Un ensayo con 359 hombres encontró un efecto selectivo entre quienes tenían baja disposición a confiar, sin demostrar una respuesta universal
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.
Un equipo internacional de investigadores encontró que la oxitocina administrada por vía intranasal aumentó el comportamiento de confianza en hombres previamente identificados con una baja disposición a confiar. El estudio, publicado el 11 de agosto de 2026 en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), no respalda la idea de que esta hormona convierta a todas las personas en individuos más confiados.
La investigación fue desarrollada por Bodo Vogt y Paul Bengart, de la Universidad Otto von Guericke de Magdeburgo; Carolyn Declerck, de la Universidad de Amberes; y Ernst Fehr, de la Universidad de Zúrich. Sus resultados buscan aclarar más de dos décadas de evidencias contradictorias sobre la relación entre la oxitocina y la confianza humana.
Qué es la oxitocina y qué funciones desempeña
La oxitocina es una hormona y neuropéptido producido principalmente en el hipotálamo y liberado hacia la circulación por la hipófisis posterior. Participa en procesos fisiológicos como las contracciones durante el parto y la salida de leche durante la lactancia, además de intervenir en distintos aspectos de la interacción y el vínculo social.
Su asociación popular con el afecto ha llevado a denominarla con frecuencia “hormona del amor” o “hormona de la confianza”. Estas expresiones simplifican una función biológica mucho más compleja, cuyo efecto puede variar de acuerdo con las características personales y el contexto social.
La influencia de la oxitocina también se ha investigado en los vínculos entre personas y animales. Estudios sobre la relación entre la oxitocina, los gatos y el bienestar humano sugieren que las respuestas hormonales dependen de la seguridad del vínculo y de la forma en que se produce la interacción.
Un ensayo centrado en hombres con baja confianza
Los investigadores seleccionaron a 359 hombres clasificados mediante un cuestionario previo como personas con baja disposición a confiar. Esta selección fue deliberada: el objetivo consistía en comprobar una hipótesis definida antes del experimento sobre el posible efecto selectivo de la oxitocina.
Los participantes fueron asignados aleatoriamente para recibir oxitocina intranasal o un placebo. Después participaron bajo condiciones de anonimato completo en un juego de confianza, una herramienta de investigación en la que cada persona decide cuánto dinero entrega a un desconocido, sabiendo que la otra parte puede corresponder o no al gesto.
Los hombres que recibieron oxitocina entregaron, en promedio, alrededor de un 15% más de dinero que quienes recibieron el placebo. Los análisis estadísticos mantuvieron el resultado después de controlar diferentes rasgos de personalidad.
La cantidad transferida se utilizó como indicador observable de confianza dentro del experimento. Por tanto, el resultado describe una decisión económica tomada en un entorno controlado y no demuestra que la hormona produzca automáticamente confianza emocional, mejores relaciones personales o mayor capacidad para evaluar las intenciones ajenas.
El análisis combinado reunió datos de 578 participantes
El equipo integró los nuevos resultados con los de un estudio anterior comparable que había incluido a 219 hombres con baja disposición a confiar. El análisis conjunto, basado en 578 participantes, encontró un incremento del 16,9% en el comportamiento de confianza entre quienes recibieron oxitocina.
El efecto no fue más intenso en los hombres con las puntuaciones de confianza más bajas. Dentro del grupo previamente clasificado con baja disposición a confiar, la respuesta fue relativamente uniforme y no dependió del grado específico registrado en el cuestionario.
La fortaleza metodológica del nuevo trabajo reside en el tamaño de la muestra, la asignación aleatoria, la existencia de un grupo placebo y el registro previo de la hipótesis. Estas medidas respondieron a críticas planteadas contra investigaciones anteriores, algunas de las cuales habían utilizado pocos participantes o no consiguieron reproducir los resultados iniciales.
El hallazgo se integra en una línea de investigación que examina cómo diferentes sustancias intervienen en la conducta. Otros estudios han mostrado que los neuromoduladores participan en el procesamiento de emociones y decisiones, aunque sus efectos no pueden reducirse a una correspondencia simple entre una sustancia y un comportamiento.
La oxitocina no funciona como un interruptor universal
Los resultados contradicen la interpretación de que la oxitocina eleva la confianza de manera generalizada. El estudio aporta evidencia causal únicamente dentro de una población definida: hombres con baja disposición a confiar que participaron en un juego anónimo después de recibir la hormona o un placebo.
La investigación no incluyó mujeres, por lo que sus conclusiones no pueden extenderse a ellas. Los autores explicaron que trabajaron exclusivamente con hombres para conservar la comparabilidad con estudios previos sobre oxitocina y confianza.
Tampoco se examinó si el efecto aparece en situaciones cotidianas, relaciones duraderas, decisiones clínicas o encuentros con señales sociales negativas. La confianza humana está influida por experiencias anteriores, personalidad, expectativas, contexto y percepción del riesgo, además de los procesos neurobiológicos.
Esta visión coincide con estudios sobre la influencia de las relaciones sociales en la actividad cerebral, que describen la interacción humana como un proceso en el que participan múltiples factores cognitivos y emocionales.
Los mecanismos biológicos todavía no están aclarados
El ensayo no investigó directamente cómo la oxitocina produjo el cambio observado. Ernst Fehr planteó como posibles explicaciones que la hormona aumente la expectativa de cooperación de la otra persona o reduzca el temor a ser engañado, pero estas hipótesis deberán evaluarse mediante nuevos estudios.
Los investigadores también deberán determinar si la respuesta se reproduce en mujeres, en poblaciones más diversas y fuera de los juegos económicos de laboratorio. Será necesario distinguir entre un aumento de confianza propiamente dicho y posibles cambios en la percepción del riesgo, la expectativa de reciprocidad o la sensibilidad frente a señales sociales.
El hallazgo tampoco constituye una recomendación para utilizar oxitocina por cuenta propia ni demuestra su eficacia como tratamiento de dificultades sociales o psicológicas. La administración intranasal realizada en un ensayo controlado no equivale al uso clínico, que requiere indicaciones, evaluación de seguridad y evidencia específica para cada posible aplicación.
Fuentes referenciales:
Infobae
Proceedings of the National Academy of Sciences
PubMed
