Las aftas suelen cicatrizar en una o dos semanas, pero la recurrencia, el dolor intenso o la dificultad para comer y beber justifican una consulta
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Raúl Méndez C.
Las llagas bucales son lesiones dolorosas que aparecen principalmente en la cara interna de los labios, las mejillas o la lengua. Aunque muchas desaparecen espontáneamente en una o dos semanas, su duración, frecuencia y síntomas asociados pueden indicar la necesidad de consultar con un odontólogo o médico.
Las aftas comunes no son contagiosas y suelen presentarse como pequeñas úlceras redondeadas, con el centro blanquecino o amarillento y un borde enrojecido. El dolor puede aumentar al comer, beber, hablar o cepillarse los dientes, especialmente cuando la lesión entra en contacto con alimentos ácidos, salados o picantes.
Cómo reconocer una afta de evolución habitual
Una lesión ocasional, de tamaño reducido y sin otros síntomas generalmente puede vigilarse durante algunos días. En estos casos, el dolor tiende a disminuir progresivamente mientras el tejido cicatriza, sin necesidad de un tratamiento específico.
El Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos señala que las medidas disponibles pueden aliviar las molestias y favorecer la recuperación, pero no existe un tratamiento que impida definitivamente la aparición de nuevas aftas. Por ese motivo, la recurrencia debe analizarse según la frecuencia, la intensidad y las condiciones generales de cada persona.
Traumatismos e irritación entre las causas frecuentes
Las mordeduras accidentales, un cepillado demasiado enérgico, los bordes afilados de un diente y el roce producido por aparatos de ortodoncia o prótesis mal ajustadas pueden dañar la mucosa y originar una llaga. Cuando la lesión aparece reiteradamente en el mismo lugar, conviene revisar si existe un factor mecánico que continúa provocando la herida.
Algunos alimentos también pueden intensificar la irritación de una lesión ya formada. Mientras persista el dolor, puede resultar útil evitar comidas muy ácidas, picantes, saladas o duras, utilizar un cepillo dental de cerdas suaves y mantener una higiene cuidadosa sin lastimar nuevamente el área.
Señales que justifican una consulta profesional
Una llaga que permanece durante dos semanas o más debe ser examinada por un profesional. La evaluación también está indicada cuando las lesiones son especialmente grandes, aparecen con mucha frecuencia o surge una nueva antes de que la anterior haya cicatrizado.
Otros signos de atención son el dolor que no puede controlarse con medidas habituales, la dificultad para comer o beber y la presencia de fiebre alta. Estas manifestaciones no determinan por sí mismas una causa concreta, pero requieren valoración para establecer el origen de la lesión y definir el tratamiento adecuado.
La consulta permite diferenciar una afta común de otras alteraciones de la mucosa oral que pueden tener una apariencia semejante. El profesional también puede revisar dientes, prótesis y aparatos de ortodoncia para detectar puntos de roce o traumatismos persistentes.
Qué puede explicar la aparición recurrente de llagas
Cuando las aftas se repiten o aparecen varias simultáneamente, el análisis clínico puede incluir medicamentos utilizados por el paciente, enfermedades inflamatorias, cambios en las defensas del organismo y posibles deficiencias nutricionales.
Los niveles bajos de hierro, zinc, ácido fólico o vitamina B12 se han relacionado con la aparición recurrente de estas lesiones en algunas personas. Sin embargo, esa asociación no significa que todos los casos respondan a una carencia ni que deba iniciarse una suplementación sin estudios y orientación profesional.
La historia clínica ayuda a determinar si existe un patrón relacionado con determinados alimentos, periodos de estrés, tratamientos médicos o problemas digestivos. Registrar cuándo aparecen las llagas, cuánto tardan en sanar y qué síntomas las acompañan puede aportar información útil durante la consulta.
Cuidados para aliviar el dolor sin retrasar el diagnóstico
En las lesiones leves pueden utilizarse productos de venta libre formulados para proteger la mucosa o reducir temporalmente el dolor, además de enjuagues antisépticos cuando estén indicados. Es importante respetar las instrucciones y solicitar asesoramiento antes de combinar tratamientos o utilizarlos durante periodos prolongados.
Los medicamentos tópicos no deben sustituir la consulta cuando la llaga persiste, reaparece continuamente o interfiere con la alimentación. Tampoco es recomendable aplicar sustancias irritantes ni iniciar suplementos vitamínicos por cuenta propia, ya que esas prácticas pueden agravar la molestia o retrasar la identificación de la causa.
Fuentes referenciales:
Infobae Salud
Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial
Mayo Clinic
