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La adicción al cannabis aumenta entre los adultos de Estados Unidos


Un estudio con datos nacionales de 186.823 personas revela que el trastorno por consumo de cannabis creció entre 2021 y 2024, mientras los problemas relacionados con el alcohol se mantuvieron estables o disminuyeron en varios grupos


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.


El trastorno por consumo de cannabis aumentó entre los adultos de Estados Unidos entre 2021 y 2024, en contraste con la estabilidad o reducción observada en buena parte de los indicadores relacionados con el alcohol. La tendencia fue identificada por investigadores que analizaron información representativa de 186.823 personas mayores de 18 años.

El estudio, publicado en JAMA Psychiatry, estimó que el número de adultos estadounidenses con trastorno por consumo de cannabis pasó de 15,3 millones en 2021 a 19,4 millones en 2024. Durante el mismo periodo, la cantidad de personas con trastorno por consumo de alcohol descendió de 28,8 millones a 27,1 millones.

Los resultados cuestionan la percepción de que el cannabis posee un potencial adictivo reducido. El diagnóstico no depende únicamente de la frecuencia de consumo, sino de síntomas como la pérdida de control, el deseo persistente de reducirlo sin conseguirlo, la interferencia con las responsabilidades y la continuidad de la conducta pese a sus consecuencias.

Los casos moderados y graves aumentaron en hombres y mujeres

La prevalencia anual del trastorno por consumo de cannabis entre los hombres aumentó del 7,3 % al 9,3 %. Entre las mujeres pasó del 4,5 % al 5,6 %. El crecimiento también alcanzó las manifestaciones moderadas o graves, definidas en el estudio por la presencia de cuatro o más síntomas conforme a los criterios del DSM-5.

En los hombres, los casos moderados o graves subieron del 3,1 % en 2021 al 4,1 % en 2024. Entre las mujeres, el indicador avanzó del 1,7 % al 2,5 %. Estos datos complementan la información disponible sobre los signos y niveles del trastorno por consumo de marihuana, una afección que puede presentarse con diferentes grados de severidad.

Uno de los cambios más pronunciados se registró entre las mujeres de 50 años o más. En este grupo, la prevalencia del trastorno moderado o grave pasó del 0,1 % al 0,7 %, lo que representa un incremento de siete veces, aunque partió de un nivel inicial reducido.

También se observaron aumentos entre los hombres de 35 a 49 años, cuyo indicador moderado o grave pasó del 2,7 % al 3,9 %, y entre los hombres de 50 años o más, donde se duplicó del 0,6 % al 1,2 %.

Los adultos jóvenes presentan una elevada proporción de síntomas

Los investigadores encontraron una situación especialmente relevante entre las personas de 18 a 20 años. En 2024, la prevalencia del trastorno por consumo de cannabis en este grupo se situó entre el 14,5 % y el 14,9 %, por encima del rango de 10,3 % a 10,4 % observado para el trastorno por consumo de alcohol.

La diferencia apareció pese a que el consumo de alcohol continuaba siendo más frecuente que el de cannabis entre estos adultos jóvenes. Entre quienes habían utilizado cannabis durante el año anterior, la prevalencia del trastorno asociado fue más del doble de la registrada para el alcohol entre las personas que habían bebido.

Además, entre el 51 % y el 61 % de los hombres y mujeres de 18 a 20 años diagnosticados con trastorno por consumo de cannabis presentaban síntomas moderados o graves en 2024. Una proporción semejante se observó entre los hombres de 21 a 34 años afectados por el trastorno.

Los problemas vinculados al alcohol siguieron otra trayectoria

El trastorno por consumo de alcohol permaneció estable entre los hombres considerados en conjunto. Sin embargo, entre aquellos de 21 a 34 años su prevalencia cayó del 20 % al 17 %, mientras los casos moderados o graves bajaron del 9,4 % al 6,8 %.

Entre las mujeres, la prevalencia general descendió del 9,7 % al 8,2 %. Las reducciones se concentraron principalmente en las edades de 21 a 34 años y de 35 a 49 años, aunque la frecuencia de los cuadros moderados o graves se mantuvo estable en el conjunto de las participantes.

El alcohol continúa siendo una sustancia capaz de alterar los circuitos cerebrales de recompensa y favorecer conductas difíciles de controlar. Sus consecuencias sanitarias también dependen de la edad, la cantidad consumida y otras circunstancias, como muestra la evidencia sobre los riesgos del consumo de alcohol durante el embarazo.

Una encuesta nacional permitió comparar edad, sexo y gravedad

El trabajo utilizó las Encuestas Nacionales sobre Uso de Drogas y Salud realizadas entre 2021 y 2024. La muestra incluyó a adultos de la población civil no institucionalizada y fue ponderada para representar la realidad demográfica de Estados Unidos.

Los participantes fueron clasificados por sexo y en cuatro grupos de edad: de 18 a 20 años, de 21 a 34, de 35 a 49 y de 50 años o más. Los investigadores evaluaron tanto el consumo durante el año anterior como la prevalencia y severidad de los trastornos asociados al cannabis y al alcohol.

Al tratarse de un estudio transversal basado en encuestas, los resultados permiten describir tendencias poblacionales, pero no demuestran por sí solos qué factores causaron los cambios. Los autores señalaron como contexto la creciente disponibilidad y potencia de los productos de cannabis, la ampliación de su legalización y una menor percepción pública de riesgo.

La normalización del consumo también puede influir en la manera en que las personas reconocen sus dificultades o buscan asistencia. Las conductas compartidas dentro de las relaciones personales, por ejemplo, pueden reforzar patrones perjudiciales, como ocurre en algunos casos de adicción sostenida por el consumo en pareja.

El tratamiento del cannabis mantiene una brecha clínica

Los autores destacaron la necesidad de mejorar la detección temprana y el acceso oportuno a intervenciones basadas en evidencia. También recomendaron que los profesionales que prescriben o aconsejan cannabis medicinal informen sobre los riesgos relacionados con la concentración de THC, la frecuencia de uso y las diferentes formas de administración.

A diferencia del trastorno por consumo de alcohol, para el cual existen medicamentos autorizados, no hay fármacos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos específicamente para tratar el trastorno por consumo de cannabis. La atención suele apoyarse en intervenciones psicológicas y conductuales adaptadas a las necesidades del paciente.

La investigación no niega que determinados compuestos derivados del cannabis puedan tener aplicaciones terapéuticas. De hecho, se estudian moléculas capaces de conservar efectos analgésicos sin actuar sobre los centros cerebrales de recompensa, como el compuesto experimental que imitó al cannabis para aliviar el dolor en ratones. Sin embargo, esos avances no eliminan los riesgos asociados al consumo de productos psicoactivos.

Los investigadores sostienen que la elevada proporción de casos moderados o graves exige incorporar preguntas sobre cannabis a las evaluaciones clínicas habituales. Detectar cambios en el control del consumo, las obligaciones cotidianas y la salud mental permitiría intervenir antes de que el trastorno produzca consecuencias más profundas.

Fuentes referenciales:
Medical Xpress
JAMA Psychiatry