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Descubren cómo las defensas pueden favorecer el cáncer de mama


Investigadores de la Universidad McGill identificaron que los neutrófilos pueden debilitar una barrera celular que impide la invasión tumoral, un hallazgo que podría ayudar a distinguir lesiones mamarias tempranas con mayor riesgo de progresión.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


Un equipo de investigadores de la Universidad McGill, en Canadá, ha identificado un mecanismo mediante el cual determinadas células del sistema inmunitario pueden contribuir a que una lesión temprana de cáncer de mama se vuelva invasiva. El descubrimiento, publicado en octubre de 2026 en la revista científica Cell Reports Medicine, señala a los neutrófilos y a una enzima que liberan como posibles participantes en la ruptura de una barrera natural que normalmente mantiene confinadas las células tumorales.

La investigación se concentró en el carcinoma ductal in situ (CDIS), una lesión mamaria no invasiva que se origina en los conductos de la mama. Aunque algunas de estas lesiones pueden progresar hacia un cáncer invasivo, otras permanecen confinadas y nunca llegan a representar una amenaza semejante.

El problema para los especialistas es que todavía resulta difícil determinar con suficiente precisión cuáles evolucionarán y cuáles no. Esta incertidumbre influye en las decisiones terapéuticas, ya que numerosas pacientes reciben tratamientos para evitar una progresión que no necesariamente se habría producido.

El nuevo trabajo identifica un proceso biológico que podría contribuir a mejorar esa evaluación. Los científicos observaron que los neutrófilos, células inmunitarias conocidas principalmente por combatir infecciones, pueden liberar una enzima denominada elastasa de neutrófilos, capaz de favorecer el deterioro de la barrera que separa las células tumorales del tejido mamario circundante.

El carcinoma ductal in situ plantea un desafío clínico

El carcinoma ductal in situ se caracteriza por la presencia de células anormales dentro de los conductos mamarios, sin que estas hayan atravesado la barrera que los rodea para invadir los tejidos vecinos.

Se considera una lesión no invasiva y representa aproximadamente entre una quinta parte y un tercio de los cánceres de mama detectados mediante programas de cribado, según la información presentada por los investigadores.

Su detección es importante porque permite identificar alteraciones antes de que adquieran características invasivas. Sin embargo, no todos los casos presentan el mismo comportamiento biológico.

Algunas lesiones pueden permanecer estables, mientras que otras desarrollan cambios que les permiten extenderse fuera de los conductos y alcanzar el tejido mamario adyacente.

La dificultad para distinguir ambos escenarios genera decisiones complejas sobre cirugía, radioterapia y seguimiento.

El estudio dirigido por investigadores de McGill aborda precisamente esa incertidumbre: qué procesos permiten que una lesión inicialmente confinada pierda la protección que impide su propagación.

Una capa de células protege el tejido mamario

Los conductos mamarios están rodeados por una capa de células mioepiteliales que contribuye a mantener la organización del tejido y actúa como barrera frente a la invasión.

Mientras esta estructura permanece íntegra, las células anormales del carcinoma ductal in situ se encuentran confinadas dentro del conducto.

La pérdida o alteración de la capa mioepitelial constituye un acontecimiento importante en la transición hacia una enfermedad invasiva.

Los investigadores examinaron cómo determinadas interacciones entre el tumor y el sistema inmunitario podrían contribuir a ese deterioro.

Para ello, utilizaron modelos experimentales en ratones, muestras de tejido mamario humano y modelos tumorales tridimensionales cultivados en laboratorio.

Esta combinación permitió estudiar el mecanismo desde diferentes perspectivas y comprobar cómo se relacionaban las células inmunitarias con la integridad de la barrera protectora.

El trabajo amplía el conocimiento sobre las interacciones entre el cáncer y sus defensas naturales, un campo en el que también se han identificado mecanismos utilizados por las células cancerosas para evitar la vigilancia inmunitaria.

Los neutrófilos pueden favorecer la pérdida de la barrera protectora

Los neutrófilos son células del sistema inmunitario innato que participan en la respuesta frente a infecciones y lesiones.

Entre sus funciones se encuentra la liberación de sustancias capaces de combatir microorganismos y modificar componentes del entorno celular.

Sin embargo, estas mismas actividades pueden producir efectos perjudiciales cuando ocurren en determinados tejidos o circunstancias.

La investigación de McGill encontró que los neutrófilos pueden contribuir a la pérdida de células mioepiteliales mediante la liberación de elastasa de neutrófilos.

Esta enzima posee actividad proteolítica, es decir, puede degradar determinadas proteínas. En el contexto estudiado, su acción debilitó la estructura que normalmente mantiene confinadas las células tumorales.

El resultado proporciona una explicación de cómo una respuesta inmunitaria que habitualmente participa en la protección del organismo puede terminar facilitando una etapa importante de la progresión tumoral.

Los científicos no plantean que todos los neutrófilos favorezcan el cáncer ni que su presencia implique necesariamente una evolución invasiva.

El hallazgo se refiere a un mecanismo específico identificado en los modelos experimentales y muestras analizadas.

Bloquear las células inmunitarias o su enzima conservó la barrera

Una de las observaciones más relevantes surgió cuando los investigadores intervinieron sobre el mecanismo identificado.

En sus modelos experimentales, bloquear los neutrófilos o inhibir la actividad de la elastasa permitió conservar la integridad de la barrera mioepitelial.

Este resultado aportó evidencia de que la actividad de estas células y de la enzima participa en el deterioro de la estructura protectora.

También señaló una posible vulnerabilidad biológica que podría investigarse como objetivo terapéutico.

Sin embargo, mantener la barrera en modelos experimentales no equivale a demostrar que un medicamento pueda prevenir la progresión del carcinoma ductal in situ en pacientes.

Para llegar a esa conclusión serían necesarios estudios adicionales que evaluaran seguridad, eficacia y consecuencias de modificar una función normal del sistema inmunitario.

Los neutrófilos cumplen tareas esenciales en la defensa frente a infecciones, por lo que cualquier estrategia destinada a bloquear su actividad debería evitar una alteración perjudicial de esas funciones.

El hallazgo se suma a otras investigaciones que examinan cómo los mecanismos de muerte celular pueden modificar la respuesta inmunitaria frente al cáncer de mama, aunque ambos trabajos estudian procesos biológicos diferentes.

La elastasa de neutrófilos podría convertirse en un biomarcador

Además de señalar un posible mecanismo de progresión tumoral, los investigadores consideran que la elastasa de neutrófilos podría estudiarse como biomarcador.

Un biomarcador es una característica biológica medible que puede aportar información sobre la presencia de una enfermedad, su comportamiento o la respuesta a un tratamiento.

En este caso, la posibilidad sería determinar si la actividad de la elastasa permite identificar lesiones ductales con mayor probabilidad de desarrollar características invasivas.

Disponer de una herramienta predictiva fiable ayudaría a distinguir mejor entre pacientes que requieren intervenciones más intensivas y aquellas cuyas lesiones presentan menor riesgo.

La investigación todavía no establece un umbral de elastasa que pueda utilizarse para tomar decisiones clínicas ni demuestra que su medición prediga de manera independiente la evolución de una paciente.

Por tanto, su posible utilización como biomarcador continúa siendo una hipótesis de aplicación clínica que necesita validación.

El objetivo de mejorar la estratificación del riesgo también está presente en otras investigaciones sobre tratamientos personalizados para distintos subtipos de cáncer de mama, donde las características biológicas del tumor influyen en la selección de estrategias terapéuticas.

El cáncer puede aprovechar funciones normales del sistema inmunitario

El descubrimiento pone de relieve una característica compleja de la relación entre los tumores y el sistema inmunitario.

Las defensas del organismo pueden reconocer y eliminar células anormales, pero algunas condiciones del entorno tumoral modifican el comportamiento de las células inmunitarias.

En determinadas circunstancias, procesos que normalmente participan en la protección de los tejidos pueden favorecer cambios relacionados con la progresión del cáncer.

William Muller, profesor del Departamento de Bioquímica de la Universidad McGill y autor principal sénior de la investigación, explicó que el cáncer puede aprovechar procesos inmunitarios normales y transformarlos en mecanismos que contribuyen al avance de la enfermedad.

La actividad de los neutrófilos observada en el estudio constituye un ejemplo de esa interacción.

En lugar de limitarse a describir la presencia de células inmunitarias alrededor de una lesión, los investigadores identificaron una función concreta relacionada con el deterioro de la barrera mioepitelial.

Esta distinción es importante porque permite pasar de una asociación general entre inflamación y cáncer a la investigación de un mecanismo molecular específico.

También complementa los estudios sobre las señales que regulan la actividad de los linfocitos T frente a las células tumorales, aunque los neutrófilos pertenecen a una rama diferente del sistema inmunitario.

La investigación reunió modelos animales y muestras humanas

El estudio fue encabezado por Tarek Taifour, estudiante del programa combinado de Medicina y Doctorado del Departamento de Medicina de la Universidad McGill.

También participaron equipos vinculados con los laboratorios de Morag Park, Luke McCaffrey y Peter Siegel, además de colaboradores de la Universidad de Texas, en Estados Unidos.

Los investigadores utilizaron distintas aproximaciones experimentales para estudiar el papel de los neutrófilos en la progresión del carcinoma ductal in situ.

Los modelos animales permitieron examinar la participación de las células inmunitarias en condiciones controladas.

Las muestras de tejido humano aportaron información directamente relacionada con la enfermedad, mientras que los modelos tridimensionales facilitaron el análisis de las interacciones celulares en estructuras que reproducen determinadas características del tejido tumoral.

El uso combinado de estas herramientas refuerza la interpretación biológica del mecanismo, aunque no elimina la necesidad de comprobar su utilidad en estudios clínicos prospectivos.

La investigación se publicó bajo el título científico Neutrophil elastase-mediated myoepithelial loss is a therapeutic vulnerability in ductal carcinoma in situ progression.

El descubrimiento podría ayudar a evitar tratamientos innecesarios

Uno de los principales problemas del carcinoma ductal in situ es que su diagnóstico no permite determinar con certeza si una lesión concreta evolucionará hacia una enfermedad invasiva.

Esta incertidumbre explica por qué muchas pacientes reciben tratamientos destinados a prevenir una progresión futura.

El desarrollo de biomarcadores fiables podría contribuir a reducir intervenciones innecesarias en lesiones de bajo riesgo y, al mismo tiempo, identificar mejor aquellas que requieren una atención más intensiva.

Sin embargo, cualquier modificación de los protocolos actuales necesitaría demostrar que las nuevas estrategias mantienen la seguridad de las pacientes.

El hallazgo de McGill todavía no permite recomendar que se suspendan tratamientos ni que se sustituyan las evaluaciones clínicas habituales por pruebas de elastasa de neutrófilos.

La utilidad potencial del descubrimiento consiste en orientar investigaciones futuras sobre pronóstico y prevención de la invasión tumoral.

También podría contribuir a estudiar tratamientos dirigidos específicamente contra los procesos que deterioran la barrera mioepitelial, siempre que su eficacia y seguridad se confirmen en investigaciones posteriores.

La prevención de la invasión tumoral abre nuevas preguntas

La investigación identifica una posible conexión entre la actividad de los neutrófilos, la liberación de elastasa y la pérdida de una barrera celular que protege al tejido mamario frente a la invasión.

El resultado ayuda a comprender por qué algunas lesiones tempranas podrían adquirir características más agresivas, aunque no explica por sí solo todos los factores que determinan la progresión del carcinoma ductal in situ.

Entre las preguntas pendientes se encuentra si la actividad de la enzima puede medirse de forma suficientemente fiable en muestras clínicas y si esa información permite anticipar la evolución de las lesiones mejor que los métodos actualmente disponibles.

También será necesario determinar si intervenir sobre este mecanismo puede prevenir la invasión sin comprometer las funciones protectoras del sistema inmunitario.

Por ahora, el descubrimiento constituye un avance experimental en el conocimiento de la biología del cáncer de mama temprano.

Su principal relevancia es haber identificado una interacción concreta entre células inmunitarias y tejido mamario que podría convertirse en una nueva línea de investigación para mejorar la predicción del riesgo y desarrollar tratamientos más personalizados.

Fuentes referenciales:
Cell Reports Medicine — Neutrophil elastase-mediated myoepithelial loss is a therapeutic vulnerability in ductal carcinoma in situ progression
Medical Xpress — Immune mechanism discovery could help predict which early breast cancers will spread