La víctima residía en el Valle de San Fernando y fue hospitalizada con una enfermedad neurológica causada por una infección grave
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
El Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles confirmó la primera muerte de 2026 en esa jurisdicción asociada con el virus del Nilo Occidental. La persona fallecida vivía en el Valle de San Fernando y había sido hospitalizada tras desarrollar una complicación neurológica provocada por una infección grave.
Las autoridades no divulgaron la identidad, la edad ni otros datos clínicos del paciente. El deceso fue comunicado el 20 de agosto mientras California atraviesa su nivel más alto de actividad del virus en cinco años y se aproxima al periodo de mayor transmisión, concentrado habitualmente entre agosto y septiembre.
El funcionario de Salud del condado, Muntu Davis, expresó sus condolencias a los familiares y amigos de la víctima. También advirtió que el caso refleja la amenaza que pueden representar las enfermedades transmitidas por mosquitos, entre ellas el virus del Nilo Occidental y el dengue.
El condado había confirmado 15 infecciones
Los Ángeles había documentado 15 infecciones humanas durante 2026, sin incluir los datos correspondientes a Long Beach y Pasadena, ciudades que cuentan con sus propios departamentos de salud. La cifra superaba el promedio de los cinco años anteriores para esta fase de la temporada.
Aproximadamente la mitad de los casos residía en el Valle de San Fernando, lo que convirtió a esa zona en uno de los principales focos de atención para los organismos sanitarios y de control de vectores. La presencia del virus también se había identificado en muestras de mosquitos y aves muertas de distintas áreas del condado.
En el conjunto de California, el Departamento de Salud Pública estatal había notificado hasta el 14 de agosto 30 casos humanos y tres muertes distribuidos en 13 condados. Esas cifras correspondían al corte anterior al anuncio del fallecimiento registrado en Los Ángeles y pueden modificarse conforme las jurisdicciones validen y comuniquen nuevos diagnósticos.
La vigilancia estadounidense coincide con la circulación estacional detectada en otras regiones del hemisferio norte. Un seguimiento de los casos del virus del Nilo Occidental en Europa mostró que Italia, Grecia y otros países también mantenían activos sus sistemas de detección durante el verano.
La actividad viral alcanzó su mayor nivel en cinco años
California había identificado señales del virus en 32 condados mediante el análisis de mosquitos, aves muertas, pollos centinela y caballos. Más del 24 % de las aves examinadas dentro del programa de vigilancia obtuvo un resultado positivo, frente a un promedio quinquenal del 13 %.
La proporción de muestras positivas entre los mosquitos también superaba los valores habituales. Ocho de cada 1.000 ejemplares analizados contenían el virus, mientras que el promedio de los cinco años anteriores era de cinco por cada 1.000.
Estos indicadores no equivalen directamente al porcentaje de personas que contraerán la infección, pero ayudan a identificar territorios donde existe circulación activa. Las aves funcionan como hospedadores naturales y los mosquitos adquieren el virus al alimentarse de ellas antes de transmitirlo accidentalmente a seres humanos y otros mamíferos.
Las personas y los caballos son considerados hospedadores terminales porque normalmente no mantienen una concentración del virus en sangre suficiente para infectar a nuevos mosquitos. La vía habitual de contagio humano es la picadura de un mosquito portador, no el contacto cotidiano con una persona enferma.
Un invierno cálido adelantó las detecciones
Los organismos de control de vectores relacionaron parte del aumento con las condiciones ambientales de 2026. Después del invierno más cálido registrado en la región, la amplificación y detección del virus en el condado comenzaron casi dos meses antes de lo habitual, según informó Susanne Kluh, gerente general del Greater Los Angeles County Vector Control District.
La actividad se extendió por el condado pese a las acciones destinadas a reducir la cantidad de mosquitos. Los equipos encontraron más agrupaciones de insectos y más aves muertas infectadas de lo esperado para esa etapa de la temporada.
La temperatura influye en la reproducción de los mosquitos y en la velocidad con la que determinados virus se desarrollan dentro del vector. Sin embargo, la intensidad de cada temporada también depende de las lluvias, la disponibilidad de agua estancada, la abundancia y diversidad de aves, y la inmunidad existente en esas poblaciones.
El comportamiento de los vectores varía según la especie. Un análisis sobre el riesgo de propagación del virus de Oropouche en Estados Unidos explica que no todos los mosquitos transmiten los mismos patógenos y que los Culex desempeñan un papel central en la circulación del virus del Nilo Occidental.
La mayoría de las infecciones no presenta síntomas
Aproximadamente el 80 % de las personas infectadas no desarrolla manifestaciones clínicas. Cerca de una de cada cinco puede presentar fiebre, dolor de cabeza, cansancio, dolores musculares, náuseas, vómitos, erupción cutánea o inflamación de los ganglios.
Alrededor de una de cada 150 infecciones evoluciona hacia una enfermedad grave que afecta al sistema nervioso. Los cuadros neuroinvasivos pueden adoptar la forma de meningitis, encefalitis o una afección semejante a la poliomielitis, con debilidad muscular o parálisis.
Los signos de alarma incluyen fiebre alta, rigidez de cuello, desorientación, temblores, convulsiones, pérdida repentina de fuerza, dificultad para caminar, alteración de la conciencia o parálisis. Su aparición requiere atención médica inmediata.
La edad avanzada, el debilitamiento del sistema inmunitario, la diabetes, la hipertensión y la enfermedad renal crónica se encuentran entre los factores asociados con una mayor probabilidad de complicaciones. No obstante, la enfermedad neuroinvasiva puede aparecer en personas de cualquier edad.
La gravedad de estas manifestaciones también se ha observado fuera de Estados Unidos. Los recientes casos de fiebre del Nilo Occidental detectados en España reforzaron la vigilancia de cuadros neurológicos, aves, caballos y mosquitos durante la temporada cálida.
No existe una vacuna autorizada para humanos
Actualmente no hay una vacuna de uso humano ni un medicamento antiviral específico contra el virus del Nilo Occidental. Los pacientes con enfermedad neuroinvasiva reciben tratamiento de soporte, que puede incluir hospitalización, líquidos intravenosos, asistencia respiratoria y medidas para prevenir complicaciones secundarias.
La prevención depende principalmente de reducir las picaduras. Las autoridades recomiendan emplear repelentes registrados que contengan ingredientes como DEET, picaridina, IR3535 o aceite de eucalipto limón, siempre de acuerdo con las indicaciones del producto.
Los mosquitos que transmiten el virus suelen presentar mayor actividad durante el amanecer y el anochecer. En esos periodos conviene utilizar pantalones y prendas holgadas de manga larga, además de revisar que las puertas y ventanas dispongan de mosquiteras sin roturas.
También es necesario vaciar o cubrir recipientes capaces de acumular agua, incluidos cubos, macetas, neumáticos, bebederos y juguetes. Una cantidad pequeña de agua estancada puede permitir que los mosquitos completen su ciclo reproductivo cerca de las viviendas.
Las aves muertas ayudan a localizar la circulación
La vigilancia de aves constituye una herramienta de alerta temprana porque algunas especies enferman o mueren después de infectarse. Los avisos ciudadanos permiten a las autoridades seleccionar ejemplares para análisis y conocer con mayor precisión dónde circula el virus.
California mantiene un sistema específico para recibir notificaciones de aves muertas y coordinar la respuesta con las agencias locales de control de mosquitos. La vigilancia se complementa con trampas para insectos, animales centinela, pruebas veterinarias y confirmación de casos humanos.
La primera muerte registrada en Los Ángeles durante 2026 coincide con una actividad viral superior a la habitual y con una transmisión que comenzó antes de lo esperado. La combinación de vigilancia epidemiológica, control de criaderos y protección personal resulta especialmente importante durante agosto y septiembre, cuando el riesgo estacional alcanza sus niveles más altos en California.
Fuentes referenciales:
Infobae
Departamento de Salud Pública de California
Greater Los Angeles County Vector Control District
