Un estudio de PECARN encontró diferencias entre médicos al interpretar los sonidos pulmonares de 252 niños atendidos en siete servicios de urgencias de Estados Unidos
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
La auscultación pulmonar y otros componentes del examen físico pueden ofrecer resultados diferentes según el profesional que evalúe al mismo niño, de acuerdo con un estudio nacional dirigido por investigadores del Ann & Robert H. Lurie Children’s Hospital of Chicago y la Pediatric Emergency Care Applied Research Network, conocida como PECARN. El hallazgo muestra que ninguna señal explorada alcanzó por sí sola el nivel de concordancia establecido para diagnosticar con suficiente fiabilidad una neumonía adquirida en la comunidad.
La investigación, publicada el 20 de agosto de 2026 en JAMA Network Open, analizó a 252 pacientes de entre tres meses y 17 años diagnosticados con neumonía en siete departamentos académicos de urgencias pediátricas de Estados Unidos. Cada participante fue examinado por dos profesionales en un intervalo máximo de 60 minutos, sin que ninguno conociera los resultados registrados por el otro.
Los médicos completaron formularios estandarizados sobre sonidos respiratorios, esfuerzo para respirar y otras manifestaciones clínicas. La comparación mostró discrepancias al reconocer hallazgos tradicionalmente asociados con la neumonía, entre ellos los crepitantes, la disminución de los sonidos respiratorios y los roncus.
Ningún signo alcanzó una concordancia elevada
Los investigadores utilizaron el coeficiente kappa para calcular cuánto coincidían los examinadores más allá de lo esperado por azar. El estudio había definido previamente un criterio de fiabilidad aceptable, pero ninguno de los hallazgos físicos alcanzó ese umbral con suficiente certeza estadística.
Las sibilancias obtuvieron la concordancia más alta, con un coeficiente kappa de 0,50, seguidas por las retracciones del tórax o el uso de músculos accesorios para respirar, con 0,49. Aun así, los límites inferiores de sus intervalos de confianza quedaron por debajo del estándar fijado por los investigadores.
Los crepitantes y la disminución de los sonidos respiratorios, considerados señales frecuentes de neumonía, registraron coeficientes inferiores a 0,25. Estos resultados indican una concordancia baja entre profesionales, aunque no significan que los sonidos carezcan de valor cuando se interpretan junto con el resto de la evaluación clínica.
El trabajo se concentra en una dificultad importante para los servicios pediátricos: las señales de las infecciones respiratorias graves pueden coincidir con las de diferentes enfermedades, por lo que su interpretación requiere considerar la historia clínica, la evolución de los síntomas y el estado general del paciente.
Cómo se realizó el estudio en urgencias pediátricas
Los participantes fueron incorporados entre el 1 de agosto de 2023 y el 24 de mayo de 2025 como parte del proyecto PedCAPS, destinado a desarrollar una herramienta para estimar la gravedad de la neumonía pediátrica. La mediana de edad fue de 5,7 años y el asma constituyó la comorbilidad más frecuente, presente en 56 pacientes.
De los 252 niños y adolescentes, 128 fueron hospitalizados: 119 ingresaron en salas de atención general y nueve en unidades de cuidados intensivos. Los otros 124 regresaron a sus hogares después de la evaluación en urgencias. Los análisis separados no encontraron diferencias sustanciales en la concordancia del examen físico entre los pacientes hospitalizados y aquellos tratados de manera ambulatoria.
Casi todos los participantes, 249 de los 252, contaban con un diagnóstico clínico y radiográfico de neumonía. Los tres casos restantes habían recibido el diagnóstico mediante criterios clínicos sin una radiografía de tórax.
Los síntomas respiratorios también deben interpretarse dentro de su contexto. La tos y la producción de mucosidad procedente de los pulmones y las vías respiratorias pueden aparecer durante infecciones diferentes y no permiten identificar por sí solas su origen bacteriano o viral.
La auscultación continúa siendo útil, pero tiene límites
El estudio no propone abandonar el estetoscopio ni sostiene que el examen físico sea innecesario. La auscultación puede detectar alteraciones relevantes y ayudar a valorar el esfuerzo respiratorio, pero sus resultados no deberían convertirse en la única base para confirmar o descartar una neumonía infantil.
Todd Florin, investigador principal y autor sénior del estudio, explicó que dos profesionales pueden examinar al mismo paciente y obtener conclusiones diferentes. Esta variabilidad dificulta el diagnóstico y refuerza la necesidad de desarrollar herramientas objetivas que complementen el criterio clínico.
Las guías vigentes recomiendan diagnosticar clínicamente la neumonía en niños previamente sanos que pueden recibir tratamiento ambulatorio, sin utilizar radiografías de manera rutinaria. Por esa razón, los resultados tampoco deben interpretarse como una recomendación de realizar estudios de imagen a todos los menores con tos, fiebre o dificultad respiratoria.
Las radiografías implican exposición a radiación y no siempre permiten distinguir con precisión el origen de una infección. La decisión de solicitarlas debe basarse en el cuadro completo, la gravedad, la respuesta al tratamiento y la posibilidad de complicaciones, no exclusivamente en la incertidumbre de un sonido pulmonar.
Herramientas objetivas para apoyar las decisiones clínicas
Los investigadores consideran que los modelos de predicción clínica, los biomarcadores y otras herramientas diagnósticas podrían ayudar a reducir la subjetividad. El proyecto PedCAPS estudia precisamente una escala destinada a estimar el riesgo de neumonía grave y facilitar decisiones sobre pruebas, tratamientos y hospitalización.
Una evaluación más uniforme también podría disminuir dos riesgos opuestos: administrar antibióticos o realizar estudios innecesarios en pacientes con bajo riesgo y retrasar intervenciones importantes en quienes presentan una evolución grave. Estas herramientas deben complementar la valoración médica, no sustituirla.
La vigilancia de los síntomas que requieren atención médica inmediata continúa siendo esencial. La respiración acelerada o dificultosa, la coloración azulada de labios o rostro, la deshidratación, las convulsiones, la confusión y el deterioro repentino justifican una evaluación urgente, especialmente en bebés y niños pequeños.
Los autores reconocieron que el estudio se realizó en hospitales pediátricos académicos y que todos los participantes ya habían recibido un diagnóstico de neumonía. Por tanto, los resultados describen la concordancia entre examinadores dentro de esa población y no determinan directamente la precisión del examen para distinguir la neumonía de todas las demás enfermedades respiratorias.
Fuentes referenciales:
Medical Xpress
Ann & Robert H. Lurie Children’s Hospital of Chicago
JAMA Network Open
