada del medicamento, incluso cuando se ajusta hasta la dosis máxima tolerada.

El hallazgo resulta particularmente relevante para los servicios sanitarios que atienden a niños con anemia falciforme en entornos de recursos limitados.

La hidroxiurea se administra por vía oral y puede formar parte de un tratamiento continuado, aunque requiere controles periódicos para detectar posibles efectos hematológicos adversos.

La dosis debe individualizarse y no modificarse sin supervisión médica.

Además, la decisión de iniciar el tratamiento debe considerar la edad, las características de la enfermedad, los resultados de laboratorio y la disponibilidad de seguimiento clínico.

Las limitaciones del estudio impiden interpretar las reducciones como un efecto causal definitivo

La investigación presenta fortalezas importantes, entre ellas la participación de varios hospitales africanos, el número de pacientes y el seguimiento acumulado durante un período prolongado.

Sin embargo, también existen limitaciones metodológicas que deben considerarse.

El análisis fue retrospectivo y utilizó datos procedentes de un ensayo abierto. Todos los participantes incluidos en esta evaluación recibieron hidroxiurea, por lo que no existió un grupo contemporáneo equivalente que permaneciera sin tratamiento durante todo el seguimiento.

Las comparaciones se realizaron entre distintas fases de atención de los mismos participantes.

Por tanto, cambios asociados con la edad, la evolución clínica, el acceso a servicios médicos o las condiciones epidemiológicas podrían haber influido en las tasas observadas.

Otra limitación es que muchas infecciones fueron identificadas mediante evaluaciones clínicas e información recogida durante las consultas, sin confirmación microbiológica sistemática en todos los episodios.

Esto introduce incertidumbre sobre la causa exacta de determinadas enfermedades registradas.

Los autores también señalan que los resultados proceden de pacientes que recibían atención dentro de un programa de investigación con controles establecidos.

La seguridad del tratamiento podría depender de que los sistemas sanitarios dispongan de mecanismos adecuados para ajustar dosis y detectar complicaciones.

En consecuencia, el estudio ofrece evidencia favorable sobre la seguridad infecciosa de la hidroxiurea en estas condiciones, pero no significa que el medicamento carezca de riesgos ni que pueda administrarse sin seguimiento.

Ampliar el acceso al tratamiento plantea un desafío sanitario

La anemia falciforme representa una carga importante para numerosos sistemas sanitarios africanos.

En regiones con recursos limitados, las dificultades para mantener consultas periódicas, realizar análisis de sangre y garantizar el suministro de medicamentos pueden afectar la continuidad del tratamiento.

La evidencia obtenida por REACH contribuye a resolver una cuestión clínica concreta: si la reducción moderada de neutrófilos asociada con la hidroxiurea implica necesariamente un aumento de las infecciones en entornos con elevada exposición a patógenos.

Los resultados publicados en The Lancet Haematology indican que ese aumento no se observó durante las fases de tratamiento analizadas.

Esta información puede ayudar a respaldar programas de atención pediátrica que incorporen hidroxiurea junto con seguimiento hematológico y medidas preventivas.

También permite diferenciar dos líneas terapéuticas complementarias: por un lado, el uso de medicamentos de administración continuada y, por otro, el desarrollo de tratamientos genéticos avanzados para enfermedades hereditarias.

Las terapias génicas ofrecen nuevas posibilidades para determinados pacientes, pero no eliminan la necesidad de tratamientos accesibles que puedan utilizarse en grandes poblaciones.

El nuevo análisis del programa REACH refuerza la importancia de estudiar los medicamentos en los países donde se concentra una parte considerable de la carga de enfermedad, en lugar de extrapolar exclusivamente resultados obtenidos en sistemas sanitarios de altos ingresos.

Los investigadores concluyen que la hidroxiurea no aumentó la incidencia ni la gravedad de las infecciones diagnosticadas clínicamente en los niños estudiados, incluso durante el tratamiento a dosis máxima tolerada.

La evidencia respalda su utilización bajo supervisión médica y proporciona información relevante para ampliar la atención de la anemia falciforme en África subsahariana.

Fuentes referenciales:
The Lancet Haematology — Incidence of clinically diagnosed infections in children with sickle cell anaemia treated with oral hydroxyurea in Angola, DR Congo, Kenya, and Uganda
Imperial College London — Children living with sickle cell can be treated safely using hydroxyurea
PubMed — Registro científico del análisis del ensayo REACH