Investigadores del Cima Universidad de Navarra identifican un factor de transcripción clave en este cáncer hematológico y proponen su uso como biomarcador pronóstico.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo de investigación del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra ha identificado nuevas claves moleculares del mieloma múltiple, un tipo de cáncer hematológico que afecta a la médula ósea y que se caracteriza por su resistencia a los tratamientos, lo que provoca recaídas en los pacientes.
El trabajo revela el papel esencial del factor de transcripción IRF2 en el desarrollo de esta enfermedad. Sus niveles de expresión permiten estratificar mejor a los pacientes, diferenciando aquellos con mejor o peor pronóstico, y abren una vía para avanzar hacia terapias más precisas.
La investigación se integra en el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra y parte de trabajos previos centrados en el epigenoma completo del mieloma múltiple. En ese marco, los científicos analizaron factores de transcripción, proteínas clave que regulan la activación de genes, para determinar cuáles son esenciales en el desarrollo tumoral.
Un cáncer hematológico resistente al tratamiento
El mieloma múltiple es una enfermedad de la sangre que se origina en células plasmáticas de la médula ósea. Su evolución clínica suele estar marcada por recaídas y resistencia a las terapias, lo que hace necesario identificar nuevas dianas moleculares y mejores herramientas para anticipar la respuesta de los pacientes.
En oncología, la búsqueda de biomarcadores se ha vuelto fundamental para personalizar los tratamientos. Este enfoque forma parte de la oncología de precisión, que busca adaptar las terapias al perfil molecular de cada tumor.
El estudio se centró en descifrar qué factores de transcripción sostienen la viabilidad de las células de mieloma. Para ello, los investigadores combinaron herramientas computacionales, análisis funcional y tecnología CRISPR.
IRF2 emerge como una diana terapéutica
Nahia Gómez-Echarte, investigadora postdoctoral del Cima y primera autora del trabajo, explicó que los estudios previos permitieron descifrar que los factores de transcripción podían desempeñar un papel clave en las alteraciones epigenómicas del mieloma múltiple.
En el nuevo trabajo, publicado en la revista Blood, el equipo demuestra el papel de IRF2, un factor de transcripción cuya función en esta enfermedad no se conocía hasta ahora y que puede convertirse en una diana terapéutica relevante.
IRF2 no solo participa en el desarrollo del mieloma múltiple, sino que también interviene en funciones biológicas clave como la regulación de la necroptosis, un tipo de muerte celular, la migración celular y el control del ciclo celular.
La identificación de este factor conecta con una línea más amplia de investigación sobre mecanismos moleculares del cáncer, donde pequeños cambios en la regulación celular pueden influir en la progresión tumoral y la resistencia terapéutica.
CRISPR para detectar factores esenciales
La investigación analizó 230 factores de transcripción detectados mediante herramientas computacionales. Posteriormente, el equipo seleccionó 54 factores que sí estaban expresados en células de mieloma.
Para cada uno de esos factores de transcripción se diseñaron 10 guías CRISPR diferentes. El objetivo era comprobar si la inhibición de esos factores resultaba clave para la viabilidad de las células de mieloma.
Este análisis permitió identificar 22 factores potencialmente esenciales para el desarrollo de este tipo de cáncer. Entre ellos, IRF2 destacó por sus funciones biológicas y por su impacto pronóstico.
El uso de herramientas de edición genética y análisis molecular se ha convertido en una parte central de la investigación biomédica moderna, especialmente en enfermedades donde la resistencia al tratamiento exige identificar nuevas vulnerabilidades celulares.
Un biomarcador para mejorar la clasificación de pacientes
Además de su posible utilidad como diana terapéutica, el estudio confirma que la expresión de IRF2 puede actuar como biomarcador. Sus niveles permiten diferenciar mejor a los pacientes con peor o mejor pronóstico.
Xabier Agirre, investigador principal del Grupo de Epigenética del Cima y codirector del trabajo, señaló que incorporar este biomarcador a los sistemas actuales de clasificación del mieloma múltiple podría mejorar la capacidad para predecir la respuesta de los pacientes a los tratamientos.
La estratificación pronóstica es especialmente importante en enfermedades oncohematológicas, porque permite ajustar el seguimiento clínico, orientar decisiones terapéuticas y seleccionar a los pacientes que podrían beneficiarse de estrategias más intensivas o específicas.
Este tipo de aproximación también se relaciona con el uso creciente de biomarcadores en cáncer, una herramienta que ayuda a estimar riesgo, respuesta terapéutica y evolución de la enfermedad.
Hacia terapias más precisas en mieloma múltiple
El hallazgo refuerza la necesidad de estudiar las alteraciones epigenómicas y los programas de regulación génica que sostienen el crecimiento tumoral. En el mieloma múltiple, comprender esos mecanismos puede ayudar a diseñar terapias más precisas y reducir el impacto de la resistencia a los tratamientos.
La investigación también se sitúa en un contexto de innovación terapéutica en cáncer, donde conviven inmunoterapia, terapias dirigidas, edición genética, biomarcadores y estrategias combinadas. En ese campo, los avances en inmunoterapia contra el cáncer han mostrado cómo el conocimiento molecular puede modificar el abordaje clínico de distintos tumores.
El trabajo fue realizado en el marco del CIBER de Cáncer, CIBERONC, y contó con financiación pública del Instituto de Salud Carlos III y del Gobierno de Navarra, además del apoyo de instituciones privadas como la Fundación Paula and Rodger Riney.
La referencia científica del estudio es el artículo de Gómez-Echarte y colaboradores, titulado IRF2 is an Essential Transcription Factor with Pathogenic and Prognostic Impact in Multiple Myeloma, publicado en Blood en 2026.
